Archivos del mes: 23 febrero 2016

Es tiempo de hacer la obra de Dios

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Haggeo

Haggeo significa fiesta. Sin duda que sus padres se pusieron muy alegres cuando él nació. Este profeta fue comisionado por Dios para dar un mensaje muy importante al pueblo de Judá, y que es oportuno tomar en cuenta en estos días.

LA OBRA DETENIDA, Haggeo 1.1,2.  

1 EN el año segundo del rey Darío en el mes sexto, en el primer día del mes, fué palabra de Jehová, por mano del profeta Haggeo, á Zorobabel hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, y á Josué hijo de Josadac, gran sacerdote, diciendo:

2 Jehová de los ejércitos habla así, diciendo: Este pueblo dice: No es aún venido el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada.

El reino de Judá por su idolatría fue llevado cautivo a Babilonia en el año 606 a. C. Una vez pasado el tiempo de disciplina que fue de 70 años, Judá regresó a Jerusalem en el año 536. Lo primero que hicieron los judíos fue reconstruir el Templo, pero al tener dificultades dejaron la obra pensando que no era tiempo de hacerla. Aquí aprendemos que no siempre las dificultades significan que no sea la voluntad de Dios que realicemos un proyecto. Debemos orar para que el Señor nos indique si quiere que realicemos un plan; si él nos indica que debemos hacerlo, y enfrentamos adversidades; no debemos desanimarnos, pues él hará su obra en medio de los problemas para que nos quede claro que Él es quien hace las cosas, nosotros simplemente somos sus siervos.

Pasaron 16 y Dios envió a Haggeo para llamar al pueblo a retomar la reconstrucción de la Casa de Dios, era el año 520 a. C. Durante este tiempo la casa de Dios estuvo abandonada mientras los judíos se dedicaron a construir sus casas y a hermosearlas, incluso con madera. ¿Cómo están nuestro templos? ¿Cómo tenemos la Casa de Dios? ¿Está abandonada?. Muchas veces olvidamos la casa de Dios porque nos dedicamos a las cosas personales.

Es bueno edificar nuestras casas. Pero debemos poner en primer lugar al Señor y su casa de Oración. Si hacemos una inspección al Templo seguramente podremos elaborar una lista larga de cosas que hacer, reparar, comprar, terminar. Principalmente es responsabilidad de los directivos estar al pendiente de que la obra de Dios no está abandonada; observemos que Haggeo se dirigió al Gobernador y al Sumo sacerdote.

CONSECUENCIAS DE DEJAR LA OBRA, Haggeo 1.4-7; 9-11.

4 ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de morar en vuestras casas enmaderadas, y esta casa está desierta?

5 Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Pensad bien sobre vuestros caminos.

6 Sembráis mucho, y encerráis poco; coméis, y no os hartáis; bebéis, y no os saciáis; os vestís, y no os calentáis; y el que anda á jornal recibe su jornal en trapo horadado.

7 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos.

9 Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y soplo en ello. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre á su propia casa.

10 Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos.

11 Y llamé la sequedad sobre esta tierra, y sobre los montes, y sobre el trigo, y sobre el vino, y sobre el aceite, y sobre todo lo que la tierra produce, y sobre los hombres sobre y las bestias, y sobre todo trabajo de manos.

El Templo era el lugar donde se realizaban los sacrificios, se presentaban las ofrendas, y el perfume que simbolizaban a Cristo. Al no haber templo, naturalmente que esto no se estaba ofreciendo al Señor. Por lo tanto no se estaba administrando la gracia en esos tiempos. Esto afectaba gravemente la vida espiritual del pueblo de Judá.

En los atrios del Templo el pueblo se reunía para alabar al Señor y recibir la enseñanza de la Palabra de Dios. Pero si no había templo, Judá no esta disfrutando de la comunión con Dios. Esto trajo como resultado una crisis no solamente espiritual sino también económica. Había hambre, frío, el campo no daba buen rendimiento, había escasez. Era la forma como Dios estaba reprendiendo al pueblo, pero al no entender, el Señor envió a Haggeo.

¿Cómo está nuestra vida espiritual? ¿cómo está nuestra situación económica? Si tenemos crisis, es tiempo de poner verdadero interés en Dios y su casa; decir como el Salmista: “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré: Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida” (Salmo 27.4). Si hacemos esto seremos prosperados.

MOTIVADOS POR LA PRESENCIA DEL ESPÍRITU SANTO, Haggeo 2.4-9.

4 Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también Josué, hijo de Josadac, gran sacerdote; y cobra ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y obrad: porque yo soy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos.

5 Según el pacto que concerté con vosotros a vuestra salida de Egipto, así mi espíritu estará en medio de vosotros: no temáis.

6 Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí á poco aun haré yo temblar los cielos y la tierra, y la mar y la seca:

7 Y haré temblar á todas las gentes, y vendrá el Deseado de todas las gentes; y henchiré esta casa de gloria, ha dicho Jehová de los ejércitos.

8 Mía es la plata, y mío el oro, dice Jehová de los ejércitos.

9 La gloria de aquesta casa postrera será mayor que la de la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.

Gracias a Dios  Judá recibió el mensaje del profeta Haggeo y echó manos a la obra. Pero un mes después hubo un desánimo en el pueblo porque los viejos que conocieron el templo que construyó el rey Salomón, se dieron cuenta que este nuevo recinto no tenía la riqueza ni hermosura del anterior. Ellos pensaban que este edificio no era templo de Dios.

Algunas personas dicen que nuestros templos no son legítimas casas de Dios, argumentan que solamente hay un templo, el de Jerusalem, que por cierto fue destruido en el año 70 d. C. No faltan los hermanos que creen esto; cuando este pensamiento permea la mente la iglesia resta atención a la casa de Dios. Pero cada templo consagrado al Señor, es una casa legítima de Dios, pues el Señor Jesús le dijo a la Samaritana que la hora viene cuando ni en este monte (Gerizim), ni en Jerusalem se adoraría. Este tiempo ha llegado, podemos adorar en cualquier lugar, (Juan 4.20-24).

Dios animó a su pueblo diciéndoles que de hecho el segundo templo tenía mayor gloria, porque él llenaría con su presencia esta casa. De igual manera nosotros debemos estar motivados a hacer la obra de Dios, porque Dios mora en su Casa, él habita en y entre nosotros, y es digno de lo mejor. Todas las cosas le pertenecen a Dios, y es nuestro privilegio ofrendar lo mejor de lo que recibimos de su mano.

HERMANOS:

Oremos por los trabajos en la Casa de Dios.

Ofrendemos con liberalidad.

Participemos en las actividades (limpiar, pintar, arreglar)

Evitemos criticar lo que se hace.

Animemos a los que dirigen estos trabajos.

Si hacemos esto, seguiremos siendo bendecidos por el Señor.

CULTIVANDO…

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“CULTIVANDO LA FE EN CRISTO Y AMOR AL PRÓJIMO”

Del tema general “Cultivando el fruto del Espíritu Santo en nuestros hogares”.

Gálatas 5.22.

“Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe”

EL ESPÍRITU SANTO, Juan 14.16.

 El Espíritu Santo es Dios, por lo tanto tiene las mismas perfecciones que el Padre y el Hijo; la Palabra de Dios nos presenta la Divinidad del Espíritu Santo, (Hechos 5.3,4). El Espíritu Santo es Infinito, es decir que no tiene límites, (Salmo 139.7,8). Es eterno, no tiene principio ni fin, (Hebreos 9.14). Es inmutable, es decir que no cambia, (1 Juan 5.7 y Santiago 1.17).

El Espíritu Santo es una persona divina. Las sectas dicen que el Espíritu Santo es una fuerza o energía de Dios, que no es una persona divina. Pero las Escrituras con toda claridad nos enseñan que Él es una persona. Las personas tenemos tres cualidades: sentimos, pensamos, y elegimos. San Pablo nos dice que no debemos contristar al Espíritu Santo porque Él es una persona, tiene sentimiento, (Efesios 4.30). El Espíritu Santo también elige, por ejemplo escogió a Pablo y Bernabé para la obra misionera, (Hechos 13.1,2). Y es inteligente, pues Él es nuestro Maestro, (Juan 16.13).

El Espíritu Santo es la Tercera Persona de la Trinidad, (Mateo 28.19). Así lo presenta la Revelación de Dios. Pero esto no significa que Él sea inferior al Padre o al Hijo.  Pues las tres personas divinas tienen las mismas perfecciones. Simplemente es la forma como la Trinidad se ha organizado para hacer todo en armonía. Algunos dicen que fue el hombre quien creo a Dios. Es verdad que los hombres han creado dioses; pero éstos son tan imperfectos como sus hacedores: se pelean entre ellos, tienen esposas, pasiones y debilidades. El Dios Verdadero Trino y Uno es perfecto. Un Dios perfecto no puede venir de una mente imperfecta. La Trinidad ha existido por la eternidad en perfecta unidad y armonía.

El Espíritu Santo es el Vicario de Cristo, es decir quien está con nosotros en lugar del Señor Jesús, (Juan 14.26). Por lo tanto todo aquel que dice estar en lugar de Cristo en la tierra es un blasfemo, pues se está haciendo pasar por Dios.

EL FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO, Romanos 8.30.

El Espíritu Santo se encarga de aplicar la obra redentora de Cristo en la vida de los predestinados por Dios para salvación. Él nos llama eficazmente a la vida eterna con Dios. Para esto  implanta vida en los elegidos (Ezequiel 36.26,27; Juan 3.3); renueva su voluntad (Filipenses 2.13); da entendimiento de la Palabra de Dios (1 Corintios 2.10; 2 Corintios 4.6); y capacita para recibir la gracia salvadora de Dios (Hechos 16.13-15). De esta manera el Espíritu Santo nos lleva al reconocimiento y arrepentimiento de pecados; y pone fe en nosotros para creer en Cristo como nuestro Salvador de nuestros pecados y la muerte eterna.

El Espíritu Santo también nos justifica para que seamos perdonados por medio de la justicia o cumplimento de la ley que Cristo hizo para nosotros, (Romanos 5.1;8.1). Nos adopta como hijos de Dios, y nos hace herederos de su reino, (Romanos 8.15-17). Nos santifica, es decir que día a día el Espíritu Santo nos aparta del pecado, (2 Corintios 3.18). Así mismo el Espíritu Santo nos ha de glorificar, es decir nos hará perfectos para entrar a la presencia de Dios.

Por otra parte dice el apóstol Pablo en la Carta a los hermanos de Galacia, que el Espíritu Santo pone su fruto en nuestra vidas. Observemos que no dice frutos, sino fruto. Algunas veces nosotros decimos, los frutos del Espíritu Santos son… Pero la palabra “fruto” nos habla de Poder. Es como decir, mira lo que un fruto del Espíritu Santo produce en nosotros: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, fe… El Espíritu Santo es Poder en nuestras vidas (Hechos 1.8). Por lo tanto no podemos justificarnos y decir “no puedo”; no puedo perdonar, pedir perdón, servir, ayudar, dar; con el Poder del Espíritu Santo, sí podemos.

CULTIVANDO EL AMOR FRATERNAL, 1 Juan 4.7.

Parte del fruto del Espíritu Santo es caridad. Caridad es amor. Se refiere al amor de Dios. Las Escrituras nos dicen que una de las perfecciones de Dio es el amor, Él es amor, (1 Juan 4.16). Su amor se manifiesta en todas sus obras, y en especial en su obra salvadora. Porque siendo nosotros pecadores, Dios nos dio a su Hijo para que muriera en nuestro lugar y nos diera vida eterna (Juan 3.17; Romanos 5.8).

Si somos sus hijos entonces también debemos amar a nuestros prójimos. El amor fraternal es una evidencia de salvación en la vida de los cristianos. Veamos como debemos practicar este amor:

  1. El amor es una respuesta al mandamiento de Dios. Él nos manda amar porque ha puesto por medio del Espíritu Santo su fruto que produce amor en nuestro corazón. Nos pide amar porque sabe que ahora podemos hacerlo. El amor es un sentimiento, pero también es obediencia, es una decisión de hacer lo que Dios nos pide.
  2. El amor es con iniciativa. Dios nos amó primero (1 Juan 4.19). Como sus hijos debemos ser proactivos, no esperar a que los demás nos den muestras de amor.
  3. El amor fraternal es incondicional. Si alguien nos ofende o lastima no podemos decir: “ya no te amo”. El verdadero amor nunca deja de ser.
  4. El amor fraternal se demuestra con hechos. Así como una fe sin obras es muerta; también el amor sin hechos es muerto. El amor debe manifestarse en palabras de afirmación, en servicio, en ayuda, en respeto, entre otros.

Mientras más ferviente sea nuestra comunión con Dios, mejor podremos practicar el amor fraternal, pues es parte del fruto del Espíritu del Señor en nuestras vidas.

CULTIVANDO LA FE EN CRISTO, Efesios 2.8.

La fe también es parte del fruto del Espíritu Santo. La fe es un don que Él pone en nosotros para creer que Jesucristo como nuestro Salvador; para creer en Dios y su Palabra.

La fe es un medio para salvación y para que Dios haga maravillas en nuestras vidas, (Hebreos 11.6). Por eso el Maligno  ataca la fe. Lo hace sembrando falsas enseñanzas; y dudas acerca de Dios y su Palabra que genera especialmente por medio de la tribulación. En momentos difíciles es cuando solemos preguntarnos si es verdad lo que Dios nos promete en la Biblia. Con toda razón san Pablo nos dice que debemos tener listo el escudo de la fe, (Efesios 6.16).

Para bendición nuestra la fe puede fortalecerse, cultivarse. Por medio de la lectura, meditación y estudio de la Palabra de Dios, (Romanos 10.17). A través de la oración, por ello los discípulos pidieron a Cristo que les aumentara la fe, (Lucas 17.5; Mateo 26.41; Lucas 18.1). También podemos fortalecer la fe por medio del canto, pues los himnos tienen contenido bíblico y doctrinal, (Colosenses 3.16).

En otras palabras la fe se fortalece por medio de la comunión con Dios disfrutando de todos los medios de gracia, porque es parte del fruto del Espíritu Santo.

HERMANOS:

La Palabra de Dios nos dice que si vivimos en el Espíritu, también debemos andar en Él. Practiquemos el amor fraternal con los hermanos de la Iglesia y con nuestros prójimos. No debemos continuar con pleitos, indiferencias, chismes, enviadas; pues estas cosas son obras de la carne. Pero nosotros tenemos el fruto del Espíritu Santo, que es infinitamente más poderoso que las obras de la carne.

Vivamos en fe. No queremos escuchar más: “no se va a poder”, “quien sabe”, “tal vez Dios no cumpla su Palabra”. Pero es necesario fortalecer esta fe; por lo tanto seamos responsables y disfrutemos de la bendición de todos los cultos y actividades que son medios para tener listo el escudo de la fe con que podamos apagar los darnos de fuego del maligno.

DISFRUTANDO DE LA BENDICION FAMILIAR

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SALMO 128

Sabemos que los salmos graduales eran cantados por el pueblo de Israel cuando subía a Jerusalem para celebrar las fiestas solemnes. Es interesante ver que el Salmo 128 nos hable de la familia. Porque cuando viajamos ya sea que vayamos solos o con nuestros familiares, la familia cobra un sentido especial, nos damos cuenta de su importancia y bendición.

La familia es una bendición que debemos disfrutar. Para esto es necesario que cada quien cumpla su responsabilidad. El Salmo 128 nos instruye sobre algunas de las responsabilidades de los miembros de la familia.

EL ESPOSO, 1,2,4.

Primero observemos que el Salmo dice: bienaventurado “todo” aquel…. Una familia de bendición es algo que está disponible para todos. No es exclusivo de algún pueblo. Todos podemos tener una hermosa familia y disfrutar de ella.

Dios pide al esposo que tenga temor de Jehová. Esto quiere decir dos cosas principalmente. RESPETO, RECONOCIMIENTO. Temer a Jehová significa que el varón debe reconocer a Cristo como su Cabeza, su Líder. Cuando se predica de la sumisión de la esposa al marido, los hombres solemos decir: “que buen mensaje predicó el pastor”. Pero la sumisión también es asunto de hombres (1  Corintios 11.3). Cristo es nuestra Cabeza, debemos estar sumisos a él, de manera que todo lo que hagamos sea con su dirección por medio de su Palabra y la Oración.

Temor de Jehová también quiere decir OBEDIENCIA. Debemos obedecer a Dios porque todo lo que Él nos pide funciona para bien. Por ejemplo nos dice que debemos descansar un día de la semana porque funciona. Generalmente pensamos que si tenemos mucho trabajo no podemos descansar; pero si obedecemos a Dios y descansamos, nos volvemos más productivos. Obedezcamos.

El Señor pide al esposo que ande en sus caminos. Por caminos de Dios debemos entender: la comunión con Dios (Aprender la Palabra de Dios, orar, cantar), la adoración con la familia tanto en casa como en el templo, el servicio a la Iglesia, y apartarnos de las cosas pecaminosas. Andar en los caminos de Dios nos librará como familia de problemas financieros, de enfermedades, de problemas sentimentales, emocionales y espirituales.

Dios también pide al varón comer del fruto de sus manos. Los hombres fuimos hechos para trabajar y proveer. Pero el trabajo llega a convertirse en algo que nos absorbe completamente. No debemos permitir esto. Debemos hacer un esfuerzo por revisar la agenda y dar tiempo a nuestra familia, disfrutar con ellos el fruto del trabajo. No hacerlo es vanidad y perjudicial.

LA ESPOSA, 3 a.

El Salmista habla de la esposa como una parra. La parra es la vid que se cultiva y por lo tanto da buenos frutos.

De todo lo cultivado por Israel, la Vid, era lo más cuidado. Se quitaban las piedras de la tierra, se ponía una cerca al viñedo y una torre de vigilancia. Esto nos enseña que Dios pide a la mujer que cuide de su persona, de manera que esté siempre presentable para su marido. Ciertamente la esposa tiene muchas actividades, pero debe guardar tiempo y energías para cuidarse; no debe acontecerle lo que a la Sulamita que por cuidar otras viñas, no atendió la suya, es decir su persona (Cantares 1.6).

De la vid, se obtiene el vino, que está asociado a la alegría. Entonces la mujer tiene la responsabilidad de ser alegre, siempre una amiga para su esposo e hijos. Muchas veces sucede que la novia alegre, se convierte en la esposa rencillosa. San Pablo dijo a Tito, que las mujeres grandes, deben enseñar a las jóvenes a amar a su esposo e hijos. La palabra original, que se traduce por amar, quiere decir que sea amiga.

La vid era una bendición para Israel porque de ella se obtenía: uvas, jugo, vino, mermeladas, pasas. La Biblia dice que la mujer es una parra que lleva fruto a los lados de la casa. La mujer tiene el don de trabajar y tener frutos expansivos. Puede hacer varias cosas al mismo tiempo y tiene una visión panorámica. Su responsabilidad es seguir dando estos frutos multiplicadores.

El vino también simboliza la sangre de Cristo. Por lo tanto la esposa también tiene la tarea de cultivar su vida espiritual y junto con su esposo enseñar la Palabra de Dios a sus hijos.

HIJOS 3 b.

El Salmista habla de los hijos como plantas de olivas. Notemos que habla de plantas, no de árboles viejos y retorcidos. Es decir los hijos al lado de los padres son personas que necesitan dirección. El deber de los hijos es obedecer a sus padres, seguir su liderazgo. Los padres amamos a nuestros hijos y por lo tanto lo que les pedimos es para su bien. Si como hijo obedeces, solamente cosecharás cosas buenas.

Plantas de olivas alrededor de la mesa. En la mesa recibimos el sustento. Los hijos tienen el deber de confiar que Dios por medio de sus padres les dará las cosas que necesitan. Pero deben aprovechar al máximo las bendiciones. La comida, y la ropa, no se deben desperdiciar. Deben dar un buen rendimiento en los estudios, porque si pierden tiempo, no lo podrán recuperar. Y ser agradecidos con lo que sus padres les proporcionan.

Los árboles de olivo, dan aceitunas de las cuales se obtiene el preciado aceite, que era usado como combustible, alimento y medicina. Los hijos tienen la responsabilidad de desarrollarse y dar frutos de bendición. Si eres soltero y vives bajo  el techo paterno, te corresponde cooperar con las tareas y sostenimiento de la familia. Si eres casado, debes buscar tu propia casa y sostener tu hogar sin depender de tus padres; sino ayudarlos en todo lo que puedas.

El aceite de olivo es un símbolo del Espíritu Santo. Los hijos también son responsables de cultivar su vida espiritual, disfrutando de la presencia y poder del Espíritu del Señor.

Mientras cada integrante de la familia esté en Dios; el Señor será el vínculo que mantenga unida a la familia.

HERMANOS:

Si cumplimos con lo que Dios nos pide, nuestra familia disfrutará de grandes bendiciones.

Podrá crecer firme ante las adversidades. De modo que los padres verán a los hijos de sus hijos.

Y nuestra familia será una parte importante para que haya paz en la iglesia y en nuestro país. Por eso dice el Salmista: “Y la paz sobre Israel”.

Que nuestro hogar sea una figura de la hermosa patria celestial que Cristo tiene reservada para nosotros.

 

CONSAGRACIÓN TOTAL A DIOS

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QUERIDOS HERMANOS:

De las lecturas de la Palabra de Dios que corresponden al plan 2016, me llamó la atención el pasaje de Éxodo 29.19-29, que nos habla sobre la consagración de Aarón y sus hijos como sacerdotes de Israel. Analicemos este tema tan hermoso.

LA CONSAGRACIÓN DE AARÓN Y SUS HIJOS, Éxodo 29.19-21.

Aarón y sus hijos ya habían sido escogidos para ser sacerdotes. Ellos entre otras ocupaciones, tenían la función de ofrecer los sacrificios que simbolizaban la muerte de Cristo que nos lava de pecados. También eran intercesores del pueblo de Israel ante Dios.

Era necesario que Aarón y sus hijos fueran consagrados, para que pudieran iniciar sus labores. Para esto Dios mandó que se sacrificaran y quemaran en el altar: 1 becerro para expiación (limpiar), 1 carnero para holocausto (ofrenda), y 1 carnero para consagración. Estos tres animales tienen cuernos que simbolizan el poder del sacrificio de Cristo, ya que es suficiente para lavar todos nuestros pecados (Hebreos 9.27,28). Esto echa por tierra la doctrina romana de la misa, donde según ellos Cristo vuelve a ser sacrificado.

Los sacerdotes debían poner sus manos sobre el carnero de la consagración, antes de que fuera inmolado. Con este acto se simbolizaba que el carnero llevaba sus pecados. La sangre de ésta víctima se ponía en la oreja derecha, y pulgares de la mano y pie derechos de los sacerdotes. Esto quiere decir que los cuerpos, sentidos y acciones de los sacerdotes quedaban consagrados a Dios.

Las Escrituras nos dicen que por medio de nuestro Señor Jesucristo nosotros somos reyes y sacerdotes. Reyes porque gobernaremos con Cristo; sacerdotes porque ahora tenemos la bendición de presentar nuestra ofrenda y vida a Dios sin la necesidad de un sacerdote levita, sino solamente por medio de Jesucristo, (Apocalipsis 1.6). Por lo tanto debemos consagrarnos de manera que lo que oímos, hablamos, hacemos, y los lugares a donde vamos, todo sea para la gloria de Dios. Como sacerdotes tenemos esta responsabilidad.

Las vestiduras sacerdotales también eran consagradas. Estas vestiduras simbolizaban a Cristo. Eran vestiduras hermosas, elegantes. Eran de honra, no como las vestiduras de los sacerdotes paganos que eran sensuales. Eran de identidad, pues los identificaban como sacerdotes de Jehová.

Es incomodo cuando decimos que los cristianos debemos tener cuidado en la forma en que vestimos. Algunos se molestan y dicen que lo externo no es importante. Pero este pasaje nos enseña que como sacerdotes debemos consagrar nuestra ropa, es decir que ella nos identifique como hijos de Dios. Las minifaldas, escotes, ropa ajustada al cuerpo, hace que despertemos pasiones carnales, malos pensamientos, tanto en la casa de Dios como fuera de ella. Vistamos dando honra a Dios.

Sobre los sacerdotes se derramaba la sangre del carnero; sobre nosotros ha sido vertida la sangre de Jesucristo; por eso debemos tener mayor consagración.

EL ACEITE DE LA UNCIÓN.

La Palabra de Dios también nos dice que tanto los sacerdotes como sus vestiduras, debían ser ungidos con el aceite de la Unción. Éxodo 30.23-33 nos enseña cómo se elaboraba este aceite.

Era una mezcla de:

500 ciclos de mirra, que equivalen a  5.7 kilogramos. La mirra es una sabía que escurre cuando se hacen cortaduras al árbol de mirra. Por lo tanto simboliza los sufrimientos de Cristo en la cruz del calvario. Debemos estar conscientes de que si nuestro Señor sufrió, nosotros no estamos exentos de pasar por sufrimientos; y debemos estar confiados de que siempre serán para bien, (Romanos 8.28).

250 ciclos de canela, equivalentes a 2.8 kilogramos. La canela es una corteza de árbol, que es de un olor y sabor agradable. Simboliza el carácter agradable de Jesucristo. Si somos hijos de Dios también nuestro carácter debe ser agradable. Es triste ver que algunos cristianos son de mal carácter y a veces hasta malas personas.

250 ciclos de cálamo, que equivalen a 2.8 kilogramos. El cálamo es una caña delgada, frágil. Simboliza la humanidad de Cristo. El Señor Jesús se cansó, sufrió, tuvo dolores, lloró; pasó hambre y sed. Es verdaderamente un hombre, por eso ocupó nuestro lugar al morir por nuestros pecados y pagarlos.

500 ciclos de casia, equivalentes a 5.7 kilogramos. La casia es un árbol grande y frondoso. Representa la Grandeza y Dignidad de Cristo. Él no sufrió porque no tuviera opción, o porque no pudiera defenderse. Jesucristo es Omnipotente. Él sufrió y murió por amor a nosotros, se entregó de forma voluntaria.

1 hin de aceite de olivas, es decir 6.2 litros. Símbolo del Espíritu Santo, quien engendró al Señor Jesús, le ungió de poder para realizar milagros, y le levantó de la sepultura, (Romanos 8.11).

Nosotros también hemos sido ungidos por el Espíritu Santo, pues Él es quien aplicó en nuestra vida la obra salvadora de Cristo en la cruz. El Espíritu Santo es quien nos santifica y nos ha de glorificar, (Romanos 8.30).

El aceite de la unción representa al Espíritu de Dios. Ahora nosotros tenemos el privilegio de que more en nuestro corazón. Por lo tanto no podemos justificarnos diciendo que no podemos perdonar, servir, ayudar, dar, etc.; porque el Espíritu Santo nos da PODER.

LA BENDICIÓN DE LA CONSAGRACIÓN Éxodo 29.22-29.

Excepto la espaldilla derecha y el pecho del carnero, lo demás era mecido ante Dios, y después quemado en el altar. El mecer o levantar esta ofrenda ante el Señor, simbolizaba la resurrección de Cristo, quien fue levantado del sepulcro.

El pecho del carnero (carne abajo del cuello), y la espaldilla derecha (carne superior a la pata), eran apartadas para que las comieran los sacerdotes. Este fue un acto tanto de provisión como de cuidado. Dios prohibió a los sacerdotes comer el cebo, pues no es saludable. Estos siervos de Dios podían estar tranquilos pues tenían comida segura.

Así mismo las vestiduras de Aarón debían ser transmitidas a sus hijos. Esto para siempre. Ser sacerdote era una gran responsabilidad, pero también una enorme bendición. A ellos no les faltaría el sustento, ni el abrigo.

Nosotros como sacerdotes de Dios también gozamos de la provisión de Dios. Pero recordemos que en la economía de Dios, debemos buscar primero su reino y su justicia, y lo demás nos será añadido (Mateo 6.33). Más importante que lo material, es que en Cristo tenemos sustento y ropa espiritual; el que está en Cristo no tiene hambre ni sed espiritual; y está vestido de Cristo, (Juan 6.35; Colosenses 3.12).

HERMANOS:

En varios momentos los sacerdotes se corrompieron. Por ejemplo en los tiempos del Señor Jesús. Ellos hicieron del templo, una cueva de ladrones. Y es que por citar un caso, en la pascua, rechazaban los corderos que el pueblo llevaba, alegando algún defecto, y vendían los de la casa sacerdotal. El historiador Flavio Josefo dice que por estos días en la pascua se sacrificaban unos 250 000 corderos. Pensemos que por cada uno había una ganancia de $500.00; entonces en un día el sumo sacerdote ganaba $125 000 000.00.

¿Por qué el sacerdocio se corrompía?

Porque se olvidaban de la Palabra de Dios.

¿Qué necesitamos para vivir en consagración total?

Verdaderamente estar en las Escrituras, todos los días, leerlas, meditarlas, estudiarlas; y sobre todo aplicar sus enseñanzas.

“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu Palabra” (Salmo 119.9)

 

 

DISCIPULADO FEBRERO 2016

VIVIR EN CRISTO, (Nueva vida)

De la serie “CRECIENDO JUNTOS”

Discipulando a la Iglesia.

Mensaje en audio por el Diácono Carlos Zaldívar Ramos

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