NAVIDAD LOS 365 DÍAS DEL AÑO

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Lucas 2.6-20.

Desde hace algunos días, los centros comerciales, oficinas, escuelas y la misma casa de Dios, lucen hermosos adornos navideños. Pero el 26 de diciembre notaremos que especialmente en los centros comerciales comenzarán a quitar lo relacionado a navidad. Sin embargo la navidad no debe dejar nuestros corazones; la navidad no es una fiesta de un día, sino la presencia permanente del Señor Jesucristo en nuestro corazón, transformando nuestras vidas. El pasaje del evangelio de Lucas 2 nos enseña algunos aspectos  para tener navidad los 365 días del año.

HUMILDAD, 6-9.

6 Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días en que ella había de parir.

7 Y parió á su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

8 Y había pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su ganado.

9 Y he aquí el ángel del Señor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cercó de resplandor; y tuvieron gran temor.

Sabemos que José y María no eran ricos; y aunque hubieran tenido mucho dinero, ya no había lugar para ellos en el mesón. No siempre el dinero consigue todo, por ejemplo la salud. Así Jesús nació en un pesebre; su cuna fue un comedero para animales; su nacimiento fue anunciado a pastores, personas sencillas. Es notable que Dios el Padre quiso que su Hijo naciera en humildad.

Jesucristo vino en humildad porque es Dios. El hecho de que Jesús naciera en un pesebre no lo hace menos Dios; y si hubiera nacido en una casa lujosa tampoco lo hubiera hecho más Dios. Por eso mismo cuando Jesucristo inició su ministerio terrenal nunca alardeo de su conocimiento o poder; no lo necesitó hacer porque es Dios.

También Jesús nació en humildad porque vino como Siervo, para dar su vida en rescate por muchos. El Hijo de Dios se humilló al encarnarse y más  al ir a la cruz, llevar sobre sí nuestros pecados y morir en nuestro lugar.

Si Jesús nuestro Señor vino en humildad, nosotros también debemos ser humildes. La humildad es necesaria para entrar y permanecer en el reino de Dios; porque la humildad nos lleva a reconocer nuestros pecados, nuestra miseria espiritual y la necesidad que tenemos de Jesús como nuestro Salvador.  Humildad para permanecer, porque por medio de ella entendemos que no es por nuestra suficiencia, capacidad o poder; sino por el Señor que podemos perseverar en la vida cristiana.

La humildad es un fruto de la presencia del Señor en nuestro corazón. Es algo que sencillamente debemos practicar. Por eso nuestro Señor nos dice que aprendamos de él que es manso y humilde de corazón. Recordemos que la humildad hace a nuestro corazón agradecido y bendecido, pues el Señor da gracia a los humildes.

ADORACIÓN, 10-14.

10 Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:

11 Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

12 Y esto os será por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en un pesebre.

13 Y repentinamente fué con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan á Dios, y decían:

14 Gloria en las alturas á Dios, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.

El nacimiento de Jesucristo no fue el único anunciado por un ángel; pero sí el único que recibió la adoración de los ángeles. Los pastores tuvieron la maravillosa experiencia de escuchar un coro angelical.

¿Por qué adoraron los ángeles? Porque Jesús es el Hijo de Dios que vino al mundo para salvarnos del pecado y la condenación. Si alguno de nosotros diera su vida para lavar o pagar los pecados de los demás, este sacrificio no tendría ningún efecto, pues todos somos pecadores; no se puede limpiar  con un paño sucio. Por eso Dios envió a su Hijo, quien también es Dios Santo, sin pecado. Jesucristo nació y vivió sin cometer pecado; así cuando fue a la cruz y murió, su sacrificio fue eficaz para lavar y pagar todos nuestros pecados.

Jesucristo siendo Dios, y nuestro Salvador es digno de adoración permanente. La iglesia debe adorar a Jesús en reconocimiento y gratitud por habernos redimido con su muerte y resurrección.

Aquella noche hubo un culto de navidad, tenemos el mensaje del ángel, el coro de los ángeles, y la alabanza de los pastores. Así debemos adorar al Señor todos los días, de forma personal, como familia e iglesia.

FE, 15-20.

15 Y aconteció que como los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos á los otros: Pasemos pues hasta Bethlehem, y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha manifestado.

16 Y vinieron apriesa, y hallaron á María, y á José, y al niño acostado en el pesebre.

17 Y viéndolo, hicieron notorio lo que les había sido dicho del niño.

18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.

19 Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón.

20 Y se volvieron los pastores glorificando y alabando á Dios de todas las cosas que habían oído y visto, como les había sido dicho.

José y María fueron llamados para una gran misión, ser los tutores del Mesías el Hijo de Dios. Pero las circunstancias en que recibieron a Jesús en sus brazos, llaman nuestra atención: no tenían dinero, no hubo lugar en el mesón, no tenían ropa apropiada para el Bebé.

Es posible que José y María se preguntaran, ¿por qué Dios permitía que su Hijo viniera al mundo en estas circunstancias?

Dios avivó en sus corazones la llama de la fe, por medio de la visita de los pastores; cuando ellos les contaron acerca del mensaje del ángel, y del coro de los ángeles, toda pregunta se disipó; por eso María guardó todo esto en su corazón.

Fe es creer en y al Señor. Pero la fe necesita un campo de ejercicio. Si Dios nos manda a un ministerio, y nos concede muchos recursos económicos , buena salud, y frutos abundantes; no tendríamos oportunidad de demostrar nuestra fe. Pero si ocurre lo contrario, y creemos en el llamado de Dios y sus promesas, entonces estamos demostrando fe.

José y María creyeron en el Señor, por eso fueron fieles al ministerio que Dios les dio y cuidaron bien de Jesús.

De la misma manera nosotros debemos creer firmemente en nuestro Salvador Jesucristo, en su Palabra y promesas. Debemos ser fieles a nuestro llamado a la vida eterna y al servicio en la obra de Dios; recordemos que el Señor nos pide ser fieles hasta la muerte para recibir la corona de vida.

ESTIMADO LECTOR: Al ser hijos de Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, que la humildad, adoración y fe permanezcan en nuestro corazón todos los días.

Llama nuestra atención que aunque en estos días se habla mucho de navidad: hay  muchas canciones, películas, y anuncios navideños; no se habla de Jesucristo.

Muchos se dicen ¡Feliz navidad!, sin el sentido real de esta frase que es ¡Feliz nacimiento de Jesús y en Jesús!

Si usted aun no ha recibido a Jesucristo como su Salvador,  le invitamos a que lo haga ahora, de otra manera no podrá ir al cielo.

Hable con Dios, dígale que reconoce sus pecados y agradece su amor al enviar a su Hijo al mundo. Dígale a Jesucristo que cree en él como su Salvador personal. Pídale que perdone sus pecados, que  lave su corazón; y transforme su vida.  A partir de ahora  camine con él todos los días.

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