Edificados sobre la Roca

casa-rocas

Mateo 7.24-27.

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace,

le compararé á un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña;

Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos,

y combatieron aquella casa; y no cayó: porque estaba fundada sobre la peña.

Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace,

le compararé á un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;

Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, é hicieron ímpetu en aquella casa;

y cayó, y fué grande su ruina.

 Hace poco veíamos en las noticias que en la zona de Santa Fe, unos derrumbes de tierra han puesto en riesgo a unos hermosos edificios. ¿por qué la gente edifica sobre algo inseguro? ¿por qué hay quienes compran este tipo de departamentos? Es la vanidad de un lugar alto y costoso, sin importar si es seguro o no. Cuidado nos puede pasar lo mismo. Por eso el Señor nos habla de la importancia de edificar nuestra vida sobre la roca.

LA PEÑA ES CRISTO

La Peña de Horeb. Éxodo 17.1-7. La peña de Horeb que Moisés hirió con su vara, para que salieran aguas por la orden de Dios, aguas que salvaron al pueblo de morir, tipificó a Cristo. Ya que el Señor Jesús fue herido en la cruz del calvario para que nosotros tengamos vida.

La Peña para ver a Dios. Moisés fue puesto por el Señor en una peña que tenía una hendidura, con el propósito de que este siervo pudiera ver las espaldas del Señor, es decir un poco de su gloriosa presencia. Esta peña también simboliza a Cristo, ya que al ser lavados del pecado por medio de su muerte vicaria y resurrección, nos ha dado la bendición de saber que vamos a ver a Dios.

La Piedra angular. Mateo 16.18. El Señor dijo: sobre esta piedra edificaré mi iglesia. No se refirió a Pedro, sino a él mismo. En Efesios 2.20, el apóstol Pablo dice que Jesucristo es la piedra angular sobre la que está edificada la Iglesia. Entonces la Peña sobre la cual debe estar edificada nuestra vida es Cristo. Para esto es necesario reconocer nuestros pecados, arrepentirnos de ellos y creer en Cristo como nuestro Salvador Personal.

POR MEDIO DE LA PALABRA DE DIOS

Si creemos en Cristo como nuestro único Salvador y le seguimos; ya estamos edificados en él. Pero como todavía quedan en nosotros residuos del viejo hombre, o del pecado; además de que vivimos en un mundo lleno de tentaciones al pecado; necesitamos ser enraizados en Cristo, ser fortalecidos en él. Dios nos ha dado medios de gracia para esto. Somos como una casa construida en la Peña que necesita mantenimiento.

Uno de estos medios es la Palabra de Dios. Hoy tenemos un privilegio que la gente de los tiempos bíblicos soñó. Se necesitaba que un escriba trabajara 10 años para tener una copia del Antiguo Testamento. Por esto la mayoría tenía que conformarse con escuchar; la instrucción del Señor para recibir su Palabra, es oír. Ahora cada miembro de la familia tiene un ejemplar de la Palabra de Dios. Leer es un acto de amor. Cuando leemos estamos manifestando interés, atención. Es indispensable que leamos la Palabra de Dios.

Pero también se requiere que la practiquemos. Los cristianos de tiempo llegamos a ser soberbios y pensar que ya sabemos mucho de la Palabra de Dios, y que tenemos un buen nivel de práctica. El resultado de esta soberbia es cristianos que están fundamentando su vida en sus propios pensamientos, palabras o parecer.

PARA EVITAR UNA GRANDE RUINA

Quien no está en Cristo, ya está en una grande ruina porque está perdido. No importa cuanta fama, respeto, dinero o posesiones tenga. El Señor dice: ¿de qué aprovechará a un hombre si compra el mundo y pierde su alma?.

Si se desprecia la Palabra de Dios, es decir no se lee, estudia, medita, ni memoriza; la vida es como una casa edificada en la arena. No tiene la fortaleza para permanecer cuando vienen las tempestades. Pero cuando sí se recibe la Palabra, entonces en medio de las batallas, podemos tener pensamientos, palabras y acciones adecuadas para no ser destruidos por la tempestad. Recordemos que las batallas siempre nublan la visión.

Quien recibe la Palabra pero no la practica, igualmente edifica sobre la arena. Muchos ante la batalla, que pueden ser enfermedades, necesidades problemas, pleitos; prefieren responder basados en sus sentimientos o pensamientos; con venganza, con ira, usando medios ilegítimos como brujería. Practicar la Palabra del Señor significa responder en la batalla con oración, perdón, amor, valor, firmeza, fe, dependencia de Dios.

HERMANO:

Los tiempos que nos tocan vivir son muy difíciles, cada vez serán más complicados. Es necesario edificar en la Roca que es Cristo, y ser fortalecidos por medio de su Palabra.

Para que al venir las tormentas, permanezcamos firmes. No dejemos que nuestros sentimientos o pensamientos, sean el fundamento de nuestra vida, sino solamente Cristo.

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