EL MEDICO PERFECTO

Y como fue ya tarde, trajeron a él muchos endemoniados; y echó los demonios con la palabra, y sanó a todos los enfermos. Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaías, que dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias. Mateo 8.16,17.

“UN MÉDICO PERFECTO”

 “Y cómo fue ya tarde, trajeron a él muchos endemoniados; y echó los demonios con la palabra, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaías, que dijo: El mismo tomó nuestra enfermedades, y llevó nuestras dolencias” Mateo 8.16,17.

Todos hemos padecido enfermedades. En los días cuando nos encontramos enfermos nuestros amigos nos recomiendan medicamentos, remedios caseros, y también a su médico de confianza. La Palabra de Dios nos presenta al Médico Perfecto, el Señor Jesucristo.

SANA ENFERMEDADES ESPIRITUALES Y FÍSICAS

La Palabra de Dios nos enseña que existen ángeles buenos y malos. Los malos algunas veces poseen a personas. Generalmente la gente poseída por espíritus malignos ha practicado el espiritismo, satanismo o hechicerías, es decir ha estado en terreno del enemigo. Para copiar a Dios quien habita en el corazón de sus hijos; los demonios poseen a las personas y les dan poderes; sin embargo las posesiones causan malestares espirituales y físicos, por eso llega un momento en que desean ser libres pero los demonios no les liberan fácilmente. El Señor Jesucristo sanó a muchas personas durante su ministerio terrenal; él mandó a los demonios dejar sus corazones; lo hizo con su poderosa Palabra.

Así mismo el Señor Jesús sanó enfermedades físicas. Curó a personas ciegas, con extremidades secas, a paralíticos; a quienes tenían muchos años gastando en médicos sin tener mejoría. El Señor realizó verdaderos milagros que dan evidencia de que él es el Hijo de Dios, y por lo tanto Dios mismo.

Actualmente el Señor Jesucristo sigue sanando enfermedades tanto espirituales como físicas. Es verdad que hay muchos mentirosos que en el nombre de Jesús, engañan a la gente haciéndoles creer que tienen don de sanidad; no debemos creerles. Pero en la Iglesia verdadera, hay muchos testimonios reales de hermanos que han sido sanados de enfermedades como el cáncer. Han sido sanados por el Señor Jesucristo por medio de la oración. Así mismo hay casos verídicos de liberación de demonios; porque el Señor Jesucristo como Dios es perfecto y su poder no cambia.

ES EL CUMPLIMIENTO DE UNA PROMESA DIVINA

Dios hizo al hombre perfecto, sin ningún tipo de mal, ni espiritual, ni físico. Las enfermedades son consecuencia de la entrada del pecado al corazón del hombre. Son una manifestación de la corrupción de nuestra carne, generada por el pecado.

Las enfermedades son un síntoma del pecado. El pecado que es el quebrantar la ley de Dios, es un mal terrible en nuestras vidas, porque su consecuencia principalmente es la muerte eterna o separación de Dios. Nacemos separados de Dios, y si no se remedia esta situación, se pasará la eternidad separados definitivamente del Señor en un lago de fuego.

Dios quien nos ama, prometió un medio para librarnos del pecado y sus consecuencias; este medio es su Hijo, el Señor Jesús. Como una muestra de que él puede librarnos de ir al tormento eterno, él sana enfermedades. Por ello dice el evangelista Mateo, que el Señor sanó enfermedades para cumplir la promesa de Dios.

En cumplimiento de la promesa divina, Jesús siempre se acercó a los pecadores sanarles tanto física como espiritualmente.

VINO A SALVARNOS DE LA MUERTE ETERNA

Para salvarnos de la muerte eterna, Jesús vino a este mundo sin pecado, y fue a la cruz del calvario llevando en sí nuestros pecados. Dios cargó en Jesús todas nuestras maldades y pecados. Jesús los pagó todos por medio de sus sufrimientos y muerte cruenta.

De esta manera el Señor Jesucristo es tanto el Médico, como el medicamento o antídoto contra el pecado; porque lo que él hizo en la cruz por nosotros, verdaderamente los lava de todo pecado, y por lo tanto nos libra de la muerte eterna. ¿Cómo podemos afirmarlo? Porque Jesús resucitó y se encuentra en el cielo a la diestra de Dios, asegurando nuestra salud espiritual y física.

Para ser sanados por el Señor se requiere que nos arrepintamos de nuestros pecados, es decir que los reconozcamos, pidamos perdón a Dios y dejemos de practicarlos. Así mismo es necesario creer firmemente en Jesús como nuestro único Salvador del pecado y muerte eterna. Quien se arrepiente de sus pecados y cree en Cristo; es salvado por el Señor.

ESTIMADOS:

Si padece alguna enfermedad, pida con fe a Dios que le sane, él lo hará conforme a su voluntad.

Pero principalmente asegúrese de tener su alma sanada de pecado, es decir limpia por medio de Jesucristo.

A los médicos terrenales, les visitamos cada que nos sentimos mal. Sin embargo a Jesús el Médico perfecto, es necesario buscarle a cada momento de nuestra vida como creyentes, por medio de la oración, lectura de la Biblia y adoración a Dios. Si hacemos esto disfrutaremos de una excelente salud espiritual, y si tenemos algún padecimiento físico lo podremos superar.

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