LA GRACIA DEL SEÑOR JESÚS

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del Unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Porque la ley por Moisés fue dada: mas la gracia y la verdad por Jesucristo fue hecha” Juan 1.14, y 17.

El apóstol Juan en el evangelio que escribió, destaca la gracia y la verdad que vio en nuestro Señor Jesucristo, dice: lleno de gracia.

Gracia es conceder un favor. Cuando hablamos de gracia con referimos al regalo inmerecido de salvación que recibimos por medio de nuestro Señor Jesucristo. Veamos más acerca de la gracia del Señor Jesús.

EL VERBO HECHO CARNE

El evangelista Juan presenta al Señor Jesús como el Verbo de Dios. Es decir la Palabra o Revelación de Dios. Dios se da a conocer por medio de su creación, de la Biblia, de su pueblo; pero la máxima revelación de Dios es Jesucristo. Por ello el Señor le dijo a Felipe: el que me ha visto, ha visto al Padre.

Para darnos a conocer al Padre, el Hijo fue encarnado, es decir se hizo hombre por el poder del Espíritu Santo. Jesucristo es Dios y hombre, tiene dos naturalezas. Esto es una manifestación de la gracia de Dios; pues es un regalo para salvación. Dios nos dio a su Hijo para cargar en él nuestros pecados y pagarlos con su muerte cruenta en la Cruz; así mismo garantizar nuestra redención con su resurrección.

Debemos tomar en cuenta que también nuestro Señor Jesús mostró gracia. Pues no fue obligado a llevar nuestros pecados; sino que quiso hacerlo de sí mismo. Por ello cuando estuvo en el Gethsemaní; se refirió a la cruz, como el vaso o la copa. La copa generalmente simboliza la ira de Dios; pero también el beberla representa un acto voluntario. El Señor tomó la copa y la llevó a sus labios para beberla. Por eso ahora nosotros comemos pan y bebemos jugo de uva para recordar la gracia de Dios en Jesucristo, quien nos salvó de la ira de Dios.

ABUNDANTE Y ACOMPAÑADA DE LA VERDAD

La gracia de Dios es abundante; Juan nos dice que vio a Jesucristo lleno de gracia. En su gracia Dios no solamente nos salvó del tormento eterno; sino que nos da su gracia en muchas maneras más. Nos ha adoptado como sus hijos; y nos da todas las cosas que necesitamos día a día: nos sana conforme a su voluntad, nos alimenta, da vestido, trabajo, techo, una familia. En su gracia nos santifica, y sostiene nuestra fe hasta llegar a su presencia.

Pero así como el Señor Jesús nos da su gracia, siempre nos habla con la verdad. El Señor Jesús en su Palabra es claro, directo, sin mentiras. Vemos como dio palabra de verdad a los fariseos, escribas, ancianos y sacerdotes. Muchas veces fue una palabra fuerte; pero sin que el Señor Jesús fuera grosero. La gracia de Dios siempre va acompañada de verdad; y la verdad de la gracia.

Si somos creyentes en Cristo, tenemos gracia; pero debemos usarla, compartirla. Como iglesia nos hace mucha falta usar de la gracia que tenemos. La falta de uso de la gracia se refleja en la poca tolerancia que tenemos, cuando se escuchan murmuraciones, quejas, juicios de unos contra otros. Hay hermanos que quieren usar la verdad y dicen lo que piensan o sienten, pero siendo irrespetuosos, o groseros. Hace falta gracia.

PARA LIBRARNOS DE LA LEY

La ley fue dada por Dios a través de Moisés. La ley de Dios es contra nosotros, nos condena. Sin embargo es necesaria porque sin ella no tendríamos entendimiento del pecado y sus consecuencias. Por eso dice Pablo que la ley es nuestro niñero para llevarnos a Cristo; porque cuando estamos conscientes de que hemos pecado y merecemos ir al tormento eterno, entonces vemos nuestra necesidad de Cristo.

Jesús lleno de gracia vino a cumplir la ley de Dios que nosotros no podíamos; y así nos libró de sus consecuencias. Ya no estamos obligados a cumplir las leyes ceremoniales, civiles, o penales; sino solamente la ley moral. Tenemos libertad para servir a Dios; disfrutemos esta libertad sin abusar de la gracia.

Es importante que no volvamos a atarnos con leyes propias, o estereotipos de cómo nos imaginamos que debe ser la iglesia o los hermanos. No asesinemos la gracia. Por ejemplo: ¿por qué es muy serio?, ¿por qué ríe tanto?, ¿por qué llora tanto?, ¿por qué hace las cosas diferentes? Etc.

HERMANOS:

El apóstol Pablo fue impactado por la gracia de Dios, de modo que en su saludo acostumbraba a decir: Gracia y paz.

Seamos cristianos de gracia, una iglesia de gracia; es decir de lo que hemos recibido de Dios compartamos. De manera que la gente vea en nosotros lo mismo que vio en Jesucristo llenura de gracia; y Dios sea glorificado a través de nuestras vidas.

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