Archivos del mes: 26 septiembre 2015

“EL ESFORZADOR CRISTIANO: SIRVIENDO EN ESPÍRITU Y EN VERDAD”

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“Mas ahora, librados del pecado, y hechos siervos a Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación,

y por fin la vida eterna”

Romanos 6.22.

Dios mediante, estamos a un par de años de celebrar 75 años de la Unión de Sociedades de Esfuerzo Cristiano. Es un momento de gratitud a nuestro Señor por esta bendición, pero también de reflexión y acciones de manera que cada esforzador sea un siervo de Dios en Espíritu y en Verdad.

SIRVIENDO, Romanos 6.18.

Estamos habituados a la palabra trabajo en la obra de Dios. Pero si tomamos en cuenta que el Señor nos dice que ahora somos siervos de la justicia; entonces bebemos cambiar la palabra trabajo por servicio. No somos trabajadores de Dios, sino sus siervos. Un siervo no tiene horario, derechos, ni tampoco espera recibir una recompensa por su labor. Servir al Señor en lugar de trabajar para él, nos libera de la carga de querer ser reconocidos o recompensados por la iglesia, lo cual como sabemos, generalmente no sucede; por lo tanto tampoco seremos desanimados.

Debemos servir a la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo. Este servicio es evidencia de nuestro amor a nuestro bendito Salvador, recodemos la experiencia del apóstol Pedro, quien fue desafiado a demostrar su amor a Jesús, apacentando a las ovejas y corderos. No podemos decir que amamos a Jesús, si no servimos a su cuerpo que es la Iglesia redimida, (Juan 21.17).

Por otra parte el servicio a nuestros hermanos en Cristo, da testimonio de que nuestra fe es verdadera (Santiago 2.14-18). Sabemos que somos salvos por medio de la Fe, no por obras. Pero Santiago el hermano del Señor nos dice que cuando la fe en Cristo como nuestro Salvador es verdadera, se manifiesta con obras. De tal manera que si alguien dice creer en Cristo pero no sirve a la Iglesia, su testimonio contradice sus palabras. Por lo tanto debemos servir a Cristo sirviendo a su Iglesia en sus diferentes necesidades, espirituales y materiales.

EN ESPÍRITU, Hechos 1.8; Juan 4.23,24.

El Señor Jesús le dijo a sus discípulos que no salieran de Jerusalem, sino hasta que recibieran el poder del Espíritu Santo. Servir en espíritu, nos lleva a pensar en que es fundamental servir con el Poder del Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Trinidad. Él es Dios, quien vive en nuestro corazón; cuando oramos y leemos la Palabra del Señor, el Espíritu Santo nos fortalece. Muchas veces somos tentados a hacer las cosas basados en nuestras fuerzas e ideas, por eso fallamos. Cuando servimos con el poder y guía del Espíritu Santo, los resultados son buenos para la gloria de Dios.

Así mismo servir en espíritu, significa que los esforzadores cristianos deben estar muy atentos para que las actividades que realizan tengan contenido espiritual, y no sean solamente momentos sociales, de convivencia u oportunidades para viajar. Hay que realizar cultos de oración, institutos bíblicos, retiros espirituales, entre otras actividades espirituales; nuestro Señor nos manda a adorar en espíritu.

Es necesario ser firmes para no desistir. Las actividades sociales siempre son las más concurridas. Pero cuando los esforzadores son llamados a veladas de oración, días de evangelismo personal, o simplemente a asistir a los cultos de sus iglesias, hay poca asistencia. Pero debemos perseverar para servir en espíritu.

EN VERDAD, Romanos 2.20-23.

Vemos cuanta incongruencia hay en el mundo. Vemos a los políticos señalando a nuestro Presidente de la republica; y generalmente quienes lo hacen están manchados de las mismas cosas que acusan. Pero tristemente las incongruencias también se observan en la Iglesia. Por eso el apóstol San Pablo exhortó a la iglesia de Roma a vivir lo que se enseña; estas palabras son para nosotros.

En primer lugar es necesario que cada uno de nosotros vivamos conforme a nuestra nueva identidad, es decir nuestra identidad en Cristo. Ahora somos hijos de Dios. Desde pequeños luchamos con problemas de identidad porque los adultos suelen decir a los niños quienes deben ser; escuchamos cosas como: debes ser como tu papá, hermano, maestro o cierto hermano de la iglesia. Los amigos tienen su propia opinión acerca de quienes debemos ser. Gracias a Dios cuando somos alcanzados por Cristo, el Señor nos dice quienes realmente somos; sus hijos; y como tales debemos vivir.

Lo que enseñamos en las sociedades, lo que compartimos con la iglesia, debe ser una realidad en nuestras vidas. Todavía escuchamos voces que dicen: “Cómo quisiera que todo lo que dice cuando predica, lo aplique aquí en su casa”. Si somos cristianos de verdad, debemos ser buenos padres, hijos, hermanos, esposos. Recordemos que podemos engañar a la iglesia aparentando lo que no somos; pero no podemos engañar a la familia, y sobre todo no podemos engañar al Señor; ser cristianos de verdad es indispensable para salvación.

HERMANOS:

Recordemos que el nombre de cristiano, fue dado a los hermanos de la Iglesia de Antioquía, como un apodo. Ellos predicaban a Cristo, oraban en su nombre, cantaban a Cristo. De manera que la gente los llamó cristianos.

Dios permita que la iglesia, y la familia al ver a los militantes del esfuerzo cristiano, esforzándose por servir en espíritu y en verdad, diga: ellos son esforzadores, verdaderos esforzadores cristianos.

ESCUELA PARA PADRES

LA OBEDIENCIA DE LOS PADRES A DIOS

ANC. GOB. CARLOS ALBERTO ROJANO CRUZ

Obediencia Padres

LA VERDADERA LIBERTAD

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará” Juan 8.32.

 

El testimonio de los liberados de la opresión, por ejemplo de los que fueron libertados de los centros de concentración nazis, es que después de que se terminó su cautividad; no se sintieron felices, pues se enfrentaron a la situación de no tener a donde ir.

Cuando Dios nos liberó de la esclavitud, no sucedió esto; pues el Señor ya tenía un lugar para nosotros, una familia que es la Iglesia. Recordemos que cuando el pueblo de Israel fue liberado de la esclavitud en Egipto; el Señor tenía para su pueblo una tierra que fluye leche y miel. El Señor da “verdadera libertad”.

EL TRASFONDO HISTÓRICO, Juan 8.33.

Los judíos se encontraban bajo el dominio de Roma. El emperador había asignado a un gobernador o procurador en la parte sur, en Judea, el más conocido es Pilato; y en el norte había establecido a un rey extranjero, Herodes, hijo del malvado Herodes del comienzo de Mateo 2. Así es que las Palabras de nuestro Señor eran acertadas; Israel no era libre. Los judíos respondieron a Jesús que ellos no servían a nadie; ¿tan rápido se habían olvidado de los publicanos, que eran la evidencia del yugo romano?.

En el terreno de lo espiritual Israel tampoco era libre. Eran esclavos del pecado y la muerte eterna. Los judíos vivían engañados, ellos creían que eran salvos por sus obras, oraciones y conocimiento de la Ley de Dios; nada de esto salva. También pensaban que por ser hijos de Abraham automáticamente eran salvos; no es así; más tarde el Señor por medio de Pablo en la carta a los romanos explicó que el ser hijos de Abraham no salva, Romanos 4 y 9.

Muchas personas igualmente piensan que son libres, pero en realidad no lo son, pues aun están esclavizados por el pecado. Cuando interactuamos con ellos, nos comentan que la vida cristiana es una vida esclavizante, una vida de prohibiciones. Y muchas veces nos creemos estas palabras; pero debemos entender que la vida en Cristo es una vida de libertad. La Palabra de Dios nos libra de la esclavitud de vicios y sus terribles consecuencias. Solo quienes están en Cristo son realmente libres. Los que le rechazan son esclavos del pecado.

POR EL CONOCIMIENTO DE LA VERDAD, Juan 8.36; 14.6.

¿Qué es la verdad? La verdad es Jesucristo, él es la verdad porque es Dios. Dios que no cambia, por eso siempre es la verdad. Dios absoluto, por eso es la verdad, ninguna de sus palabras es relativa. Así es que para disfrutar de verdadera libertad, debemos conocer a Jesucristo.

Conocer a Jesús es ser encontrados por él, es ser alcanzados por gracia. Es arrepentirnos de nuestros pecados y creer en Jesús como nuestro Salvador personal. Cuando esto sucede, somos liberados de las cadenas del pecado y de la condenación eterna. Es una libertad verdadera.

Como Jesucristo es Dios, es infinito, y no se le puede conocer en un día. Al tener comunión con él, por medio de la oración y lectura cotidiana, vamos conociendo más a Jesús. Al ser sus discípulos y seguirle, le vamos conociendo más. Bien dice el himnógrafo: “De Cristo, no se ha dicho ni aun la mitad”. Lo importante es que no nos perdamos la bendición de conocer más al Señor; mientras más le conozcamos, más disfrutaremos de la libertad.

LIBERTAD QUE CRECE, 2 Corintios 3.17,18.

Desde el momento en que por gracia creemos en Cristo como nuestro Salvador, somos libres; libres del pecado y el tormento eterno. Pero quedan residuos de nuestra condición pecaminosa; por eso necesitamos crecer en la libertad.

El apóstol Pablo nos dice que donde está el Espíritu de Dios, allí hay libertad, y que somos llevados de gloria en gloria. No debemos permitir que las cadenas de pecado vuelvan a nuestra vida. Hay pecados que a los cristianos nos afectan más, como el orgullo, el chisme, la autoconfianza. Hay cadenas de usos y costumbres que igualmente muchas veces nos atan, la evidencia de esto, es cuando decimos: “siempre lo hemos hecho así, y no vamos a cambiar”; no debemos permitirlo porque Cristo nos llamó a libertad. Tampoco debemos permitir las cadenas de los malos hábitos: como el de no diezmar, asistir a un solo culto, o no servir en la iglesia.

Para crecer en la libertad del Señor, debemos leer y estudiar la Palabra de Dios todos los días, así como llevar una vida de oración; de esta manera seremos librados de toda cadena que pretenda hacernos volver a la esclavitud.

HERMANOS:

Los cristianos por gracia de Dios vivimos una vida de libertad. Por eso también apartamos para el Señor el primer día de la semana. Cada vez que nos reunimos para adorar a nuestro Dios, estamos proclamando al mundo que somos un pueblo libre; por eso podemos descansar sin que nos falte el alimento o el vestido.

Siendo libres no podemos ser indiferentes a la esclavitud espiritual en que muchas personas viven; debemos compartir el evangelio de salvación con nuestros prójimos, para que conozcan a Cristo y sean libertados en verdad.

Así mismo debemos orar por nuestros gobernantes, para que Dios les de sabiduría para realizar sus cargos; y responsabilidad para dirigir en beneficio de todo nuestro país.

La verdadera libertad

Mensaje en audio

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Decisión de vida o muerte

Mensaje de Consagración por el Hno. Adolfo López Vázquez

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EVANGELIO INTEGRAL

“Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Hechos 2.38.

PARTICIPACIÓN PROYECTO “ALABARTE”

MENSAJE DE EVANGELISMO

 

EVANGELIO INTEGRAL

Hechos 2.38

Propósito: Enseñar que el evangelio de Jesucristo, el evangelio de salvación implica arrepentimiento de pecados, fe en Jesucristo como nuestro único Salvador, integración a la iglesia visible, y una vida de buen testimonio. Para que la Iglesia vivamos el evangelio de manera completa, agrademos al Señor y seamos luz para que otros vengan a Cristo.

Introducción:

Ninguno de nosotros ofrecería a la familia una comida cruda; no entregaríamos una tarea sin terminar; si fuéramos carpinteros no entregaríamos a un cliente, una mesa con tres patas.

Pero cuando hablamos del evangelio de Jesucristo, encontramos que no siempre vivimos un evangelio completo. Es necesario vivir un evangelio integral porque es la evidencia de que somos cristianos genuinos, y esto confirma la salvación de nuestra vida.

ARREPENTIMIENTO DE PECADOS, Marcos 1.15.

La palabra arrepentimiento significa cambio de dirección. En primer lugar implica el reconocimiento de nuestros pecados y sus consecuencias. La Palabra de Dios nos dice que la paga del pecado es muerte, es decir la separación de Dios. Cuando en verdad nos arrepentimos decimos: “reconozco que soy pecados, y que merezco el castigo divino por mis maldades”

El arrepentimiento nos lleva a buscar el perdón de Dios; a suplicar que Dios borre nuestros pecados y nos libre de pasar la eternidad separados de él. Esto es muy importante por eso nuestro Señor Jesús llamó a las personas al arrepentimiento; y el apóstol Pedro también dijo a los judíos que era necesario que se arrepintieran.

Arrepentimiento, también significa apartarse del pecado. Cuando hay arrepentimiento verdadero, dejamos la vida habituada al pecado. Es verdad que los cristianos no somos perfectos, y que seguimos quebrantando la ley de Dios. Sin embargo el corazón arrepentido ya no se delita en el pecado.

Una evidencia de arrepentimiento es que a partir de este momento, cambia nuestra perspectiva acerca del pecado. Antes presumíamos nuestros pecados, alardeábamos de ellos, como si fueran conquistas. Pero cuando hay arrepentimiento, sentimos dolor, vergüenza por el pecado; y lo aborrecemos porque estamos conscientes, de que es malo y destructivo.

LAVAMIENTO EN CRISTO, Hechos 16.31.

El apóstol Pedro dijo que era necesario bautizarse, esto significa lavarse. Una vez que nos arrepentimos de nuestros pecados, es indispensable ser lavados de ellos. El único medio dado por Dios para lavar nuestros pecados es Jesucristo.

El apóstol Pablo dijo al carcelero de Filipos, cree en el Señor Jesucristo y serás salvo… Jesús pagó-lavó nuestros pecados con sus sufrimientos, muerte y resurrección. Este pago es efectivo.

Para ser lavados o para que se cargue a nuestra cuenta, a nuestro beneficio lo que Jesús hizo en la cruz del calvario, además de arrepentimiento de pecados, es necesario creer en Jesús como nuestro Salvador. Decirle que creemos en él, en su sacrificio, y queremos que sea nuestro libertador del pecado y la muerte eterna.

Cuando hacemos esto somos liberados, somos salvos. Y Dios nos hace sus hijos, hace de nuestra vida su templo; él vive en nuestro corazón.

INTEGRACIÓN A LA IGLESIA, Hechos 2.41.

De acuerdo al libro de los Hechos podemos ver que los creyentes además de ser lavados con la sangre de Cristo, eran lavados o bautizados con agua para simbolizar el lavamiento de sus pecados. El bautismo en el nombre de la Trinidad es algo que el Señor Jesús estableció para que los creyentes, fueran recibidos como parte de una iglesia. De esta manera vemos aquel día cuando Pedro predicó, los creyentes fueron bautizados, y se añadieron a la iglesia como 3000 personas.

Esto nos enseña que es un privilegio de todo creyente ser bautizado, y en nuestro caso como presbiterianos, hacer profesión pública de su Fe en Cristo, para ser recibido como miembro de una iglesia local. No se prive de este privilegio; nuestro Salvador nos dice que él es la vid, y nosotros las ramas; y éstas están unidas. Intégrese a la iglesia.

No integrarnos a una Iglesia evangélica, es no valorar al cuerpo de Cristo. ¿cuánto vale la iglesia? Tome en cuenta que Jesús dio su vida por ella, vale la sangre pura del Hijo de Dios. Es verdad que a veces hay problemas en las iglesias, pero las bendiciones que recibimos de Dios por medio de su pueblo superan toda dificultad.

VIDA TRANSFORMADA POR EL ESPÍRITU SANTO, 2 Corintios 3.17,18; 5,17.

San Pedro, guiado por el Señor, dice que a los que se arrepienten de sus pecados, y son lavados por Jesucristo, les es dado el don del Espíritu Santo. Él es la tercera persona de la Trinidad, es Dios, quien se encarga de aplicar la obra de salvación de Jesús en nuestra vida.

Así mismo el Espíritu Santo se ocupa de santificar nuestras vidas, de llevarnos de gloria en gloria, para ser nuevas criaturas.

Ser cristianos no es fácil. El creyente en Cristo, se enfrenta a su familia, quien se siente traicionada por nuestra fe. El cristiano sufre burlas, desprecios, maltrato. Sin embargo si en verdad estamos en el evangelio de Cristo, nuestra vida debe estar siendo transformada para dar un buen testimonio.

El lugar para demostrar una fe autentica es nuestra casa. Si somos cristianos, seremos: esposos que aman; esposas que respetan; hijos que obedecen y apoyan en las tareas de la casa, y si somos mayores, que ayudamos a nuestros padres económicamente, así como los visitamos; seremos padres responsables y amorosos para con nuestros hijos. Aun cuando nuestros seres queridos nos traten mal, si somos cristianos, nosotros no perderemos nuestra identidad de nuevas criaturas.

HERMANOS: No nos privemos de la bendición de vivir el evangelio de forma completa.

Si usted aun no es salvo: arrepiéntase de sus pecados y dígale a Cristo que cree en él como su único y suficiente Salvador. Después intégrese a la Iglesia y de buen testimonio desde su hogar. De esta manera tendrá evidencia de su salvación; será un medio para que otros conozcan a Cristo y sean salvados por él.

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