EL MANDAMIENTO DE CRISTO SOBRE LA BIBLIA

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Juan 5.39.

Introducción:

En nuestro país en 1918 los misioneros y pastores, establecieron el último domingo del mes de agosto como el día de la Biblia, con el propósito de motivar a los hermanos a valorar su disponibilidad, y promover su lectura y difusión. En otros países es en septiembre cuando se celebra el mes de la Biblia, porque el 26 de septiembre de 1569, Casiodoro de Reina terminó de imprimir la primera Biblia traducida al Español, llamada la “Biblia del Oso”, y que es de donde viene nuestra Biblia Reina-Valera 1909, o “versión antigua”, como le decimos.

Es una bendición muy grande que contemos con un ejemplar de la Palabra de Dios en nuestro idioma; por ello el Señor Jesucristo nos manda:

ESCUDRIÑAD LAS ESCRITURAS

Escudriñar significa, examinar, averiguar con mucho cuidado. La Palabra de Dios nos enseña que debemos leerla (1 Timoteo 4.13); meditarla, (Salmo 119.97); memorizarla (Deuteronomio 6.6,7); y escudriñarla para encontrar los tesoros que hay en ella.

Le propongo el siguiente método para escudriñar la Palabra de Dios.

OBSERVAR. Aunque somos una generación visual, porque estamos rodeados de muchos medios electrónicos; somos poco observadores. Por ejemplo, ¿recuerda el color de la ropa que se puso hoy su pareja o hijos?. Para escudriñar, es necesario observar con detalle. Es necesario detenernos a observar, quiénes son los personajes; qué están haciendo; en dónde se encuentran; cuando sucedieron los eventos. También es importante ver si el pasaje que estamos estudiando es prosa, poesía, o una parábola, ya que de esto dependerá la interpretación que daremos a la Palabra de Dios.

INTERPRETAR. Al escudriñar las Escrituras debemos hacer todas las preguntas posibles, ninguna pregunta está demás. Por ejemplo: ¿por qué Dios nos dice esto? ¿Y si no hubieran ocurrido estas cosas? ¿Qué quiso decir en realidad?

Después debemos buscar las respuestas, mismas que vamos a encontrar en la Palabra de Dios no en otro documento. La primera regla de la hermenéutica que es el arte de interpretar la Biblia, nos dice que las Escrituras se interpretan así mismas; ellas se explican así mismas.

APLICAR. Una vez que hayamos observado e interpretado, debemos pensar en la manera en que vamos a aplicar lo aprendido en nuestra vida, en la familia, iglesia y en nuestro entorno. En la aplicación preguntamos ¿cómo funciona esto para mí?. Si no aplicamos, entonces nos convertimos en oidores olvidadizos, (Santiago 1.22-25).

PORQUE A VOSOTROS OS PARECE QUE EN ELLAS TENÉIS LA VIDA ETERNA

Muchas personas entienden mal estas palabras de nuestro Señor Jesucristo.

Los judíos las han mal interpretado. Desde los tiempos de nuestro Señor Jesús, hasta nuestros días, los maestros del pueblo de Israel, han enseñado que leyendo y conociendo la Palabra de Dios se puede ser salvo. Los rabinos han enseñado que haciendo cosas uno mismo puede salvarse, por eso algunos se acercaron al Señor preguntando, ¿qué tengo que hacer para tener la vida eterna? (Mateo 19.16).

Pero no solo los judíos tienen este pensamiento, también hay muchos evangélicos que creen que por leer la Biblia ya son salvos. Incluso hay quienes tienen a la Palabra de Dios como un amuleto, por eso escuchamos decir cosas como: “llévala en tu automóvil y nada malo te pasará”; “déjala abierta en tu recamará y te protegerá”.

Realmente no somos salvos por leer, ni por saber mucho de la Biblia. Algunos predicadores cometen el error de decir, lee tu Biblia y serás salvo. Esto no es verdad. Las Escrituras son el instrumento para que conozcamos a Cristo, quien es el que nos salva del pecado y la condenación eterna. La Biblia tampoco es un amuleto con poder para librarnos por el sólo hecho de tenerla; su poder está en aprender y aplicar en nuestra vida sus enseñanzas.

ELLAS SON LAS QUE DAN TESTIMONIO DE MI

El tema y personaje principal de las Escrituras es nuestro Señor Jesucristo. La Palabra de Dios le presenta como el único medio de Salvación dado por el Padre Celestial a los hombres, (Hechos 4.12).

Para lograr su propósito salvador, Dios en su Palabra, en primer lugar nos muestra que somos pecadores, y que la paga de nuestros pecados es la muerte o separación de Dios, (Romanos 6.23). Las Escritas son un espejo en el que vemos nuestra condición pecaminosa. Entonces preguntamos ¿hay alguna esperanza para mí?

Y la Palabra de Dios nos lleva a Cristo. El segundo propósito toral de las Escrituras es presentarnos a Jesucristo, como nuestro Salvador. El evangelio nos enseña que él pagó por nuestros pecados, con su muerte y resurrección. Nos dice que para ser beneficiados por este pago, es necesario arrepentirnos o apartarnos de nuestros pecados y creer en Jesucristo como nuestro Salvador; si hacemos esto tenemos vida eterna en los cielos, (Juan 1.12; Marcos 1.15).

En tercer lugar la Palabra de Dios nos enseña que el creyente en Cristo es una nueva criatura, y nos muestra la manera en que debe vivir como hijo de Dios, (2 Corintios 5.17). Si somos creyentes en Cristo, entonces nuestra vida debe caracterizarse por un buen testimonio, por un lenguaje sin groserías; debemos ser santos, sabios, serviciales, hospedadores, llenos de amor fraternal, de fe, humildad, y comunión con Dios, entre otras cosas.

HERMANOS:

No hay otro medio por el cual Dios nos indique su voluntad, sino solamente por medio de la Biblia. Muchos dicen tener nuestras revelaciones de Dios por medio de visiones o sueños. Debemos ignorar estas cosas; pues las sectas se caracterizan porque crean una fuente de revelación para darla a sus adeptos en lugar de la Palabra de Dios; por ejemplo los Mormones, tienen el libro del mormón.

Debemos ser fieles en conservar la Palabra de Dios cómo él la reveló. Las nuevas revisiones y versiones son ecuménicas y tendenciosas. La revisión Reina-Valera por ejemplo es ecuménica, es decir alimenta la idea de que todas las religiones conducen a Dios; pasajes como 1 Reyes 10.25; Zacarías 6.13, promueven la idolatría.

La Nueva Versión internacional, que es la que más circula, es tendenciosa por que ha quitado partes de varios versículos, con el pretexto de que no se encuentran en manuscritos antiguos. Esto genera una desconfianza, porque lleva a muchos a dudar de la legitimidad del resto de la Palabra de Dios. Realmente hay tantas copias antiguas, que podemos confiar en que lo que tenemos en nuestra Revisión 1909, es auténtico.

Por otra parte la NVI ha cambiado palabras que alteran el sentido de la revelación de Dios, por ejemplo se ha cambiado la palabra sepulcro por panteón- todos los dioses, alimentando ideas griegas y romanas.

La mejor forma de ser fieles al Señor y su Palabra, es atendiendo el mandato de nuestro Salvador, de escudriñar las Escrituras. Y compartir la Palabra de Dios a nuestros familiares, amigos, compañeros, y cercanos.

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