LA RAZÓN DE NUESTRA ALABANZA A DIOS

IMG_1425

La alta crítica dice que Job no es un personaje real; porque ¿quién puede sufrir tanto, y tener la actitud de alabanza que vemos en Job en los primeros dos capítulos del Libro? Sin embargo sabemos que Job es un personaje histórico y real porque es citado en varios pasajes de la Palabra de Dios, por ejemplo en Santiago 5.11.

EL TESTIMONIO DE DIOS SOBRE SUS HIJOS, Job 1.8.

Dios presentó a Job como un varón con características excepcionales. Job era un siervo de Dios, único, perfecto, recto, temeroso y santo. Hasta aquí podemos contar seis características en la vida de Job. Pero hay una más que es la base de estas seis: Job era un creyente en Dios, un creyente en el Mesías que vino a rescatarnos del pecado y la condenación.

Sabemos que Job era un creyente en Cristo, porque ofrecía sacrificios por sus pecados y los de sus hijos, anunciando el sacrificio perfecto de Jesús el Hijo de Dios. Además Job dio testimonio de su fe en Cristo cuando dijo: “Yo se que mi Redentor vive…, Al cual yo tengo de ver por mi, y mis ojos lo verán, y no otro… ” (Job 19.25-27).

Entonces debemos entender que el testimonio que Dios dio de Job, es porque este varón había sido justificado por Cristo. De manera que cuando Dios miraba a Job, en realidad miraba a su Hijo en su corazón. Dicho en otras palabras, las características de Job eran el fruto de ser un creyente en Cristo, de ser redimido por el Señor.

En este sentido, todos los creyentes en Cristo, podemos y debemos tener un testimonio como el que Dios dio de Job. Pues la Palabra de Dios dice, que si estamos en Cristo, nuevas criaturas somos, 2 Corintios 5.17. Debemos asumir esta nueva identidad que Jesucristo nos ha dado.

LA TESIS DEL MALIGNO, Job.1.9-12; 2.3-6.

Cuando Satanás escuchó el testimonio que Dios dio de Job, lo admitió. No encontramos que el maligno haya desmentido a Dios, o hiciera mención de pecados en la vida de Job que se hubieran pasado por alto.

Sin embargo, Satanás dijo al Señor que Job temía a Dios, porque él lo había bendecido y su hacienda había crecido. Es decir que el Diablo presentó esta tesis a Dios: “Job te teme por lo que le das”. El Señor entonces permitió a Satanás quitarle sus bienes, y aun la salud; para probarle que estaba equivocado. Fue una prueba muy difícil: perder su gran hacienda; sepultar a sus hijos; y quedar postrado por aquella sarna maligna.

Puede parecer que Dios se estaba arriesgando cuando le permitió a Satanás arrebatar a Job lo que él le había dado; pero no es así. Se puede pensar que Dios confiaba mucho en Job como para permitir que fuera probado de esta manera tan terrible; esto tampoco es verdad. Dios permitió que Job fuera probado, y sabía que este varón iba a vencer; porque la fe y frutos en la vida de Job, eran la Obra perfecta del Señor en la vida de su siervo. Satanás no se estaba metiendo con Job, sino con el Señor mismo que estaba en el corazón de Job.

LA PRESENCIA DE DIOS EN NUESTRAS VIDAS, Job. 1.20-22; 2.9-10.

La prueba de Job fue muy difícil. Además de perder sus, bienes, hijos y salud, perdió la comprensión de su esposa y amigos. Su mujer le dijo: “Bendice a Dios y muérete”; el mensaje es el siguiente: “Tu has sido bueno, has bendecido al Señor, y mira lo que te hace, sigue bendiciéndolo para que de una vez mueras; tu eres bueno el Señor es malo”.

Los amigos de Job al verle lloraron y permanecieron en silencio durante siete días. Su silencio decía más que mil palabras, este era el mensaje: “Qué pecado cometiste hermano, que Dios te ha dado este tremendo castigo; Dios es bueno y él no te haría esto a no ser que te hayas portado muy mal”. Ellos hablaron sin entendimiento.

Sin duda que en la situación en la que Job se encontraba también perdió la admiración de sus vecinos (Job 29); él había sido un hombre respetado; y qué terrible es cuando un varón pierde el respeto de los que le rodean.

Sin embargo Job no dejó de alabar a Dios; él dijo: “Jehová dio, y Jehová quitó, sea el nombre de Jehová bendito”. La tesis de Satanás fue reprobada; aun cuando Job perdió mucho, él no blasfemó al Señor, sino que siguió bendiciendo su Nombre. La presencia de Dios en el corazón de Job, le hizo vencedor.

HERMANOS:

Nosotros no alabamos a Dios por lo que nos da, por lo tanto no dejamos de alabarle si no nos da. Le alabamos porque él vive en nuestro corazón. Y como su presencia en nuestra vida es permanente, nunca cesarán nuestros labios de bendecir su Santo Nombre.

Es muy importante que estemos conscientes y convencidos de esta verdad, de manera que no seamos volubles; sino que alabemos al Señor con amor y fidelidad.

Si la presencia de Dios en nuestras vidas es la razón de nuestra alabanza al Señor, entonces nuestra adoración será como perfume grato a nuestro Dios y Salvador.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: