De indigente a príncipe.

DE INDIGENTE A PRÍNCIPE

2 Samuel 9.

Es posible que pensemos que las historias de indigentes que se convierten en príncipes solo ocurren en los cuentos. Pero la Palabra de Dios nos habla de Mephiboseth, quien fue un hombre que llegó a ser príncipe. ¿cómo sucedió esto?. Tres factores fueron importantes:

EL AMOR INCONDICIONAL, “Y envió el rey David, y tomólo de casa de Machir hijo de Amiel, de Lodebar” (5)

Cuando David había logrado con la gracia de Dios la estabilidad del reino de Israel, hubo paz, y por lo tanto tuvo tiempo par reflexionar. Preguntó si había quedado alguno de la casa del rey Saúl, su antecesor, a quien hiciera misericordia.

Le dijeron a David que quedaba Mephiboseth, hijo de Jonathán, nieto de Saúl; pero que se encontraba lisiado de ambos pies, es decir no podía caminar. Esta condición de Mephiboseth, no impidió que David hiciera misericordia con él; pues el amor de David hacía Jonathan y su familia era incondicional.

De igual manera todo hombre se haya lisiado espiritualmente. El alma de todo hombre se encuentra muerta por causa del pecado (Efesios 2.1). Esto quiere decir que ningún hombre puede hacer algo por sí mismo para salvarse. Sin embargo no por ello Jesucristo nos rechaza, al contrario, siendo nosotros pecadores, él murió por nosotros (Romanos 5.8), su amor es incondicional. Jesús nos ama y quiere que dejemos de ser indigentes espirituales para ser reyes en su Nombre.

UN PACTO DE VIDA “Y díjole David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonathán tu padre…” (7)

David no tenía la intención de solamente dar una ayuda mensual a Mephiboseth para que no le faltara nada. Su deseo era llevarlo a vivir al palacio. Sin duda que se necesita algo más que amor incondicional para hacer esto. David lo hizo también en cumplimiento a un pacto de vida.

Tiempo atrás David y Jonathán, hicieron un pacto. Jonathán prometió a David cuidar de su vida, de modo que si se enteraba que Saúl su padre por sus celos quería matar a David, se lo revelaría. Le pidió a David que cuando Dios le diera el reino de Israel, cuidara de su familia. Jonathán cumplió su parte del pacto, le correspondía ahora a David cuidar de la familia de su amigo.

También Jesucristo ha hecho un pacto con nosotros. Su Palabra dice que si creemos en él como nuestro Salvador, seremos salvos, (Hechos 16.31). Solamente necesitamos creer, recibir a Jesús en nuestro corazón como nuestro Salvador personal. Jesús cumplirá su pacto o promesa, dará vida eterna, salvación, a aquel que le reciba. En otras palabras Jesucristo en cumplimiento de este pacto nos llevará al cielo, al reino eterno, a su palacio, porque quiere que vivamos con él. No desea que sigamos siendo indigentes.

UN ACTO DE ADOPCIÓN “…Y Mephiboseth el hijo de tu Señor comerá siempre pan a mi mesa” (10)

David no quería que Mephiboseth viviera en su palacio como un siervo, criado o un invitado. David deseaba que él viviera como su hijo, y entonces lo adoptó. ¿cómo un indigente se convierte en príncipe? Si el rey lo adopta como su hijo.

Mephiboseth había estado en Lodebar, un lugar desértico, marginado, hostil, fue llevado allí para darle “seguridad”. Cuando llegó al palacio de David, tuvo temor. Es posible que pensara que David quería deshacerse de él. Por eso se declaró siervo de David. El rey de dijo que no tuviera temor, porque haría misericordia con él, regresándole sus tierras, y dándole un lugar en su mesa para que comiera siempre con él. En otras palabra de dijo te he adoptado.

Así mismo todo el que recibe a Jesucristo como su Salvador es hecho hijo de Dios, (Juan 1.12). Y todo hijo de Dios recibe, una herencia eterna y un lugar a la mesa de Dios. Usted también puede convertirse en un hijo del Rey, si recibe a Jesús como su Salvador.

Estimado Lector:

Mephiboseth, siguió siendo lisiado de sus pies hasta que Dios lo llamó a su presencia, por lo tanto tuvo que depender de David siempre. Al creyente en Cristo, le acompaña una cojera espiritual, aun no somos perfectos. El Señor ha permitido que nos quede esta insuficiencia, para que siempre dependamos de él, orando, leyendo su Palabra, cantando y asistiendo a su casa de oración.

¿Cómo esta su corazón? ¿Se siente en pobreza espiritual, como un indigente; no tiene paz, gozo, amor?

Si está en un Lodebar espiritual, apártese de sus pecados y crea en Jesús como su Salvador y él le hará un príncipe, un rey y sacerdote para Dios.

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