El árbol que da Buen fruto, bosquejo.

El árbol que da buen fruto

Escuela para padres

Introducción:

El sicólogo Manuel Rojano, habla del árbol que da buen fruto. Dice que la raíz del árbol es la familia, la cual debe ser regada y abonada por los padres. El tronco son los educadores , maestros y personas que nos ayudan en la formación de nuestros hijos. Y la copa del árbol son los hijos, los cuales dan frutos bueno o malos, pero dan frutos.

Es en los hijos en donde se manifiesta que tipo de árbol es la familia. Sucede que esta copa es conocida de manera diferente por los que están fuera de la familia. Por eso cuando un maestro nos habla de nuestros hijos parece que nos habla de otros niños.

 Debemos buscar que nuestros hijos tengan buenos frutos.

 EL FRUTO DE LA SALVACIÓN. Marcos 8.36.

 Nuestra meta no es educar a buenas personas para el infierno. Nuestra meta debe ser conducir a nuestra familia a Dios, a la vida eterna. Por lo tanto el primer fruto que debemos buscar en nuestros hijos es el de la salvación.

De qué sirve si nuestros hijos llegan a ser personas exitosas, y pierden su alma en el lago de fuego. Para lograr este fruto, nosotros como padres debemos ser los primeros evangelizadores de nuestros hijos. Debemos plantearles el mensaje de salvación; preguntarles si quieren recibir al Señor en su corazón y buscar evidencia de salvación en sus vidas.

EL FRUTO DEL RESPETO. Colosenses 3.20,21.

¿Cuál es la primera necesidad de los padres e hijos en el hogar?

Si ponemos atención en nuestra experiencia familiar y en lo que nos enseña la Palabra de Dios. Nos daremos cuenta que la primera necesidad de los padres es el respeto. Y la de los hijos es el amor. Por eso por lo general los padres tomamos como falta de respeto todos los malos actos de nuestros hijos, aunque esto no siempre sea así; sino simplemente un signo de su inmadurez. Y los hijos toman como falta de amor nuestras acciones de enseñanza, corrección y cuidado. Por ejemplo lo que dice un hijo cuando sus padres le piden no llegar tarde es: ustedes no me aman.

Dios manda a los padres mostrar amor a los hijos. Cuando hacemos esto los hijos van a reaccionar con respeto. Al mismo tiempo el Señor pide a los hijos honrar-respetar a los padres. Si ellos hacen esto los padres reaccionarán con amor.

De esta manera la familia entra a un círculo virtuoso. Hacer lo opuesto lleva a la familia al circulo vicioso.

EL FRUTO DE LAS METAS O GRANDES PROPÓSITOS. Génesis 15.5.

 Dios tenía que comunicar a Abraham una promesa maravillosa. El Señor le daría una descendencia numerosa, una familia que permanecerá a través de los siglos, y hasta la eternidad. Pero para esto tuvo que sacarlo de su tienda, para que pudiera ver las estrellas y entender el mensaje de Dios. El techo de su tienda era un obstáculo para comprender la promesa y maravillas de Dios.

 ¿Será que en la familia hemos dejado que el techo limite nuestra fe?

 Algo que caracteriza a los niños es su capacidad de soñar, de pensar en grandes propósitos. Ellos dicen cosas como: cuando sea grande seré un gran músico, un director de orquesta; seré un gran médico; tendré mi propio restaurante; entre muchas otras frases.

 Pero cuántas veces matamos sus sueños, cuántas veces les impedimos ver esas metas porque les mostramos nuestro techo que ha limitado a la familia. Les respondemos no niño en nuestra familia nadie nunca ha tenido un restaurante; nuestra familia siempre ha sido de gente sencilla.

 ¿Dónde dejamos: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece?

 Mas bien debemos motivar a nuestros hijos a no dejar de pensar en cosas grandes; y señalarles el camino para lograrlas; el cual primeramente es el Señor; luego el esfuerzo y la perseverancia.

 Hermanos:

Un árbol saludable, no solamente crece hacía arriba, sino también lo hace hacía abajo.

Las raíces no pueden verse, sin embargo si son buenas el árbol será fuerte y saludable.

El árbol de nuestra familia necesita crecer hacía abajo también. Es decir crecer en lo que los demás no ven, pero que si tenemos se notará en la fortaleza de nuestra familia. Necesitamos crecer en el Señor por medio de la comunión personal y familiar con Dios.

El Señor es el vínculo perfecto para la familia, en la medida que todos estemos en Dios, estaremos unidos los unos con los otros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: