Archivos del mes: 23 abril 2015

De indigente a príncipe.

DE INDIGENTE A PRÍNCIPE

2 Samuel 9.

Es posible que pensemos que las historias de indigentes que se convierten en príncipes solo ocurren en los cuentos. Pero la Palabra de Dios nos habla de Mephiboseth, quien fue un hombre que llegó a ser príncipe. ¿cómo sucedió esto?. Tres factores fueron importantes:

EL AMOR INCONDICIONAL, “Y envió el rey David, y tomólo de casa de Machir hijo de Amiel, de Lodebar” (5)

Cuando David había logrado con la gracia de Dios la estabilidad del reino de Israel, hubo paz, y por lo tanto tuvo tiempo par reflexionar. Preguntó si había quedado alguno de la casa del rey Saúl, su antecesor, a quien hiciera misericordia.

Le dijeron a David que quedaba Mephiboseth, hijo de Jonathán, nieto de Saúl; pero que se encontraba lisiado de ambos pies, es decir no podía caminar. Esta condición de Mephiboseth, no impidió que David hiciera misericordia con él; pues el amor de David hacía Jonathan y su familia era incondicional.

De igual manera todo hombre se haya lisiado espiritualmente. El alma de todo hombre se encuentra muerta por causa del pecado (Efesios 2.1). Esto quiere decir que ningún hombre puede hacer algo por sí mismo para salvarse. Sin embargo no por ello Jesucristo nos rechaza, al contrario, siendo nosotros pecadores, él murió por nosotros (Romanos 5.8), su amor es incondicional. Jesús nos ama y quiere que dejemos de ser indigentes espirituales para ser reyes en su Nombre.

UN PACTO DE VIDA “Y díjole David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonathán tu padre…” (7)

David no tenía la intención de solamente dar una ayuda mensual a Mephiboseth para que no le faltara nada. Su deseo era llevarlo a vivir al palacio. Sin duda que se necesita algo más que amor incondicional para hacer esto. David lo hizo también en cumplimiento a un pacto de vida.

Tiempo atrás David y Jonathán, hicieron un pacto. Jonathán prometió a David cuidar de su vida, de modo que si se enteraba que Saúl su padre por sus celos quería matar a David, se lo revelaría. Le pidió a David que cuando Dios le diera el reino de Israel, cuidara de su familia. Jonathán cumplió su parte del pacto, le correspondía ahora a David cuidar de la familia de su amigo.

También Jesucristo ha hecho un pacto con nosotros. Su Palabra dice que si creemos en él como nuestro Salvador, seremos salvos, (Hechos 16.31). Solamente necesitamos creer, recibir a Jesús en nuestro corazón como nuestro Salvador personal. Jesús cumplirá su pacto o promesa, dará vida eterna, salvación, a aquel que le reciba. En otras palabras Jesucristo en cumplimiento de este pacto nos llevará al cielo, al reino eterno, a su palacio, porque quiere que vivamos con él. No desea que sigamos siendo indigentes.

UN ACTO DE ADOPCIÓN “…Y Mephiboseth el hijo de tu Señor comerá siempre pan a mi mesa” (10)

David no quería que Mephiboseth viviera en su palacio como un siervo, criado o un invitado. David deseaba que él viviera como su hijo, y entonces lo adoptó. ¿cómo un indigente se convierte en príncipe? Si el rey lo adopta como su hijo.

Mephiboseth había estado en Lodebar, un lugar desértico, marginado, hostil, fue llevado allí para darle “seguridad”. Cuando llegó al palacio de David, tuvo temor. Es posible que pensara que David quería deshacerse de él. Por eso se declaró siervo de David. El rey de dijo que no tuviera temor, porque haría misericordia con él, regresándole sus tierras, y dándole un lugar en su mesa para que comiera siempre con él. En otras palabra de dijo te he adoptado.

Así mismo todo el que recibe a Jesucristo como su Salvador es hecho hijo de Dios, (Juan 1.12). Y todo hijo de Dios recibe, una herencia eterna y un lugar a la mesa de Dios. Usted también puede convertirse en un hijo del Rey, si recibe a Jesús como su Salvador.

Estimado Lector:

Mephiboseth, siguió siendo lisiado de sus pies hasta que Dios lo llamó a su presencia, por lo tanto tuvo que depender de David siempre. Al creyente en Cristo, le acompaña una cojera espiritual, aun no somos perfectos. El Señor ha permitido que nos quede esta insuficiencia, para que siempre dependamos de él, orando, leyendo su Palabra, cantando y asistiendo a su casa de oración.

¿Cómo esta su corazón? ¿Se siente en pobreza espiritual, como un indigente; no tiene paz, gozo, amor?

Si está en un Lodebar espiritual, apártese de sus pecados y crea en Jesús como su Salvador y él le hará un príncipe, un rey y sacerdote para Dios.

La encomienda de Dios respecto a la mujer.

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1 ENCOMIÉNDOOS empero á Febe nuestra hermana, la cual es diaconisa de la iglesia que está en Cencreas: 2 Que la recibáis en el Señor, como es digno á los santos, y que la ayudéis en cualquiera cosa en que os hubiere menester: porque ella ha ayudado á muchos, y á mí mismo. Romanos 16.

Desde que el hombre cayó en pecado y su naturaleza quedó totalmente en corrupción, ha maltratado a la mujer. Con mucha tristeza vemos que la mujer ha sido tenida en menor valor que el hombre; ha sido marginada; muchas veces golpeada tanto verbal como físicamente. Muchas mujeres han sido víctimas de trata de personas, han sido tratadas como objetos; obligadas a vender sus cuerpos. Muchas de ellas han sido asesinadas.

Es horrendo que los hombres que han hecho estas cosas terribles, son los encargados de cuidar de la mujer: padres, padrastros, familiares, maestros, hermanos, amigos, compañeros.

Pero es más terrible ver lo que esta violencia genera en el corazón de las mujeres. Muchas de ellas llegan a creer que esto es normal, que está bien; piensan incluso que lo merecen. Y aunque muchas veces se les ofrece ayuda no quieren salir de esto. La maldad que han sufrido ha hecho insensible su corazón.

¿Qué esperanza tiene la mujer? ¿Cuál es la respuesta?

Jesucristo es la esperanza de una vida nueva, de una vida maravillosa para la mujer.

Jesús vino a enseñarnos que la mujer tiene el mismo valor que el varón, nos enseñó que la mujer es muy importante en el plan salvador de Dios, de manera que el Señor Jesús vino al mundo por medio de una mujer, María.

Jesús nos muestra la utilidad de la mujer en el reino de Dios, en el hecho de que fue ayudado en su ministerio por mujeres que fueron rescatadas del pecado y la condenación por él: Y Juana, mujer de Chuza, procurador de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus haciendas, Lucas 8.3.

En una ocasión el Señor Jesús rompiendo todos los paradigmas, se acercó a una mujer samaritana. Aunque esta mujer había tenido una vida inmoral; el Señor le habló con respeto y amor, y le salvó de sus pecados. Jesús transformó la vida de la samarita, de manera que pasó de ser una mujer marginada a ser una misionera de Dios, Juan 4.

Así mismo Jesucristo dio a las mujeres el privilegio de ser las primeras en verle después de su resurrección.

En el pasaje de Romanos 16.1,2, el Señor Jesucristo por medio del apóstol Pablo nos hace un encargo, nos manda cuidar y ayudar a las mujeres.

Primero veamos cómo la Palabra de Dios no es un libro machista como algunos ignorantes dicen; sino que dignifica a la mujer.

San Pablo encomendó a la iglesia de Roma que recibiera a Febe. El nombre de la hermana Febe, significa pura, no sabemos mucho de ella. Era de Cencreas, un puerto a unos 5 kilómetros de la ciudad de Corinto.

Pablo da unos calificativos hermosos a Febe. Le llama hermana, con lo cual quiere decir que tanto hombres como mujeres somos hijos de Dios en Cristo, somos hermanos y herederos del reino de Dios; estamos en una posición de igualdad a los ojos del Señor. Le llama diaconisa, es decir servidora, en otras palabras, útil para el reino de Dios. Somos testigos que las mujeres siempre han sido muy trabajadoras en la Iglesia. También se refiere a Febe como santa, es decir apartada por Dios para Dios.

San Pablo pidió a los romanos que ayudaran a Febe, porque ella le había ayudado en la obra misionera. Muchas veces de manera equivocada algunos hombres, incluidos los cristianos piensan que quien debe ayudar es la mujer al hombre, pero no el hombre a la mujer. La Biblia nos enseña que la ayuda es mutua; y que el hombre tiene el deber de servir a la mujer.

Dios nos manda a los varones, como esposos, hijos, hermanos, amigos, o compañeros, cuidar y ayudar a las mujeres. Es importante preguntarnos ¿quién es Febe? Febe es nuestra madre, esposa, hija, hermana, o hermana en Cristo.

¿Qué pasa si no cumplimos? ¿Qué pasa si como hombres en lugar de cuidar de las mujeres las marginamos y maltratamos?

San Pedro escribió a los esposos lo siguiente: Vosotros maridos, semejantemente, habitad con ellas según ciencia, dando honor á la mujer como á vaso más frágil, y como á herederas juntamente de la gracia de la vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas, (1 Pedro 3.7). Si no cuidamos de las mujeres, si no cuidamos de Febe, Dios no escuchará nuestras oraciones.

Muchas veces nos preguntamos porque nuestros proyectos o empresas no tienen los resultados que esperábamos. Es posible que sea porque no hemos cuidado de la Febe que Dios puso en nuestra vida.

Como hijos verdaderos de Dios, cuidemos, apoyemos, y amemos en Cristo a las Febe que el Señor nos ha encargado. De manera que podamos entregar buenas cuentas de nuestra administración como varones a Dios; y para que seamos grandemente bendecidos por el Señor.

Sin temor al cruzar el valle de sombra de muerte.

“Sin temor al cruzar el valle de sobra de muerte”.

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 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Salmo 23.4.

 Estas palabras escritas por el rey David con la inspiración del Espíritu Santo, hacen alusión al traslado que hacía un pastor de sus ovejas a las montañas. Cuando se terminaban los pastos de las planicies, el pastor llevaba a su rebaño a las alturas de las montañas para disfrutar de pastos nuevos, frescos y nutritivos.

 Para llegar a las montañas, el pastor y sus ovejas, tenían que cruzar valles peligrosos, llenos de animales salvajes como lobos, osos y aun leones; también se exponían a los ladrones, que podían incluso arrebatar la vida del pastor. Por ello David llama a estos valles, de sombra de muerte.

 Sin embargo David había visto que su rebaño le había seguido tranquilo, porque su presencia le daba seguridad. El rey medita en que de la misma manera podemos seguir en paz, sin temor, porque Jehová nuestro Pastor, nos cuida con su vara, y nos guía con su cayado.

 Si aplicamos a nuestra vida esta hermosa porción del Salmo 23, diremos que No habremos de estar para siempre en las planicies de la vida, un día se terminará la estancia para nosotros, cuando nos toque morir. Dios quiere llevarnos a la ciudad celestial. La Palabra de Dios llama al cielo, “La Jerusalem Celestial”; la ciudad que está en el Monte del Señor.

 La ciudad de Dios, es un lugar maravilloso porque se disfruta de la presencia directa del Señor. Además de que allí no hay envejecimiento, enfermedades, ni muerte; por lo tanto no hay dolor, ni lágrimas. Tampoco hay maldad, el pecado no tiene entrada; es un lugar hermoso, seguro y donde se disfrutan de la paz y gozo de una manera plena y eterna.

 Para llegar a la Ciudad Celestial, es necesario pasar por el valle de sombra de muerte. Y Dios nos ofrece cruzar por la muerte sin temor. Realmente podemos hacerlo, si consideramos que el Señor Jesús pasó por la muerte con el propósito de pagar nuestros pecados, y resucitó para ir a prepararnos lugar en la Casa de su Padre Celestial. Él ya cruzó este valle, nos espera allá; pero también nos promete ir con nosotros paso a paso.

 Es importante observar que David llama a este valle: “valle de sombra de muerte”; no le llama valle de muerte; sino valle de sombra de muerte.

 Para entender esto es necesario saber que la Palabra de Dios nos dice que toda persona por ser pecadora debe morir; debe enfrentar la muerte física, que es la separación del alma del cuerpo; y debe experimentar la muerte eterna, que significa la separación para siempre de Dios, en un lugar de tormento, (Romanos 6.23).

 Pero Jesucristo que nos ama tanto vino a pagar nuestros pecados con sus sufrimientos y muerte en la cruz del calvario. Vino a librarnos del poder del pecado y la muerte con su resurrección. Jesús puso fin al poder de la muerte; él le dice a la muerte: “Muerte, yo soy tu muerte”.

 Ahora todo aquel que reconoce sus pecados, se aparta de ellos y cree en Jesús como su Salvador, como el único medio para lavar sus pecados; puede morir físicamente, pero no espiritualmente.

 Los creyentes en Cristo al morir van directa e inmediatamente a la ciudad de Dios. Sus cuerpos se tornan a la tierra; y resucitarán cuando Cristo venga por su Iglesia a las nubes (1 Tesalonicenses 4.13-18); con el propósito de que estemos con el Señor en alma y cuerpo perfectos. Por ello el Señor Jesús dice que el que cree en Él, aunque esté muerto vivirá, (Juan 11.25).

 La muerte para los creyentes, es solamente la sombra de la muerte; la muerte ya no tiene poder sobre nosotros; nuestro Pastor la venció.

 Lo importante ahora, si usted ya cree en Cristo como su Salvador, es que le siga, es decir que viva en comunión con él, en oración, en lectura de la Biblia y en adoración. Jesús dice que sus ovejas oyen su voz y le siguen. Si no es así, hoy dígale a Jesús que perdone sus pecados y que le lave con su sacrificio realizado en la cruz, dígale a Cristo que cree en él como su único y suficiente Salvador. Él le salvará del tormento eterno y le dará un lugar en su reino como hijo de Dios.

 Caminemos siguiendo a nuestro Pastor Jesucristo, hagámoslo sin temor, porque él va al frente, con su vara para protegernos, y con su cayado para guiarnos cuando el enemigo trata de desviarnos por caminos de perdición.

 Sigamos con fidelidad, un día habremos de cruzar el valle de sobra de muerte, y nuestro Señor nos recibirá en sus brazos, en aquella ciudad hermosa.

Culto de alabanza y evangelismo.

Mensaje expuesto por el Seminarista Luis Ángel Santos Flores

Culto Unido

Culto Unido del esfuerzo cristiano, tema: “Creciendo en Espíritu”

Tema expuesto por el Anc. Gob. Carlos Alberto Rojano Cruz.

VIII ANIVERSARIO

XVIII Aniversario Coro Infantil “Joyas de Cristo”, Directora. Hna. Enith Reyes de Novelo.

El vínculo y cómo fortalecerlo.

Escuela para padres.

Tema expuesto por el Pbro. Luis Morales Santos.

El árbol que da Buen fruto, bosquejo.

El árbol que da buen fruto

Escuela para padres

Introducción:

El sicólogo Manuel Rojano, habla del árbol que da buen fruto. Dice que la raíz del árbol es la familia, la cual debe ser regada y abonada por los padres. El tronco son los educadores , maestros y personas que nos ayudan en la formación de nuestros hijos. Y la copa del árbol son los hijos, los cuales dan frutos bueno o malos, pero dan frutos.

Es en los hijos en donde se manifiesta que tipo de árbol es la familia. Sucede que esta copa es conocida de manera diferente por los que están fuera de la familia. Por eso cuando un maestro nos habla de nuestros hijos parece que nos habla de otros niños.

 Debemos buscar que nuestros hijos tengan buenos frutos.

 EL FRUTO DE LA SALVACIÓN. Marcos 8.36.

 Nuestra meta no es educar a buenas personas para el infierno. Nuestra meta debe ser conducir a nuestra familia a Dios, a la vida eterna. Por lo tanto el primer fruto que debemos buscar en nuestros hijos es el de la salvación.

De qué sirve si nuestros hijos llegan a ser personas exitosas, y pierden su alma en el lago de fuego. Para lograr este fruto, nosotros como padres debemos ser los primeros evangelizadores de nuestros hijos. Debemos plantearles el mensaje de salvación; preguntarles si quieren recibir al Señor en su corazón y buscar evidencia de salvación en sus vidas.

EL FRUTO DEL RESPETO. Colosenses 3.20,21.

¿Cuál es la primera necesidad de los padres e hijos en el hogar?

Si ponemos atención en nuestra experiencia familiar y en lo que nos enseña la Palabra de Dios. Nos daremos cuenta que la primera necesidad de los padres es el respeto. Y la de los hijos es el amor. Por eso por lo general los padres tomamos como falta de respeto todos los malos actos de nuestros hijos, aunque esto no siempre sea así; sino simplemente un signo de su inmadurez. Y los hijos toman como falta de amor nuestras acciones de enseñanza, corrección y cuidado. Por ejemplo lo que dice un hijo cuando sus padres le piden no llegar tarde es: ustedes no me aman.

Dios manda a los padres mostrar amor a los hijos. Cuando hacemos esto los hijos van a reaccionar con respeto. Al mismo tiempo el Señor pide a los hijos honrar-respetar a los padres. Si ellos hacen esto los padres reaccionarán con amor.

De esta manera la familia entra a un círculo virtuoso. Hacer lo opuesto lleva a la familia al circulo vicioso.

EL FRUTO DE LAS METAS O GRANDES PROPÓSITOS. Génesis 15.5.

 Dios tenía que comunicar a Abraham una promesa maravillosa. El Señor le daría una descendencia numerosa, una familia que permanecerá a través de los siglos, y hasta la eternidad. Pero para esto tuvo que sacarlo de su tienda, para que pudiera ver las estrellas y entender el mensaje de Dios. El techo de su tienda era un obstáculo para comprender la promesa y maravillas de Dios.

 ¿Será que en la familia hemos dejado que el techo limite nuestra fe?

 Algo que caracteriza a los niños es su capacidad de soñar, de pensar en grandes propósitos. Ellos dicen cosas como: cuando sea grande seré un gran músico, un director de orquesta; seré un gran médico; tendré mi propio restaurante; entre muchas otras frases.

 Pero cuántas veces matamos sus sueños, cuántas veces les impedimos ver esas metas porque les mostramos nuestro techo que ha limitado a la familia. Les respondemos no niño en nuestra familia nadie nunca ha tenido un restaurante; nuestra familia siempre ha sido de gente sencilla.

 ¿Dónde dejamos: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece?

 Mas bien debemos motivar a nuestros hijos a no dejar de pensar en cosas grandes; y señalarles el camino para lograrlas; el cual primeramente es el Señor; luego el esfuerzo y la perseverancia.

 Hermanos:

Un árbol saludable, no solamente crece hacía arriba, sino también lo hace hacía abajo.

Las raíces no pueden verse, sin embargo si son buenas el árbol será fuerte y saludable.

El árbol de nuestra familia necesita crecer hacía abajo también. Es decir crecer en lo que los demás no ven, pero que si tenemos se notará en la fortaleza de nuestra familia. Necesitamos crecer en el Señor por medio de la comunión personal y familiar con Dios.

El Señor es el vínculo perfecto para la familia, en la medida que todos estemos en Dios, estaremos unidos los unos con los otros.

LA ADORACIÓN DE LOS NIÑOS, editorial.

“LA ALABANZA DE LOS NIÑOS”

“Y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dice: Sí: ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?” Mateo 21. 15-16

Lo que aprendemos de niños es difícil que se nos olvide, por eso es importante que formemos a nuestros niños en el camino del evangelio. Eso incluye la alabanza a Dios.

INDIGNÓ A LOS CORAZONES DUROS.

Después de la entrada triunfal del Señor a Jerusalem, entró al templo y sanó a los ciegos y cojos. El Señor no sanó enfermedades sicológicas, sino verdaderos males y que solo Dios puede curar; esto es una evidencia de que Jesús es realmente el Mesías enviado para salvarnos del pecado y la muerte eterna.

En medio de estas maravillas los pequeños, los muchachos, aclamaron a Jesús, reconociéndole como Salvador. Le decían: “Hosanna”, del arameo significa: te rogamos nos salves ahora.

Paradójicamente los sacerdotes y escribas, conocedores de la Palabra de Dios, se indignaron de la alabanza de los muchachos. Sus corazones estaban endurecidos, que ni los milagros del Señor tocaron sus corazones para reconocerle como su Mesías Salvador. En la infancia, cuando el corazón de nuestros hijos aun no se llena de prejuicios; es cuando debemos presentarles a Cristo como su Salvador; orando para que la gracia de Dios les toque; de manera que se arrepientan de sus pecados y crean en Jesucristo.

ACEPTADA POR EL SEÑOR

Los sacerdotes y Escribas se molestaron de que los muchachos aclamaran a Jesús, porque a juicio de ellos Jesús no era el Mesías y por lo tanto no era digno de tal adoración. A parte de que veían en Jesús un peligro, una amenaza para sus posiciones sociales y económicas; pues habían hecho del templo un gran negocio por medio de la venta de animales para el sacrificio.

Sin embargo, Jesús no rechazó la adoración ya que siendo el Hijo de Dios es digno de tal adoración. Una vez Juan el apóstol, quiso adorar un ángel y fue impedido por el mismo. Pero Jesucristo recibe con agrado la alabanza porque es Dios y es Salvador.

Debemos enseñar a nuestros hijos a adorar a nuestro Dios Trino y Uno. Debemos instruirles que es nuestro deber adorar a Dios porque somos hechura suya; porque el Señor merece ser alabado por el solo hecho de ser Dios. Además de que debemos alabar al Señor en gratitud por habernos salvado y por sus bendiciones que grandes en nuestra familia.

PERFECCIONA LA ADORACIÓN

Los sacerdotes y escribas preguntaron a Jesús por qué permitía que los muchachos le aclamaran. En respuesta Jesús citó las palabras del Salmo 8, el salmo que el pueblo cantaba en momentos de alegría, por ejemplo cuando se cosechaba la uva.

En la boca de los niños se “remienda” (perfeccionaste, se usaba para reparar redes) la alabanza. Porque los niños adoran reconociendo la grandeza de Dios. Un niño adora a Jesús con humildad, sencillez; sin pretensiones o soberbia. Muchas veces los adultos adoramos para quedar bien o lucirnos. Los niños no, por ello en su boca se perfecciona la alabanza.

Por otra parte un niño es una persona que depende de sus padres. Los adultos llegamos a creer que ya no dependemos de nadie. Pero el pequeño se acerca para adorar a Dios reconociendo que depende de él, y confiando que el Señor le cuidará y suplirá sus necesidades.

Hermano:

Para que Dios se agrade de nuestra alabanza, debe brotar del corazón de un niño, es decir, de un corazón que reconozca su pequeñez, la distancia infinita que hay entre Dios y nosotros; pero que a la vez confíe en el amor, salvación y poder de Dios, y se goce en la salvación y seguridad de Dios.

Cantata de Resurrección

Coro “Jerusalem”, Director: Hno. Eduardo Novelo Gallegos.

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