BOSQUEJO 68 ANIVERSARIO DE LA IGLESIA

“Conocimiento y práctica de la doctrina bíblica: Romanos”

Tema General ¿Qué es lo que el Señor quiere de nuestra Iglesia?

Se sabe que la iglesia en Roma fue establecida por los judíos que asistieron a la fiesta de Pentecostés, en la que de acuerdo al registro del libro de los Hechos, fueron añadidas a la Iglesia como tres mil personas. Veamos cuál es el mensaje del Señor a los romanos, y de qué manera este mensaje es también para nuestra Iglesia.

 Una carta doctrinal.

La carta a los Romanos es un tratado teológico, una carta doctrinal. Dios por medio de Pablo tuvo varios propósitos al escribir a los romanos temas doctrinales. Primero, como Roma era la capital del imperio, los hermanos tenían la responsabilidad de estar bien instruidos para predicar una doctrina sana dentro de la ciudad y fuera de ella; por ello el apóstol los preparó bien por medio de esta carta. En segundo lugar, San Pablo deseaba que la Iglesia se mantuviera unida; ya que comenzaban a surgir divisiones, entre los judíos cristianos y los gentiles convertidos a Cristo. Y en tercer lugar, vemos como Pablo motiva a los romanos a predicar el evangelio de salvación; y con ello los estaba preparando para hacer la obra misionera y apoyarle en su ministerio.

Son muchos los temas doctrinales que se enseñan en la Carta a los Romanos; pero queremos destacar algunos de ellos.

1.- El apóstol enseña a los romanos que el evangelio es para salvación tanto de los judíos como de los gentiles, Romanos 1.16.

2.- Nos enseña que la justificación, es decir el acto de ser declarados cumplidores de la ley de Dios, sin deber nada, se recibe solamente por medio de la fe en Cristo; y que somos justificados por nuestro Señor Jesús, Romanos 1.17; 5.1.

3.- Aprendemos en esta carta que todos los hombres judíos y gentiles, somos pecadores y estamos destituidos de la gloria de Dios, Romanos 3.23; 6.23. Que de la humanidad perdida en el pecado, el Señor predestinó a algunos para vida eterna; a quienes llama eficazmente por medio del Espíritu Santo; justifica; adopta como hijos; y glorifica, es decir que transformará a un estado perfecto para gozar de su presencia en su reino, y que por lo tanto sostendrá para que jamás caigan de su gracia, Romanos 8.14-17; 29-30. Con esta enseñanza podemos ver que la salvación es una obra de Dios en nuestras vidas. Y que tanto judíos como gentiles necesitamos de Cristo; nadie por el sólo hecho de ser judío será salvo. Esaú también era hijo de Abraham, pero solamente fue escogido Jacob, y esto por gracia, Romanos 9.7,13.

4.- San Pablo también nos enseña que Dios no ha desechado a Israel, nos dice que el endurecimiento de su corazón para no creer en Jesús como el Mesías, es un acto permisivo del Señor, para que los gentiles recibamos el evangelio. Dios tiene preparado el momento para que Israel sea salvo, Romanos 11.25-27. También es importante señalar que la carta a los Romanos nos lleva al entendimiento de que en realidad Jesucristo fue entregado a muerte por su Padre. Si bien es cierto los judíos, fueron los autores intelectuales y los soldados romanos quien ejecutaron la crucifixión; si Dios Padre no lo hubiera entregado, ellos no hubieran podido hacer nada. Esto no quita la responsabilidad de quienes traspasaron al Señor; pero es importante señalar esto para que no haya en nosotros sentimientos de odio al pueblo judío; después de todo, Jesús estuvo en la cruz por pecados que nosotros hemos cometido.

5.- También el apóstol Pablo nos instruye a que si bien, la Ley de Dios, nos condena, pues la hemos quebrantado; ésta es necesaria porque por medio de ella vemos nuestra necesidad de Cristo. Nosotros no podemos cumplir la ley, pero Cristo sí la cumplió, entonces él es nuestro único Salvador de la muerte eterna, que es la condena por quebrantar la ley de Dios, Romanos 10.

6.- De la misma manera el apóstol nos exhorta a predicar el evangelio, ya que la fe es por el oír, pero ¿cómo oirán sin haber quien les predique? Romanos 10.14.

 La doctrina aplicada.

El propósito de Dios no es que sus hijos solamente tengamos mucho conocimiento, de manera que seamos unas bibliotecas andantes; sino que que apliquemos en la vida diaria el conocimiento adquirido.

De esta manera el apóstol Pablo exhortó a los romanos a aplicar la doctrina que habían recibido.

1.- El apóstol rogó a los hermanos que presentaran sus cuerpos en sacrificio vivo, que es el racional culto. Es decir que nuestra vida como creyentes debe ser una ofrenda diaria que agrade a Dios. Lo que sabemos debe ser congruente con lo que hacemos todos los días; nuestra adoración en domingo debe ser congruente con lo que hacemos el resto de la semana.

2.- También San Pablo pidió a los romanos a no hacerse a la forma del siglo, es decir del mundo. Roma siendo la capital del imperio, era el lugar a donde llegaban diferentes ideas, doctrinas, religiones; de hecho la religión romana era una mezcla de muchas religiones. Esto es lo que pasa en las grandes ciudades como el D. F., en donde vivimos. Debemos como iglesia, ser muy cuidadosos de que las doctrinas, ideas, formas, contrarias a la Palabra de Dios no entren a la iglesia, no debemos hacernos a la forma del mundo, Romanos 12.1,2.

3.- La carta a los romanos también nos enseña aplicar la doctrina, viviendo como cristianos verdaderos, en servicio, con sinceridad, en amor, en gozo, en unidad, humildad, y paz, Romanos 12.6-21.

4.- Otra manera de aplicar la doctrina es reconociendo a las autoridades que Dios nos ha dado, Romanos 13. Si creemos realmente que Dios es quien tiene el control del universo, y que todo sucede conforme a su voluntad, entonces tenemos el deber de respetar y trabajar con las autoridades que el Señor permita en nuestro país. Es nuestro deber orar por estas personas, para que el Señor les dirija y prospere los buenos planes que tengan.

 Hermanos:

La Iglesia “El Divino Redentor” de Nativitas, al ser colocada por el Señor en la capital del país, en la ciudad más grande del mundo; y al cumplir 68 años, tiene una gran responsabilidad. Primero de conocer bien la doctrina bíblica. ¿Cuánto sabemos en realidad? Debemos conocer la sana doctrina para enseñar de forma correcta a hermanos que nos abordan para aprender considerando que tenemos la preparación adecuada. También debemos saber la doctrina para no ser engañados por los movimientos religiosos contrarios a la Palabra de Dios, que abundan en ciudades como estas.

 En segundo lugar, debemos practicar lo que hemos aprendido en estos 68 años. Recordemos que el pecado está en el que sabe hacer lo bueno y no lo hace. Es momento de poner manos a la obra y practicar la enseñanza que hemos recibido. De manera que este año que comenzamos, así como los que siguen, sean de crecimiento, y podamos vivir el lema de nuestra Iglesia: “Creciendo en espíritu y en verdad”, y todo para la honra y gloria de nuestro Señor y Dios, Cristo Jesús.

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