Archivos del mes: 27 febrero 2015

El Hombre Bienaventurado, editorial

“El Hombre Bienaventurado”

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Salmo 128.1, 2, 4, 5.

BIENAVENTURADO todo aquel que teme á Jehová, Que anda en sus caminos.

Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado tú, y tendrás bien.

He aquí que así será bendito el hombre Que teme á Jehová.

Bendígate Jehová desde Sión, Y veas el bien de Jerusalem todos los días de tu vida.

El Salmo 128 también es un cántico para el hogar. Este Salmo nos muestra el progreso de la familia; pues nos habla de los hijos como plantas de oliva, en lugar de saetas; de los nietos; y de las bendiciones de Dios en lugar de los enemigos en la puerta (Salmo 127). Veamos lo que el Salmo 128 nos dice sobre el hombre bienaventurado.

TIENE TEMOR DE JEHOVÁ. Temor de Jehová no es miedo a Dios, sino respeto y obediencia; por esto el Salmista dice que el que teme a Jehová, anda en sus caminos. Andar en los caminos de Dios es obedecerle.

El hombre tiene el deber de obedecer los mandamientos de Jehová, ya que estos son para bienestar de su vida personal, y de su familia. Todas las cosas que Dios nos manda hacer, son para nuestro beneficio; y las cosas que nos prohíbe, son para librarnos de lo destructivo.

Cada hombre, cabeza de familia, debe leer la Palabra de Dios para saber cuáles son los mandamientos de Dios para el hombre como Esposo y padre, y aun para su actividad laboral. Algunos mandamientos para el hombre son: Que ame a su mujer, Efesios 5.25. Que trate a su mujer con ternura, 1 Pedro 3.7. Que no irrite a sus hijos, Colosenses 3.21; entre muchos otros.

VIVE DEL TRABAJO DE SUS MANOS. Desde que el pecado entró al corazón del hombre la rapiña, ha sido un mal común entre los hombres. El Señor dice no robarás. Y aquí nos está diciendo que es dichoso el hombre que trabaja para tener el alimento para su familia. Los tiempos de escases que vivimos no deben ser un pretexto para defraudar en el trabajo; debemos disfrutar de la bendición de vivir con el dinero bien ganado.

Dios nos enseña que es responsabilidad del hombre sostener a su familia. El hombre es quien debe trabajar para que en el hogar no falte el alimento, el vestido, y todo lo que sea necesario. Martín Lutero decía: Primero consigue una casa, luego una esposa, posteriormente un buey para que ares la tierra.

Cuando un Padre trabaja, tiene la promesa de Dios de que le irá bien. Cuando trabajamos, Dios se encarga de que recibamos frutos que satisfagan nuestras necesidades y hasta que nos sobre para muchas otras cosas. Por otra parte un padre trabajador, da un buen ejemplo a sus hijos, de tal manera que ellos también sean hacendosos.

RECIBE BENDICIONES DESDE Y EN LOS CIELOS. El Salmista dice que el hombre que tiene temor de Dios, y se gana el pan con su trabajo, recibirá la bendición de Jehová desde Sión, y verá el bien de Jerusalem. Recordemos que en la Palabra de Dios Sión, y Jerusalem son tipos o símbolos del reino de los cielos. En otras palabras el hombre que viva conforme al Salmo 128, recibirá bendición de Dios, desde y en los cielos.

El hombre que no conoce a Dios, anda buscando favores del mundo, y los consigue comprometiendo muchas cosas al mundo, al pecado. Pero el Hijo de Dios no necesita de los favores, de las “palancas”, u oportunidades del mundo. El hombre que teme a Dios recibe sus bendiciones desde la Sión celestial. Dios le da trabajo, casa, esposa, hijos, automóvil, y todas las demás cosas, conforme a su voluntad.

Por otra parte la visión de un padre de familia no debe ser darle a su hogar solo las cosas necesarias para esta vida presente; sino debe velar porque su familia lo tenga todo en el cielo. El Salmista dice: veas el bien de Jerusalem (cielo). ¿Su familia tiene casa en el reino celestial?

HERMANO: El hombre es la cabeza del hogar, la mujer el corazón. Si la cabeza está mal, aun cuando el cuerpo se encuentre en óptimas condiciones, el hogar no marchará bien. Varón: Sea una cabeza saludable, practicando lo que el Salmo 128 le dice.

Las Bodas de Jesucristo

MATEO 22

1 Y RESPONDIENDO Jesús, les volvió á hablar en parábolas, diciendo: 2 El reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que hizo bodas á su hijo; 3 Y envió sus siervos para que llamasen los llamados á las bodas; mas no quisieron venir. 4 Volvió á enviar otros siervos, diciendo: Decid á los llamados: He aquí, mi comida he aparejado; mis toros y animales engordados son muertos, y todo está prevenido: venid á las bodas. 5 Mas ellos no se cuidaron, y se fueron, uno á su labranza, y otro á sus negocios; 6 Y otros, tomando á sus siervos, los afrentaron y los mataron. 7 Y el rey, oyendo esto, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó á aquellos homicidas, y puso fuego á su ciudad. 8 Entonces dice á sus siervos: Las bodas á la verdad están aparejadas; mas los que eran llamados no eran dignos. 9 Id pues á las salidas de los caminos, y llamad á las bodas á cuantos hallareis. 10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron á todos los que hallaron, juntamente malos y buenos: y las bodas fueron llenas de convidados. 11 Y entró el rey para ver los convidados, y vió allí un hombre no vestido de boda. 12 Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí no teniendo vestido de boda? Mas él cerró la boca. 13 Entonces el rey dijo á los que servían: Atado de pies y de manos tomadle, y echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes. 14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

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EL PODEROSO EVANGELIO DE CRISTO

Romanos 1.16:

Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud á todo aquel que cree; al Judío primeramente y

también al Griego.

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TOCADOS PARA VER

MARCOS 8

22Y vino á Bethsaida; y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.

23Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó si veía algo.

24Y él mirando, dijo: Veo los hombres, pues veo que andan como árboles.

25Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y fué restablecido, y vió de lejos y claramente á todos.

26Y envióle á su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas á nadie en la aldea.

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BENDICIONES PARA LOS AMADOS DE DIOS

Salmo 108

El Salmo 108 está formado de partes de dos salmos. Los versículos 1-5, del Salmo 57.7-11; que David compuso cuando huía del rey Saúl. Los versículos 6-13, del Salmo 60.5-12; que David escribió, después de que el Señor le dio victoria sobre varias naciones. El hecho de que el Salmo 108 se forme de estos dos salmos, nos indica que era especial para el rey David; y que es conveniente analizar su contenido.

Este salmo nos habla de:

ALABANZA, 1-4.

Con disposición de corazón. Tenemos la bendición de alabar a Dios con disposición, es decir de una forma decidida; por que de toda su creación en la tierra a nosotros nos hizo con voluntad, con la facultar de elegir. Esta es nuestra gloria, que fuimos hechos superiores a toda la creación, solamente menores que los ángeles. Por lo tanto es necesario que tomemos la determinación de alabar a Dios, de forma individual, como familia y con la Iglesia.

Con presteza. Nuestra alabanza a Dios debe ser también con prontitud, con viveza. Hemos escuchado que algunos predicadores dicen a veces: “si no tienes ganas de alabar a Dios, no lo hagas”; “si no tienes deseos de venir a la casa de Dios no lo hagas”; “es mejor que no vengas sino lo anhelas; a que vengas de malas”. Pero el Señor nos enseña que la alabanza es un privilegio y un mandamiento que debemos obedecer con presteza. Si no tienes ganas, ven, acude a la comunión con Dios; no te vas a arrepentir, pues serán bendecido. Dios no nos dice ven si tienes ganas. En domingo como en otros días que hay actividades espirituales, no son sugerencias de Dios, sino convocatorias.

Sin avergonzarnos del Señor. Nuestra Alabanza debe ser para dar testimonio a los pueblos, a las naciones. No nos debemos avergonzar de nuestro Dios, para que el Señor no se avergüence de nosotros. Debemos dar testimonio de nuestra Alabanza, porque nuestro Dios es grande en su misericordia y verdad. Cuando cantamos, oramos o realizamos otros actos de adoración al Señor, fuera del templo, debemos hacer a viva voz, sin avergonzarnos de Dios; pues él es el Hacedor de todas las cosas y el Único Dios Vivo y verdadero.

VICTORIA SOBRE LOS ENEMIGOS, 5-8.

Este salmo nos enseña que Dios nos da:

Dios muestra su grandeza en sus amados, en su pueblo, cuando lo libra de sus enemigos. El Señor no dejará a sus hijos en las manos de sus verdugos; porque su nombre no puede ser tomado en vano. El pueblo del Señor siempre ha tenido enemigos que Dios permite para mostrar su gloria.

La experiencia del rey David es un testimonio de esta verdad. Dios dio a David, victoria sobre sus enemigos. De manera que David repartió Siquem, ciudad al norte de Jerusalem; y midió el valle de Sucot, al este del Jordán; es decir que conquistó la tierra para el pueblo de Dios. Su reinó abarcó la tierra prometida a los dos lados del Jordán: Galaad y Manasés. Al centro Efraim y Judá, en esta ultima parte, estableció su capital. Al sur los Moabitas e Idumeos le fueron siervos; y aun venció a los Filisteos.

Nosotros como pueblo de Dios tenemos enemigos espirituales, que son el Diablo y sus huestes. Tenemos como enemigos al mundo que no conoce a Dios. Y aun nuestra propia carne batalla contra nosotros. ¡Estamos rodeados!. Pero el Señor nos dará la victoria para no ser destruidos por estos enemigos.

Victoria para que lleguemos al cielo a la presencia de Dios; para que seamos fieles a nuestros ministerios; para que nuestro matrimonio perdure; y que nuestra familia permanezca unida y contribuya a una Iglesia fuerte. Debemos tener paz en la batalla porque el Señor ya nos ha dado la victoria.

SOCORRO EN LA ANGUSTIA, 9-13.

Ciertamente el Señor al igual que David nos guiará hasta la ciudad fortalecida, y extenderá su reino hasta Idumea. Pero él también permitirá que aun estemos en batalla. Al Salmista le parecía que Dios los había desechado; recordemos los salmos son poesía lírica, en donde se le permite a los escritores externar sus sentimientos. Dios no había desechado a su pueblo, pero sí había permitido la batalla; por eso David se sentía solo.

Tenemos asegurada la victoria pero es necesario que estemos todavía en batalla. El conflicto nos mantiene en forma espiritual, ya que nos lleva a orar, leer la Palabra de Dios y buscar la comunión con el en todos los medios de gracia que nos ha dado.

Lo importante es recordar que mientras estamos en la batalla contamos con el socorro del Señor. Es decir con la ayuda en fortaleza espiritual de nuestro Dios. No debemos desesperarnos y poner nuestra confianza en los hombres. El mundo ofrece esperanza engañosa. En el conflicto, el mundo miente cuando dice: “el camino es la venganza”; “si tienes problemas en tu matrimonio, lo mejor es que lo dejes”. Si la iglesia o tu ministerio te agobia: “en tu lugar yo dejaría todo esto, no vale la pena”. Son salidas engañosas, que no resuelven la batalla sino que la hacen más grande.

 Pero el socorro de Dios es efectivo y su victoria definitiva; haremos proezas en el Señor porqué él hollará nuestros enemigos. Ningún enemigo del pueblo de Dios es para siempre, todos serán destruidos por el Señor, a su tiempo; por lo tanto no debemos desesperar, sino esperar en el Señor.

 HERMANOS:

Todo lo que hemos visto son las bendiciones de Dios para sus amados, es decir para sus hijos.

Lo importante es tener la convicción de que somos sus amados. Recordemos que para ser hijos de Dios es necesario apartarnos de nuestros pecados y creer en Cristo como nuestro único y suficiente salvador.

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