BENDICIONES PARA EL 2015.

“La bendición de Jehová es la que enriquece,

Y no añade tristeza con ella”. PROVERBIOS 10.22.

En estos días finales del año, escuchamos decir, “próspero año nuevo”. Es un buen deseo. Pero debemos ser cuidadosos de no ser influenciados de manera negativa; para no tener la idea equivocada de que el próximo año será sin problemas, necesidades, ni enfermedades; que todo estará bien.

Si vamos a tomar en serio lo que el Señor nos dice en Romanos 12, que no nos hagamos a la forma de este siglo, es decir del mundo; sería mejor decir: “Bendiciones de Dios para el año nuevo”. De manera que tengamos el entendimiento de que en el próximo año seremos bendecidos por Dios conforme a su voluntad; que estas bendiciones serán derramadas en cosas buenas; pero también en pruebas que nos ayudarán a pulir nuestra fe; pues los momentos difíciles también son bendiciones de Dios. Entenderemos que los tiempos serán cada vez más difíciles, pero la bendición de Dios es que él está con nosotros, (Mateo 28.20).

Hablemos, de las bendiciones para el 2015.

QUE VENGAN DE DIOS, 2 Reyes 5.21-27.

Para que las bendiciones sean provechosas en nuestra vida, deben realmente venir de forma directa de Dios. ¿Pero, puede ocurrir lo contrario?. La historia de Giezi, siervo del profeta Eliseo, ilustra esto. Después de que Naamán, el general sirio, fue sanado por Dios de su lepra, ofreció un presente a Eliseo, y le rogó para que lo recibiera. Pero el profeta no lo aceptó, porque la gracia de Dios no se cobra. Una vez que el general se retiró, Giezi, fue tras él y pidió con una mentira a Naamán el presente que su señor había rechazado. Podríamos decir, que Giezi, recibió bendición, pero como ésta no vino directa de Dios, fue para su mal; pues por desobedecer al profeta, fue leproso.

Se cuentan como bendiciones aquellas que Dios envía a nuestras vidas; no las que buscamos “ayudando” al Señor. Por ejemplo, es una bendición cuando buscamos trabajo, dejamos los documentos, y después nos llaman diciéndonos que estamos contratados. No es bendición si  damos dinero para ser el primero en ser llamado; o si aceptamos condiciones que incluyen hacer algo ilícito. Es bendición cuando tienes un noviazgo con amor y respeto; no es bendición cuando se te condiciona a hacer algo malo para mantener la relación. Es bendición de Dios estudiar y terminar bien  la escuela; no es bendición si terminas bien, pero sabes que hiciste trampa, copiaste o le hiciste la barba al maestro.

Las bendiciones de Dios se reciben en conformidad con su Palabra. No se puede decir: “gracias a Dios tengo trabajo aunque no puedo ir a su casa”; “gracias a Dios tengo pareja, aunque por el momento no puedo buscar al Señor”; “qué bendición es este negocio, lástima que no tengo tiempo para mi familia”. Las bendiciones de Dios, no harán que quebrantemos lo que él nos pide en su Palabra; pues Dios no va contra sí mismo; además de que de él procede toda dádiva y don perfecto, (Santiago 1.17).

 QUE ENRIQUEZCAN A LA FORMA DE DIOS, Efesios 1.3; 3.16-21.

Cuando hablamos de bendiciones, como estamos influenciados por este mundo materialista, generalmente pensamos en cosas materiales, como el dinero, ropa, una casa, o comida. Pero estas solamente son una parte de las bendiciones de Dios. El Señor tiene bendiciones que van más allá de lo terrenal y temporal, tiene bendiciones espirituales, presentes y eternas; y tiene bendiciones materiales. Él sabe que necesitamos tanto fe como “feria”.

Dios nos recuerda por medio del apóstol San Pablo que nos ha bendecido con toda bendición espiritual, en lugares celestiales en Cristo. Estas son bendiciones que disfrutamos ahora, y que gozaremos en plenitud por la eternidad. Contemos algunas: 1, el ser adoptados hijos de Dios por medio de Jesucristo; 2, el tener una herencia en el reino de los cielos; 3, que resucitaremos o seremos transformados para estar en alma y cuerpo perfectos para siempre; 4, el mirar a Dios cara a cara, y disfrutar de lo que ha preparado para nosotros.

Pero también tenemos bendiciones espirituales, para este tiempo, mientras somos peregrinos en este mundo. Somos corroborados, es decir confirmados, fortalecidos espiritualmente, de manera que tengamos una seguridad firme de nuestra salvación. Somos bendecidos para comprender el amor de Dios, y su Palabra Santa. Recibimos el amor de Dios.

 Así es que no limitemos nuestras vidas, nuestros pensamientos, ni acciones solamente a las cosas materiales; “no nos quedemos con un pedacito del pastel, cuando Dios nos ofrece todo”. Oremos por las bendiciones de Dios conforme a su voluntad, para que sean completas.

 Apreciemos las bendiciones espirituales; y seamos agradecidos con las materiales, pues Dios nos da lo que necesitamos.

 QUE NO GENEREN TRISTEZA, Isaías 2.7,8;

El profeta Isaías nos dice que debido a la riqueza que hubo en Judá, el pueblo se tornó a la idolatría, se apartó del Señor. Esto sucedió precisamente porque las bendiciones que ellos tenían, no las habían recibido de Dios, sino que eran producto de actos de injusticia, opresión a los pobres. Así es que el resultado de este crecimiento material, fue alejamiento de Dios.

Dicen las Escrituras que la bendición de Dios no añade tristeza. Cuando las cosas no vienen del Señor sí la generan. Por ejemplo el dinero y los bienes materiales cambian a la gentes, las vuelven soberbias, desconfiadas, produce un deseo insaciable de más. General celos, traiciones entre los amigos y familiares. Atraen los ojos de los delincuentes, de los secuestradores.

Hay bendiciones que afectan a los creyentes. El trabajo que nos aleja de la comunión con Dios; el conocimiento de la Palabra que vuelve el corazón soberbio; los dones que elevan el corazón; los bienes materiales que distraen nuestra atención al Señor.

Por lo tanto al ser bendecidos tanto espiritual como materialmente, debemos orar para que el Señor nos mantenga fieles a él. Lo importante en nuestra vida es el Señor, las bendiciones son añadidura. Por eso el proverbista oraba diciendo: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí. No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan que he menester. Proverbios 30.8.

 HERMANOS:

 Debemos recordar que el Señor nos dice en su Palabra que los tiempos venideros serán peligrosos. El mundo no mejorará, sino que la maldad y el pecado seguirán creciendo.

 Por lo tanto en este año nuevo seguiremos enfrentando adversidades, pruebas, momentos difíciles, y cada vez más difíciles. Pero esto también es un bendición.

 Cuando nos dicen “próspero año nuevo”, solemos pensar menos problemas. Pero la bendición de Dios incluye pruebas. Así como un programa de educación contempla días de pruebas para los alumnos.

Las pruebas también son una bendición porque pulen nuestra fe; santifican nuestra vida; y nos hacen estar más cerca de Dios en comunión con él. Dios nos bendice con cosas buenas, pero también con  pruebas que serán para nuestro bien.

Realmente no todo será próspero en el año nuevo, si todo fuera próspero, sería para mal y no para bien de nuestras vidas.

 Por lo tanto el pensamiento que debe permear nuestra mente y corazón es que Dios nos bendiga conforme a su perfecta, amorosa y sabia voluntad. Oramos porque la bendición que se encuentra en la Palabra de Dios sea para todos, y dice así:

 24 Jehová te bendiga, y te guarde:

25 Haga resplandecer Jehová su rostro sobre ti, y haya de ti misericordia:

26 Jehová alce á ti su rostro, y ponga en ti paz. Números 6.

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