Archivos del mes: 30 enero 2015

LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO, editorial.

“Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu

que somos hijos de Dios”. Ro. 8.16.

Cuando abrimos un libro de teología, notaremos que es más lo que se escribe acerca del Padre y del Hijo que del Espíritu Santo. En nuestros himnarios, la parte dirigida al Espíritu Santo, es menor. Y cuando oramos hacemos poca mención de la Tercera Persona de la Trinidad.

Es necesario dar el reconocimiento y adoración al Espíritu Santo, ya que Él aplicó la Obra de Redención en nuestras vidas. Analicemos la Obra del Espíritu Santo.

ADOPTARNOS COMO HIJOS DE DIOS.

Somos adoptados como hijos de Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; pero el Espíritu Santo es quien aplica la adopción en nuestro favor. Ser hijos de Dios por adopción es un acto de amor del Señor porque lo hizo de manera incondicional y con iniciativa.

El Espíritu Santo nos da el espíritu de adopción y no de servidumbre, es decir que nos hace libres de las cadenas de pecado y condenación; y nos da poder para ya no servir al pecado sino a Cristo.

También el Espíritu Santo confirma nuestra fe, en que somos hijos de Dios. Los afanes de la vida, pecados, negligencia espiritual, entre otros, pueden disminuir nuestra fe. Pero el Espíritu Santo se encarga de confírmanos. No solamente nos trajo a nueva vida, sino que nos sostiene en ella.

HACERNOS HEREDEROS Y COHEREDEROS

El Espíritu Santo al aplicar la obra salvadora en nuestro corazón, nos hace herederos de Dios. Somos herederos de sus promesas, de sus bendiciones, y de un lugar en la Casa del Padre.

Pero también nos hace coherederos de Cristo. Es decir que nos hace a la imagen del Señor. La salvación no solamente es un pase al cielo, sino es una nueva vida en Dios. Por eso dice San Pablo que podemos clamar Abba Padre, es decir que ahora tenemos comunión-relación con Dios.

Esto no significa que somos hechos Dios. No debemos olvidar que la distancia entre Dios y nosotros es infinita. Por eso cuando el Señor Jesús nos enseñó la oración del Padre Nuestro, dice: Santificado sea tu nombre; para que siempre recordemos que debemos allegarnos con reverencia y humildad, pues el Señor es Dios.

GLORIFICARNOS

El Espíritu Santo nos ha de glorificar, es decir que nos guiará y transformará hasta que estemos en el cielo, perfectos.

Al morir, hará nuestra alma perfecta para que entremos a la presencia santa de Dios. Y levantará nuestros cuerpos en incorrupción cuando Cristo venga por su iglesia. Para que estemos con Dios en alma y cuerpos perfectos e incorruptibles para siempre.

Si estamos vivos cuando el Señor venga a las nubes, entonces transformará nuestra alma y cuerpo en un instante, sin que pasemos por la muerte. La Garantía de esto es la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, la cual es un hecho real.

HERMANOS:

San Pablo dice: “empero si padecemos juntamente con él”, es decir con el Señor.

La vida cristiana no es fácil. Dios es sabio, porque si la vida en Cristo fuera fácil, entonces, ¿en dónde obraría el Espíritu Santo?; nosotros nos las arreglaríamos.

Pero el hecho de que sea difícil, con situaciones que nos rebasan, hace que se manifieste la Obra de Dios. Sólo Dios puede sostenernos en este camino.

No esperemos un camino fácil. Pero también confiemos que el Espíritu Santo nos sostendrá hasta ser glorificados.

PARA LA GLORIA DE DIOS

302005

MENSAJE POR EL HNO. DAVID GARFIAS GONZÁLEZ

LA PERMANENCIA DEL MATRIMONIO

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Cantares 8.6-7.

Al hacer al hombre, Dios hizo a la mujer, los unió en matrimonio y los bendijo. El Señor Jesús hizo su primer milagro en una boda, y así bendijo a un matrimonio. Definitivamente que el matrimonio es una institución de Dios, y la diseñó para que dure toda la vida. Pero permanecer en el matrimonio no es fácil, ¿cómo conseguirlo? Veamos lo que la Palabra de Dios nos enseña.

RECORDANDO QUE ES UN PACTO. “Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo”

Desde los tiempos bíblicos en la ceremonia nupcial, los cónyuges se daban anillos como prenda de garantía de cumplir su pacto. ¿por qué anillos y no otra prenda? El anillo al ser circular no tiene fin; de la misma manera el matrimonio no tiene caducidad, no es para una temporada de la vida, sino hasta la muerte. El anillo rodea, de la misma manera el esposo debe rodear a su mujer, es decir cuidarla (Cantares 8.3); y ella también deber cuidar de su marido y darle bien todos los días de su vida. También podemos decir que representa el amor y cuidados infinitos de Dios para el matrimonio.

Las mujeres judías solían llevar siempre, su anillo en un collar; los varones en su dedo. Por eso las palabras: “ponme como un sello sobre…”. Estas prendas eran un sello de identificación de una persona casada, de manera que fuera tratada con respeto, y se esfumaran las intensiones de conquistarla. Así mismo eran un recordatorio del pacto o promesa que se había hecho al cónyuge, de manera que se cumplieran con fidelidad y día a día. Estas siguen siendo las razones de llevar el anillo matrimonial. ¿Ustedes siguen poniéndose su anillo? Si no es así, sorprenda a su esposa este próximo aniversario de bodas, (anótelo en su agenda con varios días de recordatorio); con unos nuevos anillos de boda; venga a la casa de Dios, haga su acción de gracias, y podemos orar para consagrar esos nuevos anillos.

Para la permanencia del matrimonio es necesario, que recordemos que el matrimonio es una promesa que hicimos y debemos cumplir; la hicimos con notros mismos, con nuestro cónyuge, con iglesia, y principalmente ante Dios; y él nos va a pedir cuentas de esta promesa. Cumplamos con nuestros votos, de manera que nos presentemos a Dios aprobados. Lo que sostiene al matrimonio es el pacto que hicimos. Por lo tanto no debemos dar lugar a la separación emocional, espiritual, ni legal en nuestros matrimonios.

HASTA LA MUERTE. “Porque fuerte como la muerte es el amor; duro como sepulcro el celo, sus brazas, brasas de fuego. Fuerte llama”

La Palabra de Dios nos dice que el amor es fuerte como la muerte. Ningún hombre puede escapar de la muerte, nadie puede escapar o vivir sin amor. No se puede resistir a la muerte, cuando el amor surge en corazón no se puede resistir. La muerte pone fin a nuestro peregrinaje en este mundo, el amor conyugal es para esta vida, sólo la muerte pone fin al pacto matrimonial.

Pero no se trata de estar juntos hasta la muerte y ya. No se trata de sobrevivir sino de un matrimonio de bendición. Es decir que los años que Dios conceda de matrimonio deben ser buenos años. Por eso dice también dice la Palabra de Dios que el celo es duro como sepulcro: sus brasas, son fuerte llama. Qué hermoso es cuando después de 30 o 40 años tu cónyuge aun tiene celos de ti; así como Dios tiene celos de su pueblo.

Para lograr esto; es importante que todos los días se practique el amor y el respeto. Que el marido ame, es decir demuestre su amor a su esposa. Y que ella lo respete, le demuestre un especial respeto. Así ambos cónyuges estarán en un círculo de bendiciones. De igual manera es fundamental que el matrimonio mantenga una estrecha relación con Dios, pues sin él nuestros esfuerzos se reducen a nada.

DÁNDOLE EL VALOR QUE DIOS LE DA. “Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre toda la hacienda de su casa por este amor, de cierto lo menospreciaran”

El verdadero amor no deja de ser, no se puede apagar; porque el amor ciertamente es un sentimiento, pero es un sentimiento que nosotros prometimos y que podemos decidir dar a nuestro cónyuge. Si no amamos a nuestro cónyuge, somos los más mentirosos del mundo, ¿cómo podemos decirle a Dios o a otros personas, que las amamos, si no amamos a nuestra pajera?. No debemos creer la mentira de que el amor acaba.

Pero es cierto que es preciso fortalecer, demostrar el amor, dar amor. Y para esto es necesario dar el valor justo al matrimonio. Qué tan importante es para nosotros nuestro matrimonio, nuestra pareja. Por eso dice la Palabra de Dios, que si alguien diera toda su hacienda por el amor, sería rechazado.

Sin embargo cuántas veces damos más valor al trabajo, bienes materiales y a otras personas que a nuestro cónyuge y familia. Imagine que hoy le visita una persona y le ofrece un millón de pesos a cambio de dejar a su cónyuge; o le dice que le dará el puesto de importancia que tanto ha soñado, para que tenga el respeto de toda la empresa, a cambio de que deje de ver a su cónyuge; ¿aceptaría?. ¿no será que es lo que hemos hecho en los últimos años?

Nuestros hermanos Garfias González en sus bodas de oro son testimonio de que después de Dios, nuestro matrimonio tiene un valor incalculable. El trabajo se ha ido, muchos amigos también; algunos familiares se han alejado; los hijos han hecho sus vidas; ¿quién sigue a su lado? ¿quién bendice sus días con un abrazo, una sonrisa? Sí, su cónyuge.

Hermanos: Dice nuestra sociedad actual que el matrimonio y la familia son cosas del pasado. Los resultados son terribles, tenemos una sociedad hundida en males, delitos, falta de valores, y corazones rotos.

Gracias a Dios por los matrimonios que permanecen fieles, como un testimonio que esto es posible.

Los matrimonios que perduran, no son los que no tienen, diferencias, problemas; pues no hay matrimonio que no enfrente adversidades. Incluso hay matrimonios que han permanecido aun cuando hubo infidelidad, porque con la gracia de Dios hubo perdón y reconciliación. Los problemas hacen madurar una relación.

Que Dios siga bendiciendo a nuestros hermanos. Y conceda que nuestros matrimonios, si Dios concede vida, tangan la dicha de permanecer y celebremos también nuestras bodas de plata o de oro.

“A LOS QUE DIOS UNIÓ QUE NINGÚN HOMBRE LOS SEPARE”

EN AUDIO

BENDICIONES PARA EL 2015.

“La bendición de Jehová es la que enriquece,

Y no añade tristeza con ella”. PROVERBIOS 10.22.

En estos días finales del año, escuchamos decir, “próspero año nuevo”. Es un buen deseo. Pero debemos ser cuidadosos de no ser influenciados de manera negativa; para no tener la idea equivocada de que el próximo año será sin problemas, necesidades, ni enfermedades; que todo estará bien.

Si vamos a tomar en serio lo que el Señor nos dice en Romanos 12, que no nos hagamos a la forma de este siglo, es decir del mundo; sería mejor decir: “Bendiciones de Dios para el año nuevo”. De manera que tengamos el entendimiento de que en el próximo año seremos bendecidos por Dios conforme a su voluntad; que estas bendiciones serán derramadas en cosas buenas; pero también en pruebas que nos ayudarán a pulir nuestra fe; pues los momentos difíciles también son bendiciones de Dios. Entenderemos que los tiempos serán cada vez más difíciles, pero la bendición de Dios es que él está con nosotros, (Mateo 28.20).

Hablemos, de las bendiciones para el 2015.

QUE VENGAN DE DIOS, 2 Reyes 5.21-27.

Para que las bendiciones sean provechosas en nuestra vida, deben realmente venir de forma directa de Dios. ¿Pero, puede ocurrir lo contrario?. La historia de Giezi, siervo del profeta Eliseo, ilustra esto. Después de que Naamán, el general sirio, fue sanado por Dios de su lepra, ofreció un presente a Eliseo, y le rogó para que lo recibiera. Pero el profeta no lo aceptó, porque la gracia de Dios no se cobra. Una vez que el general se retiró, Giezi, fue tras él y pidió con una mentira a Naamán el presente que su señor había rechazado. Podríamos decir, que Giezi, recibió bendición, pero como ésta no vino directa de Dios, fue para su mal; pues por desobedecer al profeta, fue leproso.

Se cuentan como bendiciones aquellas que Dios envía a nuestras vidas; no las que buscamos “ayudando” al Señor. Por ejemplo, es una bendición cuando buscamos trabajo, dejamos los documentos, y después nos llaman diciéndonos que estamos contratados. No es bendición si  damos dinero para ser el primero en ser llamado; o si aceptamos condiciones que incluyen hacer algo ilícito. Es bendición cuando tienes un noviazgo con amor y respeto; no es bendición cuando se te condiciona a hacer algo malo para mantener la relación. Es bendición de Dios estudiar y terminar bien  la escuela; no es bendición si terminas bien, pero sabes que hiciste trampa, copiaste o le hiciste la barba al maestro.

Las bendiciones de Dios se reciben en conformidad con su Palabra. No se puede decir: “gracias a Dios tengo trabajo aunque no puedo ir a su casa”; “gracias a Dios tengo pareja, aunque por el momento no puedo buscar al Señor”; “qué bendición es este negocio, lástima que no tengo tiempo para mi familia”. Las bendiciones de Dios, no harán que quebrantemos lo que él nos pide en su Palabra; pues Dios no va contra sí mismo; además de que de él procede toda dádiva y don perfecto, (Santiago 1.17).

 QUE ENRIQUEZCAN A LA FORMA DE DIOS, Efesios 1.3; 3.16-21.

Cuando hablamos de bendiciones, como estamos influenciados por este mundo materialista, generalmente pensamos en cosas materiales, como el dinero, ropa, una casa, o comida. Pero estas solamente son una parte de las bendiciones de Dios. El Señor tiene bendiciones que van más allá de lo terrenal y temporal, tiene bendiciones espirituales, presentes y eternas; y tiene bendiciones materiales. Él sabe que necesitamos tanto fe como “feria”.

Dios nos recuerda por medio del apóstol San Pablo que nos ha bendecido con toda bendición espiritual, en lugares celestiales en Cristo. Estas son bendiciones que disfrutamos ahora, y que gozaremos en plenitud por la eternidad. Contemos algunas: 1, el ser adoptados hijos de Dios por medio de Jesucristo; 2, el tener una herencia en el reino de los cielos; 3, que resucitaremos o seremos transformados para estar en alma y cuerpo perfectos para siempre; 4, el mirar a Dios cara a cara, y disfrutar de lo que ha preparado para nosotros.

Pero también tenemos bendiciones espirituales, para este tiempo, mientras somos peregrinos en este mundo. Somos corroborados, es decir confirmados, fortalecidos espiritualmente, de manera que tengamos una seguridad firme de nuestra salvación. Somos bendecidos para comprender el amor de Dios, y su Palabra Santa. Recibimos el amor de Dios.

 Así es que no limitemos nuestras vidas, nuestros pensamientos, ni acciones solamente a las cosas materiales; “no nos quedemos con un pedacito del pastel, cuando Dios nos ofrece todo”. Oremos por las bendiciones de Dios conforme a su voluntad, para que sean completas.

 Apreciemos las bendiciones espirituales; y seamos agradecidos con las materiales, pues Dios nos da lo que necesitamos.

 QUE NO GENEREN TRISTEZA, Isaías 2.7,8;

El profeta Isaías nos dice que debido a la riqueza que hubo en Judá, el pueblo se tornó a la idolatría, se apartó del Señor. Esto sucedió precisamente porque las bendiciones que ellos tenían, no las habían recibido de Dios, sino que eran producto de actos de injusticia, opresión a los pobres. Así es que el resultado de este crecimiento material, fue alejamiento de Dios.

Dicen las Escrituras que la bendición de Dios no añade tristeza. Cuando las cosas no vienen del Señor sí la generan. Por ejemplo el dinero y los bienes materiales cambian a la gentes, las vuelven soberbias, desconfiadas, produce un deseo insaciable de más. General celos, traiciones entre los amigos y familiares. Atraen los ojos de los delincuentes, de los secuestradores.

Hay bendiciones que afectan a los creyentes. El trabajo que nos aleja de la comunión con Dios; el conocimiento de la Palabra que vuelve el corazón soberbio; los dones que elevan el corazón; los bienes materiales que distraen nuestra atención al Señor.

Por lo tanto al ser bendecidos tanto espiritual como materialmente, debemos orar para que el Señor nos mantenga fieles a él. Lo importante en nuestra vida es el Señor, las bendiciones son añadidura. Por eso el proverbista oraba diciendo: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí. No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan que he menester. Proverbios 30.8.

 HERMANOS:

 Debemos recordar que el Señor nos dice en su Palabra que los tiempos venideros serán peligrosos. El mundo no mejorará, sino que la maldad y el pecado seguirán creciendo.

 Por lo tanto en este año nuevo seguiremos enfrentando adversidades, pruebas, momentos difíciles, y cada vez más difíciles. Pero esto también es un bendición.

 Cuando nos dicen “próspero año nuevo”, solemos pensar menos problemas. Pero la bendición de Dios incluye pruebas. Así como un programa de educación contempla días de pruebas para los alumnos.

Las pruebas también son una bendición porque pulen nuestra fe; santifican nuestra vida; y nos hacen estar más cerca de Dios en comunión con él. Dios nos bendice con cosas buenas, pero también con  pruebas que serán para nuestro bien.

Realmente no todo será próspero en el año nuevo, si todo fuera próspero, sería para mal y no para bien de nuestras vidas.

 Por lo tanto el pensamiento que debe permear nuestra mente y corazón es que Dios nos bendiga conforme a su perfecta, amorosa y sabia voluntad. Oramos porque la bendición que se encuentra en la Palabra de Dios sea para todos, y dice así:

 24 Jehová te bendiga, y te guarde:

25 Haga resplandecer Jehová su rostro sobre ti, y haya de ti misericordia:

26 Jehová alce á ti su rostro, y ponga en ti paz. Números 6.

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