Retos de nuestra Iglesia.

LOS RETOS ACTUALES

DE LA IGLESIA NACIONAL PRESBITERIANA

CONSERVADORA DE MÉXICO

Bosquejo para tema en el marco del XXV Aniversario de la INPC “Dios con nosotros” de Querétaro Qro. Dios bendiga a los hermanos; muchas felicidades por su aniversario.

“Mas creced en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén”.

2 Pedro 3.18.

 INTRODUCCIÓN:

En primer lugar veamos el significado de la palabra reto, el diccionario Larousse, define reto de la manera siguiente:

 1 s.m. Acción de retar a una persona

acepté el reto para demostrarle que no era tan fuerte como creía. 

SINÓNIMO: desafío

2 Dicho o hecho con que se reta a una persona.

SINÓNIMO: desafío

3 Objetivo o acción difícil de llevar a cabo, y que por ello supone un estímulo y un desafío para quien se propone realizarlo

mi reto era ser el campeón mundial y ya lo he conseguido. 

SINÓNIMO: desafío

4 Reprimenda o regañina.

SINÓNIMO: bronca

 En lo que respecta a este tema, reto significará los desafíos, objetivos de nuestra Iglesia. Veamos algunos de tantos desafíos que el Señor nos da en su Palabra.

 CRECER PARA SER UNA ASAMBLEA GENERAL, Isaías 54.2,3.

 Dios nos llama a crecer, como pueblo redimido, es decir ir por más almas para Cristo. Como Sínodo, tenemos el deseo de ser una asamblea general, para la gloria de Dios.

 Actualmente el Presbiterio Nacional de la Ciudad de México tiene: 16 Iglesias, 27 Congregaciones, y 8 Centros Misionero. El Presbiterio Nacional del Oriente de México tiene 9 Iglesias, 5 Congregaciones y 10 Centros Misioneros. El H. Presbiterio Nacional del Occidente de México tiene 7 iglesias, 16 Congregaciones, y 6 Centros Misioneros. En total tenemos 32 Iglesias, 48 Congregaciones, 24 Centros Misioneros.

 El número mínimo de Iglesias para formar una Asamblea General es de 45 Iglesias, nos faltan 13 iglesias; aunque hay que considerar que de nuestras 32 iglesias algunas necesitan fortalecerse. Si las congregaciones fueran organizadas en Iglesias, tendríamos 80 iglesias.

Para crecer es necesario trabajar para que las Congregaciones sean organizadas en Iglesias, así como lo centros misioneros. Y para lograr esto se requiere que cumplamos la gran Comisión, Mateo 28.19.

 ALUMNOS EN NUESTRAS INSTITUCIONES TEOLÓGICAS, Mateo 9.37,38.

 Actualmente el R. Presbiterio Nacional de la Ciudad de México tiene 13 Ministros, 2 estudiantes Graduados; 5 Misioneras y 7 Obreros de tiempo completo. El Presbiterio Nacional del Oriente de México tiene 11 Ministros, 3 Misioneras, 1 Licenciado Predicador, y 1 Seminarista. El H. Presbiterio Nacional del Occidente de México tiene, 7 Ministros, 5 Misioneras, 1 Licenciado Predicador, 1 Obrero, 2 Estudiantes para Misioneras y 1 Seminarista.

 Tenemos 31 ministros, para atender los oficios en 104 campos; la mayoría de los pastores además de su Iglesia, tienen tres campos que atender, a parte de tener varios cargos en su Presbiterio y en el Sínodo. En total, incluyendo ministros, misioneras, obreros y estudiantes, tenemos 60 hermanos para atender 104 campos; 44 campos no tienen atención espiritual de tiempo completo. En la Escuela Bíblica para Misioneras, como en el Seminario Nacional Presbiteriano, hay dos estudiantes.

Es evidente que tenemos una crisis de personal, y ante la falta de alumnos en las Instituciones Teológicas, en los próximos años, esta crisis será mas fuerte. Es imperioso que todos los hermanos llevemos a cabo la instrucción de nuestro Señor Jesucristo de “rogar” al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. También es necesario que cada uno de nosotros invite y motive a nuestros jóvenes a servir al Señor como Ministros, Misioneras u Obreros; que les invitemos a ingresar a la Escuela Bíblica para Misioneras o al Seminario Nacional Presbiteriano; pues “Placer verdadero es servir al Señor”.

 SOSTENIMIENTO PROPIO DE CADA IGLESIA, Filipenses 4.15-19.

 La mayoría de nuestro campo recibe subsidio para el sostenimiento del Pastor, Misionero u Obrero que les atiende espiritualmente. La Palabra de Dios dice que el obrero es digno de su alimento y salario. San Pablo nos dice que la Iglesia de los Filipenses le había sustentado con liberalidad; esto es lo que nuestras Iglesias y Congregaciones debemos hacer.

 Claro que todos atravesamos por momentos difíciles y llegamos a necesitar de ayuda de los hermanos. Pero es necesario que con la bendición de Dios y espíritu de liberalidad, cada campo sustente a su personal, prescindiendo del subsidio de su Presbiterio. Para conseguir esto tenemos que promover que cada hermano sea fiel en dar su diezmo, y primicias; así como ser un dador de ofrenda liberal. Si hacemos esto habrá recursos para la Obra de Dios y no faltará nada en nuestros hogares.

 La mayor parte de los recursos que reciben los Presbiterios son destinados para subsidiar al campo. Pero si en el nombre de Dios se supera esto; podemos tener recursos para necesidades que tenemos desde hace mucho tiempo; como lo son la “Obra misionera”, llevar la Palabra de Dios a otras ciudades. Que nuestros Tribunales tengan sus instalaciones propias, oficinas, auditorios. Y la producción de materiales impresos o digitales para dar a conocer la doctrina pura de la Palabra de Dios.

 FIDELIDAD A LA PALABRA DE DIOS, Apocalipsis 22.18,19.

 Otro reto es ser fieles a la Palabra de Dios. Las Escrituras prohíben añadir o quitar palabras al Libro Santo de Dios. Debemos ser fieles a la Palabra de Dios en cuanto a la doctrina. Para esto necesario que prediquemos apegados a las Santas Escrituras; que enseñemos las doctrinas distintivas y bíblicas de nuestra Iglesia; que instruyamos a los hermanos en la Confesión de Fe y Catecismos de Westminster que son nuestros símbolos doctrinales, ya que en ellos encontramos la enseñanza bíblica de una manera sistemática.

 Debemos ser fieles a la Palabra de Dios en lo que respecta al Gobierno de la Iglesia. Como Presbiterianos tenemos un sistema de gobierno bíblico, pues la Palabra de Dios nos enseña que la Iglesia primitiva, era gobernada por medio de ancianos, (1 Timoteo 4.14; Tito 1.5). Por lo tanto debemos ser fieles a este sistema de gobierno. Ya que muchas iglesias se han apartado del mismo. Hay iglesias en donde las decisiones son tomadas por el pastor solo; o en acuerdo con un anciano; esto no es correcto.

Y debemos ser fieles a las Escrituras para mantener un culto bíblico. Muchos en la actualidad ofrecen un “fuego extraño”, es decir un culto no autorizado por la Palabra de Dios. Nuestro culto no debe apartarse de ser un culto ordenado, solemne, reverente, inteligente, con participación del pueblo. Recordemos que fuimos predestinados para alabanza de Dios; pero nuestro adoración debe ser conforme a lo que Dios señala en su Palabra (Efesios 1.5,6).

 HERMANOS:

“Yo planté, Apolos regó: mas Dios ha dado el crecimiento”. (1 Corintios 3.6).

 Nos corresponde plantar, es decir realizar las acciones que hemos mencionado anteriormente; seamos proactivos, no esperemos a que los demás lo hagan; pongamos nuestro granito de arena.

 También debemos regar, cuidar lo que se plante. Muchas veces algunos hermanos hacen cosas importantes; pero no hay quien continúe, apoye esos servicios. Por lo tanto debemos regar lo que nosotros y otros hermanos planten.

 Y especialmente debemos orar, porque el Crecimiento solamente viene de Dios. Oremos porque Dios sea quien haga crecer su Obra, para su gloria. Recordemos que la Palabra, también dice que si Jehová no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; oremos para que el Señor edifique su casa que es su iglesia, (Salmo 127).

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