Archivos diarios: 19/12/14

Retos de nuestra Iglesia.

LOS RETOS ACTUALES

DE LA IGLESIA NACIONAL PRESBITERIANA

CONSERVADORA DE MÉXICO

Bosquejo para tema en el marco del XXV Aniversario de la INPC “Dios con nosotros” de Querétaro Qro. Dios bendiga a los hermanos; muchas felicidades por su aniversario.

“Mas creced en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén”.

2 Pedro 3.18.

 INTRODUCCIÓN:

En primer lugar veamos el significado de la palabra reto, el diccionario Larousse, define reto de la manera siguiente:

 1 s.m. Acción de retar a una persona

acepté el reto para demostrarle que no era tan fuerte como creía. 

SINÓNIMO: desafío

2 Dicho o hecho con que se reta a una persona.

SINÓNIMO: desafío

3 Objetivo o acción difícil de llevar a cabo, y que por ello supone un estímulo y un desafío para quien se propone realizarlo

mi reto era ser el campeón mundial y ya lo he conseguido. 

SINÓNIMO: desafío

4 Reprimenda o regañina.

SINÓNIMO: bronca

 En lo que respecta a este tema, reto significará los desafíos, objetivos de nuestra Iglesia. Veamos algunos de tantos desafíos que el Señor nos da en su Palabra.

 CRECER PARA SER UNA ASAMBLEA GENERAL, Isaías 54.2,3.

 Dios nos llama a crecer, como pueblo redimido, es decir ir por más almas para Cristo. Como Sínodo, tenemos el deseo de ser una asamblea general, para la gloria de Dios.

 Actualmente el Presbiterio Nacional de la Ciudad de México tiene: 16 Iglesias, 27 Congregaciones, y 8 Centros Misionero. El Presbiterio Nacional del Oriente de México tiene 9 Iglesias, 5 Congregaciones y 10 Centros Misioneros. El H. Presbiterio Nacional del Occidente de México tiene 7 iglesias, 16 Congregaciones, y 6 Centros Misioneros. En total tenemos 32 Iglesias, 48 Congregaciones, 24 Centros Misioneros.

 El número mínimo de Iglesias para formar una Asamblea General es de 45 Iglesias, nos faltan 13 iglesias; aunque hay que considerar que de nuestras 32 iglesias algunas necesitan fortalecerse. Si las congregaciones fueran organizadas en Iglesias, tendríamos 80 iglesias.

Para crecer es necesario trabajar para que las Congregaciones sean organizadas en Iglesias, así como lo centros misioneros. Y para lograr esto se requiere que cumplamos la gran Comisión, Mateo 28.19.

 ALUMNOS EN NUESTRAS INSTITUCIONES TEOLÓGICAS, Mateo 9.37,38.

 Actualmente el R. Presbiterio Nacional de la Ciudad de México tiene 13 Ministros, 2 estudiantes Graduados; 5 Misioneras y 7 Obreros de tiempo completo. El Presbiterio Nacional del Oriente de México tiene 11 Ministros, 3 Misioneras, 1 Licenciado Predicador, y 1 Seminarista. El H. Presbiterio Nacional del Occidente de México tiene, 7 Ministros, 5 Misioneras, 1 Licenciado Predicador, 1 Obrero, 2 Estudiantes para Misioneras y 1 Seminarista.

 Tenemos 31 ministros, para atender los oficios en 104 campos; la mayoría de los pastores además de su Iglesia, tienen tres campos que atender, a parte de tener varios cargos en su Presbiterio y en el Sínodo. En total, incluyendo ministros, misioneras, obreros y estudiantes, tenemos 60 hermanos para atender 104 campos; 44 campos no tienen atención espiritual de tiempo completo. En la Escuela Bíblica para Misioneras, como en el Seminario Nacional Presbiteriano, hay dos estudiantes.

Es evidente que tenemos una crisis de personal, y ante la falta de alumnos en las Instituciones Teológicas, en los próximos años, esta crisis será mas fuerte. Es imperioso que todos los hermanos llevemos a cabo la instrucción de nuestro Señor Jesucristo de “rogar” al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. También es necesario que cada uno de nosotros invite y motive a nuestros jóvenes a servir al Señor como Ministros, Misioneras u Obreros; que les invitemos a ingresar a la Escuela Bíblica para Misioneras o al Seminario Nacional Presbiteriano; pues “Placer verdadero es servir al Señor”.

 SOSTENIMIENTO PROPIO DE CADA IGLESIA, Filipenses 4.15-19.

 La mayoría de nuestro campo recibe subsidio para el sostenimiento del Pastor, Misionero u Obrero que les atiende espiritualmente. La Palabra de Dios dice que el obrero es digno de su alimento y salario. San Pablo nos dice que la Iglesia de los Filipenses le había sustentado con liberalidad; esto es lo que nuestras Iglesias y Congregaciones debemos hacer.

 Claro que todos atravesamos por momentos difíciles y llegamos a necesitar de ayuda de los hermanos. Pero es necesario que con la bendición de Dios y espíritu de liberalidad, cada campo sustente a su personal, prescindiendo del subsidio de su Presbiterio. Para conseguir esto tenemos que promover que cada hermano sea fiel en dar su diezmo, y primicias; así como ser un dador de ofrenda liberal. Si hacemos esto habrá recursos para la Obra de Dios y no faltará nada en nuestros hogares.

 La mayor parte de los recursos que reciben los Presbiterios son destinados para subsidiar al campo. Pero si en el nombre de Dios se supera esto; podemos tener recursos para necesidades que tenemos desde hace mucho tiempo; como lo son la “Obra misionera”, llevar la Palabra de Dios a otras ciudades. Que nuestros Tribunales tengan sus instalaciones propias, oficinas, auditorios. Y la producción de materiales impresos o digitales para dar a conocer la doctrina pura de la Palabra de Dios.

 FIDELIDAD A LA PALABRA DE DIOS, Apocalipsis 22.18,19.

 Otro reto es ser fieles a la Palabra de Dios. Las Escrituras prohíben añadir o quitar palabras al Libro Santo de Dios. Debemos ser fieles a la Palabra de Dios en cuanto a la doctrina. Para esto necesario que prediquemos apegados a las Santas Escrituras; que enseñemos las doctrinas distintivas y bíblicas de nuestra Iglesia; que instruyamos a los hermanos en la Confesión de Fe y Catecismos de Westminster que son nuestros símbolos doctrinales, ya que en ellos encontramos la enseñanza bíblica de una manera sistemática.

 Debemos ser fieles a la Palabra de Dios en lo que respecta al Gobierno de la Iglesia. Como Presbiterianos tenemos un sistema de gobierno bíblico, pues la Palabra de Dios nos enseña que la Iglesia primitiva, era gobernada por medio de ancianos, (1 Timoteo 4.14; Tito 1.5). Por lo tanto debemos ser fieles a este sistema de gobierno. Ya que muchas iglesias se han apartado del mismo. Hay iglesias en donde las decisiones son tomadas por el pastor solo; o en acuerdo con un anciano; esto no es correcto.

Y debemos ser fieles a las Escrituras para mantener un culto bíblico. Muchos en la actualidad ofrecen un “fuego extraño”, es decir un culto no autorizado por la Palabra de Dios. Nuestro culto no debe apartarse de ser un culto ordenado, solemne, reverente, inteligente, con participación del pueblo. Recordemos que fuimos predestinados para alabanza de Dios; pero nuestro adoración debe ser conforme a lo que Dios señala en su Palabra (Efesios 1.5,6).

 HERMANOS:

“Yo planté, Apolos regó: mas Dios ha dado el crecimiento”. (1 Corintios 3.6).

 Nos corresponde plantar, es decir realizar las acciones que hemos mencionado anteriormente; seamos proactivos, no esperemos a que los demás lo hagan; pongamos nuestro granito de arena.

 También debemos regar, cuidar lo que se plante. Muchas veces algunos hermanos hacen cosas importantes; pero no hay quien continúe, apoye esos servicios. Por lo tanto debemos regar lo que nosotros y otros hermanos planten.

 Y especialmente debemos orar, porque el Crecimiento solamente viene de Dios. Oremos porque Dios sea quien haga crecer su Obra, para su gloria. Recordemos que la Palabra, también dice que si Jehová no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; oremos para que el Señor edifique su casa que es su iglesia, (Salmo 127).

NAVIDAD EN EL DIARIO VIVIR

La navidad no debe dejar nuestros corazones; la navidad no es una fiesta de un día, sino la presencia permanente del Señor Jesucristo en nuestro corazón, transformando nuestras vidas. El pasaje del evangelio de Lucas 2 nos enseña algunos aspectos para tener navidad en nuestro diario vivir.

HUMILDAD. 6 Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días en que ella había de parir. 7 Y parió á su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

Sabemos que José y María no eran ricos; y aunque hubieran tenido mucho dinero, ya no había lugar para ellos en el mesón. No siempre el dinero consigue todo, por ejemplo la salud. Así Jesús nació en un pesebre; su cuna fue un comedero para animales; su nacimiento fue anunciado a pastores, personas sencillas. Es notable que Dios el Padre quiso que su Hijo naciera en humildad.

Jesucristo vino en humildad porque es Dios. El hecho de que Jesús naciera en un pesebre no lo hace menos Dios; y si hubiera nacido en una casa lujosa tampoco lo hubiera hecho más. Por eso mismo cuando Jesucristo inició su ministerio terrenal nunca alardeo de su conocimiento o poder; no lo necesitó hacer porque es Dios.

También Jesús nació en humildad porque vino como Siervo, para dar su vida en rescate por muchos. El Hijo de Dios se humilló al encarnarse y al ir a la cruz, para llevar sobre sí nuestros pecados y morir en nuestro lugar.

Si Jesús nuestro Señor vino en humildad, nosotros también debemos ser humildes. La humildad es necesaria para entrar y permanecer en el reino de Dios. Para entrar, porque la humildad nos lleva a reconocer nuestros pecados, nuestra miseria espiritual y la necesidad que tenemos de Jesús como nuestro Salvador, y recibirle en el corazón. Humildad para permanecer, porque la por medio de ella entendemos que no es por nuestra suficiencia, capacidad o poder; sino por el Señor que podemos perseverar en la vida cristiana.

ADORACIÓN, 10-14. 13 Y repentinamente fué con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan á Dios, y decían: 14 Gloria en las alturas á Dios, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.

El nacimiento de Jesucristo no fue el único anunciado por un ángel; pero sí el único que recibió la adoración de los ángeles. Los pastores tuvieron la maravillosa experiencia de escuchar al coro angelical.

¿Por qué adoraron los ángeles? Porque Jesús es el Hijo de Dios que vino al mundo para salvarnos del pecado y la condenación. Si alguno de nosotros diera su vida para lavar o pagar los pecados de los demás, este sacrificio no tendría ningún efecto, pues todos somos pecadores; no se puede limpiar algo con un paño sucio. Por eso Dios envió a su Hijo, quien también es Dios Santo, sin pecado. Jesucristo nació y vivió sin cometer pecado; así cuando fue a la cruz y murió, su sacrificio fue eficaz para lavar y pagar todos nuestros pecados.

Jesucristo siendo Dios, y nuestro Salvador es digno de adoración permanente. La iglesia debe adorar a Jesús en reconocimiento y gratitud por habernos redimido con su muerte y resurrección.

Aquella noche hubo un culto de navidad, tenemos el mensaje del ángel, el coro de los ángeles, y la alabanza de los pastores. Así debemos adorar al Señor todos los días, de forma personal, como familia e iglesia.

FE, 15-20. 19 Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón.

José y María fueron llamados para una gran misión, ser los tutores del Mesías el Hijo de Dios. Pero las circunstancias en que recibieron a Jesús en sus brazos, llaman nuestra atención: no tenían dinero, no hubo lugar en el mesón, no tenían ropa apropiada para el Bebé.

Es posible que José y María se preguntaran, ¿por qué Dios permitía que su Hijo viniera al mundo en estas circunstancias?

Dios avivó en sus corazones la llama de la fe, por medio de la visita de los pastores; cuando ellos les contaron acerca del mensaje del ángel, y del coro de los ángeles, toda pregunta se disipó; por eso María guardó todo esto en su corazón.

Fe es creer en y al Señor. Pero la fe necesita un campo de ejercicio. Si Dios nos manda a un ministerio, y nos concede muchos recursos económicos , buena salud, y frutos abundantes; no tendríamos oportunidad de demostrar nuestra fe. Pero si ocurriera lo contrario, y creemos en el llamado de Dios y sus promesas, entonces estaríamos demostrando fe.

José y María creyeron en el Señor, por eso fueron fieles al mini eterio que Dios les dio y cuidaron bien de Jesús. De la misma manera nosotros debemos creer firmemente en nuestro Salvador Jesucristo, en su Palabra y promesas. Debemos ser fieles a nuestro llamado a la vida eterna y al servicio en la obra de Dios; recordemos que el Señor nos pide ser fieles hasta la muerte para recibir la corona de vida.

ESTIMADO LECTOR: Al ser hijos de Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, que la humildad, adoración y fe permanezcan en nuestro corazón.

Si usted aun no ha recibido a Jesucristo como su Salvador, le invitamos a que lo haga ahora, de otra manera no podrá ir al cielo. Hable con Dios, dígale que reconoce sus pecados y agradece su amor al enviar a su Hijo al mundo. Dígale a Jesucristo que entre a su corazón y le lave de todos sus pecados. Pídale que le transforme y bendiga para que a partir de ahora usted camine con él.

LA PROVIDENCIA DE DIOS

MATEO 6. 25-34.

Hoy es día de Haber, daremos un día de nuestro salario al Señor. Pero, ¿por qué hacerlo?, porque es un acto de fe en que el Señor seguirá bendiciendo nuestras vidas; también es una manera de darle gracias a Dios y de reconocer que él nos ha provisto de toda bendición. Esto nos lleva a la siguiente pregunta ¿de verdad Dios nos ha dado su provisión? Desde luego que sí, pues así lo dice la Palabra de Dios.

DE LAS NECESIDADES PRINCIPALES.

Sin duda que las necesidades más importantes de todo ser humano son el alimento, el vestido y el techo. Por ello el comercio de alimentos y de vestido son los más rentables. La Palabra de Dios nos dice que de estas dos necesidades el Señor siempre hará provisión de manera que nunca habrá justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan, (Salmo 37.25).

El Señor nos promete que así como las aves tienen comida de parte de Dios, así también nuestro Padre celestial nos dará el pan diario. Y así como los lirios son vestidos por Dios, él también nos dará siempre con que cubrirnos.

Dios no nos promete lujos, Cristo no dijo: “Mirad como vuelan las aves”. Pero sí nos promete darnos lo necesario para la vida. Quizá no tengamos banquetes, o vestidos carísimos, pero sí lo idóneo para cada necesidad.

ES MOTIVO PARA NO PREOCUPARNOS.

Es muy común preocuparnos por el qué vamos a comer o a vestir el día de mañana, tanto que no pensemos en otra cosa que asegurarnos que no nos falte nada. De ahí que muchas veces vivamos esclavizados al trabajo. Debemos trabajar, pero también disfrutar del fruto del trabajo, esto es un don de Dios, (Eclesiastés 3.13).

La preocupación por el mañana niega el amor de Dios, al implicar que él no cuida de nosotros. Niega su sabiduría, al implicar que no sabe lo que hace. Y niega su poder al implicar que él no es capaz de proveer nuestras necesidades. Además de que la preocupación quebranta la paz espiritual, y es causa de muchas enfermedades tanto físicas como espirituales.

Por otra parte preocuparnos es una cosa sin sentido, tanto como si alguien esperara crecer 40 centímetros sólo por preocuparse por su estatura. Los hijos de Dios tenemos el privilegio de trabajar y esperar en el Señor, sin preocuparnos o estresarnos por las necesidades, ya que nuestro Padre Celestial suplirá lo que nos falte (Filipenses 4.17).

TIENE EVIDENCIAS.

Una cuestión es ¿cómo puedo saber que realmente Dios proveerá? El Señor sabiendo que nuestro corazón es incrédulo nos da algunas evidencias de la Providencia divina.

Qué pena, pero el Señor nos manda a nosotros los hombres, seres racionales, a la escuela de las aves y de los lirios para aprender de ellos. Las aves nunca siembran, y por lo tanto no cosechan; los lirios ni siquiera pueden moverse; sin embargo las aves siempre tienen comida, y los lirios siempre están vestidos de manera hermosa. Pero todo esto gracias a que Dios hace provisión para las aves y los lirios.

El Señor nos pide reflexionar sobre el hecho de que si Dios cuida de las aves y los lirios, ¿no cuidará de nosotros que tenemos su soplo de vida, que fuimos hechos a su semejanza? Definitivamente que Dios siempre cuidará de nosotros, por ello el Salmista dice: “Jehová es mi pastor nada me faltará”

Estimados Hermanos: También el Señor nos dice que si buscamos primeramente su reino y su justicia, todas estas cosas serán añadidas. Hagamos esto y Dios suplirá con amor y oportunidad las cosas que necesitemos.

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