Limpieza para vida, editorial.

“Limpieza para vida”

“Mas si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión entre nosotros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”. 1 Juan 1.7.

La limpieza es importante para la salud y por lo tanto para la vida. Sabemos que muchas enfermedades mortales son producto de la falta de higiene. En relación con esto, la Palabra de Dios nos dice que el corazón del hombre está sucio, manchado de pecado y por lo tanto condenado a la muerte eterna, que significa pasar la eternidad separado de Dios, ya que Él es Santo, es decir sin pecado: “Por cuantos todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”, (Romanos 3.23); “Porque la paga del pecado es muerte: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”, (Romanos 6.23).

La Santa Biblia también nos dice que nada podemos hacer para lavar nuestro pecado, no hay medios materiales que quiten el pecado, ni el jabón ni las obras pueden quitar pecados: “Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre tí, tu pecado está sellado delante de mí, dijo el Señor Jehová”, (Jeremías 2.22).

Dios sabiendo nuestra incapacidad para lavar nuestros pecados, en su gran amor, nos ha dado un medio poderoso para lavar nuestro corazón de todos los pecados. Este medio es la sangre de Jesús, por ello las Santas Escrituras dicen que la Sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. La sangre de Jesucristo tiene poder para lavarnos, porque Jesús la derramó en la cruz del calvario cuando murió, en sustitución de nuestras vidas.

Para ser lavados con la sangre de Jesús tenemos que reconocer que somos pecadores; arrepentirnos de nuestros pecados, es decir dejarlos de hacer; y recibir a Jesucristo en nuestro corazón como nuestro único Salvador personal, “¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció á sí mismo sin mancha á Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Dios vivo?” (Hebreos 9.14)

No importa que tan sucio este su corazón, no importa si está muy manchado, el Señor Jesús puede dejarlo limpio, “Venid luego, dirá Jehová, y estemos á cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, vendrán á ser como blanca lana”, (Isaías 1.18)

Es importante lavar nuestro corazón de todo pecado porque de otra manera no podemos ir al cielo, por ello el Señor Jesucristo dice: “Bienaventurados los de limpio corazón: porque ellos verán á Dios”, (Mateo 5.8). Ninguno que no haya lavado su corazón de sus pecados podrá ir al cielo, porque allí no entra nada inmundo, “No entrará en ella ninguna cosa sucia, ó que hace abominación y mentira; sino solamente los que están escritos en el libro de la vida del Cordero”, (Apocalipsis 21.27).

Estimado Lector: La limpieza de pecado es necesaria para tener vida eterna en el reino de Dios. Hoy reciba a Jesús en su corazón, él le lavará y le hará apto para entrar al cielo. Una vez que haya sido lavado por el Señor, es necesario que le busque, que le siga por medio de la oración, lectura de la Palabra de Dios, y congregándose con otros creyentes en Jesucristo; para que por medio de la comunión con Dios, su vida se mantenga limpia y agradable al Señor.

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