Una Reforma Personal

lutero

“Una reforma personal”

“Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

(Romanos 12.2)

En este mes se habla de la gran reforma religiosa del siglo XVI. Debemos tomar en cuenta que esta reforma no hubiera sido posible sin la reforma personal de quienes la llevaron a cabo. Analicemos el tema: “Una reforma personal”.

Requiere que no nos ajustemos a este mundo pecaminoso.

El Apóstol San Pablo nos dice que no debemos conformarnos a este siglo. Primero debemos considerar que la palabra conformar viene del latín conformare, que significa, ajustar o concordar con algo. Y la palabra siglo viene del latín saeculum, que entre otros, significa el mundo civil contrario a la vida religiosa.

Entonces, San Pablo nos dice que no debemos concordar o hacernos a la forma de este mundo pecaminoso. Hoy día vemos una gran contaminación pecaminosa en el mundo. Simplemente consideremos la legalización del aborto, los matrimonios homosexuales, la eutanasia; la gran maldad y tremenda delincuencia en todas partes.

No hacernos a la forma de este mundo, no significa que debemos apartarnos, irnos a vivir a un lugar solitario para no contaminarnos; quienes han hecho, también se han contaminado de muchos pecados. Mas bien debemos vivir apartados del pecado en este mundo. Por eso nuestro Señor Jesús oró al Padre diciendo: “no te ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Juan 17.15). Así es que la iglesia de Cristo debe ser exclusiva de las prácticas pecaminosas de este mundo, echarlas fuera; y nunca inclusiva, es decir no incluirlas en nuestras vidas.

Es volver a la forma original.

La palabra reformar, viene del latín reformare, que significa volver a la forma original. Cuando San Pablo dice que debemos reformarnos, nos está diciendo que debemos volver a la forma original, a la imagen perfecta que el hombre tenía de Dios.

La Palabra de Dios nos enseña que él nos hizo a su imagen y semejanza. Las Escrituras nos enseñan que el Señor nos hizo a su semejanza en ciencia, justicia, y santidad (Colosenses 3.10). Sin embargo tras la caída del hombre en el pecado, esta imagen de Dios fue borrada.

Reformarse es entonces volver a la imagen original. Martín Lutero antes de iniciar la reforma, experimentó una reforma personal, cuando se encontró con Romanos 1. 17, que dice: “Porque en él la justicia de Dios se descubre de fe en fe; como está escrito: Mas el justo vivirá por la fe”. Dios le presentó a Lutero que la justificación es cuando Cristo hace justo al pecador; y que la única manera de alcanzar la justificación es por medio de la fe en Cristo como el Único y Suficiente Salvador de nuestras Vidas. Por ello Lutero primero recibió a Cristo por medio de la fe, y siendo justificado, comenzó la gran reforma religiosa.

Por medio de la renovación de nuestro espíritu.

La pregunta es, ¿cómo llevar a cabo una reforma personal? La Palabra de Dios nos dice que tenemos que renovar nuestro entendimiento, es decir nuestro espíritu. Esto solamente lo puede hacer Jesucristo. Hemos perdido la forma original por causa del pecado, para volver a la forma original, entonces necesitamos ser limpiados del pecado. Y el único que puede lavarnos es Jesucristo, por medio de la sangre que él derramó en la cruz del calvario ocupando nuestro lugar.

Por ello la Biblia dice que aquel que está en Cristo, es decir que ha recibido a Cristo como su Salvador, es una nueva Criatura, (2 Corintios 5.17). Si usted quiere reformarse, necesita reconocer sus pecados, confesarlos a Dios y recibir a Cristo en su corazón como su Salvador personal.

Así mismo una persona que ha recibido a Cristo se renueva cada día. El Espíritu Santo hace la obra de santificación en su vida apartándolo más y más del pecado. Pero también es necesario que el creyente en Cristo lea y estudie la Palabra de Dios para renovar su pensamiento; quitar los pensamientos pecaminosos para llenar la mente con la Palabra del Señor; y así ser reformado.

Hermano: Ser reformados por Jesucristo es indispensable para vivir y disfrutar la voluntad de Dios, la cual es nuestra Santificación para que vivamos con Él en su reino eterno. Que cada cristiano sea renovado en el espíritu de su mente, para ser una Iglesia que se renueva para la gloria de Dios, (Efesios 4.23).

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