LA VIDA EN DIOS

“LA VIDA EN DIOS”

Jeremías 1.5.

“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué,

te dí por profeta á las gentes”.

 Al vivir en un tiempo en donde todos tenemos muchas actividades, donde andamos de prisa, algunas frases han quedado en desuso. Una de ellas es la pregunta: ¿de donde es usted?, o ¿de dónde viene? Jeremías es un personaje interesante en la Palabra de Dios; es el profeta del que más sabemos, si embargo quisiéramos más detalles de su vida personal. Si él se detuviera a comprar comida y se le preguntara: ¿de dónde viene usted? Podría contestar que de Anathoth. Sin embargo la Palabra de Dios nos da una respuesta más útil; él como tú y yo, venía de Dios.

 CONOCIDA DE ÉL. “Antes que te formase en el vientre te conocí”.

 Actualmente leemos, estudiamos, preguntamos acerca de Dios. Pero realmente él pensó primero en nosotros. Pues desde antes de la fundación de la tierra estábamos en la mente Dios. Cuando los niños preguntan ¿por qué no los invitamos a nuestra boda? Les respondemos que porque aun no nacían; luego preguntan ¿y dónde estaba? Y solemos responder que no hagan preguntas tontas. Pero todos estábamos en la mente y corazón de Dios; en el plan de Dios.

 Esto le da un sentido práctico a la vida, ya no vamos de aquí para allá buscando una razón de nuestra existencia. Pues Dios nos conocía desde antes de ser formados en el vientre materno; ya que él realizó un plan perfecto para nuestras vidas. No somos un accidente; estamos aquí por un propósito divino.

 Nuestra vida comenzó en Dios. No con nuestros padres; no cuando nacimos. La vida es un regalo de Dios. ¿Qué hacemos con los regalos? En primer lugar los agradecemos, por lo tanto hay que dar gracias a Dios por la vida que nos ha dado, por cómo Él no hizo, por los talentos que nos ha dado. En segundo lugar los regalos los aprovechamos. Es importante aprovechar, disfrutar la vida; y la mejor manera de hacerlo es en Dios. Dedicar nuestra vida a la adoración y servicio a Dios, Eclesiastés 12.1.

 APARTADA PARA ÉL. “y antes que salieses de la matriz te santifiqué”.

 Santificar significa apartar. Dios apartó nuestras vidas para él desde antes de salir de la matriz. En un acto soberano y amoroso Dios nos apartó para que seamos de su equipo. Podemos quedar fuera del equipo escolar pero no de Dios. Los jóvenes tienen una necesidad de pertenencia, cuando no se saben ni sienten parte de una familia, buscan amistades que no siempre son buenas. Los jóvenes cristianos pertenecen al Señor y a su iglesia; son parte de algo muy importante y grande.

 Dios envió a su Hijo Jesucristo para morir por nosotros, y así pagar nuestros pecados en la cruz. Al arrepentirnos de nuestros pecados y recibirle como nuestro Salvador personal; somos perdonados y adoptados como hijos de Dios. Somos hechos parte de su equipo. De esta manera nadie es solamente un espectador: estás con Dios o en lado contrario .

 Por lo tanto es necesario que te mantengas en el equipo de Dios con santidad. Huye de los deseos juveniles ya que son destructivos. Todo pecado, y vicio a primera vista son atractivos, pero una vez que se cometen causan resaca espiritual y destrucción. Por ello ya que perteneces a Dios, mantente en él.

 DADA PARA UNA MISIÓN. “te dí por profeta á las gentes”.

 Dios es generoso y antes de que naciera Jeremías ya lo había dado para ser profeta de su pueblo. Jeremías no tuvo oportunidad de decidir, de escoger. Tuvo temor al principio pero aceptó la voluntad de Dios. Jeremías pudo haberse quedado en su pueblo, en Anathoth, pero no lo hizo, fue a donde Dios le había dado.

 La vida de excelencia consiste en no vivir solamente para nosotros mismos. Dios te ha traído a este mundo con una misión. Llevarla a cabo le dará sentido a tu vida. Ora a Dios para que te guíe a tu misión. Cuando la conozcas tómala y no la abandones.

 Ninguna misión es fácil. Pero debes saber que el Señor te capacitará para llevar a cabo tu misión; esto no significa que no debas estudiar prepararte; pero la capacidad viene de Dios. Cuando enfrentes momentos difíciles, recuerda que Dios tiene grandes bendiciones para ti, al fortalecerte para vencer las pruebas. Cada prueba significará que verás la mano de Dios haciendo grandes cosas en tu vida.

 HERMANOS:

 Cuando Jesús nuestro Señor preguntó a sus discípulos, quién decía la gente que era Él, le respondieron que unos decían que Jeremías. No es que Jesús se pareciera a Jeremías; sino que Jeremías se pareció a su Señor.

 Que nuestra vida en Dios, refleje a Jesucristo, para que la vida que él nos da sea para su gloria, y de bendición para nosotros.

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