EL DESARROLLO ESPIRITUAL DE LOS HIJOS

EL DESARROLLO ESPIRITUAL DE LOS HIJOS

 Mateo 25.24-27.

“Y llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste; Y tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí tienes lo que es tuyo. Y respondiendo su señor, le dijo: Malo y negligente siervo, sabías que siego donde no sembré y que recojo donde no esparcí; Por tanto te convenía dar mi dinero á los anqueros, y viniendo yo, hubiera recibido lo que es mío con usura”.

 El valor de las cosas pequeñas. En la parábola de los talentos, quien recibió 1, lo menospreció y no lo trabajó. En realidad no era poco recurso, pues un talento se componía de 6000 denarios; un denario era la paga de un día de trabajo. Si consideramos un día de trabajo en $130.00, un talento sería de $780,000.00. ¿Cuántas cosas podríamos hacer con este dinero, verdad? Pero al hombre de la parábola le pareció poco en comparación con lo que recibieron los otros, además de que no quiso trabajar para su Señor pues le acusó de malo, que segaba donde no sembraba.

 Podemos pensar mal de este personaje; pero a nosotros nos pasa lo mismo en la educación de nuestros hijos, pues menospreciamos el valor de los “actos pequeños”, por ejemplo: de una oración, leer un versículo a nuestros hijos, o dar una pequeña explicación. De tal forma que no los hacemos esperando el momento para tener un culto con muchas partes; de poder dar una clase bíblica a los hijos; o de tener un círculo de oración con toda la familia. El problema es que estos momentos no llegan; y los hijos se quedan sin atención espiritual.

 Empecemos con actos “pequeños”, que no son insignificantes; como hacer una oración por nuestros hijos; leerles un pasaje de la Escritura; explicarles un versículo en la comida. Hagámoslo hasta poder elaborar un plan básico de crecimiento espiritual.

 En las olimpiadas de 1992, un deportista omitió saltar la barra de 4.71 m., quiso comenzar con 5.30 m., en los tres intentos falló y quedó descalificado. Posteriormente comentó que cometió un error al colocar la barra demasiado alto.

 No es sano querer saltar la barra muy alto desde el principio. Por ello proponemos el siguiente plan básico de crecimiento familiar.

 Asistir a la Iglesia con la familia.

  1. Cada semana tener un culto familiar, en donde todos puedan dirigir, exponer sus testimonios y predicar.
  2. Dedicar 10 minutos por hijo cada día para platicar y orar.

 El propósito de un plan de crecimiento es que nuestros hijos conozcan y reciban a Cristo como su Salvador Personal; despierten y desarrollen sus dones espirituales; y aprendan a vivir la vida cristiana, para que cuando sean adultos sean fieles al Señor Jesucristo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: