Archivos diarios: 7/08/14

EL DESARROLLO ESPIRITUAL DE LOS HIJOS

EL DESARROLLO ESPIRITUAL DE LOS HIJOS

 Mateo 25.24-27.

“Y llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste; Y tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí tienes lo que es tuyo. Y respondiendo su señor, le dijo: Malo y negligente siervo, sabías que siego donde no sembré y que recojo donde no esparcí; Por tanto te convenía dar mi dinero á los anqueros, y viniendo yo, hubiera recibido lo que es mío con usura”.

 El valor de las cosas pequeñas. En la parábola de los talentos, quien recibió 1, lo menospreció y no lo trabajó. En realidad no era poco recurso, pues un talento se componía de 6000 denarios; un denario era la paga de un día de trabajo. Si consideramos un día de trabajo en $130.00, un talento sería de $780,000.00. ¿Cuántas cosas podríamos hacer con este dinero, verdad? Pero al hombre de la parábola le pareció poco en comparación con lo que recibieron los otros, además de que no quiso trabajar para su Señor pues le acusó de malo, que segaba donde no sembraba.

 Podemos pensar mal de este personaje; pero a nosotros nos pasa lo mismo en la educación de nuestros hijos, pues menospreciamos el valor de los “actos pequeños”, por ejemplo: de una oración, leer un versículo a nuestros hijos, o dar una pequeña explicación. De tal forma que no los hacemos esperando el momento para tener un culto con muchas partes; de poder dar una clase bíblica a los hijos; o de tener un círculo de oración con toda la familia. El problema es que estos momentos no llegan; y los hijos se quedan sin atención espiritual.

 Empecemos con actos “pequeños”, que no son insignificantes; como hacer una oración por nuestros hijos; leerles un pasaje de la Escritura; explicarles un versículo en la comida. Hagámoslo hasta poder elaborar un plan básico de crecimiento espiritual.

 En las olimpiadas de 1992, un deportista omitió saltar la barra de 4.71 m., quiso comenzar con 5.30 m., en los tres intentos falló y quedó descalificado. Posteriormente comentó que cometió un error al colocar la barra demasiado alto.

 No es sano querer saltar la barra muy alto desde el principio. Por ello proponemos el siguiente plan básico de crecimiento familiar.

 Asistir a la Iglesia con la familia.

  1. Cada semana tener un culto familiar, en donde todos puedan dirigir, exponer sus testimonios y predicar.
  2. Dedicar 10 minutos por hijo cada día para platicar y orar.

 El propósito de un plan de crecimiento es que nuestros hijos conozcan y reciban a Cristo como su Salvador Personal; despierten y desarrollen sus dones espirituales; y aprendan a vivir la vida cristiana, para que cuando sean adultos sean fieles al Señor Jesucristo.

MATRIMONIO

“DOS INGREDIENTES PARA UN BUEN MATRIMONIO”

 “Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también a su mujer como así mismo;

y la mujer reverencie a su marido”

Efesios 5.33.

En la Palabra de Dios encontramos muchas leyes sobre el matrimonio, principios útiles para un matrimonio de bendición. Pero hay dos elementos que ayudarán mucho a tener un buen matrimonio.

En primer lugar debemos recordar que un matrimonio es:

UN PACTO PARA TODA LA VIDA, Efesios 5.3132.

El Matrimonio es el pacto entre un hombre y una mujer de unir sus vidas como esposos hasta que la muerte los separe, para amarse, cuidarse, ayudarse y respetarse. Así es que el matrimonio no se debe disolver por cualquier motivo; pues los esposos se lastimarán gravemente si se divorcian. Debemos tener en la mente y corazón que nos casamos para toda la vida.

 Para la formación del matrimonio varón y mujer deben dejar sus casas paternas para formar un nuevo hogar. Este es el momento cuando realmente se corta el cordón umbilical. Los padres deben permitir a sus hijos la bendición de formar una nueva familia; y no deben estar tristes sino contentos, pues el hecho de que sus hijos se casen significa que han hecho bien su papel, que han llegado a una de las metas importantes en la vida.

 La Palabra de Dios dice que los esposos son dos en una carne. Son un equipo. Se debe tomar en cuenta que las diferencias de cada cónyuge serán útiles para lograr el complemento y ser buen equipo. Durante el noviazgo se piensa que hay mucha afinidad, pero al llegar al matrimonio, se van descubriendo las diferencias; éstas deben ser celebradas, pues ayudarán a formar un gran equipo; no son motivo para la separación, sino para unir más.

Es algo maravilloso lo que Dios hace en el matrimonio: que un hombre y una mujer sean una carne. De la misma manera es un maravilloso misterio que la Iglesia esté unida a Cristo.

Y como hombre y mujer somos diferentes, existen necesidades específicas para cada uno, ¿cuáles son? La clave la encontramos en Efesios 5.33: y se trata de “Amor y respeto”.

AMOR PRIMERA NECESIDAD DE LA ESPOSA, Efesios 5.25-30.

La principal necesidad de una esposa es el amor. Por eso:

El Señor manda al esposo amar a su mujer como Cristo a la Iglesia.

Primeramente significa con un amor de Pacto: con iniciativa, de forma pasional e incondicional. Nosotros amamos al Señor porque él nos amó primero; así el esposo debe ser el primero en mostrar amor a su mujer. El amor de Jesús es pasional, pues dio su vida por nosotros; el esposo debe estar dispuesto a vivir y morir por su esposa. Y el amor de Jesús es incondicional, nada puede apartarnos del Señor; en la esposa hay cambios, y no sabemos lo que puede ocurrir más adelante, pueden ser enfermedades o accidentes que cambien la condición de la mujer; pero el marido debe seguir amándola sin apartarse de ella.

Un amor que se demuestra con palabras. Cristo nos da su Palabra de amor por medio de la Biblia, estas palabras nos limpian de las manchas y arrugas que el pecado deja en nuestro corazón, de manera que estemos bien presentables ante él. El ESPOSO no debe dejar de externar palabras amables, de cortesía, y de amor a su esposa. Al hacerlo hará que ella esté libre de amarguras en su corazón y se notará en su carácter, y en su rostro; la esposa lucirá radiante y feliz. La esposa no se cansa de escuchar que es amada; esto no es por una necesidad de información, sino de confirmación.

Un amor que se manifiesta en hechos. El amor de Cristo se manifestó en que dio su vida, para que seamos hechos hijos de Dios y podamos ir al cielo. Y mientras llegamos allá nos sustenta cada día, suple nuestras necesidades.

El ESPOSO manifiesta el amor a su esposa cuando le provee para suplir tanto las necesidades de la familia, como las personales; cuando le da los recursos para su arreglo personal. Pero debe tener cuidado de no perder las prioridades, de modo que en lugar de vivir para la esposa viva para el trabajo.

Así mismo es deber del esposo manifestar su amor con protección a su esposa. Dios hizo al varón fuerte, no para maltratar a su mujer, sino para cuidar de ella. Debe protegerla del maltrato y críticas de la familia; e incluso de los mismos hijos.

 Cuando el esposo suple la necesidad de amor de su esposa, ella estará lista para respetarle, y entrarán en un círculo virtuoso.

 RESPETO, PRIMERA NECESIDAD DEL ESPOSO, Efesios 5.22-24.

 La principal necesidad del esposo en su matrimonio es el respeto. Por eso la Palabra de Dios nos enseña que la esposa debe respetar a su marido como la Iglesia a Cristo. Ante el Señor como iglesia tenemos respeto a su Nombre, a su Palabra, a su Casa; así también la mujer debe respetar a su esposo.

 Respeto a su liderazgo. La Iglesia sigue a Cristo, él es la Cabeza. La esposa debe seguir el liderazgo de su marido. Como toda institución el hogar necesita un director, Dios ha dado este papel al esposo. La mujer respeta a su marido cuando gustosa y con amor acepta y sigue a su marido como Cabeza o dirigente de su hogar. Es importante recordar que ser cabeza de la esposa y de la familia, no significa ser un jefe autoritario, sino un siervo. Así como la cabeza sirve a todo nuestro cuerpo; el esposo debe servir a su mujer y su familia atendiendo sus necesidades.

 No criticarlo, ni juzgarlo. Cristo es nuestro amigo pero es nuestro Señor también y no nos dirigimos a él sin respeto. También es muy importante que la ESPOSA siembre hable con respeto a su marido, que no lo critique, ni juzgue; que tanto en casa como fuera de ella debe tratarlo con mucho respeto. Es común que las esposas juzguen a su esposo sin darse cuenta; pues su intención es que su marido sea correcto en todo lo que hace; pero ¿cuántas veces le llama “descerebrado” porque olvidó poner la ropa en el lugar adecuado? Es necesario buscar formas respetuosas de dirigirse a él, como: “Me ayudas mucho cuando pones tu ropa en su sitio”

 Sin comparaciones. Como el varón fue hecho por Dios con la responsabilidad de ser el proveedor de su hogar, el trabajo es muy importante para él. Por ello podemos ver que es más fácil que un hombre se reponga de una enfermedad, que de perder su trabajo o empresa. Por eso es muy importante que la esposa respete mucho la ocupación de su marido. Y que nunca lo compare. Cuando una esposa le habla a su marido, sobre algún compañero que ha sobresalido, el mensaje que el esposo entiende es éste: “Perdedor”.

 Un esposo respetado tratara con amor a su esposa.

 HERMANOS:

Amor y respeto son dos ingredientes clave. Cuando no existen se cae en un círculo vicioso. El esposo no respetado reacciona con poco amor. La esposa que no recibe muestras de amor reacciona irrespetuosa.

No vemos que Efesios 5.33, tenga un asterisco que nos lleve a una indicación que diga: “el esposa o esposo son libres de no cumplir este mandamiento si su cónyuge no está haciendo su parte”. No hay justificación para no aplicar estos ingredientes.

Es bueno que el marido decida creer que la esposa no tiene la intensión de ser irrespetuosa, simplemente a veces está en modo automático, de modo que no se da cuenta de que cae en falta de respeto.

La mujer debe decidir creer que el esposo no tiene la intención de se ser insensible, a veces está en modo automático, tal vez pensando en algún problema en el trabajo y no se da cuenta que esta actuando con poco amor. Es decir debemos ser positivos, no sentidos. De lo contrario nuestro corazón estará lleno de resentimientos.

Por otra parte debemos tomar en cuenta que amar y respetar es la respuesta al mandamiento de nuestro Señor Jesucristo.

El marido debe amar a su mujer porque Jesucristo se lo pide; y de esta manera le demuestra su amor a Jesús, y le honra.

La esposa debe respetar a su marido porque Jesucristo se lo pide; al hacerlo está respetando al Señor y le está glorificando.

El Señor Jesucristo pide al marido amar y a la esposa respetar, porque funciona realmente para tener un buen matrimonio. Así es que hagámoslo, tendremos resultados maravillosos y glorificaremos a nuestro Señor Jesucristo, con un matrimonio de buen testimonio

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