El Espíritu Santo

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“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” Juan 14.16.

Solemos pasar por alto al Espíritu de Dios. Se predica y escribe poco acerca de su obra. Al cantar y orar casi no le mencionamos. Esto no debe suceder porque sin la labor del Espíritu Santo, no tendríamos la dicha de recibir los beneficios de la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo. Dios permita que la enseñanza de la Palabra de Dios en esta semana avive en nuestro corazón el amor, gratitud y adoración al Espíritu del Señor.

ES DIOS, Hechos 5.3,4.

Las sectas se caracterizan por enseñar que no hay Trinidad; dicen que el Espíritu Santo no es una persona divina, sino una fuerza o energía de Dios. Sin embargo, la Palabra del Señor con toda claridad nos dice que el Espíritu Santo es Dios. El apóstol Pedro le dijo a Ananías que había mentido al Espíritu Santo, que no había mentido a los hombres sino a Dios.

El Espíritu Santo tiene las mismas perfecciones o atributos que el Padre y el Hijo. Dios tiene cualidades o atributos incomunicables, que le pertenecen a Él; y las tres Personas Divinas las poseen; por ejemplo, la Infinitud, Eternidad e Inmutabilidad. El Espíritu Santo es Infinito, no tiene límites en su conocimiento, presencia, ni poder, Salmo 139.7,8. Es eterno, no tiene principio ni fin, Hebreos 9.14. Es inmutable, no cambia, 1 Juan 5.7 y Santiago 1.17.

El Espíritu Santo participa en las Obras de Dios, como son: la Creación, su Providencia y la Redención., Génesis 1.2.;  Hechos 13.4; Tito 3.3-7.

ES UNA PERSONA DIVINA, Hechos 16.6-7.

Es cierto que la palabra Espíritu, no se usa como nombre personal, como es el caso de las palabras padre e hijo. Por ejemplo, Abraham, significa padre de muchedumbres; o Benjamín, hijo de la diestra. La palabra Espíritu, que también se usa en la Biblia como viento, aliento, soplo, es impersonal. Sin embargo, las Escrituras con toda claridad nos enseñan que el Espíritu Santo es una persona. El libro de los Hechos dice el Espíritu Santo no permitió al apóstol San Pablo hablar en Asia, ni ir a Bithynia; vemos qué Él toma decisiones.

San Pablo nos dice que no debemos contristar al Espíritu Santo, lo cual prueba que Él es una persona, pues tiene sentimientos, Efesios 4.30.

El Espíritu Santo es Inteligente, pues Él es nuestro Maestro. El Señor Jesucristo nos dice que el Espíritu Santo nos enseña y recuerda su Palabra, Juan 14.26; 16.13.

Es hermoso saber que el Espíritu Santo es una Persona Divina, Él nos escucha, nos comprende y atiende. No estamos solos el Espíritu de Dios está con nosotros siempre.

ES EL VICACIO DE CRISTO, Juan 14.26.

El Espíritu Santo es el Vicario de Cristo, es decir, quien está con nosotros en lugar del Señor Jesús. Es importante mencionar que cuando el Señor Jesús dijo que el Padre nos daría otro Consolador; el término “otro”, implica alguien igual al Señor, es decir que el Consolador, el Espíritu Santo, también es Dios.

Se llama Consolador al Espíritu Santo porque siempre está con nosotros para santificar, consolar, fortalecer y sostener nuestra vida.

Todo aquel que dice estar en lugar de Cristo en la tierra es un blasfemo, pues se está haciendo pasar por Dios. Desde la fiesta de pentecostés posterior a la ascensión del Señor Jesús, el Espíritu Santo está con el pueblo de Dios de manera permanente. Por su puesto que también tenemos al Padre y al Hijo con nosotros, pues Dios es Omnipresente. El Padre y el Hijo nos han dado al Espíritu Santo para guiar y sostener nuestra vida hasta que lleguemos a su gloriosa presencia.

HERMANOS:

Dios nos bendiga para dar el reconocimiento y adoración que el Espíritu Santo merece, sin Él no tendríamos la bendición de ser salvos.

Templos del Espíritu Santo

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1 Corintios 6.18-20. 

  1. Huid la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre hiciere, fuera del cuerpo es; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
  2. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
  3. Porque comprados sois por precio: glorificad pues á Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

 El templo es el inmueble consagrado a Dios. La iglesia es la comunidad de personas redimidas por Jesucristo. El templo no es la iglesia; pero los cristianos sí somos templos, pues el Dios Trino y Uno habita en nuestro corazón. San Pablo nos enseña que somos templos del Espíritu Santo. Veamos lo que esto significa.

EN LIMPIEZA, 18.

Huir del pecado. A nadie le gusta estar en un lugar sucio. Debemos ofrecer a Dios nuestra vida para que sea su templo, pero debe ser un recinto limpio, digno de Él. Para mantener nuestro templo en limpieza tenemos que huir del pecado. No debemos enfrentar al pecado, ni tomar el riesgo de jugar con las tentaciones; ya que los restos de corrupción que quedan en nuestra vida nos hacen susceptibles de pecar. La Palabra de Dios nos exhorta a huir de la fornicación y desde luego de otros pecados. Por ejemplo, si te quedas solo con una compañera de trabajo que te atrae, debes alejarte de esa situación, antes de caer en pecado.

De los pecados fuera del cuerpo. La desobediencia a la Ley de Dios es pecado, y todo pecado merece la ira y castigo del Señor. Sin embargo, algunos pecados tienen más agravantes y consecuencias destructivas. En algunos pecados hay una participación mayor de nuestro espíritu, por ejemplo, los malos pensamientos, los planes malvados, las malas palabras, el chisme, las mentiras, la envidia, el odio, la soberbia, la falta de amor. Debemos evitar estos pecados porque ensucian nuestro templo.

De los pecados contra el cuerpo. Otros pecados se cometen con una mayor participación del cuerpo. Por ejemplo, el adulterio, la fornicación, el alcoholismo, la drogadicción, la glotonería. Estos pecados tienen mayores agravantes si los comete un cristiano. Primero, porque el pecado está en aquel que sabe hacer lo bueno y no lo hace, Santiago 4.17. Segundo, porque quien comete estas infracciones a la Ley de Dios ensucia el templo del Espíritu Santo, contamina su casa. ¿Cómo nos sentiríamos si alguien hace algo malo, y además lo realiza en nuestra recámara? Debemos huir de los pecados que destruyen el templo del Señor.

 PROPIEDAD DE DIOS, 19,20 a.

Porque fuimos llamados por el Espíritu del Señor. Nuestra vida le pertenece a Dios porque fuimos llamados a la vida eterna por el Espíritu Santo. Él transformó nuestro corazón de piedra a uno de carne, nos dio vida espiritual, nos llevó al arrepentimiento de pecados, nos dio fe para creer en Cristo como nuestro Salvador, nos justificó, adoptó como hijos de Dios, nos santifica y ha de glorificar.

Ya no somos nuestros. En este sentido el apóstol Pablo dijo: Vivo ya no yo, sino Cristo en mí, Gálatas 2.20. Se dice que cuando Martin Lutero solía contestar a los que le llamaban: “aquí no vive el hermano Martin, aquí vive Cristo”. Somos templos propiedad de Dios, por lo tanto, no podemos negarnos a Él. Debemos vivir para el Señor, dispuestos a dar con amor lo que Él requiera de nosotros.

 Porque fuimos comprados por Cristo. También pertenecemos a Dios porque Él nos dio a su Hijo Jesucristo quien nos libro de nuestra deuda de pecados. Teníamos una deuda impagable con el Señor por no cumplir con su Palabra. Jesús pagó con su muerte y resurrección toda nuestra deuda. Él nos compró para darnos libertad. En gratitud debemos vivir consagrados al Señor. Ya no se trata de nuestra vida, planes o deseos; sino de lo que Dios nuestro Redentor desea para nosotros.

PARA LA GLORIA DE DIOS, 20 b.

En alma y cuerpo. El neoplatonismo explica que el cuerpo es sólo como un envase del alma. Pero Dios nos creó de manera perfecta, nos dio cuerpo y espíritu. Tenemos dos elementos unidos a la perfección. Por eso en los momentos de tristeza, el cuerpo nos delata. Si pasamos por una enfermedad física, nuestra alma se aflige. Las Santas Escrituras nos enseñan que debemos glorificar a Dios con nuestro espíritu y cuerpo.

 Debemos cuidar la salud. Para glorificar a Dios con nuestro cuerpo, debemos realizar actividades que sean agradables al Señor, por ejemplo, desempeñar un trabajo honesto, servir y ayudar a los demás. Pero también es necesario cuidar nuestra salud, para dar a nuestro Dios un templo en buen estado. Debemos procurar una alimentación saludable, acudir al médico para las revisiones correspondientes con el fin de prevenir enfermedades y realizar ejercicio.

 Porque somos el cuerpo de Cristo. En el Antiguo testamento, Dios estableció leyes para el cuidado de la salud de su pueblo, por ejemplo, el día de reposo y la prohibición de comer animales impuros. Israel debía ser el testimonio al mundo de ser pueblo del Señor en su vida espiritual y física. Como el cuerpo de Cristo, también debemos glorificar a Dios con nuestra adoración fiel y un cuerpo saludable.

 Hermanos:

Algunos hermanos enfermos se preguntan por qué vino la enfermedad a su cuerpo, si siempre cuidaron su salud. San Pablo como judío, cumplió las leyes sanitarias del Señor, sin embargo, Dios permitió un aguijón en su carne, para mantenerlo en humildad, 2 Corintios 12.6-10. A veces el Señor permite enfermedades por propósitos especiales que Él tiene para nuestra vida.

Un día, Dios nos dará un cuerpo incorruptible, que no será afectado por la enfermedad, envejecimiento ni muerte. Entre tanto, es nuestro deber cuidar de nuestro espíritu y cuerpo, para que el Señor more en un templo en buen estado.

Cristianos reconocidos

“CRISTIANOS RECONOCIDOS”

Cómo ser Salvo

“Mas á Dios gracias, el cual hace que siempre triunfemos en Cristo Jesús,

y manifiesta el olor de su conocimiento por nosotros en todo lugar.

Porque para Dios somos buen olor de Cristo en los que se salvan,

y en los que se pierden”, 2 Corintios 2.14,15.

 No existen diferencias físicas entre los cristianos y los que no lo son. Si subimos a un camión o entramos al metro, no podremos distinguir a los creyentes en Cristo de los incrédulos.

 Tal vez te has preguntado por qué no fuimos transformados al estado de incorrupción desde el momento en el que Jesucristo nos rescató del pecado y la muerte eterna. De esta manera el mundo notaría el poder salvador del Señor y las diferencias de los cristianos. Por qué tenemos que esperar hasta que Él venga a las nubes por su iglesia. Veamos algunas razones.

  1. Muchos buscarían ser cristianos, sólo por interés, para ver si pueden librarse del cuerpo viejo o enfermo. Así como muchas personas siguieron a Jesucristo por la comida, no por la fe en Él como su Salvador, Juan 6.26.
  2. La corrupción que todavía se encuentra en la vida de los creyentes es un medio de santificación. El Apóstol Pablo nos dice que tenía un aguijón en su carne, tal vez una enfermedad que Dios permitió para que no fuera soberbio, 2 Corintios 12.6-11.
  3. Ya no tendríamos la posibilidad de engendrar hijos. El Señor Jesús nos enseña que en la resurrección, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres maridos, mas todos son como los ángeles, Mateo 22.30.

Sin embargo, sí existen diferencias en los cristianos, pues el que está en Cristo es una nueva criatura, 2 Corintios 5.17. El creyente en Cristo es distinto en:

Su carácter.El cristiano tiene la presencia del Espíritu Santo en su vida, por lo tanto es una persona amorosa, con un corazón lleno de gozo, paz, tolerancia, bondad, fe, tranquilidad y templanza, Gálatas 5.22,23.

Sus hábitos.El cristiano ha nacido de nuevo, tiene hambre y sed espiritual, Juan 3.5; Salmo 42.1,2. Ora, lee y estudia la Palabra de Dios, canta, se congrega con otros redimidos para adorar al Señor y ser edificado, predica y sirve a Cristo.

Sus intereses.San Pablo nos dice que si hemos resucitado con Cristo, debemos buscar las cosas de arriba donde está el Señor, Colosenses 3.1. El cristiano vive y trabaja en este mundo, pero su corazón y vista está en el reino de Dios, Mateo 6.33.

Su olor. La Palabra del Señor también nos dice que los cristianos tenemos el perfume de Cristo en nuestra vida, de modo que somos buen olor a los salvos y a los que no lo son. Nuestra responsabilidad es perfumar de Dios todo lugar a donde Él nos lleve, para que más personas sean salvas por Jesucristo. Qué el mundo pueda identificarnos y glorificar a nuestro Padre por medio de nuestro testimonio, Mateo 5.16.

Fidelidad al Señor

“LA BIENAVENTURANZA DE LA FIDELIDAD AL SEÑOR”

 Lucas 12.35-38.

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Un operador de tren, solía decir a los pasajeros, les advierto que si Cristo viene por su iglesia, no podré conducir hasta el final. La gente le escuchaba sin entender. Pero un día, otro cristiano le contestó: “me tiene sin preocupación, Jesús también viene por mí”

¿Esperamos con fidelidad a nuestro Salvador Jesucristo?

UN SENCILLO COMENTARIO DE LA PALABRA DE DIOS.

35. Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras antorchas encendidas;

PREPARACIÓN.

Ceñir los lomos significa cruzar la parte baja de la túnica y atarla con el cinto para tener fuerza y libertad de movimiento. El Señor Jesús nos habla de la importancia de estar preparados como las personas que esperan el regreso de su señor de una boda. Los hebreos tenían la costumbre de llevar a cabo las ceremonias nupciales en la noche, por eso era necesario tener las antorchas encendidas. En la actualidad, si se va la energía eléctrica, de inmediato usamos el celular como lámpara, pero en aquellos tiempos tomaba tiempo encender una antorcha. El Señor pide que estemos preparados.

36. Y vosotros semejantes á hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere, y llamare, luego le abran.

ATENCIÓN.

Desde antes de la boda los judíos llamaban al varón: “el esposo”, y a la contrayente: “su mujer”, porque el compromiso de boda era tomado con mucha seriedad, Mateo 1.19,20. Para realizar la boda, en la noche, el esposo iba en busca de su mujer, se encontraban a mitad del camino y volvían a la casa del varón; el esposo no tenía que esperar una hora como sucede en las nupcias occidentales. Después de la ceremonia los esposos ofrecían una gran cena. Los invitados regresaban tarde a casa. Por lo tanto, los siervos tenían que estar atentos para escuchar la voz de su señor y abrirle.

37. Bienaventurados aquellos siervos, á los cuales cuando el Señor viniere, hallare velando: de cierto os digo, que se ceñirá, y hará que se sienten á la mesa, y pasando les servirá.

GOZO.

Los siervos que permanecían despiertos hasta la llegada de su señor, eran recompensados por él. En lugar de que ellos le sirvieran, su señor les atendía, les daba de comer y beber. Era un gesto de gracia por su lealtad. Qué gozo tan grande sentían los siervos por ser honrados de esta manera. Bienaventurados, se traduce del griego “macarios” que significa un gozo imborrable. Los siervos no olvidan la gracia que recibieron, el gozo permanecía en su corazón.

 38. Y aunque venga á la segunda vigilia, y aunque venga á la tercera vigilia, y los hallare así, bienaventurados son los tales siervos.

CONSTANCIA.

Los judíos contaban la noche de seis a seis y la dividían en tres vigilias. La segunda vigilia era entre las 22:00 y 2 horas; la tercera entre las 2:00 y 6:00 horas. La cena, los saludos, la plática y convivencia, implicaba pasar en la boda varias horas. Los amos podían regresar hasta la tercera vigilia. Eran bienaventurados los siervos que permanecían despiertos, sin distraerse; que eran constantes en su deberes.

 ¿QUÉ SIGNIFICA PARA NOSOTROS?

 El Señor Jesús vendrá por su Iglesia. La Palabra de Dios nos enseña que Jesucristo vendrá a las nubes por su iglesia, para llevarla a la casa de su Padre y celebrar las Bodas del Cordero, es decir, la unión del Señor con los redimidos. A este evento se le conoce como el Rapto, porque ningún hombre sabe cuando ocurrirá. Cuando Cristo venga los muertos en él serán resucitados y los creyentes que estemos vivos seremos transformados a un estado incorruptible en alma y cuerpo, 1 Tesalonicenses 4.13-18.

 Tenemos que estar preparados. ¿Cómo lo hacemos? Lo más importante es que cada hombre reconozca, se arrepienta (aparte) de sus pecados y crea en Jesucristo como su único Salvador. Tome en cuenta que el Señor sólo vendrá por quienes creen en Él y le siguen.

 Debemos ser leales. Muchos evangélicos no esperan a Cristo, porque no creen que el Señor ha de venir a las nubes. Algunos se burlan de la doctrina del Rapto, el apóstol Pedro habló de ellos, 2 Pedro 3.1-10. ¿Por qué no creen?

Porque dicen que esta enseñanza no es clara en las Escrituras.Sin embargo, todo lector de la Palabra de Dios se dará cuenta que la venida de Cristo a las nubes es una enseñanza indiscutible.

Explican que los pasajes sobre la venida del Señor son poéticos o figurados.Es verdad que algunos textos como Apocalipsis usan un lenguaje figurado, pero tienen una enseñanza y significado literal. Por otra parte los pasajes que nos hablan del Rapto, como 1 Tesalonicenses 4 o 1 Corintios 15 no son poesía.

Porque expresan que ya habría ocurrido.Dios tiene un plan y tiempo para que la venida del Señor acontezca, Él no se tarda.

Les parece algo fantástico.Lo mismo decía la gente en tiempos de Noé y el diluvio anunciado por el Señor sucedió, una evidencia de este evento, son los fósiles, los dinosaurios fosilizados son los misioneros de Dios. El Señor es Hacedor de maravillas. Cristo vendrá.

¿Por qué la fidelidad produce gozo? Porque:

 Nos mantiene en santidad. Si Jesucristo es nuestro Salvador, cuando Él venga de acuerdo a su promesa de salvación, nos arrebatará. Nadie quiere ser hallado en medio de un acto pecaminoso, o distraído en el mundo. Saber que el Señor puede venir en este momento, nos lleva a mantener nuestra vida en santidad, para que el Hijo de Dios nos encuentre fieles a Él.

 Nos ayuda a aprovechar mejor el tiempo. En verdad, Jesús puede venir hoy, todo está preparado para que ocurra su venida. Por lo tanto, debemos usar mejor el tiempo, los dones y recursos que el Señor nos ha dado.

 Nos motiva a evangelizar. ¿Algún familiar, amigo o compañero no conoce a Cristo como su Salvador? Tenemos que evangelizarlo para que también esté preparado.

 Nos da la gracia de la recompensa. Somos siervos de Jesucristo, no tenemos ningún derecho, pero en su gracia, además de venir por nosotros, el Señor promete dar recompensa a quienes sean fieles en sus deberes. Gracias a Dios por la bienaventuranza que nos da:

“Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor”, Mateo 25.21.

La mujer, Viña hermosa

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 “Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa”, Salmo 128.3ª

Para los hebreos la vid era tan especial que cuando surgieron las sinagogas, se esculpieron racimos de uvas en las fachadas de los recintos. El Salmista compara a la mujer con la vid porque es muy importante en la familia, sociedad e iglesia de Cristo.

COMO PARRA.

La parra es la vid que se cultiva con gran dedicación y amor, no es silvestre. La vid se extiende sobre el suelo y las ramas que llevan fruto, son levantadas por los viñadores. De esta manera la parra crece hermosa.

De todos los cultivos en Israel, los viñedos eran los más cuidados. En los campos con vides se construía una barda con piedras y arbustos espinosos para que no entraran los animales. También se edificaba una torre de piedra y se ponía un vigilante. El terreno era despedregado. Se hacía un lagar para extraer el jugo de la uva.

La Palabra de Dios nos enseña que el varón debe cuidar con amor a su esposa, Efesios 5.33. El hombre debe expresar amor a su mujer todos los días con las palabras: “Te amo”. También debe demostrar su amor con hechos. Es privilegio del varón ser el protector de su mujer, su proveedor y cabeza, es decir su líder servicial. La mujer que recibe amor será radiante, feliz y hermosa, Efesios 5.25-28. Además, corresponderá respeto a su marido.

LLEVA BUENOS FRUTOS.

La parra, la vid cultivada, da buenos frutos, sus uvas son dulces. Las uvas silvestres se caracterizan por dar frutos ácidos que lastiman los dientes, Ezequiel 18.2. Con los frutos de las parras, los israelitas elaboraban jugo fresco, vino, pasas y mermeladas.

Así también la mujer es una fuente de ricas bendiciones para el hogar. No sólo por las cosas que hace para atender a la familia; sino por las bendiciones espirituales que transmite a su hogar. Ella ora por todos, enseña la Palabra de Dios, da consejos con sabiduría y alienta a confiar en el Señor.

En Israel la vid se cosecha entre los meses de septiembre y octubre, la vendimia era una gran celebración familiar. La fiesta de los Tabernáculos coincidía con los días de la cosecha de las uvas. De la misma manera la mujer genera un ambiente alegre y festivo en el hogar, pues el Señor le ha dado un corazón lleno de amor. Es muy importante tomar en cuenta que Dios manda a las mujeres ser amigas de su esposo e hijos, para que siempre propicien la alegría en la familia y la casa sea un oasis para todos, Tito 2.3,4.

A LOS LADOS DEL HOGAR.

En algunas ocasiones la Vid se extendía sobre techo de la casa. De esta manera los pámpanos daban sus frutos a los lados de la casa. El Salmista compara a este hermoso cuadro con las bendiciones que recibimos de la mujer.

El Señor nos muestra el ministerio múltiple de la mujer en la familia. Dios le dio gran capacidad para atender muchas necesidades. La mujer virtuosa que nos presenta Proverbios 31.10-31, ilustra lo que nuestras hermanas realizan. Preparan la ropa, hacen buenos negocios, son emprendedoras, generosas, tienen lista la comida, son previsoras, buenas consejeras, temen a Jehová, entre muchas cosas más.

Por lo tanto, las Escrituras también nos enseñan que es deber de los hijos amar y honrar a mamá. Ella debe recibir obediencia y ayuda de sus hijos en todas las tareas de la casa, para que siempre sea una Vid saludable y no enferma por el exceso de actividades. Corresponde al esposo alabarla, es decir, reconocer y expresarle sus virtudes. El varón debe dar las gracias a su esposa por lo que ella es y hace; también debe apoyarla de forma incondicional en sus labores y diferentes situaciones que enfrenta. Así como recompensarla con las cosas que le gustan y con buenas sorpresas. Así todos cuidaremos de nuestra Vid y ella será feliz y bella en todo tiempo.

HERMANOS:

Damos gracias a Dios por la presencia de la mujer en nuestra familia terrenal y en la iglesia. Oramos para que el Señor conceda salud y muchas bendiciones a nuestras hermanas. Seamos obedientes a Dios y cuidemos con amor de la Vid que ha dado a nuestra vida, de esta manera el Señor será glorificado en cada hogar.

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“LA PALABRA DE DIOS BASE INMUTABLE EN EL MATRIMONIO

Y EN LA FAMILIA”

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Mateo 19.1-15.

  3.Entonces se llegaron á él los Fariseos, tentándole, y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar á su mujer por cualquiera causa?

4.Y él respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, macho y hembra los hizo,

5.Y dijo: Por tanto, el hombre dejará padre y madre, y se unirá á su mujer, y serán dos en una carne?

6.Así que, no son ya más dos, sino una carne: por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.

7.Dícenle: ¿Por qué, pues, Moisés mandó dar carta de divorcio, y repudiarla?

8.Díceles: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar á vuestras mujeres: mas al principio no fué así.

9.Y yo os digo que cualquiera que repudiare á su mujer, si no fuere por causa de fornicación, y se casare con otra, adultera: y el que se casare con la repudiada, adultera.

10.Dícenle sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.

11.Entonces él les dijo: No todos reciben esta palabra, sino aquellos á quienes es dado.

12.Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos, que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron á sí mismos eunucos por causa del reino de los cielos; el que pueda ser capaz de eso, séalo.

13.Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les riñeron.

14.Y Jesús dijo: Dejad á los niños, y no les impidáis de venir á mí; porque de los tales es el reino de los cielos.

15.Y habiendo puesto sobre ellos las manos se partió de allí.

Un pastor quedó impactado al revisar las respuestas de una hermana al examen de catecúmenos. ¿Cuántos sacramentos nos dio el Señor? Ella respondió 2. ¿Es el matrimonio un sacramento? La respuesta fue: no. ¿Qué es el matrimonio? La hermana contestó: es el lugar al que entran los hermanos que tienen que purificar muchos pecados.

Muchas personas tienen una idea similar del matrimonio; sin embargo, en realidad es una bendición de Dios, si se vive conforme a los principios de su Palabra, los cuales no se pueden cambiar. Veamos algunos de ellos.

EL MATRIOMONIO ES UN PACTO ENTRE UN HOMBRE Y UNA MUJER, 3.6.

El significado.La palabra matrimonio viene del latín matrem-madre y monuim-calidad de o cargo. Matrimonium en origen significa el estatus de una mujer casada y la maternidad legal, el derecho a ser la madre legítima de los hijos de un varón. De acuerdo a las Escrituras el matrimonio es el pacto o compromiso de un hombre y una mujer para vivir unidos en amor, respeto, ayuda mutua y compañerismo, Malaquías 2.14,15.

Lo que no es matrimonio.Dios creó un hombre y una mujer, los unió en matrimonio y los bendijo, Génesis 1.27,28. El Señor no creó dos o más hombres para casarlos con una mujer. No hizo un hombre y varias mujeres para formar un matrimonio. Tampoco creó dos hombres, o dos mujeres para que existiera una unión entre personas del mismo sexo. Dios no hizo homosexuales. Las relaciones que no sean un pacto legal entre un hombre y una mujer, no son matrimonio, les podemos llamar parejas pero no matrimonios.

Con leyes divinas.El matrimonio es una institución de Dios para la humanidad, es creación del Señor, en la que estableció leyes para el buen funcionamiento del mismo. Alterar estas leyes traerá grandes daños. ¿Qué pasaría si en un país sólo existieran parejas de homosexuales? ¿Qué sucedería si todos los matrimonios evitaran tener hijos? ¿Qué hubiera pasado si Adam y Eva hubieran decidido cuidar de sus mascotas en lugar de tener bebés?

 EL MATRIMONIO ES PARA TODA LA VIDA, 7-12.

 Una figura de nuestro Dios. Dios existe en tres personas, El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Son tres personas diferentes y un sólo Dios, pues los tres tienen la misma naturaleza y gloria. El matrimonio es una excelente figura que ilustra cómo pueden dos personas formar unidad. Los esposos están unidos, Génesis 2.24 dice: “y serán una sola carne”. No sólo juntos, sino unidos, son una sola carne. Por eso los esposos llegan a parecerse mucho. ¿Me puedo separar de mi carne?

 Contra el divorcio. El Señor Jesús nos enseña que el matrimonio puede ser disuelto por adulterio, la parte afectada está en su derecho de solicitar el divorcio ya que su cónyuge quebrantó su pacto. San Pablo por inspiración del Espíritu Santo nos instruye que cuando uno de los cónyuges es inconverso y desea el divorcio, la esposa o esposo cristianos pueden aceptarlo, 1 Corintios 7.12-15; nuestra Confesión de Fe de Westminster le llama “deserción obstinada”. En ambos casos la parte inocente puede volver a casarse. Fuera de estos dos motivos no existe otra razón para un divorcio legítimo. Si en un matrimonio alguno de los cónyuges es maltratador, violento, alcohólico, vicioso, o irresponsable; la hermana o hermano no está obligado a sufrir estas cosas, puede proceder al divorcio, pero si se casa con otra persona caerá en adulterio.

 ¿Difícil? Los discípulos dijeron que si esta es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. Pero en realidad, el matrimonio es una bendición, Proverbios 18.22. El divorcio es muy difícil, es traumático; genera daños como cuando se separan dos hojas unidas con pegamento. Por eso debemos recordar que el matrimonio es para toda la vida, y que con la gracia de Dios podemos superar todas las adversidades que se presenten.

 SÓLO LOS BUENOS ESPOSOS SON BUENOS PADRES, 13-15.

¿Buen padre pero mal esposo?Después de la enseñanza del Señor Jesús sobre el matrimonio y el divorcio, de manera providencial unos padres llevaron a sus hijos para que Él pusiera sus manos sobre ellos y orara; esto tiene significado para nosotros. Muchas veces escuchamos esta frase: es un mal esposo pero excelente padre. La realidad es que los malos cónyuges son malos padres. Sólo los esposos que se aman y respetan son padres que pueden comunicar a sus hijos de manera eficiente el amor, instrucción, disciplina y cuidado que ellos necesitan.

Generan un hogar seguro. Los matrimonios que practican el amor, respeto y deberes que el Señor nos ha impuesto en su Palabra, generan hijos seguros, con confianza y tranquilidad, pues saben que sus padres estarán juntos para hacer frente con firmeza a toda adversidad que se presente. Sin embargo, los esposos que la mayor parte del tiempo están en conflicto, maltratos, violencia o en falta de amor y respeto; generan hijos inseguros, con falta de amor y traumas, e incluso los ponen en riesgo de caer en el pecado de la homosexualidad, como muchos que han sufrido estas cosas y dicen: si esto significa ser hombre o mujer, no quiero serlo. Las victimas de ver a sus padres en violencia están en peligro de repetir estos patrones en su matrimonio.

 Conducen a sus hijos a Cristo. Los buenos esposos inculcan a sus hijos los valores del amor, tolerancia, bondad, respeto, cuidado y responsabilidad; que les ayudarán a formar sus hogares. Pero en especial, los buenos matrimonios acercan a sus hijos a Cristo. Al hablar a sus hijos del amor de Dios en Cristo para salvar nuestra vida del pecado, pueden comprender el mensaje porque han visto el amor de sus padres.

 HERMANOS:

 Disfrutemos de la bendición del matrimonio. Mostremos al mundo que el matrimonio es un de los regalos más grandes que el Señor nos ha dado, de manera que las familias cristianas seamos una influencia positiva para rescatar los hogares que están a nuestro alrededor.

Vivamos conforme a los principios que las Santas Escrituras nos dan para tener un matrimonio dichoso; no de acuerdo a nuestras ideas o a las propuestas de la sociedad. La obediencia al Señor siempre trae excelentes resultados.

El sentido de ser cristianos

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La fortaleza de Dios

“LA FORTALEZA DE DIOS EN LA VIDA DE LOS NIÑOS”

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“De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza, a causa de tus enemigos, para hacer cesar al enemigo, y al que se venga”, Salmo 8.2.

Un grupo de niños jugaba sobre un lago congelado, uno de ellos pisó una parte frágil y cayó al agua. La corriente lo arrastró unos metros, por lo que sus amigos lo siguieron y rompieron el hielo para rescatarlo. Sus padres y otros vecinos se preguntaron cómo fue posible que los niños hicieran tal proeza. Un anciano que escuchaba la historia respondió: “los niños lo lograron porque no había un adulto que les dijera que no podían hacerlo”.

El Salmo ocho era cantado por el pueblo de Israel durante la vendimia. En estos días de fiesta las familias se gozaban por la bendición de Dios en el fruto de la vid. Los judíos daban gracias al Omnipotente por su grandeza mostrada en la vida del hombre y de los niños.

 EL SEÑOR ES TAN GRANDE QUE MUESTRA SU FORTALEZA EN LOS CHIQUITOS.

 Una historia que ilustra esta enseñanza es la conquista de Jerusalem.El rey jebuseo puso frente a la ciudad a ciegos y cojos, el mensaje para David era el siguiente: “con ellos basta para detenerte, no podrás conquistarnos”, 2 Samuel 5.6-9.

David mandó que aquellas personas fueran asesinadas y tomó la ciudad de Jerusalem.Parece que se trata de un acto cruel, pero recordemos que desde los días de Moisés, Dios mandó que los pueblos cananeos fueran destruidos, pues su maldad era mucha y debían ser castigados.

El rey jebuseo fue soberbio y pereció. Sin embargo, nuestro Dios es infinito en su grandeza y poder, de tal modo que escogió a los chiquitos y a los que maman para manifestar su Omnipotencia. Él no necesita de las fuerzas, conocimientos o capacidades de los adultos; con los niños puede hacer grandes proezas.

 EJEMPLOS EN LA PALABRA DE DIOS.

La historia del pueblo del Señor es real y hermosa, en ella podemos hallar hechos realizados por niños, algo que no es común en los relatos de otras naciones. Esto nos muestra lo importante que son los niños y cómo el Señor manifiesta su grandeza por medio de ellos.

María, Éxodo 2.4-10.Dios dio sabiduría a María quien era una muchacha, para detenerse a ver qué sucedería con su hermanito. Ella le ofreció a la hija del Faraón buscar quien cuidara del bebé que había rescatado del agua. De esta mera María fue un medio para que Moisés creciera en su hogar bajo el cuidado de sus padres.

 Samuel, 1 Samuel 1.24-28.Ana cumplió su promesa a Dios y llevó a Samuel al sacerdote Elí, después de destetarlo. Tendría unos cuatro o cinco años de edad,  no se detuvo por el pensamiento de que en lugar de ser una ayuda, Samuel complicaría todo en la vida de Elí, sabía que podía ser útil. El Señor usó a Samuel para ser su fiel profeta.

 Joás, 2 Reyes 11.21; 12.1,2.Él reinó en Judá desde los siete años. ¿Qué puede hacer un niño al frente de una nación? Pues el Señor le capacitó de tal modo que Joás hizo lo recto a los ojos de Dios.

Josías, 2 Reyes 22.1,2.Tenía ocho años cuando comenzó a reinar en Judá. También hizo lo correcto ante Dios, las Escrituras nos dicen que siguió el ejemplo de David su padre.

El Señor Jesús, Lucas 2.46-52.A los 12 años, el Señor Jesucristo impactó con sus conocimientos a los doctores de la Ley. Por otra parte, desde esta tierna edad el Señor manifestó su celo para ocuparse en los negocios de su Padre, en lugar de distraerse en las cosas superficiales de este mundo.

 Los muchachos en el templo, Mateo 21.14-16. Los escribas, sacerdotes y ancianos de Israel, aun con el basto conocimiento que tenían de las Escrituras, no reconocieron a Jesús como su Mesías. Sin embargo, los muchachitos por la gracia de Dios pudieron ver en Jesús al Hijo de David. En ellos de manera especial se cumplió el Salmo 8.2; con las bocas de los pequeños el Señor venció a sus enemigos.

 ¿Cómo es que estos niños hicieron estas tan importantes? Porque de la boca de ellos Dios fundó la fortaleza.

 QUE EL SEÑOR NOS HA DADO.

 En nuestros hijos podemos ver la grandeza del Señor, pues ellos practican los valores cristianos de una manera que a nosotros nos cuesta. Veamos algunos ejemplos.

 Perdón.Los niños también discuten y se enojan. Pero no tardan en perdonar, de modo que pronto los vemos juntos en juegos y risas.

Adoración. Nuestros hijos pasan todo el día cantando los himnos que aprenden el domingo. Es hermoso escuchar su voz por toda la casa.

Oración.Las súplicas de los niños son sinceras, prácticas y no mecánicas. Si alguien les pide que oren por un motivo especial, en verdad lo hacen.

Humildad. Los niños pequeños y los que maman, no hacen distinción de marcas, razas, posiciones económicas, ni niveles de conocimiento. No hay presunción en su vida.

¿En quiénes se manifiesta la grandeza y fortaleza del Señor?

Hermanos:

El Señor Jesús puso a un niño en medio de sus discípulos y les dijo que si no eran como él, no podrían entrar al reino de los cielos, Mateo 18.1-4. Es bueno que los niños deseen ser como nosotros los adultos. Pero es indispensable que nosotros seamos como ellos, de lo contrario no tendremos entrada en el reino del Señor. Debemos ser humildes como los niños para reconocer nuestra necesidad de Cristo como nuestro Salvador.

El Señor fundó la fortaleza de la boca de los chiquitos y de los que maman. Queridos padres, maestros y hermanos, No les digamos a nuestros niños que no pueden. Ellos pueden hacer muchas cosas grandes para la gloria de Dios. Sembremos en su corazón el principio de que todo lo pueden en Cristo que les fortalece.

No estorbemos a nuestros niños para ir a Jesucristo. Seamos los medios para que le conozcan y experimenten el poder Salvador y transformador de nuestro Señor Jesús.

Principios inmutables para el matrimonio

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EFESIOS 5.

 22.Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor.

23.Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo.

24. Así que, como la iglesia está sujeta á Cristo, así también las casadas lo estén á sus maridos en todo.

28.Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama.

29. Porque ninguno aborreció jamás á su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo á la iglesia;

30. Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.

31. Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer, y serán dos en una carne.

Un pastor quedó impactado al revisar las respuestas de una hermana al examen de catecúmenos. ¿Cuántos sacramentos nos dio el Señor? Ella respondió 2. ¿Es el matrimonio un sacramento? La respuesta fue: no. ¿Qué es el matrimonio? La hermana contestó: es el lugar al que entran los hermanos que tienen que purificar muchos pecados.

Muchas personas tienen una idea similar del matrimonio; sin embargo, en realidad es una bendición de Dios, si se vive conforme a los principios de su Palabra, los cuales no se pueden cambiar. Veamos algunos de ellos.

EL MATRIOMONIO ES UN PACTO ENTRE UN HOMBRE Y UNA MUJER, 31.

El significado.La palabra matrimonio viene del latín matrem-madre y monuim-calidad de o cargo. Matrimonium en origen significa el estatus de una mujer casada y la maternidad legal, el derecho a ser la madre legítima de los hijos de un varón. De acuerdo a las Escrituras el matrimonio es el pacto o compromiso de un hombre y una mujer para vivir unidos en amor, respeto, ayuda mutua y compañerismo, Malaquías 2.14,15.

Lo que no es matrimonio.El apóstol Pablo nos recuerda el momento cuando el Señor unió a Adam y Eva en matrimonio y estableció principios para esta institución: “dejará el hombre a su padre y a su madre”… Las Escrituras nos dicen que Dios creó un hombre y una mujer, los unió en matrimonio y los bendijo, Génesis 1.27,28. El Señor no creó dos o más hombres para casarlos con una mujer. No hizo un hombre y varias mujeres para formar un matrimonio. Tampoco creó dos hombres, o dos mujeres para que existiera una unión entre personas del mismo sexo. Dios no hizo homosexuales. Las relaciones que no sean un pacto legal entre un hombre y una mujer, no son matrimonio, les podemos llamar parejas pero no matrimonios. Dejará el hombre (un varón) á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer (una esposa).

Con leyes divinas.El matrimonio es una institución de Dios para la humanidad, es creación del Señor, en la que estableció leyes para el buen funcionamiento del mismo. Alterar estas leyes traerá grandes daños. ¿Qué pasaría si en un país sólo existieran parejas de homosexuales? ¿Qué sucedería si todos los matrimonios evitaran tener hijos? ¿Qué hubiera pasado si Adam y Eva hubieran decidido cuidar de sus mascotas en lugar de tener bebés?

EL MATRIMONIO ES PARA TODA LA VIDA, 28-30.

Una figura de nuestro Dios. Dios existe en tres personas, El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Son tres personas diferentes y un sólo Dios, pues los tres tienen la misma naturaleza y gloria. El matrimonio es una excelente figura que ilustra cómo pueden dos personas formar unidad. Los esposos están unidos, el versículo 31 dice: “y serán dos en una carne”. No sólo están juntos, sino unidos, son una sola carne. Por eso San Pablo dice que los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. Los matrimonios son una sola carne y una evidencia de esto es que los esposos llegan a parecerse mucho. ¿Me puedo separar de mi carne? Nadie aborrece a su carne, antes sustenta y cuida su cuerpo.

Contra el divorcio. El Señor Jesús nos enseña que el matrimonio puede ser disuelto por adulterio, la parte afectada está en su derecho de solicitar el divorcio ya que su cónyuge quebrantó su pacto, Mateo 19.3-9. San Pablo por inspiración del Espíritu Santo nos instruye que cuando uno de los cónyuges es inconverso y desea el divorcio, la esposa o esposo cristianos pueden aceptarlo, 1 Corintios 7.12-15; nuestra Confesión de Fe de Westminster le llama “deserción obstinada”. En ambos casos la parte inocente puede volver a casarse. Fuera de estos dos motivos no existe otra razón para un divorcio legítimo. Si en un matrimonio alguno de los cónyuges es maltratador, violento, alcohólico, vicioso, o irresponsable; la hermana o hermano no está obligado a sufrir estas cosas, puede proceder al divorcio, pero si se casa con otra persona caerá en adulterio.

¿Difícil? Los discípulos al escuchar la enseñanza del Señor sobre el matrimonio dijeron que si esta es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse, Mateo 19.10; les pareció un asunto difícil. Pero en realidad, el matrimonio es una bendición, Proverbios 18.22. Es el divorcio algo muy difícil, es traumático; genera daños como cuando se separan dos hojas unidas con pegamento. Por eso debemos recordar que el matrimonio es para toda la vida, y que con la gracia de Dios podemos superar todas las adversidades que se presenten. Así como permanecemos unidos a Cristo como su cuerpo, debemos permanecer unidos en el matrimonio.

 EL ESPOSO ES CABEZA DE SU MUJER, 22-24.

 Un director sujeto a Cristo.Antes de la caída en pecado de nuestros primeros padres, Dios designó al varón como cabeza o director de su matrimonio y familia, por eso vemos que Adam puso nombre a su mujer, Génesis 2.23. Esto no significa que el hombre sea superior. Ante el Señor, varón y mujer somos iguales en valor, pero diferentes en funciones, Gálatas 3.27,28. Dios nos hizo diferentes en el aspecto físico, sentimental y en la manera de tomar decisiones, para complementarnos. Que el varón sea cabeza de su esposa es un declarativo del Señor, no un imperativo. San Pablo nos enseña que todo esposo es cabeza de su mujer. Implica ser un director obediente a las instrucciones de Cristo, 1 Corintios 11.3. Por ejemplo: Meditar siempre en las Escrituras; temer a Dios y andar en su camino; cuidar a su esposa; ser proveedor fiel; entre otros.

Un siervo amoroso.Ser cabeza no significa ser un varón que llega a casa para ser servido, sino un esposo que es siervo de su esposa y familia en todo tiempo. Así como nuestra cabeza sirve a nuestro cuerpo siempre. De la misma manera en que Cristo la Cabeza, sirvió a la iglesia al dar su vida para salvarla y la sirve con cuidados e intercesión continuos. El esposo como cabeza tiene la responsabilidad de proteger a su esposa; proveer sus necesidades por medio de su trabajo; ayudar en las tareas domésticas; velar por la buena salud de su mujer; edificar su vida espiritual; entre otras actividades. Ninguna mujer tendrá problemas para vivir sumisa o seguir el liderazgo de un varón que cumple con la Instrucción de la Palabra de Dios.

La esposa es la corona del varón. Las Escrituras nos dicen que la mujer virtuosa es corona de su marido, Proverbios 12.4. Qué hermosa enseñanza. La esposa virtuosa en especial es aquella que respeta, admira y motiva a su marido, como la mujer del sabio Salomón, Cantares 2.16,17.  Un esposo respetado por su mujer será un varón fortalecido para ser un vencedor, además de que siempre corresponderá amor a su esposa. Pero, cuando la mujer no respeta a su marido, es como carcoma, es un cáncer en sus huesos, como osteoporosis. Tendrá un marido debilitado, enfermo, con mucho dolor en su corazón. Estimada hermana sea corona y no carcoma en los huesos de su marido.

 HERMANOS:

 Disfrutemos de la bendición del matrimonio. Mostremos al mundo que el matrimonio es un de los regalos más grandes que el Señor nos ha dado, de manera que las familias cristianas seamos una influencia positiva para rescatar los hogares que están a nuestro alrededor.

Vivamos conforme a los principios que las Santas Escrituras nos dan para tener un matrimonio dichoso; no de acuerdo a nuestras ideas o a las propuestas de la sociedad. La obediencia al Señor siempre trae excelentes resultados.

Estos principios no se deben cambiar, son inmutables. Practicar todos los días cada uno de ellos produce los buenos frutos del amor y respeto para un matrimonio de bendición. Recordemos que el Señor nos pide estas cosas porque funcionan, dan bienestar a nuestra vida y glorifican el Nombre de Dios.

La Palabra del encargo

“LA PALABRA DEL ENCARGO”

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“ENTONCES JESÚS, CLAMANDO A GRAN VOZ, DIJO: PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU. Y HABIENDO DICHO ESTO, ESPIRÓ”, Lucas 23.46.

Los sacerdotes levitas realizaban los sacrificios diarios a las 9:00 y 15:00 horas. El Señor Jesucristo fue crucificado entre estos sacrificios. Fueron seis horas de terribles agonías físicas y espirituales, hasta que a las 15:00 horas, en el tiempo del sacrificio de la tarde, el Señor dio su Espíritu. La Palabra de Dios nos dice que la paga del pecado es la muerte, y esto es lo que nuestro Salvador sufrió en la cruz. Jesucristo estuvo desamparado de su Padre, así padeció la separación de Dios que nosotros merecíamos por nuestros pecados. También pasó por la muerte física, es decir, la separación de su cuerpo. En los últimos momentos de su obra expiatoria en la cruz exclamó la Séptima Palabra, que llamaremos la Palabra del Encargo.

 ANTES DE SU MUERTE.

En humillación.El Señor sabía que se acercaba el momento cumbre de su humillación, su muerte. La cruz había sido cruenta y vergonzosa, Él fue crucificado desnudo, como solía hacerse cuando se ejecutaba este castigo. Pero la muerte, fue un acto tremendo de humillación; porque Jesucristo es el Dios de la vida; sin embargo, Él murió en la cruz.  El Señor tuvo a bien humillarse y morir en nuestro lugar para cumplir la Ley de Dios que demanda la muerte del pecador, Romanos 6.23. Así nuestro Redentor cumplió todos los requerimientos de la justicia divina, y por medio de Él somos justificados o perdonados de nuestros pecados.

De manera extraordinaria.Jesucristo no murió de forma ordinaria, lo hizo con humildad, pero también con poder, pues dio su vida de manera voluntaria, nadie se la quitó, Juan 10.17,18. El Señor nos dice que Él tiene poder par poner su vida, y para volverla a tomar. Por esto mismo en la cruz con gran voz, no con debilidad, dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Luego inclinó la cabeza, y expiró, Juan 19.30. Cuando una persona muere las cosas suceden de forma invertida. Pero nuestro Señor inclinó primero su cabeza, y luego murió, para que entendamos que él quiso humillarse y dar su vida por nosotros.

Confirmada por las autoridades.  Las Escrituras nos enseñan que cuando José de Arimatea pidió a Pilato el cuerpo de Jesucristo, él se maravilló de que Jesús ya había muerto, pues los crucificados permanecían vivos por algunos días en la cruz. La ley romana impedía que el cuerpo de los crucificados fuera bajado y sepultado, debían permanecer en la cruz para ser devorados por las aves o animales de rapiña. Sin embargo, Pilato concedió el cuerpo a José, esto significa dos cosas: 1. Jesús había muerto realmente. 2. Como Pilato no aplicó la ley, ya que entregó a Jesús a muerte siendo inocente, ahora para “calmar” su conciencia, permitió la sepultura del cuerpo del Señor. Qué hermoso es ver a Dios obrar en con su providencia para cumplir su plan salvador.

AL PADRE CELESTIAL.

Para estar con Él.Llamamos a la Séptima Palabra, la Palabra del Encargo, porque el Señor encomendó su Espíritu al Padre. Mientras Jesucristo pagaba nuestros pecados, al estar separado de su Padre, tuvo que dirigirse a Él diciéndole Dios, “Dios mío, Dios mío..”, Marcos 15.34. Pero ahora le vuelve a decir: “Padre”; qué alivio para el Señor, se acercaba el momento de estar nuevamente en comunión con Él. Esta Palabra nos enseña que nuestro Redentor después de morir fue al cielo, para estar con su Padre. Así cumplió la promesa que hizo al malhechor arrepentido: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Cuando el ladrón arrepentido, murió, lo cual sucedió después, Jesús ya le esperaba en el reino celestial.

Para retornar. Por otra parte, el Señor encargó su Espíritu a su Padre, porque habría de regresar para resucitar y vencer la muerte. Así culminaría la obra de redención y nos daría garantía de vida eterna en Él. Cuando el Credo de los apóstoles dice: que el Señor descendió a los infiernos; quiere decir que su cuerpo descendió al sepulcro; infierno se usa como sinónimo de sepulcro. Después de expirar, el cuerpo del Señor fue ungido y envuelto en lienzos conforme a la costumbre de los reyes y luego fue colocado en un sepulcro nuevo, Juan 19.38-42.

En su morada eterna.Después de dejar su cuerpo, el Espíritu del Señor Jesucristo de inmediato fue al Padre, a su morada eterna. Nuestro Salvador en su naturaleza divina es infinito, Él está en todas partes, es Omnipresente. Pero para que podamos entender cómo se llevó a cabo la obra salvadora, la Palabra de Dios nos enseña que el Señor Jesús, después de morir en la cruz del calvario fue a su Padre.

NOS DA SEGURIDAD.

De nuestra casa eterna.Nuestro Mesías sabía con seguridad a dónde iría después de morir; el Hijo de Dios iría a su Hogar eterno. El reino de los cielos es la casa eterna del Señor y de sus hijos. Por lo tanto, los creyentes en Cristo tenemos la certeza de que al morir también iremos a gozar de la presencia de Dios y de la compañía de todos los redimidos por el Señor. Confiamos en la Palabra de nuestro Salvador que nos dice que en la casa de su Padre muchas moradas hay y que Él ha ido ha preparar lugar seguro para nosotros, Juan 14.1-6.

Del regreso del Señor.El encargo fue exitoso, Cristo fue recibido por su Padre y al tercer día volvió para levantarse victorioso de la sepultura, Él fue hecho primicia de los que durmieron, 1 Corintios 15.20.  Nuestro Salvador promete venir a las nubes por su Iglesia y también cumplirá con esta Palabra como lo hizo con su promesa de redención. Cuando Él venga todos los creyentes en Cristo que hayan muerto, resucitarán; y los que estemos vivos seremos transformados, para estar con nuestro Dios por la eternidad con alma y cuerpo perfectos e incorruptibles, 1 Tesalonicenses 4.13-18.

Para vivir tranquilos.La Palabra de Dios dice que los que mueren en Cristo, duermen, porque sus cuerpos descansan, mientras que su alma goza de la presencia del Señor. La muerte no significa el fin de las cosas; en Cristo la muerte física es una separación temporal del espíritu del cuerpo; así como el que duerme lo hace por unas horas y luego se levanta; los cuerpos de los que parten de este mundo en Cristo, resucitarán cuando Él venga a las nubes. Por lo tanto, no debemos temer a la muerte, es nuestro descanso en el Señor. Debemos vivir tranquilos, considerando lo que el apóstol Pablo nos dice:

“Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ó que vivamos, ó que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió, y resucitó, y volvió á vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven”. Romanos 14.8,9.

 ESTIMADO:

Si el Señor Jesús, el Hijo Unigénito de Dios, encargó su Espíritu al Padre Eterno, con mayor razón nosotros los humanos, debemos encargar nuestro espíritu a Dios.

Si no lo ha hecho, le invitamos a que confiese sus pecados al Señor, se aparte de ellos y crea en Cristo como su Salvador. Dígale a Jesucristo que sea su Salvador y que le encarga su espíritu. Al hacer esto, Dios le lavará de todos sus pecados, le adoptará como su hijo y le dará herencia eterna en los cielos.

Observemos que el Señor Jesús dijo: “en tus manos”. Esta frase nos habla de un encuentro lleno de amor, el Señor deseaba ser recibido por su Padre con sus dos manos Todopoderosas, ser abrazado de su Padre para nunca más estar separado de Él. Es maravilloso saber que así seremos recibidos por nuestro Redentor cuando vayamos a Él.

Recordemos que todos los días tenemos el privilegio de encargar a Dios nuestro espíritu para que Él nos tenga en sus Omnipotentes y Omnipresentes manos. No somos autosuficientes, necesitamos del Señor, por eso debemos depender de Él siempre. Si nuestro espíritu está en las manos de Dios, estará:

Liberado de toda opresión, Deuteronomio 26.8.

Provisto de todo lo que necesitamos, Salmo 123.1-2.

Bienaventurado, Salmo 16.11.

Seguro, porque nadie nos puede arrebatar de su mano, Juan 10.28.

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