La importancia de la afirmación doctrinal

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2 PEDRO 2.1-3.

 Una Misionera comentó que daba temas de los catecismos de Westminster, sin decir que estudiaban estos documentos, para que los hermanos no dejaran de asistir. Aprender doctrina es algo parecido al momento en que damos verduras a los niños; tal vez no sea del agrado total pero es muy necesario.

  • UN SENCILLO COMENTARIO SOBRE NUESTRO PASAJE.

PERO hubo también falsos profetas en el pueblo, como habrá entre vosotros falsos doctores, que introducirán encubiertamente herejías de perdición, y negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos perdición acelerada. 

En el Antiguo Testamento hubo falsos profetas, por ejemplo, Ananías quien dijo que el pueblo de Israel estaría dos años en Babilonia y no setenta como había profetizado Jeremías, Jer.28.

También en estos tiempos hay falsos doctores. Personas con el más alto grado de estudios que enseñan herejías de perdición. Muchas personas son engañadas porque son deslumbradas por los títulos académicos de los falsos predicadores. En contraste, el apóstol Pablo también fue un doctor, sin embargo, enseñó la Palabra de Dios como le fue revelada, sin hacer uso de humana sabiduría, 1 Corintios 2.1-5.

Desde el primer siglo de la era cristiana, hasta nuestros días las falsas enseñanzas han perjudicado a muchos. Algunas de las herejías que llevan a perdición son las siguientes:

  • El Señor Jesús no es el Mesías prometido por Dios.
  • Jesucristo no es Dios y hombre, Él no murió ni resucitó.
  • Cristo no volverá otra vez.
  • La Escritura que revela el plan de las ultimas cosas no es literal, en realidad no ocurrirá.
  • El Espíritu Santo no es Dios. Por lo tanto, no hay Trinidad.
  • El hombre puede ser salvo por medio de obras, guardar la ley o llevar una vida religiosa, Jesucristo no es necesario.
  • La humanidad no está totalmente corrompida.
  • El hombre tiene capacidad por sí mismo para llegar a la conversión.
  • Con tu ofrenda liberal se resolverán sus deudas o sanará de todas las enfermedades.

Desde luego, los falsos doctores atraen perdición sobre sí porque niegan al Señor y alteran su Palabra; Dios dice que pondrá las plagas que están escritas en su Libro, sobre aquel que añade algo; y a quien quite palabras, quitará su parte del libro de la vida, Apocalipsis 22.18,19.

Y muchos seguirán sus disoluciones, por los cuales el camino de la verdad será blasfemado; 

La condición pecaminosa de la humanidad hace que muchos sigan las herejías ya que éstas alimentan el ego. ¿Qué es agradable al oído: “tú puedes obtener la vida eterna con tus buenas acciones” o “sólo Cristo puede darte salvación, necesitas reconocer tus pecados, apartarte de ellos y como creer en Él como tu Salvador”?

También, muchos siguen a los falsos doctores, por sus promesas mentirosas de sanación y solución de problemas financieros. ¿Quién no necesita salud y dinero?

El gran problema es que los creadores de las herejías son personas que pertenecieron a alguna iglesia evangélica. Gran cantidad de sus seguidores también fueron miembros de iglesias hermanas. Muchas sectas han surgido del pueblo cristiano. Esto hace que el camino de la verdad sea blasfemado. Cuánta gente habla mal de la iglesia evangélica por este mal testimonio.

Y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas, sobre los cuales la condenación ya de largo tiempo no se tarda, y su perdición no se duerme.

Los falsos doctores tienen un interés económico en sus seguidores, por lo que usan técnicas de manipulación engañar e intimidar. Por el afán de riquezas hacen mercadería con la gente. Este siempre es un común denominador. Además de llevar a perdición a muchas personas, les roban sus bienes materiales por medio de palabras fingidas.

Por ejemplo, muchas sectas enseñan a: ofrendar grandes cantidades para recibir bendición; sólo leer su literatura; no comer carne de cerdo; no tomar café; ni celebrar fiestas. Con esto consiguen aislar a sus adeptos, despojarlos, abusar de ellos incluso de manera sexual y sembrar miedo para que no se aparten de ellos.

Los falsos doctores perjudican tanto a sus seguidores que los que han salido de sus movimientos, necesitan de la terapia de psicólogos capacitados para atender a soldados que han estado en una guerra.

Por eso su  condenación no se tarda y su perdición no se duerme, el Señor les dará el pago de su maldad.

  • PARA NO CAER EN EL ENGAÑO.

La multiplicación de los falsos doctores y la sutileza de sus engaños, hace  necesaria la afirmación en la doctrina verdadera de la Palabra de Dios. ¿Cómo lograrlo? Hagamos estas cosas:

Leer, oír, meditar, estudiar, memorizar y estudiar la Palabra de Dios todos los días. Será como tener un oído entrenado para detectar una nota discordante; o tener un buen paladar para descubrir un alimento malo.

Estudiar los Catecismos Menor y Mayor, así como la Confesión de Fe de Westminster, que son nuestros símbolos doctrinales.

Aprender los Credos Apostólico y Niceno, los cuales nos recuerdan las principales enseñanzas de las Santas Escrituras, en especial la divinidad del Señor Jesucristo y el Espíritu Santo.

Asistir a la Escuela Dominical, en donde estudiamos la Palabra de Dios y tenemos oportunidad de hacer preguntas y aprender de una manera sistemática.

Acudir a los Estudios Bíblicos, en ellos, los hermanos exponentes nos muestran joyas que no apreciamos en la lectura cotidiana de la Palabra de Dios.

Cursar nuestra Escuela “Saulo y Bernabé”, en ella recibiremos conocimientos sobre Hermenéutica, Historia, Teología, Profecías y desde luego la Palabra de Dios de Génesis a Apocalipsis.

Estimados hermanos:

“Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sustilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme á los elementos del mundo, y no según Cristo: Porque en él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente: Y en él estáis cumplidos, el cual es la cabeza de todo principado y potestad”.Colosenses 2.8-10.

La vida en la paz del Señor

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SALMO 90

El Salmo 90 fue escrito por Moisés durante el peregrinaje de Israel hacia la tierra prometida. En esta obra encontramos referencias a momentos que el siervo de Dios vivió en el desierto. Moisés tenía mas de ochenta años y nos da testimonio de su experiencia con el Todopoderoso.

REFUGIO EN CADA GENERACIÓN, 1-3.

SEÑOR, tú nos has sido refugio En generación y en generación. Adonaí, el Poseedor de todas las cosas y Soberano sobre todo el universo es habitación de generación a generación. Sólo Él, no los bienes materiales, trabajo, familia, ni el dinero.

 Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.El Señor es eterno, existe antes que nacieran los montes. Él creó la tierra y el mundo. Dios posee la perfección de la aseidad, significa que existe por sí mismo, nadie le creó, sino que Él es el Creador y Sustentador de todo. Nada, nadie jamás hará que el Señor desaparezca.

 Moisés en su papel de dirigente fue testigo de la fidelidad de Dios en cada generación de Israel; de tal manera que disfrutó de paz; el Señor continuaría fiel en las generaciones venideras. El siervo de Dios estuvo tranquilo acerca de sus hijos, el Señor sería refugio para ellos, así como lo fue para sus padres y en su vida.

Los padres cristianos, en especial en la edad madura, con prioridad nos preocupamos por nuestros hijos. Deseamos que sean salvos, que adoren a Dios y le sirvan; que tengan una familia unida; que cuenten con trabajo y todo lo necesario. Tendremos paz si educamos, enseñamos con el ejemplo y oramos. Dios resolverá los asuntos que nos inquietan, Él es refugio de generación en generación.

CON SU SABIDURÍA, 3-12.

Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, Y dices: Convertíos, hijos de los hombres. No es un llamado al arrepentimiento, es la orden divina para que los hombres a consecuencia del pecado volvamos al polvo de donde Adam fue formado. Nuestra estancia en este mundo es temporal. Por lo tanto, tenemos que poner la mirada en las cosas de arriba, donde está Cristo.

Porque mil años delante de tus ojos, Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche. La vida del hombre es breve. Mil años para el Señor quien es eterno, son apenas como un día, de hecho, como el día de ayer, que ya pasó. Son como una vigilia, los hebreos contaban la noche de las 18:00 a las 6:00 horas y la dividían en 3 vigilias de 4 horas cada una. Mil años son como el día de ayer y una vigilia de 4 horas. En la actualidad la mayoría de las personas viven menos de un siglo, de manera que nuestra vida es muy corta.

 Háceslos pasar como avenida de aguas; son como sueño; Como la hierba que crece en la mañana: En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca. La brevedad de la vida es semejante a un torrente de aguas que no se detiene; como un sueño que pasa rápido; como la hierba que no dura mucho tiempo. Un cedro vive hasta dos milenios, pero la hierba no dura ni siquiera una estación del año.

Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos conturbados. La brevedad y fragilidad de la vida no son naturales, son el castigo divino a la caída del hombre en el pecado, son el resultado de nuestras faltas a la Palabra de Dios.

Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros á la luz de tu rostro.  Porque todos nuestros días declinan á causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento.

¿No estás de acuerdo con estos versículos? Te preguntas ¿por qué tengo que enfermar, envejecer y morir, si no soy malo? Ante la luz de Dios nuestros pecados quedan expuestos. La Palabra del Señor es verdadera y Él es Justo. Es conforme a justicia que nuestros días declinen a causa de la ira de Dios y que nuestros años sean breves.

Los días de nuestra edad son setenta años; Que si en los más robustos son ochenta años, Con todo su fortaleza es molestia y trabajo; Porque es cortado presto, y volamos. Debido a la multiplicación del pecado, el Señor acortó los días del hombre en la tierra. En general nuestros años son 70, en los más vigorosos 80, pero son tiempos de molestias por lo cansado del cuerpo. Al final todos los hombres terminan su estancia en este mundo.

¿Quién conoce la fortaleza de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido? Cada uno de nosotros somos testigos de la realidad de lo que la Palabra de Dios nos dice. Hemos visto que todas las personas envejecemos, enfermamos y sufrimos muchos males. Alguna vez hemos estado en el funeral de un ser amado.

También es verdadero el mensaje de esperanza en Jesucristo. Él murió en la cruz del Calvario para lavar nuestros pecados y resucitó al tercer día para salvar nuestra vida en alma y cuerpo. Todo aquel que se aparta de sus pecados y cree en Él como su Salvador tiene vida eterna con Dios.

Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría. Es una oración que todos debemos elevar a Dios, que Él nos enseñe a contar nuestros días para vivir con sabiduría, de modo que en todo glorifiquemos a Dios.

Estimados hermanos nuestra vida es breve, por lo tanto:

Es necesario vivirla de la mejor manera, no en pleitos, enojos, tristezas o amarguras. Debemos aprovechar la vida al máximo.

Es importante estar preparados para cuando el Señor nos llame. Es indispensable apartarnos de nuestros pecados y creer en Cristo como nuestro Salvador, para que al partir vayamos a vivir al reino de los cielos.

Es conveniente orar siempre para que el Señor nos enseñe a contar nuestros días y a vivir con sabiduría cada etapa de la vida: la infancia, juventud, madurez, la paternidad, la senectud. Cada momento representa diferentes retos que sólo con la dirección de Dios sabremos vivir y superar.

POR SU MISERCORDIA, 13-17.

Vuélvete, oh Jehová: ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos.

Sácianos presto de tu misericordia: Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días. Si el Señor es nuestro refugio por qué a veces nos sentimos solos? Dios siempre está con nosotros, pero en algunas ocasiones no lo sentimos ya que nuestro corazón es engañoso. Por ello Moisés oró para que el Señor se volviera, es decir, concediera a su pueblo sentir su presencia. Es bueno orar para que Dios abra nuestros ojos y veamos que Él está en cada momento de nuestra vida.

Moisés también oró para que el Señor les saciara de su misericordia, es decir, de su amor y compasión. Por medio de su misericordia el Señor no nos da lo que merecen nuestras acciones, sino que nos concede bendiciones. Jesucristo es la manifestación más grande de la misericordia divina, por medio de quien recibimos salvación en lugar de condenación. La misericordia de Dios es motivo de adoración y alegría.

Alégranos conforme á los días que nos afligiste, Y los años que vimos mal. El Señor permite días de aflicción en nuestra vida para enseñarnos a depender de Él; si todo fuera fácil, viviríamos sin comunión con el Señor. Los días difíciles también nos permiten ser testigos del poder de Dios para sanar, resolver problemas y necesidades.

Debemos imitar la oración de Moisés y pedir al Señor que nos provea días de alegría. Es una oración con sentido porque nuestro Padre Sabio y Misericordioso sabe dar buenas dádivas a sus hijos.

Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos.

Y sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: Y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, La obra de nuestras manos confirma.

Al conocer la misericordia del Señor, Moisés hizo peticiones para que la obra de Dios continuara en su pueblo y su gloria en Israel y sus descendientes. Cuánta esperanza el Señor nos da por medio del apóstol Pablo quien nos dice que la obra divina no quedará inconclusa en nuestra vida, Filipenses 1.6.

El siervo del Señor terminó el Salmo con oración para que Dios dirigiera la obra de su pueblo y la fortaleciera. Siempre debemos orar para que el Señor nos conduzca de modo que hagamos la obra que Él quiere y Dios la sostenga contra toda adversidad.

¿Tuvo respuesta la oración de Moisés? El Señor Misericordiosos contestó la plegaria de su siervo. Dios ha sido refugio en cada generación de Israel hasta este día. Evidencia de la fidelidad del Señor, es que el pasado 14 de mayo de 2018, Israel celebró el 70 aniversario de su reconocimiento como país. De la misma manera el Señor será con nosotros y nuestros hijos, por eso debemos vivir confiados en Dios y con paz en el corazón.

Hermanos: Dios ha tenido misericordia de nuestra al rescatarnos del pecado y la muerte eterna. Esto significa que Él siempre será nuestro Salvador, Protector, Guía, Proveedor y Consolador. Dios también conforme a su misericordia será en la vida de nuestra familia, así como se ha manifestado en nosotros. Así es que vivamos cada día con gratitud, alegría, amor, fe, fortaleza, consuelo y mucha paz.

EBV 2018

VENCEDORES EN CRISTO 

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VOTOS A LAS BANDERAS Y A LA BIBLIA

PRIMERA SEMANA

SEGUNDA SEMANA

Servir a Cristo

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Colosenses 3.23,24.

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor,

y no á los hombres; Sabiendo que del Señor recibiréis

la compensación de la herencia:

porque al Señor Cristo servís”.

 Si un hermano nos dice que debemos servir a Cristo, quizá estemos tentados a responder: claro que sí, sólo a Él. Puede parecer obvio, pero en realidad, no todos sirven a Cristo, algunos sirven a los hombres y por eso no perseveran en el ministerio. Reflexionemos en lo que el apóstol Pablo escribió a los colosenses.

🔹PARA HACER LAS COSAS DE LA MEJOR MANERA.

Si impartimos una clase, predicamos el mensaje de la Palabra de Dios, tocamos el piano u órgano, cantamos, visitamos, damos comida, o hacemos otros ministerios, debemos realizarlos con el pensamiento de que en verdad los llevamos a cabo al Señor Jesús. De esta manera haremos todas las cosas con ánimo, es decir, con empeño, del mejor modo posible, pues el Señor es digno de lo excelente.

Si servimos a los hombres estaremos tentados a hacer las cosas sin calidad. Con vergüenza tenemos que decir que muchas veces hemos visto a la iglesia comprar cosas “económicas”, con el argumento: “es para los niños que no cuidan o para los hermanos que no agradecen”; aun cuando se tienen recursos para obtener algo mejor. También observamos hacer tareas con disgusto, con mala cara, sin amor. Esto sucede porque la iglesia sirve a los hombres en lugar de hacerlo al Señor.

Las cosas que hemos realizado mal han sido para el Señor. Por ello, debemos pedirle perdón y comenzar a servirle a Él. Jesucristo no necesita de nosotros, es Autosuficiente, sin embargo, nos da el privilegio de ser útiles en su reino, nos da la bendición de servir para su gloria y bendición de nuestra vida. Hagamos todo para el Señor, en gratitud por su amor y misericordia.

🔹PARA MINISTRAR DE MANERA FIEL.

El servicio al Jesucristo no es fácil, nos enfrentamos al Maligno, al mundo que está enemistado con el Señor y a la iglesia. Es paradójico, pero sí, el ministerio es complicado debido a que muchas veces, en lugar de contar con el apoyo de la iglesia, recibimos de ella indiferencia, críticas y desalientos.

Pero si servimos a Cristo no dejemos el ministerio que Él nos ha encargado, aunque sea muy difícil. Jesucristo nunca nos deja de hablar, no nos hace malas caras, no nos difama, no murmura de nosotros, ni nos abandona. Él es fiel, aunque nosotros seamos infieles. ¿Por qué retirarnos del ministerio si el Señor nunca nos ha fallado?

Se cuenta que los verdugos de Policarpo, discípulo del apóstol Juan, antes de quemarlo vivo, le dijeron que si blasfemaba a Cristo o le negaba, ellos le dejarían con vida. Policarpo respondió: ¿Cómo podría hacer tal cosa en contra de Jesucristo, de quien sólo he recibido bien? Policarpo fue fiel hasta la muerte. De la misma manera, nosotros realizaremos un ministerio de fidelidad si en verdad servimos a Cristo, nuestro Salvador y Pastor.

🔹POR QUE DE ÉL VIENE LA RECOMPENSA.

¿Qué esperamos del servicio que realizamos? ¿Deseamos premio? Los miembros de la Iglesia debemos aprender a ser agradecidos con los que nos sirven, ¿cómo podemos mostrar gratitud? Que tal hacemos estas cosas: Orar por ellos, dar palabras de ánimo, ayudar en sus tareas, cubrir sus gastos traslado cuando los invitamos a predicar, proveerles el material que necesitan.

Pero, si no recibimos muestras de agradecimiento de la iglesia, no habrá desaliento si servimos a Cristo. El apóstol Pablo nos aclara que la recompensa viene del Señor, porque a Él servimos. De hecho, él ya nos dio una gran bendición, nuestra herencia eterna. Servimos a Cristo, no por lo que vamos a recibir, si no en gratitud por lo que ya hemos recibido.

Además, el Señor es tan grande en misericordia, que aun cuando es nuestro deber servirle porque Él nos rescató del pecado y la muerte eterna, promete dar recompensa por lo que hagamos para Él. Recordemos lo que nuestro Redentor le dijo a Pedro:“Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros hemos dejado todo, y te hemos seguido: ¿qué pues tendremos? Y Jesús les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando se sentará el Hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar á las doce tribus de Israel. Y cualquiera que dejare casas, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó tierras, por mi nombre, recibirá cien veces tanto, y heredará la vida eterna”.Mateo 19.27-29.

HERMANOS: Sirvamos a Cristo. Así el ministerio será:

Alegre

Con amor

Sincero

Con compromiso

Con iniciativa

De calidad

Con compañerismo

Sin competencias

Tendrá su recompensa

Y dará frutos para la gloria de Dios.

Felices por siempre

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Mateo 5.3-5.

Los cuentos terminan con la frase: “y vivieron felices por siempre”. Pero sólo los creyentes en Cristo como nuestro Salvador somos felices de manera permanente.

La Palabra bienaventurados significa muy dichosos, tiene el sentido de un gozo que permanece en el corazón aun cuando las circunstancias cambien.

Hay cosas que nos alegran de forma breve, por ejemplo: llegar antes de que cierren un negocio; encontrar pocas personas en el banco; hallar lugar para estacionarnos. Pero esta alegría pasa rápido.

La bienaventuranza es una dicha que dura por la eternidad. Y es algo que sólo Dios da a los que creen en su Hijo Jesucristo.

LOS POBRES EN ESPÍRITU.

Bienaventurados los pobres es espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.

El Señor Jesús comenzó el sermón del monte con las bienaventuranzas. Pudo usar una sola vez la palabra “bienaventurados”, pero la repitió 9 veces, para hacer énfasis en la dicha que nos da al salvar nuestra vida del pecado y la muerte eterna.

Bienaventurados los pobres en espíritu no significa, los desanimados, los de baja autoestima, o los que tienen complejo de inferioridad. De hecho la Palabra de Dios nos insta a vivir felices, no desalentados, 1 Tesalonicenses 5.16.

Pobres en espíritu son aquellos que por la gracia del Señor reconocen su necesidad de Cristo. Los que admiten que no tienen nada que ofrecer a Dios para tener la vida eterna en los cielos.

El antónimo de pobres es ricos, los ricos en espíritu son los que piensan que cuentan con algo para dar al Señor por su salvación, como si se tratara de una compra o canje. Sin embargo, todos somos miserables ante Dios, nadie tiene recursos para alcanzar la vida eterna. No se puede ser salvo por medio de obras, ya que aun lo mejor que hacemos siempre está manchado de pecado y por lo tanto no califica para Dios. La salvación tampoco se obtiene con dinero, pues todo le pertenece al Señor, nada es nuestro.

Todos somos miserables en lo espiritual. Pero sólo los que reconocen esta miseria y su necesidad de Cristo y creen en Él como su Salvador suficiente, son bienaventurados, porque de ellos es el reino de los cielos.

Dígale a Jesucristo que necesita de Él, que lave todos sus pecados con el sacrificio que Él hizo por usted en la cruz del calvario. Jesús le perdonará, le hará un hijo de Dios y heredero de su reino. Usted tendrá un lugar seguro en las mansiones eternas.

LOS QUE LLORAN.

Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.

El Señor Jesucristo enseñó que para vivir por la eternidad en su reino, dos cosas son necesarias: el arrepentimiento de pecados, y la fe en Él como nuestro Salvador, Mateo 4.17; Marcos 1.15.

Ya hablamos acerca de la fe en Jesús, pasemos al arrepentimiento. No significa remordimiento de consciencia. El arrepentimiento, es reconocer que hemos pecado y merecemos el castigo divino; es dejar estos actos malos y dar la media vuelta hacia  Jesucristo con fe en que Él puede lavarnos de todos nuestros pecados.

Una persona arrepentida, siente vergüenza, tristeza y dolor por sus pecados. Lo que antes era un motivo de orgullo, ahora causa llanto. Por eso el Señor Jesucristo dice que son bienaventurados los que lloran; los que lloran por el arrepentimiento de sus pecados, ya que ellos son perdonados y consolados por Dios.

El perdón de Dios, libera de la esclavitud del pecados y sus consecuencias; produce una dicha que se disfruta toda la vida, Salmo 32.1,2. La falta de arrepentimiento genera aflicción y muerte, Salmo 32.3-5; Proverbios 28.13.

El corazón arrepentido ya no se delita en el pecado, sino que lo aborrece porque sabe que quebranta la ley de Dios y causa muerte, Amos 5.15.

¿Se ha arrepentido de sus pecados y cree en Jesucristo como su Salvador? Entonces usted es miembro de la familia de Dios y un heredero de su reino. Sin embargo, no significa que no enfrentará pruebas en este mundo. Los hijos de Dios también pasamos por momentos difíciles y derramamos lágrimas en medio de las aflicciones.

Sin embargo, contamos con la presencia y consuelo del Espíritu Santo, Juan 14.16. Él nos fortalece para superar las pruebas. Uno de los propósitos de Dios al permitir que sus hijos enfrentemos adversidades, es prepararnos para consolar de manera correcta a nuestros hermanos y llevar el mensaje de salvación y fortaleza a los que aun no creen en Cristo.

LOS MANSOS.

Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Manso significa apacible, tranquilo; lo contrario es airado, intranquilo, agresivo. La mansedumbre es una cualidad de los creyentes en Cristo como su Salvador; es parte del fruto de la presencia del Espíritu Santo en la vida de los hijos de Dios, Gálatas 5.22,23.

Jesucristo nos da ejemplo de mansedumbre, fue provocado a responder de manera agresiva por los fariseos, escribas, sacerdotes, ancianos, herodianos, saduceos, judíos, gentiles, e incluso por sus discípulos; sin embargo, mantuvo su carácter manso, de lo contrario les hubiera ido muy mal a sus incitadores, Mateo 22.15-22. Por eso Él nos llama a seguir su ejemplo de mansedumbre, Mateo 11.29.

Los mansos son dichosos por las razones siguientes:

  1. Tienen evidencia de ser hijos de Dios, pues tienen el fruto de su presencia en su vida.
  2. Al estar tranquilos, en situaciones difíciles, toman decisiones correctas y dan buenas respuestas, Proverbios 15.1.
  3. Desactivan los conflictos,17.14.
  4. Viven con sabiduría y paz: “a palabras necias, oídos sordos”, Proverbios 26.4.
  5. Recibirán la tierra por heredad. Al final de su plan eterno, Dios hará un cielo nuevo y una nueva tierra. Allí viviremos en la presencia del Señor y en compañía de todos los redimidos. Seremos dichosos de manera plena y por la eternidad.

 Hacia aquel mundo nuevo debemos poner nuestros ojos. Este tiempo de pecado, maldad y violencia es temporal. Nos espera una patria maravillosa, no desmayemos.

 No debe haber cristianos que permanezcan violentos, agresivos ni de mal carácter. Si Cristo es nuestra Cabeza, debemos ser como Él.

 Hermanos:

El dinero, los bienes materiales, la diversión y el estudio, dan alegría muy breve y dejan aflicción permanente, porque son vanidad, cosas vacías. Por ejemplo: Al rico no le deja dormir la hartura, Eclesiastés 5.12; y en la mucha sabiduría, hay mucha molestia, Eclesiastés 1.18.

Sólo Cristo puede hacerle feliz para siempre. Arrepiéntase de sus pecados y pida a Jesucristo que sea su Salvador porque cree en Él como el único medio eficaz para lavarle. Disfrute de una vida feliz ahora y por la eternidad.

Lavado total

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“Dícele Jesús: El que está lavado, no necesita sino que lave los pies, mas está todo limpio: y vosotros limpios estáis, aunque no todos”. Juan 13.1,3-15.

Un soldado que estaba en la guerra, recibió una carta de su novia, ella escribió para decirle que daba por terminada su relación y pedirle que le regresara su fotografía. Sus amigos le aconsejaron; que le enviara una caja con fotografías de las novias de todos y le escribiera: “Busca tu fotografía y me regresas las demás, perdón pero no recuerdo cual es la tuya”. La venganza no es el mejor camino, Jesús nos muestra la vía del perdón, así como Él perdonó o lavó nuestras maldades.

EL LAVADO DE PIES, 1,3-5.

El Señor Jesucristo lavó los pies de sus discípulos, en la noche de la última pascua. La vivienda en donde llevaron a cabo esta celebración era prestada; por lo tanto no tenían un siervo que hiciera este servicio, como era costumbre al llegar a casa.

La Palabra de Dios nos dice que ningún discípulo tomó la iniciativa de lavar los pies, o cuando menos lavar los suyos. Prefirieron comer con los pies sucios. De igual manera, ningún hombre tiene el deseo de lavar sus pecados, sino hasta que es tocado por la gracia divina. De forma proactiva nuestro Señor Jesucristo tomó los instrumentos y elementos necesarios para lavar los pies de sus discípulos.

El Señor Jesús tomó el lugar de los esclavos, ellos eran los encargados de lavar los pies de sus amos y visitantes. Las Santas Escrituras nos dicen que Jesús no vino al mundo para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos. Jesús vino como Siervo o Esclavo para lavar nuestros pecados con su muerte y resurrección.

EL SIGNIFICADO, 6-11.

Pedro al principio se negó a ser lavado por el Señor, pero luego pidió ser lavado completo. El Señor aprovechó este incidente para explicar que este servicio era un símbolo del lavado que Cristo hace de nuestros pecados, limpieza que todos necesitamos.

Es interesante ver que el Señor Jesucristo lavó los pies, no la cabeza, manos u otra parte del cuerpo. Los pies son la parte del cuerpo que menos queremos mostrar: tienen dedos con diferente forma; y por más higiene que tengamos, llegan a oler mal; incluso se contagian de hongos.

Esto quiere decir que Jesús lavó lo peor de sus discípulos; el mensaje era este: he venido para lavar todos sus pecados, incluidos los peores. Los discípulos habían pecado, ofendido al Señor y aun lo harían, pues en unas horas le abandonarían. Pero Jesús lavó o perdonó todo esto. No importa cuanto hayamos pecado; o si hemos cometido pecados con grandes agravantes: la Sangre de Cristo nos limpia de todo pecado, 1 Juan 1.7.

EL RESULTADO, 12-15.

Al ser lavados los discípulos entendieron que Jesús había limpiado sus corazones de sus pecados. La Palabra de Dios nos enseña que todos hemos pecado, hemos quebrantado la Palabra de Dios. La Biblia nos dice que nuestros pecados son como manchas en nuestro ser, que nos impiden entrar al cielo, un lugar santo, limpio. Por eso requerimos del lavado del Señor.

Dios desea que todos vayamos a su morada, por eso nos dio un medio para lavar nuestros pecados, este medio es su Hijo Jesucristo. Solamente la sangre de Cristo puede lavarnos de nuestros pecados; porque Jesús nunca cometió pecado y pagó nuestros pecados con su muerte en la cruz. No hay otro medio, Hechos 4.12. Las palabras de Pedro: “no me lavarás los pies”, manifiestan su soberbia, pensó que no necesitaba ser lavado. Las obras y la religiosidad, no nos lavan de pecado; necesitamos de Jesús.

La sangre de Cristo es el único recurso espiritual que puede lavar nuestros pecados, aun los peores. Para ser lavados se requiere: reconocer y confesar a Dios nuestros pecados, así como creer en Cristo como nuestro único y suficiente Salvador. Los discípulos quedaron limpios, no nos privemos de esta bendición.

HERMANOS:

Esta historia nos enseña a perdonar las ofensas los unos a los otros. Si Jesús nos ha perdonado todos nuestros pecados, nosotros debemos perdonar a los que nos ofenden.

Si usted a un no tiene un corazón limpio, tome en cuenta que el Señor Jesucristo le puede lavar de todos sus pecados. Pídale que sea su Salvador y Él le dejará libre de todo pecado. No se prive de disfrutar de esta Palabra del Señor: Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios, Mateo 5.8.

 

 

Ejemplos de los fieles

“Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza”. 1 Timoteo 4.12.

Es hermoso cuando alguien nos escribe una carta para saludarnos o darnos ánimo. El Señor Jesús por medio del apóstol Pablo, hizo dos cartas para Timoteo, seguro que, al recibirlas y leerlas, aquel joven tuvo mucha fortaleza y alegría.

Estas cartas que se registraron en la Palabra de Dios tienen un mensaje para todos los jóvenes cristianos.

Ninguno tenga en poco tu juventud.

¿Por qué Pablo escribió estas palabras? ¿A caso los jóvenes son menospreciados? Este es un mensaje para la juventud y para el resto de la iglesia. La verdad es que los niños, jóvenes y ancianos son tenidos en poco por la iglesia. Sin afán de echar en cara o quejarme, voy a compartir un poco de mi experiencia como pastor joven.

Por la gracia de Dios a los 15 años ingresé al Seminario y a los 21 años fui ordenado como ministro del Señor Jesucristo. Estas son algunas cosas que los hermanos me han dicho:

  • Usted no puede ser mi pastor, es un chamaco.
  • Un pastor, mientras observaba un barro que tenía en mi nariz le dijo a la iglesia: “Yo sé que los pastores no deben tener menos de 40 años, aquí tenemos un pastor joven, pues bueno”.
  • Hermano sus mensajes no llenan, no son alimento.
  • Tenemos nuevo pastor, nos enviaron un niño.
  • Lo que necesita la iglesia es un pastor con experiencia.

Amados hermanos: es evidente que tenemos que valorar a los jóvenes que el Señor nos ha dado. Debemos permitir que tengan mayor participación en la dirección de cultos y actividades, en la alabanza y predicación de las Escrituras, para su buen crecimiento espiritual. En lugar de criticarlos, debemos darles ánimo y orientación para que cada vez realicen mejor sus responsabilidades.

Queridos jóvenes: por cada hermano que pone una espina en nuestro corazón, el Señor tiene a otro creyente que la quita y nos alivia. También he encontrado a hermanos que me han fortalecido con estas palabras: “gracias a Dios por la sencillez de este mensaje, pude entender todo”. No se desalienten.

Pero sé ejemplo de los fieles.

El reto de nuestro Señor es que los jóvenes seamos ejemplo de los incrédulos, pero también de los fieles, de los hermanos consagrados. En cierta forma es fácil ser ejemplo para los que no conocen al Señor, un cristiano brilla en medio de la oscuridad. Pero el desafío es brillar entre los que tienen la luz de Cristo. De tal modo que los hermanos fieles en la Iglesia digan: “qué gran ejemplo nos dan los jóvenes”.

 En palabra.

Para ser buenos modelos debemos hacer buen uso de la lengua. Desde la secundaria vemos que de cada 10 palabras que los adolescentes dicen, 10 son groserías. Pero ustedes no deben hablar así. Las palabras de los jóvenes deben ser:

  • Sin obscenidades, una fuente no puede echar agua dulce y salada.
  • Con respeto, hacia los menores y mayores.
  • Con sabiduría, hay que pensar muy bien antes de hablar, para que no lastimemos a las personas.

 En conversación.

 ¿Tienes que esconder tus conversaciones?  Si es así, es señal de que no son buenas, recuerda que las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. Por lo tanto, procura platicar de asuntos útiles, edificantes, de aquellos que si algún hermano te escucha no tengas que avergonzarte. Conversa acerca de la Palabra de Dios, temas escolares, el deporte, la ciencia, entre otros buenos temas.

En caridad.

Los jóvenes también debemos ser ejemplo en amor. Cultiva amistades con los niños, otros jóvenes y hermanos mayores de la iglesia. El amor verdadero se demuestra con hechos. Saluda a todos con un buen apretón de manos, una palmadita en la espalda; ora por los hermanos; y expresa tu amor: “hermanos, los amo en Cristo”. Recuerda que la iglesia es la gran familia que el Señor nos dio para amar y respetar.

En espíritu.

Alegre.A veces vemos a los jóvenes levantarse y llegar al desayuno malhumorados. Sin embargo, el espíritu del joven cristiano debe ser alegre. Para ello, es necesario que reconozcas y estés agradecido por todas las cosas que Dios te ha dado. La gratitud produce alegría.

Valiente.Muchas de las cosas grandes de la vida se hacen en la juventud. Sé prudente, analiza las cosas y tomas las precauciones necesarias. Pero que el miedo no te paralice. Sé valiente como David ante Goliat, o como los amigos de Daniel frente al rey de Babilonia. Dios está contigo.

Perseverante. En la semana de juventud aprendimos que éxito significa terminar las cosas que comenzamos. El Señor nos llama a una vida de éxito; persevera, no te rindas, avanza con la fortaleza de la oración y lectura de las Escrituras, hasta llegar a la meta.

En fe.

Fe es creer en Cristo como nuestro Salvador personal. La fe es un don que el Espíritu Santo nos da para creer en el Señor y su Palabra. La fe siempre produce obras o frutos:

Obediencia. Lo que obedecemos de las Santas Escrituras, es lo que en realidad creemos de ellas. Obedece a tus papás, a tus maestros y autoridades de la iglesia, porque esto es justo, es bueno. La desobediencia nunca trae buenos resultados.

Paz. A estas alturas de la vida, ya sabes que Dios permite muchas pruebas difíciles. Pero no permitas que la intranquilidad, estrés o angustia llenen tu corazón. Cree en el Señor, confía en Él y tendrás paz.

Acción. Tener fe en Dios, en sus cuidados y bendiciones, no significa quedarse con los brazos cruzados. Al contrario, por fe: estudia, trabaja, esfuérzate, cumple tus tareas, con la seguridad de que el Señor te prosperará conforme a su voluntad.

 En limpieza.

En tu persona. Los niños y las personas mayores requieren la ayuda para su aseo personal. Pero los jóvenes están llenos de energía y fuerza, deben estar limpios todos los días. A veces no hay mucho ánimo, pero debes bañarte de manera diaria y tener tu ropa limpia; recuerda que tu cuerpo es templo de Dios.

En tu cuarto y casa. ¿Cómo esta tu cuarto? Comienza por ordenarlo y luego mantenlo limpio. No dejes que mamá se encargue de todas las tareas de la casa. Coopera con amor, ayuda sin que sea una carga para ti, la familia somos un equipo, si todos participamos la casa será un oasis, un lugar placentero.

Sé participativo. En donde te encuentres, sé comedido. Participa en poner la mesa, recoge tu plato y vaso, ayuda a lavar los trastes, no tires basura. De esta manera serás de buen testimonio para la gloria de Dios.

 Hermanos:  

Es nuestro deber educar y apoyar a nuestros adolescentes y jóvenes para tengan buen testimonio ante el mundo y la iglesia. Oremos por ellos para que nada los aparte del Señor.

Jóvenes, no echen en saco roto la Carta del Señor Jesús. Si la ponen en práctica recibirán abundantes bendiciones.

Rios de agua viva

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Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre. (Y esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él: pues aun no había venido el Espíritu Santo; porque Jesús no estaba aún glorificado.) Juan 7.37-39.

Tres minutos sin aire, tres días sin agua, tres semanas sin alimento; conducen a la muerte. Sin liquido los pensamientos se desvanecen, la piel se reseca, los órganos dejan de trabajar, necesitamos agua para vivir.

De la misma manera el alma requiere del agua espiritual, sin ella se enfrentan graves consecuencias: carácter irritado, preocupación, culpa, temor, muerte. Jesús nos llama a saciar nuestra sed en Él.

UN LLAMADO EN LA FIESTA.

De los Tabernáculos.Esta importante celebración se llevaba a cabo durante una semana a parir del 15 del mes séptimo (septiembre-octubre). En el último día la procesión llevaba agua del estanque de Siloé hasta templo, el sacerdote daba vueltas alrededor del altar y lo empapaba con agua. Esta fiesta tuvo el propósito de recordar la travesía de Israel por el desierto para ir a la Tierra Prometida.

Del Hijo de Dios.Jesús aprovechó la celebración, era la última gran fiesta del año religioso, había mucha gente que necesitaba saciar su sed espiritual. En tan sólo 6 meses, después de celebrar la Pascua, el Señor sería crucificado, resucitaría y regresaría al Padre. Por ello, se puso de pie, alzó su voz y dijo: “Si alguno tiene sed de mí venga y beba”.

A todos.Este es un llamado universal, Jesús no mencionó un sector en especial. Esto se debe al hecho de que todos los seres humanos tenemos la necesidad de Cristo, así como todos requerimos del agua, ¿alguno puede vivir sin este preciado líquido? Necesitamos de Cristo porque somos pecadores y estamos desterrados del reino de Dios.

PARA LOS QUE CREEN EN CRISTO.

Y se arrepienten de sus pecados. Comience por reconocer su sed espiritual. Admita que es pecador, que está separado de Dios y necesita de Él. Pida perdón al Señor por sus pecados y deje de cometerlos, esto es vivir el arrepentimiento. Nos tarde en acudir a Dios, Él no le rechazará.

Como su Único Redentor.Cristo nos llama a ir a Él, a creer en Él como nuestro Salvador personal. Sólo Jesucristo puede salvar nuestra vida del pecado y la muerte eterna, porque Él cargó nuestros pecados y los pagó o lavó todos con sus sufrimientos, muerte en la cruz del Calvario y resurrección. Muchas personas pretenden calmar su sed por medio del trabajo, los bienes materiales, las religiones y los placeres carnales, pero estas cosas son como el agua salada, aumentan la sed en lugar de quitarla. Acuda a Cristo, sólo Él saciará su sed.

Ríos de aguda viva.El Señor Jesús nos dice que del vientre del creyente en Él correrán ríos de agua viva. Los salvos por Cristo somos saciados en Él, pero también somos un medio para que el mensaje de redención llegue a otras personas y reciban las aguas de la vida eterna. Por lo tanto, los que disfrutamos de la salvación, debemos vivir en obediencia a Jesús, para que el agua del Señor corra sin obstrucciones por medio de nuestro buen testimonio.

POR EL ESPÍRITU SANTO.

Prometido por el Señor. Jesús prometió a sus discípulos que después de su regreso al reino de su Padre, enviaría al Espíritu Santo. La Palabra del Señor se cumplió en la fiesta del Pentecostés, 10 días posteriores a su ascensión. Dios y su Hijo enviaron a la Tercera Persona de la Trinidad para ejecutar el plan de salvación en nuestra vida.

Garantiza nuestra salvación. El Espíritu Santo transforma el corazón de las personas para que procedan al arrepentimiento de sus pecados, también les da fe para creer en Cristo como su Salvador. Sin su intervención, nadie puede ir a Cristo. El Espíritu de Dios también se queda a morar en la vida de los redimidos, para purificarlos cada día y sostenerlos hasta llegar a la morada del Señor. Por eso, Él garantiza nuestra redención.

Nos bendice para dar fruto. El Espíritu Santo produce en los creyentes su fruto de amor, gozo, paz, tolerancia, compasión, bondad, fe, tranquilidad, y templanza. Él se encarga de que por medio de nuestra vida corran los ríos de estos dones para  bendición nuestra y de los que nos rodean.

Estimado:

¿Cómo esta su alma? ¿Se encuentra sedienta?, Vaya a Cristo, pídale que sea su Salvador. Él saciará su sed de manera eficaz. Si ya lo hizo, mantenga una buena relación con el Señor, así su alma rebosará de agua espiritual.

Sabiduría en las pruebas

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Base inmutable del matrimonio

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