34 Aniversario “Salem”

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Coro juvenil “Salem”

Director: Hno. Daniel Álvarez Padilla

 

 

Una cena con grandes propósitos

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Marcos 14.22-25.

22Y estando ellos comiendo, tomó Jesús pan, y bendiciendo, partió y les dió, y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo.
23Y tomando el vaso, habiendo hecho gracias, les dió: y bebieron de él todos.
24Y les dice: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada.
25De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día cundo lo beberé nuevo en el reino de Dios.

Al ser invitados a comer, preguntamos, ¿Qué se celebra? o ¿cuál es el propósito? Hoy estaremos a la Mesa con nuestro Dios y Salvador. Pero antes, es necesario recordar algunos de los propósitos de este Sacramento.

Sobre este asunto, nuestro Catecismo Mayor de Westminster nos enseña lo siguiente:

168. ¿Qué es la Cena del Señor?

R.La Cena del Señor es un sacramento del Nuevo Pacto, m)en el cual, dando y recibiendo pan y vino conforme a la ordenanza de Jesucristo, se simboliza su muerte; y aquellos que participan dignamente, se alimentan de su cuerpo y de su sangre, para su nutrimiento espiritual y crecimiento en la gracia; n) confirman así su unión y comunión con él; ñ)testifican y renuevan su gratitud o)y comprometimiento para con Dios p) y su amor y amistad del uno con el otro como miembros del mismo cuerpo místico. q)

m) Lc. 22.20; n) Mt. 26.26, 27; Jn. 6.55,56; 1 Co. 11.23-27; ñ) 1 Co. 10.16; o) 1 Cr. 11.25; p) 1 Co. 10.16-21; q) 1 Co. 1017.

RECORDAR EL CUERPO DEL SEÑOR, PARTIDO POR NOSOTROS, 22.

En la institución de la Santa Cena nuestro Señor tomó pan. Era pan sin levadura, el pan ázimo con el que se celebraba la pascua. Un pan duro e insípido. Este pan simboliza el cuerpo de nuestro Señor que fue ofrecido en sacrificio para pagar o limpiar nuestros pecados. Por eso el pan pascual no tenía levadura, ya que simbolizó a Cristo sin pecados (la levadura es una figura del pecado).

Jesús bendijo el pan y lo partió con sus manos para darlo a sus discípulos. Los judíos no acostumbraban a cortar el pan con cuchillo. El pan simboliza el cuerpo partido del Señor en su crucifixión, lacerado, desfigurado, pero sin huesos rotos. La oración elevada antes de participar de la Santa Cena no transforma el pan en cuerpo o carne de Cristo, sino que lo consagra como alimento y símbolo del cuerpo del Señor. No existe transustanciación, ni consubstanciación.

El Señor escogió el pan para simbolizar su sacrificio, porque el pan nos alimenta y da vida, de la misma manera que su sacrificio expiatorio aplicado en nuestro corazón quita el hambre espiritual y da vida eterna. Al participar de la Canta Cena, el Espíritu Santo alimenta y fortalece nuestra alma.

RECORDAR LA SANGRE DEL SEÑOR, DERRAMADA EN NUESTRO LUGAR, 23-24.

En la pascua se tomaba vino, el Talmud dice que el vino se mezclaba con agua. Después de dar el pan, el Señor Jesús tomó la copa, dio gracias a Dios y la dio a sus discípulos. Él les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada. Las palabras del Señor no significan que Él transformó la copa en su sangre, sino que la consagró como símbolo de su sangre derramada para el lavamiento de nuestros pecados.

Algunos piensan que es necesario transformar el pan y la copa en verdaderos cuerpo y sangre, para que de esta manera el Señor Jesús vuelva a ser sacrificado para limpieza de nuestros pecados actuales.  Sin embargo, la Palabra de Dios nos enseña que el sacrificio del Hijo de Dios fue perfecto, bastó para lavar todos los pecados de los escogidos, de tal manera que ya no es necesario ningún sacrificio (Hebreos 9.28).

Las Santas Escrituras registran que el Señor tomó el vaso o la copa, no dicen que tomó el vino. Se usa la palabra copa para expresar que Jesucristo fue a la cruz de manera voluntaria para beber o sufrir la ira de Dios en nuestro lugar (la copa es símbolo de ira). Nuestro Redentor dijo: esto es mi sangre del nuevo pacto… Existe un solo pacto, testamento o promesa de vida en Cristo; a este testamento en los tiempos en los que era una promesa por cumplirse, se le conoce como Antiguo Testamento. Después de la muerte y resurrección del Mesías, en los días de la promesa cumplida, se le llama Nuevo Testamento.

La copa nos recuerda la sangre derramada de Cristo, su muerte como Testador para que en Él recibamos la herencia eterna prometida por el Padre celestial.

CONFIRMAR NUESTRA SALVACIÓN, 25.

Nuestro Redentor dijo que volverá a beber el fruto de la vid nuevo en el reino de Dios. En unas horas el Señor sería entregado en manos de los pecadores, llevado a juicios falsos, sería condenado a muerte, azotado y crucificado de manera vergonzosa y cruel en el Calvario. Pero el Hijo de Dios estaba seguro de que resucitaría y volvería a su Padre, porque el plan eterno de Dios es perfecto y nada lo puede frustrar.

La exaltación de Jesucristo que consiste en su resurrección y ascensión al cielo es garantía de nuestra Salvación. Significa que: 1. El pago de nuestros pecados fue efectivo, no quedó cuenta pendiente por cubrir. 2. Cristo venció al pecado y la muerte, por lo tanto, los redimidos por el Señor viviremos con Él. 3. Nuestro Salvador nos prepara morada en su reino eterno, tenemos una herencia segura. 4. El Hijo de Dios, quien está a la diestra del Padre, intercede por nosotros de manera continua, tenemos asistencia para seguir en el camino. 5. Cristo volverá a las nubes por su iglesia y tomaremos con Él el fruto de la vid; no en la copa de ira, sino el fruto de la vid en gozo.

Cada vez que celebramos la Santa Cena anunciamos la muerte del Señor hasta que Él venga. Entre tanto que nuestro Salvador vuelve, no estamos solos, el Espíritu Santo está con nosotros. Él aplicó la obra redentora en nuestra vida; además, nos santifica, consuela, fortalece, enseña, guía, sana y da poder para hacer la voluntad del Padre. Estamos sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia (Efesios 1.13,14). Por todo lo expuesto, debemos participar con fervor de la Cena del Señor, para ser llenos del Espíritu Santo.

HERMANOS: Como conclusión a este mensaje, escuchemos otras enseñanzas importantes de nuestro Catecismo Mayor de Westminster sobre la Santa Cena.

171. ¿Cómo deben prepararse los que reciben el sacramento de la Cena del Señor antes de venir a él?

R.Aquellos que reciben el sacramento de la Cena del Señor, deben prepararse antes de venir a él, por un examen de sí mismos, x) si están en Cristo, y)de sus pecados y necesidades, z)de la verdad y medida de su conocimiento, a)fe, b)arrepentimiento, c) amor a Dios y a los hermanos, d) caridad para con todos los hombres, e)perdón de aquellos que les han hecho mal, f) de sus deseos de obtener a Cristo, g)y de su nueva obediencia, h) así como por renovar el ejercicio de aquellas gracias, i)por meditación seria j)y oración ferviente. l)

x) 1 Cr. 11.28; y) 2 Co. 13.5; z) 1 Cr. 5.7; compárese con Ex. 12.15; a) 1 Cr. 11.29; b) 2 Co. 13.5; c) Zac. 12.10; 1 Cr. 11.31; d) 1 Co. 10.17; e) 1 Co. 5.8; 1 Co. 1118,20; f) Mt. 5.23,24; g) Jn. 7.37; Lc. 15.3; Is. 55.1; h) 1 Co. 5:8; i) Heb. 10.21,22,24; Sal. 26.6: j) 1 Co. 11.24; l) Mt. 26.26; 2 Cr. 30.18,19.

174. ¿Qué se requiere de aquellos que reciben el sacramento de la Cena del Señor al tiempo de la administración de él?

R.Se requiere de aquellos que reciben el sacramento de la Cena del Señor, que, durante el tiempo de la administración de él, con toda atención y santa reverencia esperen en Dios en esta ordenanza, u) observando diligentemente las acciones y elementos sacramentales, v)discerniendo cuidadosamente el cuerpo del Señor, x)y meditando con ternura en su muerte y sufrimientos, y) y se sientan estimulados al ejercicio vigoroso de sus gracias; z)en juzgarse a sí mismos a) y entristecerse por su pecado, b)en tener una hambre y sed ardiente de Cristo, c)alimentándose de él por la fe, d)recibiendo de su plenitud, e) confiando en sus méritos, f) regocijándose en su amor, g)dando gracias por su favor, h)renovando su pacto con Dios i) y su amor para todos los santos. j)

u) Heb. 12.28; Lv. 10.3; v) Ga. 3.1; x) 1 Co. 11.29; y) Lc. 22.19; z) Ef. 3.17-19; a) 1 Co. 1131; b) Zac. 12.10; c) Ap. 22.17; d) Ga. 2.20; Jn. 6.35; e) Jn. 1.16; Col. 1.19; f) Fil. 3.9; g) 1 Pd. 1.8; 2 Cr. 30:21; h) Sal. 22.26; i) Jr. 50.5; Sal. 50.5; j) 1 Co. 10.17; Hch. 2.42.

175. ¿Cuál es el deber de los cristianos después que han recibido el sacramento de la Cena del Señor?

R.El deber de los cristianos después de que han recibido el sacramento de la Cena del Señor, es pensar seriamente cómo han obrado en ella y con cuál resultado; l) si hallan avivamiento y consuelo, bendecir a Dios, ll) pedir la continuación de ello; m) velar contra las recaídas, n)cumplir sus votos, ñ)y animarse a la asistencia frecuente a esta ordenanza; o)pero si no encuentran ningún beneficio inmediato, revisar más escrupulosamente su preparación para el sacramento y su conducta durante el mismo, p)y si pueden ser aprobados por Dios y por su propia conciencia, esperar el fruto a su tiempo debido; q)pero si ven que han salido vacíos de cada una de estas cosas, deben humillarse, r)y asistir en lo sucesivo con más cuidado y diligencia. s)

l) 1 Co. 11.17,30,31; Sal. 73.28; ll) 2 Co. 2: 14; Hch. 2.42,46,47; m) Ro. 15.13; Sal. 36.10; n) 1 Co. 10.12; Ro. 11.20; ñ) Sal. 50.14; o) 1 Co. 11.25.26; Sal. 27.4; Hch. 2.42; p) Sal. 77.6; Sal. 139.23,24; q) Sal. 123.1,2; Is. 8.17; r) Os. 14.2; 6.1, 2; s) 2 Co. 7.11; 1 Cr. 15.12-14.

Breve manual de discipulado

BREVE MANUAL DE DISCIPULADO

PARA LAS IGLESIAS PRESBITERIANAS

Hno. Juan Francisco Hernández Flores

Este humilde material de discipulado es el fruto de una serie de estudios dominicales impartidos en la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora “El Divino Redentor” de la Col. Nativitas Ciudad de México, en el año 2016, con el tema general “Creciendo juntos, Discipulando a la iglesia”.

Con gratitud a Dios y amor fraternal compartimos este manual a todo el pueblo de Dios. Es nuestro granito de arena para discipular a los nuevos convertidos e incluso a los miembros de la iglesia, ya que con el tiempo surge la necesidad de ser afirmados en los temas básicos de la vida cristiana.  A Dios sea toda la gloria y majestad.

Cómo ser Salvo

MANUAL DISCIPULADO

Pan para vida eterna

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“PAN PARA VIDA ETERNA”

Juan 6.24-35.

24Como vió pues la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron ellos en las navecillas, y vinieron á Capernaum buscando á Jesús.

25Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: Rabbí, ¿cuándo llegaste acá?

26Respondióles Jesús, y dijo; De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os hartasteis.

27Trabajad no por la comida que perece, mas por la comida que á vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque á éste señaló el Padre, que es Dios.

28Y dijéronle: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?

29Respondió Jesús, y díjoles: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

30Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obras?

31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dió á comer.

32Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dió Moisés pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

33Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.

34Y dijéronle: Señor, danos siempre este pan.

35Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

Un dicho expresa: “A todo nos acostumbramos, menos a no comer”. El pan o la comida es indispensable para vivir. ¿Qué tal si hallamos un pan que nos dé vida eterna? No es imposible, este Pan es Jesucristo.

SE RECIBE POR MEDIO DE LA FE, 24-29.

El Señor Jesús dijo a las personas que le buscaron hasta Capernaum, que trabajaran por la comida que permanece para vida eterna; ya que le siguieron sólo por interés material. Nuestra tendencia es buscar las cosas terrenales. No es malo trabajar y comprar las cosas que necesitamos y deseamos. Lo malo es enfocar nuestra vida sólo en lo material, porque es pasajero. Jesús nos llama a buscar lo permanece para vida eterna.

La doctrina judía acerca de la salvación predica que la vida eterna se obtiene por medio del conocimiento de la Ley de Dios, hacer oraciones, o realizar buenas obras; por eso, en otros momentos, algunos le preguntaron al Señor, ¿qué tengo que hacer para ser salvo? En realidad no tenemos que hacer algo para recibir la vida eterna; porque tampoco podemos. No tenemos capacidad de pagar con dinero, oro o plata, nuestra deuda de pecado, porque nada es nuestro. ¿Podremos pagar con obras? Nuestra deuda tan grande, que ninguna obra paga el mal que hemos hecho por nuestros pecados.

Para ser salvos, Dios en su amor nos ha dado un medio de redención que es Jesucristo. Se requiere reconocer nuestros pecados y su consecuencia de muerte; apartarnos de ellos y creer en Cristo como nuestro Salvador eficaz. El Señor respondió a los judíos que la obra de Dios es que creamos, en el que Él ha enviado. La salvación se recibe por medio de la fe en Jesucristo como nuestro Redentor.

ES UN ASUNTO PERSONAL, 30-32.

La salvación no se recibe por medio de la Ley, las oraciones o las obras. Los judíos creyeron que tenían un “as bajo la manga”, en todo caso, creyeron que eran salvos por ser hijos de Abraham e Israel. Por eso, respondieron al Señor, que ellos descienden de una generación que comió pan que cayó del cielo. En otras palabras, los judíos pensaron que por su nacionalidad tenían pase automático al cielo.

En verdad los israelitas comieron pan que descendió del cielo durante 40 años, mientras viajaron a la tierra prometida. Pero el Señor Jesús les enseñó, que el maná fue un pan temporal e imperfecto, porque también se corrompía; fue un símbolo del verdadero pan del cielo que es Jesucristo.

De la misma manera, muchas personas piensan que no necesitan a Jesucristo porque descienden de una generación de grandes siervos de Dios. Pero la salvación es un asunto personal. Gracias a Dios por el testimonio de nuestros abuelos y padres; pero sin Cristo no hay vida eterna. El ministerio de nuestros antepasados, no nos dará salvación.

SATISFACE DE MANERA COMPLETA, 33-35.

Jesús es el único pan de vida. Porque Él llevó sobre sí todos nuestros pecados y los pagó de manera eficaz con sus sufrimientos y muerte en la cruz del Calvario. Su resurrección al tercer día garantiza nuestra redención de todo pecado y muerte. Jesucristo venció el sepulcro, en Él tenemos vida eterna.

El Señor dice que el que viene a Él, nunca tendrá hambre; y el que cree en Él, jamás tendrá sed. Quien cree en Jesucristo como su Salvador, no necesita a alguien más para ser salvo. Jesucristo da redención con estas características: 1. Inmediata, se recibe desde el momento de creer en Cristo. 2. Completa, no se requiere de otra persona. 3. Segura, no se pierde, está garantizada por medio del Espíritu Santo.

El Señor es tan maravilloso que además de dar salvación y satisfacer nuestra alma, también conforme a su voluntad, suple las necesidades materiales de los creyentes en Él. Su provisión permanente, oportuna y congruente con nuestras necesidades. Podemos decir como el salmista David: Jehová es mi Pastor; nada me faltará.

HERMANOS:

Si no comemos, morimos. Sin Jesús, las personas tendrán que morir, es decir pasar la eternidad separados de Dios, en el lago de fuego y azufre. Por ello, le invitamos a pedir perdón a Dios por sus pecados y a decirle a Jesucristo que cree en Él como su Salvador personal. No se pierda de la bendición de disfrutar del Pan para vida eterna. El Señor Jesús suplirá sus necesidades espirituales y le bendecirá de manera que no le falte el sustento y abrigo material.

¿Qué haces aquí, Elías?

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¿Qué haces aquí, Elías?

1 Reyes 19.

En algún momento de nuestra vida todos nos alejamos un poco o mucho del ministerio al que el Señor nos llamó. Aun los grandes hombres de Dios han pasado por esta situación.

ANALICEMOS UN EPISODIO EN LA VIDA DE ELÍAS.

El profeta dio un buen golpe a la idolatría en Israel, demostró que sólo Jehová es Dios, por medio del fuego que consumió el holocausto y destruyó a los profetas de Baal.

Sin embargo, no tuvo los resultados deseados. No hubo avivamiento espiritual en Israel y la reina Jezabel le avisó que se encargaría de matarlo. Elías huyó hacia el sur, a tierra de Judá, fuera de la jurisdicción de los malvados Acab y Jezabel.

Se echó bajo un arbusto y deseó morir. Allí, Dios envió un ángel para sustentar al profeta. El ángel tocó a Elías para despertarle, no era suficiente sólo hablarle. Le indicó que se levantara y comiera; le preparó una torta que estaba las brasas, calientita, también le dio agua.

Después de comer el profeta volvió a dormir, señal de que Elías estaba muy desalentado, por lo tanto el Ángel de Jehová le tocó para despertarlo y le ordenó que se levantara y comiera porque le restaba gran camino. Elías terminó la comida que había quedado o la nueva que el Ángel preparó y de manera literal emprendió una larga caminata de 40 días y noches hasta llegar a Horeb. “El profeta quedó más que preparado para hacer un maratón”.

En Horeb se metió a una cueva y el Señor le preguntó: ¿Qué haces aquí, Elías? Ese no era el lugar al que Dios llamó al profeta. La respuesta de Elías puede presentarse en esta paráfrasis: “Es que todo se acabó, no tiene caso seguir en Israel, el pueblo quebrantó el pacto, sólo quedo yo como profeta, no tiene sentido seguir”.

El Señor pidió a su siervo que saliera de la cueva para darle un mensaje. Le mostró un poderoso viento, luego un terremoto, después un fuego, pero Dios no estuvo en estas manifestaciones. Al final el profeta presenció un silbido suave y entendió que allí estaba el Señor por lo que cubrió su rostro.

Dios volvió a preguntar: ¿qué haces aquí, Elías? El mensaje fue el siguiente: “recuerda que no siempre me manifiesto de formas llamativas, a veces lo hago con un soplo apacible, pero nunca dejo de actuar, ¿seguirás aquí, Elías?”.

El Señor indicó a su siervo que no había llegado el fin, Elías aun tenía actividades por realizar: Ungir a un nuevo rey para Siria e Israel y a un nuevo profeta. Además, Dios tenía siete mil personas fieles a Él, Elías no estaba solo.

El profeta regresó a Israel para continuar con su ministerio, aunque el peligro persistía, ya que él entendió que el Señor estaba con sus siervos y su pueblo.

APLICACIONES PARA NUESTRA VIDA.

Algunas veces después de un momento cumbre (predicar un buen sermón, realizar un retiro espiritual o un culto especial) nos sentimos desalentados porque no tenemos una buena respuesta. Sólo vemos un momento de emoción y no acontece el avivamiento deseado. Incluso enfrentamos reacciones negativas, como regaños y críticas no constructivas.

Dios permite estas situaciones para hacer de nosotros hijos humildes. Es muy fácil caer en la soberbia sin que nos demos cuenta. Elías llegó a pensar que era mejor que sus padres y maestros, por lo tanto, el Señor trabajó en él para llevarlo a la humildad. La soberbia es peligrosa porque deja a Dios fuera, el soberbio dice: “mi trabajo, mi esfuerzo, mis dones”, ¿y el Señor?

Dios quiere que seamos humildes para derramar su gracia en nuestra vida, pero desea que estemos desalentados todo el tiempo. Él nos ha dado al Espíritu Santo para proveer consuelo y fortaleza a nuestro corazón. Tenemos que levantarnos para comer y beber el sustento espiritual que el Espíritu de Dios tiene para nosotros en las Santas Escrituras y en la oración.

El Señor es Fiel y Todopoderoso, por lo tanto su obra no sucumbirá, permanecerá a través de los siglos y en medio de las adversidades.

¿Qué haces aquí, Elías, Juan, Pedro, Andrés…?

¿Estás lejos del lugar al que el Señor te llamó?

¿Qué tienes que hacer?

  • Levántate y come. Lee tu Biblia y has oración, acude a las reuniones con la iglesia para recibir el alimento espiritual.
  • ¿Estas en la cueva? Sal y observa la obra del Señor en su pueblo, Él hace cosas maravillosas, no deja de actuar. A veces está en el silbido apacible, pero nunca deja de estar con nosotros. Motivo suficiente para perseverar.
  • ¿Sigues desalentado? Recuerda que las cosas no han terminado, este no es el fin. Aun tienes muchas cosas por realizar.
  • Busca compañeros. No tienes que ser el Llanero solitario en la Iglesia, has compañeros de ministerio. Elías encontró apoyo valioso en Eliseo.
  • Regresa al lugar, al ministerio y responsabilidades que Dios te dio. Si el camino es largo, retorna y has pierna, no te detengas.

Hermanos:

Elías retomó su ministerio y continuó con fidelidad hasta que el Señor le transportó al cielo en un carruaje de fuego.

De igual manera seamos fieles a nuestro Dios hasta el momento en que Él nos llame a su presencia o Jesucristo nuestro Redentor venga a las nubes por nosotros y nos transporte al reino celestial en un estado incorruptible.

Servid a Jehová con alegría

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Anc. Gob. Carlos Alberto Rojano Cruz

DIA DE LA UNION DE SOCIEDADES DE ESFUERZO CRISTIANO DEL PRESBITERIO NACIONAL DE LA CIUDAD DE MEXICO

La verdadera libertad

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“Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará” Juan 8.32.

El testimonio de los liberados de la opresión, por ejemplo, de los que fueron rescatados de los centros de concentración nazis, es que después de terminada su cautividad, no se sintieron felices, ya que se enfrentaron a la situación de no tener a dónde ir.

Cuando Dios nos liberó de la esclavitud, esto no sucedió, el Señor ya tenía un lugar para nosotros, una familia que es la Iglesia. De la misma manera que después de la liberación de Israel de Egipto, el Señor tenía para su pueblo una tierra que fluye leche y miel. Sólo el Señor Jesús da “verdadera libertad”.

EL TRASFONDO HISTÓRICO, Juan 8.33.

Los judíos se encontraban bajo el dominio de Roma.El emperador había asignado a un gobernador o procurador en la parte sur, en Judea, el más conocido fue Pilato. En el norte había establecido a un rey extranjero, Herodes, hijo del malvado Herodes de Mateo 2. Las Palabras de nuestro Señor son verdaderas; Israel no era libre. Los judíos respondieron a Jesús que ellos no servían a nadie; ¿tan rápido se olvidaron de los publicanos que eran la evidencia del yugo romano?

En el terreno de lo espiritual Israel tampoco era libre.Eran esclavos del pecado y la muerte eterna. Los judíos vivían engañados, ellos creían que eran salvos por sus obras, oraciones y el conocimiento de la Ley de Dios; pero nada de esto salva. También pensaban que por ser hijos de Abraham en automático eran salvos, pero no es así; más tarde el Señor por medio de Pablo en la carta a los Romanos explicó que ser hijos de Abraham en la carne no salva, Romanos 4 y 9.

De la misma manera, muchos piensan que son libres, pero en realidad no lo son, están esclavizados por el pecado. Las personas sin Cristo suelen decir que son libres, y que no quieren llevar la vida cristiana, una vida de prohibiciones. Sin embargo, la vida en Cristo es de libertad. Jesucristo nos libera de la esclavitud del pecado, de los vicios y sus terribles consecuencias, que son la miseria y muerte eterna. Sólo quienes creen en Cristo como su Salvador son libres. Los que le rechazan continúan esclavizados por el pecado.

POR EL CONOCIMIENTO DE LA VERDAD, Juan 8.36; 14.6.

¿Qué es la verdad? La verdad es Jesucristo, Él es la verdad porque es Dios quien no miente. Dios que no cambia, por eso siempre es la verdad. Dios es absoluto, por eso es la verdad, ninguna de sus palabras es relativa. Jesús dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí”, Juan 14.6.

Para conocer a Jesucristo,es necesario reconocer y arrepentirnos de nuestros pecados. También se requiere creer en Jesús como el único Salvador de nuestros pecados y condenación eterna. Es importante decirle a Jesucristo que nos salve porque creemos en Él, en su sacrificio y resurrección para liberarnos de cada uno de nuestros pecados.

Al ser rescatados por Jesucristo,es necesario mantener una comunión o relación con Él, por medio de la oración y lectura cotidiana. Así conoceremos más a Jesús. Este conocimiento del Señor nos ayudará a confiar más en Él y superar las adversidades de esta vida terrenal.

LIBERTAD QUE CRECE, 2 Corintios 3.17,18.

Desde el momento en el que por la gracia divina creemos en Cristo como nuestro Salvador, somos libres; libres del pecado y del tormento eterno. Pero quedan residuos de nuestra condición pecaminosa; por eso necesitamos crecer en la libertad.

El apóstol Pablo nos dice que donde está el Espíritu de Dios, allí hay libertad, y que somos llevados de gloria en gloria. Por lo tanto, las cadenas de pecado no deben volver a nuestra vida. Hay pecados como el orgullo, el chisme, la envidia, la autoconfianza, que se arraigan en la iglesia. Escuchamos decir: “así soy, no voy a cambiar”. Sin embargo, Cristo nos llamó a libertad.

Tampoco debemos permitir que permanezcan en nuestra vida las cadenas de los malos hábitos, por ejemplo: la impuntualidad, irresponsabilidad, la apatía a las actividades de la iglesia y falta de compromiso.

HERMANOS:

Los cristianos por gracia de Dios vivimos una vida de libertad. Por eso también apartamos para el Señor el primer día de la semana. Cada vez que nos reunimos para adorar a nuestro Dios, proclamamos al mundo que somos un pueblo libre; podemos descansar sin que nos falte el alimento o el vestido.

Los libres no podemos ser indiferentes a la esclavitud espiritual de muchas personas; debemos compartir el evangelio de salvación con nuestros prójimos, para que conozcan a Cristo, crean en Él y sean libertados del pecado y la muerte eterna.

La relación más importante

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Dependencia victoriosa

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“DEPENDENCIA VICTORIOSA”

Génesis 32

  1. Y levantóse aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc.
  2. Tomólos pues, y pasólos el arroyo, é hizo pasar lo que tenía.
  3. Y quedóse Jacob solo, y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.
  4. Y como vió que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y descoyuntóse el muslo de Jacob mientras con él luchaba.
  5. Y dijo: Déjame, que raya el alba. Y él dijo: No te dejaré, si no me bendices.
  6. Y él le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.
  7. Y él dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel: porque has peleado con Dios y con los hombres, y has vencido.
  8. Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y él respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre? Y bendíjolo allí.
  9. Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar Peniel: porque vi á Dios cara á cara, y fué librada mi alma.
  10. Y salióle el sol pasado que hubo á Peniel; y cojeaba de su anca.
  11. Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo: porque tocó á Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se contrajo.

El 24 de marzo de 1820 nació Fanny Crosby, en los Estados Unidos. A las 6 semanas de vida, perdió la vista debido a un mal procedimiento aplicado a sus ojos. Sin embargo, esto no fue una razón para que ella tuviera una vida sin frutos o triunfos. Fue profesora para ciegos y escribió 8000 himnos. Entre ellos el 212 de nuestro himnario “En Jesucristo Mártir de Paz”.

El patriarca Jacob también enfrentó una condición difícil que no esperaba, y que Dios transformó en una bendición en su vida; a través de ella aprendió a depender del Señor y ser un vencedor con el poder de Jehová.

OBSERVACIONES A NUESTRO PASAJE

1.Jacob regresó de Harán con su familia y bienes, sabía que se encontraría con su hermano Esaú, quien continuaría enojado con él, por tomar su bendición con un engaño.

2.Jacob envió aviso a su hermano de su regreso y le informó de su gran hacienda con el propósito de hallar gracia, es decir, que Esaú apaciguara su ira al saber que Jacob tenía muchas riquezas que podía compartir.

3.Los mensajeros informaron a Jacob que su hermano venía a recibirle con 400 hombres. El patriarca se angustió mucho, parecía que Esaú se acercaba con un ejército para destruirlo en venganza por su abuso.

4.Jacob hizo lo correcto, oró al Señor para que le librara de Esaú. Sin embargo, no confió con plenitud en Dios, ya que además de organizar a su pueblo en dos cuadrillas; envió a su hermano un presente de 580 animales en tres grupos, con el propósito de calmar su furia.

5.Jacob y su familia estaban a la rivera del rio Jaboc, que desemboca en el río Jordán, entre el mar de Galilea y el mar muerto, en el lado oriental. Allí pasaron la noche, pero Jacob se levantó para enviar el presente a su hermano. Luego volvió a interrumpir su descanso para llevar a sus mujeres, hijos y posesiones al lado sur del río Jaboc, él se quedó solo. Jacob no podía dormir, no era para menos, en unas horas todos serían exterminados.

6.Un Varón luchó con Jacob hasta que aparecieron los primeros rayos del sol; fue el Ángel de Jehová; Él dislocó el muslo del patriarca, por lo que quedó herido y incapacitado por el resto de su vida terrenal. La gente dice: “no te metas con Samsón a las patadas”, pero esta lucha no era con Samsón, sino con el Omnipotente Señor. Jacob fue vencido, pero su derrota significó triunfo.

7.Jacob no dejó al Ángel del Señor hasta recibir su bendición; ahora incapacitado la necesitaba más que nunca, él aprendió la lección. La bendición consistió en un cambio de nombre y de vida. Jacob significa usurpador y en verdad él había sido un hombre que con engaños, mañas y astucia había conseguido muchas cosas; aquella noche pensaba librar a su familia con su estrategia. Dios enseñó a Jacob que sus recursos eran nada, sólo Él podía librarle, a partir de ese momento, el patriarca aprendió a depender y confiar sólo en el Señor. Por eso fue llamado Israel que significa: “Dios gobierna”, “el que lucha con Dios” o “príncipe de Dios”.

8.La bendición de aquel Varón reveló a Jacob su identidad, el Ángel de Jehová, el Dios Vivo y Verdadero. De acuerdo a la enseñanza de las Escrituras, sabemos que es la Segunda Persona de la Trinidad, el Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo. Jaboc celebró ver a Dios y ser librado, ya que nadie puede ver a Dios y vivir; pero por medio del Hijo, de Jesucristo, tenemos la gracia de ver y conocer a Dios para vida eterna, Éxodo 33.20; Juan 14.9; Hebreos 1.1,2. Por eso Jacob llamó aquel lugar Peniel que significa “el rostro de Dios”.

9.La lesión de Jacob no se resolvía con reposo, masajes, ni medicamentos, él quedó cojo de por vida. Esta condición fue una victoria, un medio que le llevó a depender del Señor como su Salvador, Proveedor, Protector y Sostén en todo momento. ¿Qué podía hacer Jacob para salir bien de su encuentro con Esaú, si estaba herido? El único camino fue depender del Señor.

10.En memoria de este importante acontecimiento hasta el día de hoy, los judíos no comen el tendón que se contrajo. Dios es tan maravilloso que transforma las tragedias en bendiciones, para que en lugar de llorar por ellas las recordemos con alegría. Gracias a aquella experiencia la descendencia de Jacob se llama Israel.

11.Después que Jacob aprendió la lección, el Señor le libró de su hermano Esaú, sin hacer uso de la estrategia de su siervo. Jaboc y su hermano tuvieron un encuentro amistoso. De la misma manera, la dependencia de Dios nos hará vencedores.

APLICACIONES PARA NUESTRA VIDA

Como Jacob, enfrentamos situaciones muy difíciles, algunas de ellas atentan contra nuestra vida. Oramos, sin embargo, no siempre ponemos toda la confianza en el Señor, ya que pensamos resolver los problemas con los recursos que tenemos.

Dios en su amor, llega a nuestra vida para enseñarnos a depender de Él. Toca nuestro muslo y lo disloca. Permite una enfermedad crónica; un divorcio; la partida del cónyuge, padre, hermano; la pérdida de un buen trabajo; el cierre de una empresa. Situaciones con las que vamos a vivir el resto de nuestra vida terrenal.

El Testimonio de Israel nos enseña que estas dificultades deben ser nuestras más grandes victorias. Son un instrumento para confiar y depender de Dios de manera total. Son la oportunidad para ver su mano poderosa que sostiene nuestra vida y nos conduce al triunfo.

¿Por qué es necesario aprender a depender sólo en el Señor? Porque fuera de Dios todo es vanidad, es nada, no podemos hallar verdadero refugio. Además, Él quiere que evitemos experiencias que lastimen y perjudiquen nuestra vida espiritual.

Es como si saliéramos de casa con niños pequeños. Y ellos nos dijeran: “puedes soltarme, me está cuidando Superman, Batman o el hombre araña”. Desde luego que no soltaríamos su manita, porque estos personajes nada son, si los dejáramos a su cuidado les podría pasar algo malo, incluso perderse. Dios no quiere que confiemos en el dinero, los humanos, el trabajo, los bienes materiales, porque son un falso apoyo; si confiamos en ellos seremos lastimados. Sólo debemos confiar en el Señor.

Demos gracias al Señor por las situaciones que enfrentaremos por muchos días, son el instrumento divino para que seamos vencedores.

HERMANOS: Cerremos esta reflexión con el testimonio del apóstol Pablo, 2 Corintios 12:

7 Y porque la grandeza de las revelaciones no me levante descomedidamente, me es dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezcasobremanera. 

8 Por lo cual tres veces he rogado al Señor, que se quite de mí. 

9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo. 

10 Por lo cual me gozo en las flaquezas, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias por Cristo; porque cuando soy flaco, entonces soy poderoso. 

Bendiciones de la fidelidad

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2 Reyes 2

Y como hubieron pasado, Elías dijo á Eliseo: Pide lo que quieres que haga por ti, antes que sea quitado de contigo. Y dijo Eliseo: Ruégote que las dos partes de tu espíritu sean sobre mí. Y él le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será así hecho; mas si no, no.

Gracias a Dios tenemos la bendición de iniciar un nuevo ciclo de estudios en la ESBITEN “Saulo y Bernabé”, por lo que es oportuno reflexionar en la importancia de ser fieles cristianos y estudiantes de la Palabra de Dios. El testimonio del profeta Eliseo sirve como ejemplo a nuestra vida.

OBSERVACIONES A NUESTRO PASAJE

  1. Jehová se detuvo en alzar a Elías porque estaba acompañado de Eliseo. No sería sin una muestra de fidelidad que Eliseo vería esta maravilla de Dios.
  2. Tres veces Elías le pidió a Eliseo que le dejara ya que tenía que cumplir las comisiones del Señor, pero su discípulo permaneció a su lado. Seguro que Eliseo fue fiel para cuidar de su maestro, aprender de él hasta el último momento y ser testigo del milagro de su arrebatamiento.
  3. Los hijos de los profetas, fueron los estudiantes en las escuelas bíblicas de aquellos tiempos. Es hermoso ver que estas escuelas funcionaban en varias ciudades y que estaban al día con la Revelación del Señor, los varones sabían que Dios en breve recogería a su siervo.
  4. Elías abrió las aguas del Jordán con su manto, ¿fue un acto de presunción? No, fue una necesidad para continuar su caminata y una manifestación de la presencia del Espíritu Santo en su vida. Las Escrituras nos enseñan que Dios siempre proveerá lo que necesitemos para cumplir su ministerio. Y que la presencia de su Espíritu en nuestro corazón, es la fuente de poder para ser sus testigos en todo lugar.
  5. En recompensa a la fidelidad de Eliseo, Elías le dijo que pidiera lo que quisiera. Su discípulo hizo una excelente petición: una doble porción de su espíritu, es decir, del don del Espíritu Santo en su vida. Esto es lo que debemos buscar, ser llenos del Espíritu del Señor, Efesios 5.18.
  6. Eliseo tendría que ser fiel siempre, si él veía a Elías partir, entonces sería cumplida su petición. Y así ocurrió, Eliseo fue testigo del maravilloso arrebatamiento de su maestro al cielo. Elías y Enoc son primicia de los que estemos vivos cuando Cristo venga a las nubes por su iglesia, quienes seremos transformados a un estado de incorrupción sin pasar por la muerte, 1 Tesalonicenses 4.13-18.
  7. En recompensa a su fidelidad Eliseo recibió una doble porción del espíritu de Elías. Realizó un ministerio profético muy fructífero. Pero, ¿cuál fue el propósito de realizar muchos milagros? Dar evidencia en medio de la incredulidad e idolatría de Israel, que sólo Jehová es el Dios Vivo y Verdadero, es único Hacedor de maravillas.

APLICACIONES PARA NUESTRA VIDA

  1. Así como los profetas del Antiguo Testamento fueron llamados a este ministerio por la gracia de Dios, nosotros tenemos un lugar en la Escuela Teológica como maestros o estudiantes sólo por la gracia del Señor, es decir como un regalo de amor.
  2. Dios tiene un propósito al traernos a estudiar su Palabra, por lo tanto, Él proveerá la salud, el tiempo, dinero, los permisos y apoyo que necesitemos. Debemos superar toda preocupación y tener paz en el Señor.
  3. Estamos en la Escuela por el llamado de Dios que atendimos de manera voluntaria, nadie nos forzó, obligó o condicionó para venir. De tal modo que debemos tener buena actitud, estudiar con alegría y ánimo.
  4. Dios también prueba nuestra fidelidad, nos enfrentaremos al cansancio, desánimo, dificultades y malestares. Pero debemos esforzarnos para no desistir. Escucharemos una voz que nos dirá: quédate, no vayas, sin embargo, con poder del Señor por medio de la oración debemos ser vencedores.
  5. Es necesario ser fieles al Señor, al estudio de su Palabra; fieles en hacer las tareas, en asistir cada lunes y hacerlo con puntualidad. Debemos ser fieles como Eliseo y no despegarnos de nuestras responsabilidades como maestros o estudiantes.
  6. Dios recompensará nuestra fidelidad. Lo hará con las cosas que más necesitemos: salud, bendiciones espirituales, crecimiento, dádivas en la familia, el trabajo, con las oraciones de los hermanos y en otorgarnos lugares para servirle en la enseñanza de su Palabra.
  7. Si somos fieles en nuestros deberes, el fruto del Espíritu Santo abundará en nuestra vida. Este es un propósito principal de nuestra Escuela, formar cristianos llenos de amor, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza, Gálatas 5.22,23.

HERMANOS:

¿Quién quiere una doble porción como Eliseo?

Seamos fieles. Seamos exitosos. Para el Señor el éxito significa fidelidad. Si hemos empezado la carrera, perseveremos con la gracia divina hasta llegar a la meta.

“Mejor es el fin del negocio que su principio: mejor es el sufrido de espíritu que el altivo de espíritu”, Eclesiastés 7.8.

“Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”, Apocalipsis 2.10.

Bosquejo de apertura 2018-2019.

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