Felices por siempre

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Mateo 5.3-5.

Los cuentos terminan con la frase: “y vivieron felices por siempre”. Pero sólo los creyentes en Cristo como nuestro Salvador somos felices de manera permanente.

La Palabra bienaventurados significa muy dichosos, tiene el sentido de un gozo que permanece en el corazón aun cuando las circunstancias cambien.

Hay cosas que nos alegran de forma breve, por ejemplo: llegar antes de que cierren un negocio; encontrar pocas personas en el banco; hallar lugar para estacionarnos. Pero esta alegría pasa rápido.

La bienaventuranza es una dicha que dura por la eternidad. Y es algo que sólo Dios da a los que creen en su Hijo Jesucristo.

LOS POBRES EN ESPÍRITU.

Bienaventurados los pobres es espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.

El Señor Jesús comenzó el sermón del monte con las bienaventuranzas. Pudo usar una sola vez la palabra “bienaventurados”, pero la repitió 9 veces, para hacer énfasis en la dicha que nos da al salvar nuestra vida del pecado y la muerte eterna.

Bienaventurados los pobres en espíritu no significa, los desanimados, los de baja autoestima, o los que tienen complejo de inferioridad. De hecho la Palabra de Dios nos insta a vivir felices, no desalentados, 1 Tesalonicenses 5.16.

Pobres en espíritu son aquellos que por la gracia del Señor reconocen su necesidad de Cristo. Los que admiten que no tienen nada que ofrecer a Dios para tener la vida eterna en los cielos.

El antónimo de pobres es ricos, los ricos en espíritu son los que piensan que cuentan con algo para dar al Señor por su salvación, como si se tratara de una compra o canje. Sin embargo, todos somos miserables ante Dios, nadie tiene recursos para alcanzar la vida eterna. No se puede ser salvo por medio de obras, ya que aun lo mejor que hacemos siempre está manchado de pecado y por lo tanto no califica para Dios. La salvación tampoco se obtiene con dinero, pues todo le pertenece al Señor, nada es nuestro.

Todos somos miserables en lo espiritual. Pero sólo los que reconocen esta miseria y su necesidad de Cristo y creen en Él como su Salvador suficiente, son bienaventurados, porque de ellos es el reino de los cielos.

Dígale a Jesucristo que necesita de Él, que lave todos sus pecados con el sacrificio que Él hizo por usted en la cruz del calvario. Jesús le perdonará, le hará un hijo de Dios y heredero de su reino. Usted tendrá un lugar seguro en las mansiones eternas.

LOS QUE LLORAN.

Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.

El Señor Jesucristo enseñó que para vivir por la eternidad en su reino, dos cosas son necesarias: el arrepentimiento de pecados, y la fe en Él como nuestro Salvador, Mateo 4.17; Marcos 1.15.

Ya hablamos acerca de la fe en Jesús, pasemos al arrepentimiento. No significa remordimiento de consciencia. El arrepentimiento, es reconocer que hemos pecado y merecemos el castigo divino; es dejar estos actos malos y dar la media vuelta hacia  Jesucristo con fe en que Él puede lavarnos de todos nuestros pecados.

Una persona arrepentida, siente vergüenza, tristeza y dolor por sus pecados. Lo que antes era un motivo de orgullo, ahora causa llanto. Por eso el Señor Jesucristo dice que son bienaventurados los que lloran; los que lloran por el arrepentimiento de sus pecados, ya que ellos son perdonados y consolados por Dios.

El perdón de Dios, libera de la esclavitud del pecados y sus consecuencias; produce una dicha que se disfruta toda la vida, Salmo 32.1,2. La falta de arrepentimiento genera aflicción y muerte, Salmo 32.3-5; Proverbios 28.13.

El corazón arrepentido ya no se delita en el pecado, sino que lo aborrece porque sabe que quebranta la ley de Dios y causa muerte, Amos 5.15.

¿Se ha arrepentido de sus pecados y cree en Jesucristo como su Salvador? Entonces usted es miembro de la familia de Dios y un heredero de su reino. Sin embargo, no significa que no enfrentará pruebas en este mundo. Los hijos de Dios también pasamos por momentos difíciles y derramamos lágrimas en medio de las aflicciones.

Sin embargo, contamos con la presencia y consuelo del Espíritu Santo, Juan 14.16. Él nos fortalece para superar las pruebas. Uno de los propósitos de Dios al permitir que sus hijos enfrentemos adversidades, es prepararnos para consolar de manera correcta a nuestros hermanos y llevar el mensaje de salvación y fortaleza a los que aun no creen en Cristo.

LOS MANSOS.

Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Manso significa apacible, tranquilo; lo contrario es airado, intranquilo, agresivo. La mansedumbre es una cualidad de los creyentes en Cristo como su Salvador; es parte del fruto de la presencia del Espíritu Santo en la vida de los hijos de Dios, Gálatas 5.22,23.

Jesucristo nos da ejemplo de mansedumbre, fue provocado a responder de manera agresiva por los fariseos, escribas, sacerdotes, ancianos, herodianos, saduceos, judíos, gentiles, e incluso por sus discípulos; sin embargo, mantuvo su carácter manso, de lo contrario les hubiera ido muy mal a sus incitadores, Mateo 22.15-22. Por eso Él nos llama a seguir su ejemplo de mansedumbre, Mateo 11.29.

Los mansos son dichosos por las razones siguientes:

  1. Tienen evidencia de ser hijos de Dios, pues tienen el fruto de su presencia en su vida.
  2. Al estar tranquilos, en situaciones difíciles, toman decisiones correctas y dan buenas respuestas, Proverbios 15.1.
  3. Desactivan los conflictos,17.14.
  4. Viven con sabiduría y paz: “a palabras necias, oídos sordos”, Proverbios 26.4.
  5. Recibirán la tierra por heredad. Al final de su plan eterno, Dios hará un cielo nuevo y una nueva tierra. Allí viviremos en la presencia del Señor y en compañía de todos los redimidos. Seremos dichosos de manera plena y por la eternidad.

 Hacia aquel mundo nuevo debemos poner nuestros ojos. Este tiempo de pecado, maldad y violencia es temporal. Nos espera una patria maravillosa, no desmayemos.

 No debe haber cristianos que permanezcan violentos, agresivos ni de mal carácter. Si Cristo es nuestra Cabeza, debemos ser como Él.

 Hermanos:

El dinero, los bienes materiales, la diversión y el estudio, dan alegría muy breve y dejan aflicción permanente, porque son vanidad, cosas vacías. Por ejemplo: Al rico no le deja dormir la hartura, Eclesiastés 5.12; y en la mucha sabiduría, hay mucha molestia, Eclesiastés 1.18.

Sólo Cristo puede hacerle feliz para siempre. Arrepiéntase de sus pecados y pida a Jesucristo que sea su Salvador porque cree en Él como el único medio eficaz para lavarle. Disfrute de una vida feliz ahora y por la eternidad.

Lavado total

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“Dícele Jesús: El que está lavado, no necesita sino que lave los pies, mas está todo limpio: y vosotros limpios estáis, aunque no todos”. Juan 13.1,3-15.

Un soldado que estaba en la guerra, recibió una carta de su novia, ella escribió para decirle que daba por terminada su relación y pedirle que le regresara su fotografía. Sus amigos le aconsejaron; que le enviara una caja con fotografías de las novias de todos y le escribiera: “Busca tu fotografía y me regresas las demás, perdón pero no recuerdo cual es la tuya”. La venganza no es el mejor camino, Jesús nos muestra la vía del perdón, así como Él perdonó o lavó nuestras maldades.

EL LAVADO DE PIES, 1,3-5.

El Señor Jesucristo lavó los pies de sus discípulos, en la noche de la última pascua. La vivienda en donde llevaron a cabo esta celebración era prestada; por lo tanto no tenían un siervo que hiciera este servicio, como era costumbre al llegar a casa.

La Palabra de Dios nos dice que ningún discípulo tomó la iniciativa de lavar los pies, o cuando menos lavar los suyos. Prefirieron comer con los pies sucios. De igual manera, ningún hombre tiene el deseo de lavar sus pecados, sino hasta que es tocado por la gracia divina. De forma proactiva nuestro Señor Jesucristo tomó los instrumentos y elementos necesarios para lavar los pies de sus discípulos.

El Señor Jesús tomó el lugar de los esclavos, ellos eran los encargados de lavar los pies de sus amos y visitantes. Las Santas Escrituras nos dicen que Jesús no vino al mundo para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos. Jesús vino como Siervo o Esclavo para lavar nuestros pecados con su muerte y resurrección.

EL SIGNIFICADO, 6-11.

Pedro al principio se negó a ser lavado por el Señor, pero luego pidió ser lavado completo. El Señor aprovechó este incidente para explicar que este servicio era un símbolo del lavado que Cristo hace de nuestros pecados, limpieza que todos necesitamos.

Es interesante ver que el Señor Jesucristo lavó los pies, no la cabeza, manos u otra parte del cuerpo. Los pies son la parte del cuerpo que menos queremos mostrar: tienen dedos con diferente forma; y por más higiene que tengamos, llegan a oler mal; incluso se contagian de hongos.

Esto quiere decir que Jesús lavó lo peor de sus discípulos; el mensaje era este: he venido para lavar todos sus pecados, incluidos los peores. Los discípulos habían pecado, ofendido al Señor y aun lo harían, pues en unas horas le abandonarían. Pero Jesús lavó o perdonó todo esto. No importa cuanto hayamos pecado; o si hemos cometido pecados con grandes agravantes: la Sangre de Cristo nos limpia de todo pecado, 1 Juan 1.7.

EL RESULTADO, 12-15.

Al ser lavados los discípulos entendieron que Jesús había limpiado sus corazones de sus pecados. La Palabra de Dios nos enseña que todos hemos pecado, hemos quebrantado la Palabra de Dios. La Biblia nos dice que nuestros pecados son como manchas en nuestro ser, que nos impiden entrar al cielo, un lugar santo, limpio. Por eso requerimos del lavado del Señor.

Dios desea que todos vayamos a su morada, por eso nos dio un medio para lavar nuestros pecados, este medio es su Hijo Jesucristo. Solamente la sangre de Cristo puede lavarnos de nuestros pecados; porque Jesús nunca cometió pecado y pagó nuestros pecados con su muerte en la cruz. No hay otro medio, Hechos 4.12. Las palabras de Pedro: “no me lavarás los pies”, manifiestan su soberbia, pensó que no necesitaba ser lavado. Las obras y la religiosidad, no nos lavan de pecado; necesitamos de Jesús.

La sangre de Cristo es el único recurso espiritual que puede lavar nuestros pecados, aun los peores. Para ser lavados se requiere: reconocer y confesar a Dios nuestros pecados, así como creer en Cristo como nuestro único y suficiente Salvador. Los discípulos quedaron limpios, no nos privemos de esta bendición.

HERMANOS:

Esta historia nos enseña a perdonar las ofensas los unos a los otros. Si Jesús nos ha perdonado todos nuestros pecados, nosotros debemos perdonar a los que nos ofenden.

Si usted a un no tiene un corazón limpio, tome en cuenta que el Señor Jesucristo le puede lavar de todos sus pecados. Pídale que sea su Salvador y Él le dejará libre de todo pecado. No se prive de disfrutar de esta Palabra del Señor: Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios, Mateo 5.8.

 

 

Ejemplos de los fieles

“Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza”. 1 Timoteo 4.12.

Es hermoso cuando alguien nos escribe una carta para saludarnos o darnos ánimo. El Señor Jesús por medio del apóstol Pablo, hizo dos cartas para Timoteo, seguro que, al recibirlas y leerlas, aquel joven tuvo mucha fortaleza y alegría.

Estas cartas que se registraron en la Palabra de Dios tienen un mensaje para todos los jóvenes cristianos.

Ninguno tenga en poco tu juventud.

¿Por qué Pablo escribió estas palabras? ¿A caso los jóvenes son menospreciados? Este es un mensaje para la juventud y para el resto de la iglesia. La verdad es que los niños, jóvenes y ancianos son tenidos en poco por la iglesia. Sin afán de echar en cara o quejarme, voy a compartir un poco de mi experiencia como pastor joven.

Por la gracia de Dios a los 15 años ingresé al Seminario y a los 21 años fui ordenado como ministro del Señor Jesucristo. Estas son algunas cosas que los hermanos me han dicho:

  • Usted no puede ser mi pastor, es un chamaco.
  • Un pastor, mientras observaba un barro que tenía en mi nariz le dijo a la iglesia: “Yo sé que los pastores no deben tener menos de 40 años, aquí tenemos un pastor joven, pues bueno”.
  • Hermano sus mensajes no llenan, no son alimento.
  • Tenemos nuevo pastor, nos enviaron un niño.
  • Lo que necesita la iglesia es un pastor con experiencia.

Amados hermanos: es evidente que tenemos que valorar a los jóvenes que el Señor nos ha dado. Debemos permitir que tengan mayor participación en la dirección de cultos y actividades, en la alabanza y predicación de las Escrituras, para su buen crecimiento espiritual. En lugar de criticarlos, debemos darles ánimo y orientación para que cada vez realicen mejor sus responsabilidades.

Queridos jóvenes: por cada hermano que pone una espina en nuestro corazón, el Señor tiene a otro creyente que la quita y nos alivia. También he encontrado a hermanos que me han fortalecido con estas palabras: “gracias a Dios por la sencillez de este mensaje, pude entender todo”. No se desalienten.

Pero sé ejemplo de los fieles.

El reto de nuestro Señor es que los jóvenes seamos ejemplo de los incrédulos, pero también de los fieles, de los hermanos consagrados. En cierta forma es fácil ser ejemplo para los que no conocen al Señor, un cristiano brilla en medio de la oscuridad. Pero el desafío es brillar entre los que tienen la luz de Cristo. De tal modo que los hermanos fieles en la Iglesia digan: “qué gran ejemplo nos dan los jóvenes”.

 En palabra.

Para ser buenos modelos debemos hacer buen uso de la lengua. Desde la secundaria vemos que de cada 10 palabras que los adolescentes dicen, 10 son groserías. Pero ustedes no deben hablar así. Las palabras de los jóvenes deben ser:

  • Sin obscenidades, una fuente no puede echar agua dulce y salada.
  • Con respeto, hacia los menores y mayores.
  • Con sabiduría, hay que pensar muy bien antes de hablar, para que no lastimemos a las personas.

 En conversación.

 ¿Tienes que esconder tus conversaciones?  Si es así, es señal de que no son buenas, recuerda que las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. Por lo tanto, procura platicar de asuntos útiles, edificantes, de aquellos que si algún hermano te escucha no tengas que avergonzarte. Conversa acerca de la Palabra de Dios, temas escolares, el deporte, la ciencia, entre otros buenos temas.

En caridad.

Los jóvenes también debemos ser ejemplo en amor. Cultiva amistades con los niños, otros jóvenes y hermanos mayores de la iglesia. El amor verdadero se demuestra con hechos. Saluda a todos con un buen apretón de manos, una palmadita en la espalda; ora por los hermanos; y expresa tu amor: “hermanos, los amo en Cristo”. Recuerda que la iglesia es la gran familia que el Señor nos dio para amar y respetar.

En espíritu.

Alegre.A veces vemos a los jóvenes levantarse y llegar al desayuno malhumorados. Sin embargo, el espíritu del joven cristiano debe ser alegre. Para ello, es necesario que reconozcas y estés agradecido por todas las cosas que Dios te ha dado. La gratitud produce alegría.

Valiente.Muchas de las cosas grandes de la vida se hacen en la juventud. Sé prudente, analiza las cosas y tomas las precauciones necesarias. Pero que el miedo no te paralice. Sé valiente como David ante Goliat, o como los amigos de Daniel frente al rey de Babilonia. Dios está contigo.

Perseverante. En la semana de juventud aprendimos que éxito significa terminar las cosas que comenzamos. El Señor nos llama a una vida de éxito; persevera, no te rindas, avanza con la fortaleza de la oración y lectura de las Escrituras, hasta llegar a la meta.

En fe.

Fe es creer en Cristo como nuestro Salvador personal. La fe es un don que el Espíritu Santo nos da para creer en el Señor y su Palabra. La fe siempre produce obras o frutos:

Obediencia. Lo que obedecemos de las Santas Escrituras, es lo que en realidad creemos de ellas. Obedece a tus papás, a tus maestros y autoridades de la iglesia, porque esto es justo, es bueno. La desobediencia nunca trae buenos resultados.

Paz. A estas alturas de la vida, ya sabes que Dios permite muchas pruebas difíciles. Pero no permitas que la intranquilidad, estrés o angustia llenen tu corazón. Cree en el Señor, confía en Él y tendrás paz.

Acción. Tener fe en Dios, en sus cuidados y bendiciones, no significa quedarse con los brazos cruzados. Al contrario, por fe: estudia, trabaja, esfuérzate, cumple tus tareas, con la seguridad de que el Señor te prosperará conforme a su voluntad.

 En limpieza.

En tu persona. Los niños y las personas mayores requieren la ayuda para su aseo personal. Pero los jóvenes están llenos de energía y fuerza, deben estar limpios todos los días. A veces no hay mucho ánimo, pero debes bañarte de manera diaria y tener tu ropa limpia; recuerda que tu cuerpo es templo de Dios.

En tu cuarto y casa. ¿Cómo esta tu cuarto? Comienza por ordenarlo y luego mantenlo limpio. No dejes que mamá se encargue de todas las tareas de la casa. Coopera con amor, ayuda sin que sea una carga para ti, la familia somos un equipo, si todos participamos la casa será un oasis, un lugar placentero.

Sé participativo. En donde te encuentres, sé comedido. Participa en poner la mesa, recoge tu plato y vaso, ayuda a lavar los trastes, no tires basura. De esta manera serás de buen testimonio para la gloria de Dios.

 Hermanos:  

Es nuestro deber educar y apoyar a nuestros adolescentes y jóvenes para tengan buen testimonio ante el mundo y la iglesia. Oremos por ellos para que nada los aparte del Señor.

Jóvenes, no echen en saco roto la Carta del Señor Jesús. Si la ponen en práctica recibirán abundantes bendiciones.

Rios de agua viva

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Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre. (Y esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él: pues aun no había venido el Espíritu Santo; porque Jesús no estaba aún glorificado.) Juan 7.37-39.

Tres minutos sin aire, tres días sin agua, tres semanas sin alimento; conducen a la muerte. Sin liquido los pensamientos se desvanecen, la piel se reseca, los órganos dejan de trabajar, necesitamos agua para vivir.

De la misma manera el alma requiere del agua espiritual, sin ella se enfrentan graves consecuencias: carácter irritado, preocupación, culpa, temor, muerte. Jesús nos llama a saciar nuestra sed en Él.

UN LLAMADO EN LA FIESTA.

De los Tabernáculos.Esta importante celebración se llevaba a cabo durante una semana a parir del 15 del mes séptimo (septiembre-octubre). En el último día la procesión llevaba agua del estanque de Siloé hasta templo, el sacerdote daba vueltas alrededor del altar y lo empapaba con agua. Esta fiesta tuvo el propósito de recordar la travesía de Israel por el desierto para ir a la Tierra Prometida.

Del Hijo de Dios.Jesús aprovechó la celebración, era la última gran fiesta del año religioso, había mucha gente que necesitaba saciar su sed espiritual. En tan sólo 6 meses, después de celebrar la Pascua, el Señor sería crucificado, resucitaría y regresaría al Padre. Por ello, se puso de pie, alzó su voz y dijo: “Si alguno tiene sed de mí venga y beba”.

A todos.Este es un llamado universal, Jesús no mencionó un sector en especial. Esto se debe al hecho de que todos los seres humanos tenemos la necesidad de Cristo, así como todos requerimos del agua, ¿alguno puede vivir sin este preciado líquido? Necesitamos de Cristo porque somos pecadores y estamos desterrados del reino de Dios.

PARA LOS QUE CREEN EN CRISTO.

Y se arrepienten de sus pecados. Comience por reconocer su sed espiritual. Admita que es pecador, que está separado de Dios y necesita de Él. Pida perdón al Señor por sus pecados y deje de cometerlos, esto es vivir el arrepentimiento. Nos tarde en acudir a Dios, Él no le rechazará.

Como su Único Redentor.Cristo nos llama a ir a Él, a creer en Él como nuestro Salvador personal. Sólo Jesucristo puede salvar nuestra vida del pecado y la muerte eterna, porque Él cargó nuestros pecados y los pagó o lavó todos con sus sufrimientos, muerte en la cruz del Calvario y resurrección. Muchas personas pretenden calmar su sed por medio del trabajo, los bienes materiales, las religiones y los placeres carnales, pero estas cosas son como el agua salada, aumentan la sed en lugar de quitarla. Acuda a Cristo, sólo Él saciará su sed.

Ríos de aguda viva.El Señor Jesús nos dice que del vientre del creyente en Él correrán ríos de agua viva. Los salvos por Cristo somos saciados en Él, pero también somos un medio para que el mensaje de redención llegue a otras personas y reciban las aguas de la vida eterna. Por lo tanto, los que disfrutamos de la salvación, debemos vivir en obediencia a Jesús, para que el agua del Señor corra sin obstrucciones por medio de nuestro buen testimonio.

POR EL ESPÍRITU SANTO.

Prometido por el Señor. Jesús prometió a sus discípulos que después de su regreso al reino de su Padre, enviaría al Espíritu Santo. La Palabra del Señor se cumplió en la fiesta del Pentecostés, 10 días posteriores a su ascensión. Dios y su Hijo enviaron a la Tercera Persona de la Trinidad para ejecutar el plan de salvación en nuestra vida.

Garantiza nuestra salvación. El Espíritu Santo transforma el corazón de las personas para que procedan al arrepentimiento de sus pecados, también les da fe para creer en Cristo como su Salvador. Sin su intervención, nadie puede ir a Cristo. El Espíritu de Dios también se queda a morar en la vida de los redimidos, para purificarlos cada día y sostenerlos hasta llegar a la morada del Señor. Por eso, Él garantiza nuestra redención.

Nos bendice para dar fruto. El Espíritu Santo produce en los creyentes su fruto de amor, gozo, paz, tolerancia, compasión, bondad, fe, tranquilidad, y templanza. Él se encarga de que por medio de nuestra vida corran los ríos de estos dones para  bendición nuestra y de los que nos rodean.

Estimado:

¿Cómo esta su alma? ¿Se encuentra sedienta?, Vaya a Cristo, pídale que sea su Salvador. Él saciará su sed de manera eficaz. Si ya lo hizo, mantenga una buena relación con el Señor, así su alma rebosará de agua espiritual.

Sabiduría en las pruebas

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Base inmutable del matrimonio

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Sabiduría en las pruebas

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SABIDURÍA EN LAS PRUEBAS

 Job 2.9-13.

El hombre es corto de días, y harto de sinsabores, Job 14.1. Dios permite muchas pruebas en nuestra vida con varios propósitos. Algunas veces desea santificar el corazón de sus hijos; dar testimonio de su poder salvador; enseñar una lección muy importante; o pulir la fe de sus escogidos.

Si usted o un hermano se encuentra en una prueba, ¿cuál es el propósito?, sólo el Señor lo conoce. Dios puede revelarle el objetivo de la prueba o reservarlo. Si el Señor lo guarda, debemos respetar su voluntad, las cosas secretas pertenecen a Jehová, Deuteronomio 29.29.

No nos corresponde hallar una explicación a la prueba que enfrentamos o que viven los hermanos. Dios nos da la bendición de ejercitar su don de la fe, la dicha de confiar que todas las cosas nos ayudan a bien, porque Él es Sabio, Perfecto, Inmutable y Poderoso, Romanos 8.28.

LA EXPERIENCIA DE JOB.

Dios permitió varias pruebas en su siervo. El Señor permitió muchas adversidades muy dolorosas en la vida de Job. Aquel varón perdió sus bienes materiales, ganado, sus hijos y salud. A estos sufrimientos hay que agregar que Job no contó con el apoyo de su esposa, ella lo trató como a un extraño, Job 19.17. Y que el siervo de Dios perdió el respeto de sus amigos; fue menospreciado incluso por las personas en situación miserable, Job 19.18,19. Esto fue un golpe devastador para Job.

El Señor manifestó su obra perfecta. Dios permitió a Satanás quitar la hacienda y salud a Job, por eso la prueba fue muy difícil, él sufrió el ataque del maligno. ¿Por qué el Señor permitió esto? Para dar testimonio que su obra Redentora es perfecta en la vida de sus hijos. Satán dijo a Dios que la justifica de Job se debía a la abundancia de sus bienes; pero el Señor demostró que la perfección, rectitud, temor y obediencia de su siervo, eran el fruto de su obra en su corazón. Dios permitió que Job fuera probado, no porque confiera en aquel varón, sino porque el Señor sabía que nadie, ni nada, nos puede apartar de Él, Romanos 8.38,39.

Un ejemplo de buena actitud. Las pruebas causaron mucho sufrimiento en Job y su mujer. Sin embargo, Job, rasgó su manto, trasquilo su cabeza en señal de dolor, y adoró a Jehová. La obra de Dios triunfó en él, en lugar de blasfemar al Señor, le bendijo, Job. 1.20-22. Job reconoció que Dios es Dueño de todas las cosas y que es Soberano para dar y quitar conforme a su voluntad. Aquí tenemos un ejemplo de actitud en las pruebas, en medio del sufrimiento, debemos adorar al Señor, porque Él tiene un propósito sabio.

LA RESPUESTA DE SU MUJER, 9,10.

Con ironía. La Biblia Reina-Valera 1909, traduce: Bendice a Dios, y muérete. Y es lo correcto. Otras revisiones y versiones traducen: “Maldice a Dios, y muérete”. De acuerdo con el texto hebreo la palabra que encontramos en Job 2.9: “Bendice”, es la misma que Job usó, al decir: “Sea el nombre de Jehová bendito”. Para la esposa de Job, la prueba también fue dolorosa, perdió bienes y a los hijos que tanto amaba. Ella trató de entender a Dios y llegó a una conclusión, por lo que con ironía le dijo a su marido: Bendice a Dios, y muérete.

El significado. Job confió en la soberanía divina, hasta ese momento no deseaba una respuesta a sus pruebas, sin embargo, su esposa tenía una. Las palabras de su mujer tienen este sentido: Dios es malo; tú has sido perfecto, recto, temeroso y apartado de mal; le adoras, le ofreces sacrificios y mira lo que te hace. ¿Cómo puede el Señor hacernos esto, mientras que a los malvados les da bienes? Job, ¿aun retienes tu simplicidad? ¿Por qué no le preguntas a Dios qué quiere de nosotros? ¿Por qué no es justo con nosotros? Si no le vas a reclamar, bendícelo para que de una vez mueras y dejes de sufrir.

El efecto. Sostenido por la gracia del Señor Job permaneció firme y reprendió a su esposa por sus palabras faltas de sabiduría. Pero una mala semilla quedó en su corazón. ¿Tendrá razón mi esposa? Si hemos hecho lo correcto, ¿por qué nos vino todo este mal? Job esta en peligro de resbalar. Debemos tener cuidado, no nos toca dar respuesta a nuestras pruebas, tampoco nos corresponde explicar la prueba de nuestros hermanos. Debemos ser muy prudentes, en una prueba, basta preguntar a los familiares, ¿si el hermano ha sido un siervo fiel, por qué está sufriendo?, para dar una respuesta como la mujer de Job: ¿por qué el Señor es malo con él? Estas palabras llevan a un terreno peligroso.

LA EXPLICACIÓN DE SUS AMIGOS, 11-13.

Su falta de palabras. Job fue visitado por 4 amigos. En el capítulo 2 se hace mención de tres, pero el libro nos dice que también estuvo el joven Eliú, quien había permanecido callado para dar oportunidad a que la sabiduría de los viejos hablara, Job 32.1-7. Los amigos el ver la precaria situación de Job y su gran dolor, lloraron con gritos, rasgaron su manto sentados con él en la tierra permanecieron sin hablar durante una semana.

Otra respuesta. Job leyó el mensaje de su llanto, gritos y el terror de sus rostros. Ellos le dieron otra respuesta a su prueba. El mensaje fue este: ¿qué pecados cometiste para que Dios te castigara de esta manera? Y en efecto al comenzar los diálogos, los tres amigos le expresaron que sus males eran la consecuencia de sus pecados, porque el Señor no trata así a los justos Job 4.7-9. Incluso, Bildad tuvo el atrevimiento de decirle que sus hijos murieron por ser pecadores, Job 8.4. Qué palabras tan crueles. Muchas veces somos como los amigos de Job, al conocer la prueba de los hermanos preguntamos ¿qué pecado habrá cometido? Algunos cometen la imprudencia de acercarse para decirles: todo esto a sucedido porque estás mal en tu vida.

El efecto en Job. Las respuestas innecesarias de la mujer de Job y sus amigos le hicieron resbalar, no cayó porque el Señor le sostuvo. Primero Job maldijo su día, Job 3.1. Luego, Job quiso tener una respuesta de Dios a su prueba. Él sabía que las explicaciones de sus cercanos eran erróneas, entonces deseó que el Señor le diera la respuesta correcta. En lugar de dar ayuda y consuelo a Job, sus seres amados hicieron más difícil su prueba. Mas tarde, Dios le hizo ver a su siervo que su Sabiduría es incomprensible pero perfecta, que Él es Soberano para hacer sus obras y no siempre nos da una explicación porque no podemos comprenderle; sin embargo, tenemos la oportunidad de confiar en el Señor, Él siempre sabe lo que hace.

Hermanos:

Todos pasamos por variadas pruebas: enfermedad, falta de trabajo, problemas familiares, falta de recursos económicos, problemas matrimoniales, y muchos más.

Seamos muy prudentes. En las pruebas que enfrentamos o que padecen los hermanos, nuestro papel es orar.

No demos respuestas a las pruebas. Sólo Dios sabe cuál es su propósito. Si la respuesta no es correcta, afectaremos la vida espiritual de nuestros hermanos. Si alguien nos dice: ¿Qué quiere el Señor de mí?, debemos responder, oraré para que Dios le muestre su voluntad.

La mayoría de los hermanos que enfrenta una prueba se va de la iglesia por la vergüenza de ser interrogados o el temor de ser juzgados. Quienes sufren no tienen que marchar a otra iglesia, debemos abrigarlos con oración, amor y respeto.

Si los hermanos nos comentan algo de su situación, si tenemos la oportunidad de acercarnos a ellos, debemos hacer oración y alentarles con versículos como:

Isaías 43.1,2.

Romanos 8.28.

2 Corintios 2.3-7.

1 Pedro 1.3-9.

Si observamos o sabemos de un problema que requiere atención, por ejemplo, un comportamiento malo en la casa de Dios o conflictos entre hermanos de la iglesia, debemos dar informe a los Ancianos Gobernantes, quienes con sabiduría del Señor sabrán tratar el asunto.

No murmuremos, ni hagamos chisme de los hermanos en sus pruebas. Seamos verdaderos amigos en Cristo Jesús.

Por otra parte, si usted ha padecido los comentarios de los hermanos en su prueba, lo mejor es que perdone y no guarde rencor en su corazón. Dios libró a Job de sus pruebas después de que él ofreció holocaustos por sus amigos y oró por ellos. Job perdonó a quienes le lastimaron, de esta manera vivió sin cargas y con paz, Job 42.7-10.

Edificados sobre la Roca

“EDIFICADOS SOBRE LA ROCA”

Mateo 7.24-27. Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace,

le compararé á un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña;

Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos,

y combatieron aquella casa; y no cayó: porque estaba fundada sobre la peña. Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace,

le compararé á un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;

Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos,

é hicieron ímpetu en aquella casa; y cayó, y fué grande su ruina.

 Hace pocos años los noticieros informaron que en Santa Fe, Ciudad de México, los derrumbes de tierra pusieron en riesgo a hermosos edificios. ¿Por qué la gente edifica sobre algo inseguro? ¿Por qué hay quienes compran este tipo de departamentos? Por la vanidad de vivir en un lugar alto y costoso, sin tomar en cuenta la seguridad. ¡Cuidado!, nos puede pasar lo mismo. Por eso el Señor nos habla de la importancia de edificar nuestra vida sobre la Roca y no sobre las cosas endebles.

CRISTO, veamos algunos casos en los que la Palabra de Dios nos habla de Cristo como la Roca de Salvación.

La Peña de Horeb.Éxodo 17.1-7. El Señor Jesús nos dice que comparará a quien oye sus Palabras y las practica, a un hombre prudente que edificó su casa en la peña y soportó los embates de las tormentas. La Peña es Cristo, simbolizado en la  Roca de Horeb que Moisés hirió con su vara, para que salieran aguas que salvaron a Israel de morir de sed. El Señor Jesús fue herido con sus sufrimientos y muerte en la cruz del Calvario para pagar todos nuestros pecados y darnos vida eterna.

La Roca para ver a Dios.Éxodo 33.19-23. Moisés tuvo un deseo fuerte por ver al Señor. En su misericordia, Dios le puso en la hendidura de una peña, para viera las espaldas del Señor, es decir un poco de su gloriosa presencia. Esta peña también representó a Cristo. El Señor Jesús lavó nuestros pecados por medio de su muerte y resurrección. Somos salvos en las hendiduras o heridas de sus pies, manos y costado. Todas las personas que se arrepienten de sus pecados y creen Él como su Salvador, son dichosas porque su corazón está limpio de pecados y verán a Dios en su reino eterno, Mateo 5.8. Cristo es la Roca que nos da el gozo de ver al Dios Vivo y Verdadero.

La Piedra angular.Mateo 16.18. El Señor dijo: sobre esta piedra edificaré mi iglesia. No se refirió a Pedro, sino a Él mismo. En Efesios 2.20, el apóstol Pablo dice que Jesucristo es la piedra angular, la base de la Iglesia. Por lo tanto, nada destruirá al pueblo de Dios. La Iglesia enfrentará tormentas de muchas aguas y pruebas de fuego, pero no será ahogada, ni quemada, Isaías 43.2. Las puertas de la muerte no prevalecerán contra ella. Disfrutemos de la seguridad que tenemos en nuestro Salvador y confiemos en Él siempre.

POR MEDIO DE LA PALABRA DE DIOS.

Para crecer.Los creyentes en Cristo estamos edificados o cimentados en Él. Pero necesitamos crecer en la gracia y conocimiento del Señor Jesucristo, 2 Pedro 3.18.  Somos una casa espiritual que necesita que el Señor continúe en nuestra edificación, mantenimiento y limpieza. De esta manera nuestra vida será un templo digno de nuestro Salvador.

El deber de oír o leer.Hoy tenemos un privilegio que la gente de los tiempos bíblicos no disfrutó, tener un ejemplar de las Santas Escrituras. Se necesitaba del trabajo de un escriba durante 10 años para tener una copia del Antiguo Testamento. La mayoría sólo podía escuchar las Escrituras; por ello, la instrucción del Señor para recibir su Palabra, es oír. Ahora cada miembro de la familia cuenta con un ejemplar de la Palabra de Dios. Para crecer en la vida espiritual, además de orar, necesitamos oír o leer las Escrituras todos los días.

Hacedores de ella.El crecimiento en la gracia del Señor requiere que practiquemos lo que aprendemos en las Escrituras. Santiago dice que los oidores olvidadizos se engañan a sí mismos, son como el hombre que se mira en el espejo y olvida arreglar su rostro, Santiago 1.25. En su Palabra, Dios nos indica lo que quiere que hagamos o lo que no debemos hacer; una vez que la recibimos tenemos el deber de obedecer al Señor. Evitemos engañarnos con los pensamientos siguientes: “no entendí”, “esto es para los demás”, “lo haré más tarde” o “bueno, nadie es perfecto”.

PARA EVITAR UNA RUINA GRANDE.

Una base mala. El Señor Jesús nos dice que el hombre que oye sus Palabras pero no las hace es semejante a un insensato que edificó su casa sobre la arena. Es causa de mucha angustia y estrés descubrir que la casa está construida sobre un terreno no apto para soportar peso. La casa está perdida. La vida de las personas que no se arrepienten de sus pecados, ni creen en Jesucristo como su Salvador, continúa en perdición. Los que tienen sus fundamentos en los bienes materiales, la fama o el conocimiento humano, se darán cuenta que edificaron sobre la arena, en cosas inestables y vacías. Por eso es necesario que nuestra vida esté cimentada sólo en Cristo.

Un edificio débil. No es suficiente oír o leer la Palabra de Dios, es indispensable practicar su instrucción en la vida diaria. No tiene utilidad saber que las verduras son buenas para la salud, si no las comemos; de la misma manera no basta conocer la Palabra de Dios, hay que ponerla en obra . Si sólo leemos las Escrituras pero no las obedecemos, tendremos una vida espiritual débil. No resistiremos las muchas tempestades de esta vida terrenal. El hombre es corto de días y harto de sinsabores, Job 14.1; por ello, debemos hacer lo que el Señor nos manda, para ser una edificación fuerte en Cristo.

Destrucción. Una casa edificada en la arena quedará destruida, si la lluvia, los ríos y vientos descienden sobre ella. Lo mismo sucederá a quienes no ponen en práctica la Palabra de Dios. Su matrimonio, familia, trabajo o ministerio están en peligro de destrucción. Todo lo que Dios nos dice en las Escrituras tiene el propósito de liberarnos de la muerte eterna, de consecuencias malas y experiencias amargas. Desobedecer al Señor traerá destrucción. Hagamos lo que el Señor nos pide para recibir su bendición y prosperidad.

HERMANOS: La Palabra de Dios dice: “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo”,1 Corintios 3.11. No lo pongamos nosotros, edifiquemos sobre la Roca, no en la arena de las cosas de este mundo. Nuestra vida gozará de la salvación en el Señor Jesús y de su fortaleza para superar las adversidades.

Ricos en Cristo

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Marcos 10.17-27.

 Ser rico en lo material es una bendición de Dios, la riqueza no es pecado. Abraham, el padre de la fe, fue riquísimo. Job, el varón perfecto, fue rico. David, un hombre conforme al corazón de Dios, también tuvo riqueza. Sin embargo, los tesoros materiales pueden cambiar el corazón de las personas; muchos ricos se vuelven soberbios y humillan a los pobres, Salmo 123.4. El problema de la abundancia del dinero es que crea una mentalidad de autosuficiencia y de poderlo todo.

Veamos lo que la Palabra de Dios nos enseña en la historia del joven rico.

Y saliendo él para ir su camino, vino uno corriendo, é hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna?

Un joven rico corrió a Jesús y se hincó ante Él porque le reconoció como el Hijo de Dios, como el Gran Maestro de Israel. El joven sabía que el Señor podía resolver su pregunta: ¿qué haré para poseer la vida eterna?

Observemos la autosuficiencia del joven, con su riqueza había obtenido las cosas que deseaba, ropa, comida, viajes, placeres, carros, siervos. Pensó que de igual manera, con tantos recursos, de algún modo podía poseer la vida eterna.

Uno de los goces de las riquezas es la capacidad de complacerse con todo lo que se quiere, . Pero la vida eterna no se puede comprar y recibir como recompensa por hacer obras.

Y Jesús le dijo: ¿Por qué me dices bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.

El Señor Jesús no negó que es Dios, Él afirmó su divinidad. En otras palabras le dijo al joven, me llamas Maestro bueno porque sabes que soy Dios. Sí, lo soy, y voy a contestar tu pregunta.

Los mandamientos sabes: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas falso testimonio: No defraudes: Honra á tu padre y á tu madre.

Cristo respondió al joven que tenía que cumplir los mandamientos de Dios, hizo mención de la ley moral que nos enseña nuestros deberes para con los hombres. La respuesta del Señor descarta la posibilidad de comprar la vida eterna, nadie puede ser salvo por medio del dinero.

Tal vez, el joven rico pensó que Jesús le diría: bueno, ya que lo mencionas, si haces un donativo a este ministerio, o si nos compras un buen carro, recibirás la vida eterna. Jesús pudo haber dicho: Pedrito, anota los números de sandalias y talla de túnica de todos, hoy vamos a dar salvación a este joven por su buena aportación. Pero la vida eterna no se vende.

Si alguien quiere hacer algo para poseer la salvación, tiene que cumplir toda la ley de Dios, sin faltar a un mandamiento. ¿Quién es capaz de esto?

 El entonces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad.

El joven rico en su espíritu de soberbia, dijo que todo esto había guardado desde pequeño. Pero, ¿cómo le iría si le preguntamos a sus padres, ha sido obediente en todo? La verdad es que todos desobedecemos los mandamientos de Dios, por lo tanto, no podemos recibir la salvación por medio de obras.

Entonces Jesús mirándole, amóle, y díjole: Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

En su amor, Jesús no desmintió al joven rico. Le dijo que le faltaba vender todo lo que tenía, darlo a los pobres y seguirle tomando su cruz. No significa que para ser salvos tenemos que ser pobres en lo material. Jesús le mostró otra vez al joven rico que era incapaz de recibir la vida eterna por sí mismo.

Aun si el joven hubiera vendido todo y lo hubiera repartido a los pobres, no sería salvo sino por Jesús. Por eso el Señor le dijo: sígueme tomando tu cruz, es decir; cree en mí, y sé mi discípulo.

Todo aquel que cree en Cristo como su Salvador es hecho nueva criatura. Los cristianos mueren a sí mismos para vivir para el Señor. Esto es lo que significa tomar la cruz.

Mas él, entristecido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

El joven rico, no pudo hacer lo que el Señor le pidió. Tampoco fue humilde para decir a Jesús: pensé que podía hacer algo para poseer la vida eterna, pero me doy cuenta que no es así, ¿hay otra forma en que pueda ser salvo? Aquel joven se fue con la tristeza de ver que su dinero no podía conseguir todo y que él no era capaz de renunciar a sus muchas posesiones.

Entonces Jesús, mirando alrededor, dice á sus discípulos: Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

Y los discípulos se espantaron de sus palabras; mas Jesús respondiendo, les volvió á decir: Hijos, cuán difícil es entrar en el reino de Dios, los que confían en las riquezas!

El Señor Jesús dijo que es difícil que los que tienen riquezas entren al reino de Dios, porque su confianza está en sus bienes, piensan que con ellas pueden conseguir todo y no necesitan del Señor.

Los discípulos se espantaron con las palabras de Jesús, porque los judíos pensaban que los ricos eran personas bendecidas por Dios debido a su buena relación con Él. Si los bendecidos no podían entrar al reino del Señor, ¿qué esperanza tenían los pobres que no disfrutaban del beneficio de Dios?

Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios.

Se ha dicho que el ojo de una aguja era una puerta pequeña en los grandes portones de la ciudad de Jerusalem. Aunque no hay evidencia histórica de esta enseñanza. Las palabras de nuestro Maestro son una figura literaria que los judíos usaban para intensificar un pensamiento. Semejante a cuando decimos: te lo he dicho mil veces; con el propósito de manifestar que hemos repetido algo en muchas ocasiones. El punto es que es difícil que los ricos entren en el reino de Dios por su espíritu de autosuficiencia.

Y ellos se espantaban más, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse?

Entonces Jesús mirándolos, dice: Para los hombres es imposible; mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.

Lo que es difícil para el hombre, es posible para Dios. Él tiene poder para dar vida eterna a ricos, pobres, esclavos, libres, sabios, incultos, judíos y gentiles.

Porque Dios nos dio a su Hijo para pagar nuestros pecados con su muerte en la cruz y resurrección.

La salvación no se puede comprar, tampoco obtener por medio de obras. Ya que lo que impide al hombre tener la vida eterna son sus pecados, y sólo la Cristo nos lava de ellos porque él los lavó en el Calvario.

Los hombres aun cuando no tengamos muchos millones en una cuenta bancaria, somos ricos de espíritu porque confiamos que por nuestro buen comportamiento, por lo mucho que sabemos de la Biblia o la vida religiosa que llevamos tenemos la vida eterna. Como si se tratara de un intercambio.

Se requiere que seamos pobres en espíritu. El Señor Jesús dice: “Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos”, Mateo 5.3. Pobres en espíritu no significa tristes, deprimidos, desanimados o con baja autoestima. Quiere decir, el espíritu o corazón que reconoce su necesidad de Cristo como su Salvador, Protector, Guía y Sustentador. Por eso de los pobres en espíritu es el reino de los cielos.

Si usted aun no disfruta de la salvación o vida eterna en los cielos, tome en cuenta que nada puede hacer para recibirla. Cristo hizo todo lo que se requiere por nosotros.

Reconozca su necesidad de Jesús, pida perdón a Dios por sus pecados y crea en Jesucristo como su Único Salvador. De esta manera tendrá vida eterna.

Como salvo por Cristo, sea pobre en espíritu. Si Dios le bendice con muchos bienes materiales, dones, capacidades, salud, sabiduría y fortaleza; seguirá necesitando del Señor. No caiga en un espíritu de autosuficiencia.

Tal vez no todos los cristianos seamos ricos en lo material. Pero todos somos ricos en el Señor, con Él lo tenemos todo. El dinero y los bienes en este mundo son temporales, no son nuestros, la prueba de esto es que nadie se lleva algo cuando es llamado por Dios a su presencia, Job 1.21.

La riqueza en Cristo es incorruptible y por la eternidad.  

El Espíritu Santo

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“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” Juan 14.16.

Solemos pasar por alto al Espíritu de Dios. Se predica y escribe poco acerca de su obra. Al cantar y orar casi no le mencionamos. Esto no debe suceder porque sin la labor del Espíritu Santo, no tendríamos la dicha de recibir los beneficios de la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo. Dios permita que la enseñanza de la Palabra de Dios en esta semana avive en nuestro corazón el amor, gratitud y adoración al Espíritu del Señor.

ES DIOS, Hechos 5.3,4.

Las sectas se caracterizan por enseñar que no hay Trinidad; dicen que el Espíritu Santo no es una persona divina, sino una fuerza o energía de Dios. Sin embargo, la Palabra del Señor con toda claridad nos dice que el Espíritu Santo es Dios. El apóstol Pedro le dijo a Ananías que había mentido al Espíritu Santo, que no había mentido a los hombres sino a Dios.

El Espíritu Santo tiene las mismas perfecciones o atributos que el Padre y el Hijo. Dios tiene cualidades o atributos incomunicables, que le pertenecen a Él; y las tres Personas Divinas las poseen; por ejemplo, la Infinitud, Eternidad e Inmutabilidad. El Espíritu Santo es Infinito, no tiene límites en su conocimiento, presencia, ni poder, Salmo 139.7,8. Es eterno, no tiene principio ni fin, Hebreos 9.14. Es inmutable, no cambia, 1 Juan 5.7 y Santiago 1.17.

El Espíritu Santo participa en las Obras de Dios, como son: la Creación, su Providencia y la Redención., Génesis 1.2.;  Hechos 13.4; Tito 3.3-7.

ES UNA PERSONA DIVINA, Hechos 16.6-7.

Es cierto que la palabra Espíritu, no se usa como nombre personal, como es el caso de las palabras padre e hijo. Por ejemplo, Abraham, significa padre de muchedumbres; o Benjamín, hijo de la diestra. La palabra Espíritu, que también se usa en la Biblia como viento, aliento, soplo, es impersonal. Sin embargo, las Escrituras con toda claridad nos enseñan que el Espíritu Santo es una persona. El libro de los Hechos dice el Espíritu Santo no permitió al apóstol San Pablo hablar en Asia, ni ir a Bithynia; vemos qué Él toma decisiones.

San Pablo nos dice que no debemos contristar al Espíritu Santo, lo cual prueba que Él es una persona, pues tiene sentimientos, Efesios 4.30.

El Espíritu Santo es Inteligente, pues Él es nuestro Maestro. El Señor Jesucristo nos dice que el Espíritu Santo nos enseña y recuerda su Palabra, Juan 14.26; 16.13.

Es hermoso saber que el Espíritu Santo es una Persona Divina, Él nos escucha, nos comprende y atiende. No estamos solos el Espíritu de Dios está con nosotros siempre.

ES EL VICACIO DE CRISTO, Juan 14.26.

El Espíritu Santo es el Vicario de Cristo, es decir, quien está con nosotros en lugar del Señor Jesús. Es importante mencionar que cuando el Señor Jesús dijo que el Padre nos daría otro Consolador; el término “otro”, implica alguien igual al Señor, es decir que el Consolador, el Espíritu Santo, también es Dios.

Se llama Consolador al Espíritu Santo porque siempre está con nosotros para santificar, consolar, fortalecer y sostener nuestra vida.

Todo aquel que dice estar en lugar de Cristo en la tierra es un blasfemo, pues se está haciendo pasar por Dios. Desde la fiesta de pentecostés posterior a la ascensión del Señor Jesús, el Espíritu Santo está con el pueblo de Dios de manera permanente. Por su puesto que también tenemos al Padre y al Hijo con nosotros, pues Dios es Omnipresente. El Padre y el Hijo nos han dado al Espíritu Santo para guiar y sostener nuestra vida hasta que lleguemos a su gloriosa presencia.

HERMANOS:

Dios nos bendiga para dar el reconocimiento y adoración que el Espíritu Santo merece, sin Él no tendríamos la bendición de ser salvos.

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