Un mensaje de esperanza

“UN MENSAJE DE ESPERANZA”

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”. Isaías 9.6,7.

El profeta Isaías ministró entre los años 740 y 680 a.C. Su libro es difícil de entender porque el profeta habla de acontecimientos de su tiempo y en un instante da un gran salto para anunciar la primera y segunda venida del Mesías. Sin embargo, no debemos desanimarnos en su lectura y estudio, ya que por medio de la iluminación del Espíritu Santo, haremos buena interpretación de este hermoso libro. 

En esta ocasión haremos un sencillo análisis a uno de los pasajes que anuncian al Cristo de Dios. 

EN TIEMPOS DIFICILES.

Después de la deportación. Isaías en los primeros versículos del capítulo 9, se dirige a los pobladores de la región norte de la tierra prometida, en donde estuvo Israel. Por sus pecados y en especial por su falta de arrepentimiento, las tribus del norte fueron disciplinadas por Dios y llevadas a cautiverio en el año 722 a.C. por los Asirios. Eran tiempos muy difíciles. 

De gran menosprecio. Esta zona fue repoblada por los asirios con gente extranjera que se mezcló con los israelitas que quedaron, así surgió el pueblo samaritano. Los judíos del sur comenzaron a menospreciar a los habitantes del norte ya que no los consideraban hebreos legítimos. A partir de entonces las personas de la zona norte sufrieron la daga del menosprecio.

La promesa de la Luz. El Señor por medio de Isaías dio esperanza a esta región al decir que su Luz les resplandecería. El apóstol Juan nos dice en su evangelio, que la Luz es Jesucristo, el Verbo encarnado (Juan 1.1-9). Dios dio mensaje de esperanza al norte de Israel al prometerles que les enviaría a su Hijo. El Todopoderoso cumplió su Palabra, Jesucristo nació en Bethlehem pero creció en Galilea, en el norte. Fue en el norte en donde el Señor Jesús pasó más tiempo de su ministerio terrenal y en donde realizó muchos milagros. Jesucristo llamó a sus discípulos del norte, con excepción de Judas los demás eran galileos. Luz resplandeció a los que andaban en tinieblas y moraban en tierra de sombra de muerte. 

EL ANUNCIO DEL MESÍAS SALVADOR.

Sus dos naturalezas.Dios nos dio una importante revelación sobre su Hijo. Nos dice que “niño nos es nacido”, se refiere a la naturaleza humana de Jesucristo. El Hijo de Dios fue engendrado por el Espíritu Santo en el vientre de María, fue encarnado, su naturaleza humana tuvo un principio. También nos dicen las Escrituras: “Hijo nos es dado”, se refieren a la naturaleza divina del Señor Jesús. Significa que el Hijo eterno de Dios, quien también es Dios, nos fue dado. Él siempre ha existido, por eso es que sólo nos fue dado; no fue hecho ni creado. Jesucristo es Dios y hombre, por eso es nuestro eficaz Salvador. Como Dios vino al mundo sin pecado para lavar los nuestros. Como hombre fue nuestro sustituto en la cruz. 

El Esposo de la Iglesia. “El principado sobre su hombro”, era una frase que se decía al varón en su boda, mientras el velo de la novia se colocaba sobre su hombro, era un recordatorio de que él era la cabeza de su esposa y debía cumplir este papel con responsabilidad. Cristo es el Esposo y Cabeza de la Iglesia, porque Él dio su vida por nosotros y nos gobierna por medio de su Palabra y del Espíritu Santo. Jesucristo ha hecho un pacto o promesa de boda: Los crean en Él serán salvos para siempre (Hechos 16.31). 

Admirable. Jesucristo es Admirable por sus perfecciones divinas, es Eterno, Inmutable, Infinito, Amoroso, Verdadero, Justo y Misericordioso. Es admirable por su Palabra, sus enseñanzas son verdaderas, sabias, prácticas y eternas. Es Admirable por sus obras de creación, providencia y redención. Por su muerte y resurrección para salvarnos. Jesucristo es el tema central de la Biblia; el de muchísimos libros y obras musicales. Él es Admirable.  

Consejero. Algunos dicen que ante una situación difícil debemos preguntarnos ¿qué haría Jesús? Pero más bien la pregunta es ¿qué hizo el Señor? Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, la Palabra de Dios nos enseña la actuación sabia del Hijo de Dios en diversos problemas; de esta manera recibimos el consejo eficaz del Señor. Cristo es nuestro perfecto Consejero; a quien podemos consultar en oración y lectura de la Biblia en todo tiempo y lugar, no tenemos que hacer una cita con Él. 

Dios fuerte. Jesucristo es Dios fuerte, ¿qué tan fuerte? Él es Infinito en su poder, es Omnipotente. Él tiene potestad para sanar todas las enfermedades; pagar todas nuestras deudas; para lavar pecados; resucitar muertos y darnos vida eterna. Él hizo el universo y lo sustenta en todo momento. Nada es imposible para Él. 

Padre eterno. Jesús es el Hijo Unigénito de Dios, pero fue anunciado como nuestro Padre porque la función de un padre es dar vida, sustentar y cuidar. El Mesías nos ha dado vida eterna al pagar nuestros pecados en la cruz; nos sustenta con su Palabra; y nos cuida como un Pastor a sus ovejas. Por otra parte, por medio del Señor Jesús fuimos adoptados como hijos de Dios. Jesucristo es nuestro Padre eterno porque nunca nos abandonará. Es una experiencia traumática ser abandonados por alguno de nuestros padres, pero Jesús nunca nos dejará. 

Príncipe de paz.Sólo Jesús da paz verdadera, paz permanente. Esta paz viene de la justificación que recibimos de Jesucristo. Al creer en Cristo, el cumplimiento que Él hizo de la ley de Dios al morir en nuestro lugar, es aplicado por el Espíritu Santo en nuestra vida. En Cristo somos declarados inocentes de todo pecado, justos ante Dios. Esto nos da la paz que nadie nos puede arrebatar (Romanos 5.1).

PALABRA CONFIABLE.

El Mesías ya vino.El Mesías anunciado por Isaías ya vino, es el Señor Jesucristo. Él cumplió con precisión lo profetizado en la Palabra de Dios. Jesucristo cumplió más de 300 profecías, por eso podemos confiar que él es Mesías. La mayoría de los judíos no creen en Jesucristo como su Mesías, porque no pueden ver que Dios anunció dos venidas del Cristo, la primera ya ocurrió. El Mesías vino la primera vez para redimirnos con su muerte y resurrección.

Cristo vendrá otra vez. Lo que el profeta Isaías nos dice en el versículo 7 se cumplirá de manera total cuando Jesucristo venga por segunda vez a la tierra. Entonces Israel le reconocerá como su Mesías y será salvo. El Señor librará a su pueblo de sus enemigos y establecerá un reino de mil años en la tierra, serán tiempos de paz y verdadera justicia. El celo o cuidado de Dios hará que estos eventos se cumplan. La Palabra de Dios es tan confiable que muchas profecías en Isaías se anuncian en tiempo pasado, como si ya hubieran ocurrido, ya que nada puede frustrar el plan divino. Y todo lo anunciado acerca de esta segunda venida se cumplirá sin faltar un detalle. 

Hermanos: Es interesante observar que Dios prometió enviarnos un Salvador en momentos difíciles; y que cada vez que dio información relevante sobre nuestro Redentor, lo hizo en circunstancias muy difíciles.

Cuando Adam y Eva cayeron en pecado, Dios prometió un Salvador.

Cuando Achâz el rey de Judá estaba amenazado por los reinos de Israel y Siria, Dios anunció que el Salvador nacería de una virgen. 

Cuando Israel había sido deportado a Asiria y sus tierras pobladas por gentiles, Dios declaró que el Salvador tendría dos naturalezas y dio una descripción de su carácter. 

De esta manera el mensaje del nacimiento del Mesías, es un mensaje de Esperanza. Jesús vino para resolver el problema más grande que teníamos: la muerte eterna por nuestros pecados. Él también puede solucionar otras situaciones difíciles que enfrentamos. 

¿Tienes problemas? Aun no eres salvo, estás enfermo, tienes deudas, o enemistades; cree en Cristo como tu Dios fuerte y Salvador, como tu Médico, tu Consejero y Pastor, como tu Padre eterno y Príncipe de paz. 

Deja tus cargas o problemas en las manos de Cristo y verás cómo el Señor resuelve todo conforme a su voluntad. Vive en la Esperanza que nos da Jesucristo y disfruta una vida de paz y amor divinos. 

Navidad es compartir

“Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, é incienso y mirra. 12 Y siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen á Herodes, se volvieron á su tierra por otro camino. Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, é incienso y mirra. Y siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen á Herodes, se volvieron á su tierra por otro camino”.

Mateo 2.11,12. 

En navidad solemos hacer intercambio de regalos. No siempre todos están conformes con sus obsequios. Es importante que tomemos en cuenta que dar regalos en navidad es una forma de simbolizar la gracia que hemos recibido. Por lo tanto, no debemos permitir que los regalos materiales opaquen el gozo del don de la salvación en Cristo. Hoy recordaremos el momento en que Jesús regaló salvación a los magos de oriente.

Aquellos personajes guiados por Dios a través de la Estrella llegaron a la casa donde estaba el Señor Jesús y su madre, para cumplir lo profetizado en las Escrituras, “Y andarán las gentes á tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento”, Isaías 60.3.

Los magos se postraron y adoraron a Jesús. No lo hicieron con Herodes, sólo ante Cristo porque le reconocieron como su Dios y Rey. Ellos también le dieron regalos, nada convencionales con los obsequios para un bebé, ya que Jesús es hombre, pero también es Dios.

ORO, JESÚS ES EL REY DE REYES.

Los magos dieron a Jesús oro, símbolo de la realeza. Este regalo anunció que Jesús es el Rey de reyes. El evangelista Mateo nos presenta a Jesús como el Rey de la iglesia de Dios. Esta iglesia fue visible en el Antiguo Testamento en Israel y en el Nuevo Testamento en los elegidos de Israel y de muchas naciones gentiles, nosotros tenemos el privilegio de ser parte de ella.   

La iglesia es el reino de Dios y no es de este mundo.Es un reino diferente, pues en él los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio (Mateo 11.4,5). Es un reino en el que suceden milagros, la muerte no tiene poder y en el que no se hace acepción de personas. 

Sólo Jesús es el Rey.Porque Él murió y resucitó para dar vida a cada miembro de su reino. Debemos apartarnos de todo intento de ser reyes en la iglesia. Todos somos miembros los unos de los otros y sólo Cristo es nuestra Cabeza. Él ejerce su autoridad por medio de su Palabra, la cual es nuestra única norma de vida cristiana. Algunos hermanos han dicho que necesitamos un hermano que sea líder de las iglesias evangélicas, pero en realidad no se requiere, porque ya tenemos un Dirigente que es Cristo.  

INCIENSO, JESÚS ES DIOS.

Perfume. En el Antiguo Testamento, Dios mandó que los sacerdotes le ofrecieran perfume. Debía ser elaborado con las siguientes especias: estacte, uña olorosa, gálbano aromático e incienso que es una resina aromática (Éxodo 30.34-38). 

El altar.Cada día un sacerdote era escogido por medio de suertes para quemar el perfume en el altar del incienso, estaba en el lugar santo y representó a Cristo en sus naturalezas humana y divina, ya que estaba hecho de madera y oro. El perfume se ofrecía dos veces al día, por la mañana y en la tarde (Éxodo 30.1-10). El incienso también se presentaba una vez al año en el lugar santísimo, por medio del sumo sacerdote, en el día de la expiación (Hebreos 9.3,4). 

Símbolo de la oración.Las oraciones sólo son elevadas a Dios por medio de la intercesión de su Hijo Jesucristo, de otra manera no pueden ser atendidas. El incienso es símbolo de nuestras oraciones por las cuales el Señor Jesús en su carácter de Hijo Unigénito de Dios intercede para que recibamos respuesta. El incienso fue un testimonio de la divinidad de Jesucristo. 

MIRRA, JESÚS ES HOMBRE. 

Símbolo del dolor físico.La mirra es una sabia que escurre cuando se hacen cortaduras al arbusto de mirra, por eso representa el dolor. Se empleaba como droga para mitigar el dolor, para elaborar perfumes, para embalsamar los cuerpos de los muertos y para elaborar el aceite de la unción que se usaba para las consagraciones. La Mirra fue un símbolo de la humanidad de nuestro Señor Jesucristo. Recordemos que Jesús fue varón de dolores experimentado en quebranto. 

Cristo es nuestro vicario. Él ocupó nuestro lugar, llevó nuestros pecados sobre Él y los pagó con sus sufrimientos y muerte en la cruz del calvario. Jesús sufrió la ira de Dios que nosotros merecíamos, bebió la copa hasta la última gota, no nos dejó nada. Como hombre el Señor Jesús sufrió y murió en sustitución de cada uno de nosotros; también resucitó para ser Primicia de los que hayan partido de este mundo y resucitarán cuando Él venga a las nubes. 

El Señor Jesús es nuestro Pontífice.Es nuestro perfecto Intercesor ante el trono del Padre, ya que pasó por las dificultades y tentaciones que nosotros sufrimos y las venció todas. Él sabe lo que significa tener estas luchas. Por eso nos socorre de manera efectiva. Comprende cada una de las situaciones que enfrentamos. 

HERMANOS: 

Los regalos de los magos son de alto valor, fueron enviados por el Padre para sostener el hogar terrenal de su Hijo durante su infancia. 

Es importante precisar que los obsequios de los magos le pertenecen a Jesús pues Él es del Poseedor de todas las cosas. Aquel día en lugar de dar, los magos recibieron gracia de Dios. El Señor tocó sus corazones para que reconocieran su necesidad de Jesús, creyeran en Él como su Rey y Dios, le adoraran y fueran salvos. 

En esta navidad y durante toda la vida, compartamos la gracia divina que hemos recibido en Cristo nuestro Salvador.  

Alabanza ICTUS

Coro Varonil, Alabanza Navideña

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La búsqueda provechosa

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Promesa cumplida

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“No será quitado el cetro de Judá,

Y el legislador de entre sus pies,

Hasta que venga Shiloh;

Y a él se congregarán los pueblos”

Génesis 49.10.

Dios, después de crear a Adam y Eva, en su carácter paternal, les bendijo (Génesis 1.28). Esta bendición fue la base para que en las familias de Dios se practicara la bendición de los padres a los hijos. Papá ponía sus manos sobre la cabeza de sus hijos y transmitía la bendición de Dios.

En Génesis 49, encontramos que Jacob llamó a sus hijos para bendecirles (1800 a. C.); la bendición que dio a Judá confirma la promesa de Dios de darnos un Salvador de nuestros pecados y de la muerte eterna.

Dios ha cumplido su promesa en Jesucristo, analicemos este importante asunto.

LA PROMESA DE DIOS, incluye varios puntos:

  1. El Señor prometió a la casa de Israel que sería un reino.Las Escrituras dicen: “no será quitado el cetro…”; los cetros son bastones cortos, de mando, usados por los reyes como símbolo de dignidad y poder. Dios prometió que la familia de Israel sería un reino. Esta promesa incluye el crecimiento del pueblo de Dios y la posesión de una tierra hermosa; recordemos que cuando Jacob bendijo a sus hijos eran extranjeros en Egipto.
  2. Dios prometió que el rey sería de la tribu de Judá.Este derecho le correspondía a Rubén por ser el primogénito, pero como él tomó a Bilha concubina de su padre, perdió este privilegio (Génesis 35.22). Judá fue escogido, no por ser el hijo mejor, ya que de él fue la idea de vender a José; sino por la gracia de Dios. Fue un don del Señor.
  3. La tercera Palabra de Dios. El Señor dice que un día sería quitado el cetro de Judá, es decir, que alguien diferente estaría en el trono. También dice que sería quitado el legislador de entre sus pies, lo cual confirma que llegaría el día en que un extranjero gobernaría al pueblo de Dios.
  4. Dios prometió que entonces vendría Shiloh, que significa Pacificador.Unos mil cien años después, esta promesa fue ratificada por el profeta Isaías quien dijo: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz” (Isaías 9.6).
  5. La quinta promesaes que los pueblos se congregarán a Shiloh, al Mesías Salvador.

EL CUMPLIMIENTO.

  1. La primera promesa se cumplió, Israel fue transformado en un reino.Primero, el Señor hizo crecer a su pueblo en medio de la esclavitud en Egipto, lo cual es un milagro. Después lo libertó y llevó a la Tierra que fluye leche y miel (1446 a. C.). Por 400 años Israel fue gobernado por jueces, hasta que el pueblo pidió un rey y fue ungido Saúl, así comenzó la monarquía en el año 1050 a. C.
  2. Dios prometió que el rey de su pueblo sería de Judá.Saúl fue de la tribu de Benjamín. Este monarca fue rechazado por su desobediencia (1 Samuel 13.13-14;15.22-26); entonces fue ungido David como rey, quien pertenece a la tribu de Judá (1010 a. C.). Dios le prometió un reino para siempre (2 Samuel 7.1-17). Así se cumplió la segunda promesa.
  3. El Señor dijo que sería quitado el cetro de Judá.Después de la muerte de David sus hijos siguieron en el trono; pero pasaron muchas cosas terribles: el reino fue dividido en dos. Israel el reino del norte fue deportado a Asiria en el 722 a. C.; y Judá, el reino del sur, por el pecado de idolatría fue deportado a Babilonia en el 606 a. C. En el año 586 a.C. los babilonios destruyeron la ciudad de Jerusalem y Sedecías fue exiliado a Babilonia, así dejó de reinar la casa de David. En el año 539  C., Ciro el persa conquistó Babilonia y el 536 ordenó el regreso del pueblo de Dios a su tierra. Los judíos estuvieron bajo la dominación de los Medo-persas, y luego del imperio Greco-macedónico; hasta que en el año 37 a. C., el sanado romano nombró a Herodes rey de los judíos, quien era Idumeo, es decir, un extranjero. Así fue quitado el cetro de Judá.
  4. La llegada del Pacificador.En el año 5 o 4 a. C. (esto porque nuestro calendario es incorrecto), nació en Bethlehem de Judea, Shiloh, el Pacificador, nuestro Mesías. Se cumplió con precisión la Palabra de Dios. Mateo 2.1; y Lucas 2.1-3, nos hablan de este momento histórico. Jesucristo es Shiloh, o el que trae la paz, porque Él vino para pagar nuestros pecados y librarnos de la muerte eterna; nos reconcilió con Dios (Romanos 5.1).
  5. La quinta promesa.El Señor dijo que los pueblos se congregarán al Mesías. Esta Palabra también se ha cumplido porque de todos los pueblos el Señor tiene creyentes o discípulos. Jesucristo mandó que el evangelio sea predicado a todos los gentiles, no sólo a los judíos (Mateo 28.19). La iglesia de Cristo está formada por elegidos de todos los pueblos. Esta promesa se cumplirá de manera plena cuando Jesucristo venga por segunda vez y establezca un reino de mil años en la tierra (Apocalipsis 20.4).

HERMANOS: Pasaron 1800 años pero Dios cumplió en tiempo y forma la promesa de darnos un Salvador. El mensaje de la NAVIDAD es un mensaje de fe y seguridad. FE porque debemos creer en todas las promesas de Dios, ya que Él es fiel para cumplirlas. SEGURIDAD, porque nada frustró el plan de Dios, por lo tanto, estamos seguros en Él. Si Dios cumple todas sus promesas, debemos esforzarnos por cumplir las cosas que prometemos a nuestro Señor, de manera que seamos fieles siervos de Dios.

Matrimonio en bendiciones

“MATRIMONIO QUE PERDURA EN BENDICIONES”

Cantares 8.6.

“Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo: Porque fuerte es como la muerte el amor; Duro como el sepulcro el celo: Sus brasas, brasas de fuego, Fuerte llama”.

Se dice a los que tienen varios años de casados: “qué aguante”. Pero en realidad el matrimonio no es aguante sino bendición. Muchos matrimonios viven dificultades porque se olvidan de los principios de su pacto. Veamos lo que la Palabra de Dios nos dice al respecto.

Cumple tu compromiso. “Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo”.

Estas palabras nos manifiestan el deseo de los cónyuges porque su pacto esté grabado en su ser, sea indeleble para ambos. El matrimonio es un pacto de unión como esposos entre un hombre y una mujer, para bridarse amor, respeto, ayuda, compañerismo y fidelidad durante toda la vida. Es una unión tan especial que los casados son una carne, por eso llegan a ser muy parecidos en su físico. Por ejemplo, Abraham dijo que Sara era su hermana y la gente le creyó porque se parecían.

Los novios hicieron promesas el uno al otro para contraer matrimonio. Nadie se casa sin hacer un compromiso, ninguno dice: “Te recibo como mi cónyuge, pero no te prometo ayuda ni compañía permanente”. ¿Recuerda sus promesas? Es momento de cumplirlas. El matrimonio se basa en el compromiso, no en los gustos, afinidad, ni siquiera en el amor; es el cumplimiento de los votos nupciales lo que sostiene el matrimonio.

Si los esposos no cumplen sus promesas el matrimonio se vuelve una relación de amarguras, o puede terminar en el divorcio. Ambas cosas son traumáticas para los cónyuges, los hijos y demás familiares; por eso deben y pueden evitarse con la práctica de los compromisos hechos.

Vive en amistad permanente. “Porque fuerte es como la muerte el amor; Duro como el sepulcro el celo”.

Nadie se puede resistir a la muerte; tampoco al amor. El sepulcro es duro porque no deja salir a quienes llegan allí; el matrimonio es celoso, retiene a los cónyuges. El pacto matrimonial no es una cadena que esclaviza, sino un lazo hermoso que une y del que no se desea soltar.

Para que el matrimonio sea una ligadura agradable es necesario que los cónyuges sean amigos por siempre. En general antes de ser novios las parejas fueron amigos, esta amistad debe permanecer. El esposo debe ser amigo de su mujer, Cantares 4.1. La esposa debe ser amiga de su marido, Tito 2.4. En el último versículo citado el apóstol Pablo uso un término griego que significa que la mujer debe ser amiga de su marido e hijos. Algunos padres dicen que no pueden ser amigos de sus hijos; es verdad que ellos son su autoridad, pero también deben ser sus amigos. La amistad será un vínculo fuerte entre ellos, que evitará que los hijos busquen relaciones o actividades perjudiciales.

Si los esposos son amigos, podrán:

Platicar, escuchar, responder con amor, buscar tiempo para estar juntos, disfrutar de la compañía, ayudar, honrar, buscar la felicidad del cónyuge, jugar y vivir el uno para el otro.

Es paradójico que los novios hacen todo lo anterior y se casan para disfrutar de estas cosas todos los días; pero cuando ya están en el matrimonio las olvidan. La muerte disuelve los lazos nupciales, nuestra meta es vivir como amigos, para disfrutar de este regalo de Dios.

Obedece a Cristo. “Sus brasas, brasas de fuego, Fuerte llama”.

El amor verdadero es una llama que no se extingue, nunca deja de ser porque su fuente es Dios, 1 Corintios 13.8.  Esto nos hace pensar que el matrimonio tiene que ver con el Señor, con Cristo. El esposo que ama a su mujer ama a Jesucristo; la esposa que respeta a su marido respeta al Señor Jesús. Los que no lo hacen fallan a Dios, ya que es el Señor quien manda cumplir estos principios, Efesios 5.33.

Los esposos deben amarse, respetarse y cumplir todos sus deberes porque Jesucristo lo manda, no porque su cónyuge lo merezca. Algunas veces el marido y la esposa sin darse cuenta son desamorados o irrespetuosos y esto propicia un círculo vicioso de maltratos y malas respuestas mutuas. La obediencia a Cristo nos lleva a un círculo de bendición.

Todo lo que el Señor nos manda es para bienestar de nuestra vida. Son principios que producen buenos frutos. El esposo que demuestra amor y ternura a su mujer recibirá respeto, admiración y ánimo. La esposa que honra a su marido tendrá el amor práctico de él. La desobediencia siempre traerá malos resultados. El matrimonio se trata de cumplir lo que Dios ha establecido para bendición de nuestra vida.

Estimados hermanos:

Todos los matrimonios enfrentan dificultades. Sólo el Señor puede dar la fortaleza y guía para vencerlas. Los esposos deben mantener relación estrecha con Dios por medio de la oración, meditación de su Palabra y obediencia. Esta comunión debe ser personal y como esposos. De esta manera tendrán un matrimonio que perdura en bendiciones.

Alabanza Salem

Alabanza Navideña Coro Juvenil “Salem”

Director: Hno. Daniel Álvarez Padilla

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Vencedores en Cristo

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Buenas noticias

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“Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor”. Lucas 2.10,11.

¿Cuántas noticias hemos recibido hoy? Algunas nos han alegrado, tal vez otras nos han causado tristeza. Hoy queremos darle una buena noticia, la noticia de la navidad. El anuncio del nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo, es una noticia tan grata, que las noticias difíciles son disipadas por la luz de estas buenas nuevas.

  1. DIOS NOS HA PROVISTO DE UN SALVADOR.

El Mesías o Cristo. Él fue anunciado como el Salvador de nuestra vida. ¿Por qué necesitamos un Salvador? Porque hemos pecado, es decir, hemos quebrantado la ley de Dios y en consecuencia estamos desterrados o separados de Dios, ya que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6.23). Este es un problema que nosotros no podemos resolver, las obras, la vida religiosa y el dinero no pueden lavarnos de pecados.

Quien vino para morir en nuestro lugar.Dios en su misericordia, al ver nuestra incapacidad para lavar nuestra vida de los pecados, nos dio a su Hijo para ser nuestro Salvador. Sólo Jesucristo puede salvarnos porque Dios cargó nuestros pecados en Él y Jesús los pagó con sus sufrimientos y muerte en la cruz del calvario. Jesucristo fue nuestro sustituto en la cruz del calvario, pagó en nuestro lugar. Además, el Señor resucitó y prepara morada en la casa de su Padre para los que creen en Él.

Por su amor infinito.El gran amor de Dios hizo posible que hayamos sido provistos de un Salvador. ¿Quién daría a su hijo para que muera en lugar del ratero, del mentiroso, secuestrador, homicida, violador, fornicario o adúltero? Sólo Dios pudo hacerlo. En su amor envió a su Hijo a este mundo para salvar nuestra vida.

  1. JESUCRISTO ES DIOS.

Declarado por mensajero del Señor.El ángel les dijo a los pastores que el Mesías es el Señor, es decir es Dios, “Señor” es un nombre de Dios. Para ser salvos es necesario arrepentirnos de nuestros pecados y creer en Jesucristo como el único Salvador de nuestra vida. Al hacerlo de inmediato, somos lavados de nuestros pecados, somos justificados, adoptados como hijos de Dios y santificados. Los salvos somos hijos de Dios, pertenecemos a la gran familia del Señor y gozamos de la presencia permanente de Jesús en nuestra vida.

Todos los días.Jesucristo nos prepara un lugar en el reino celestial, pero también está con nosotros todos los días para darnos su guía, provisión, fortaleza y cuidados (Mateo 28.20). Por lo tanto, debemos confiar en Cristo siempre y disfrutar la paz de su presencia.

Con nosotros.Otro de los nombres de Jesucristo es Emmanuel, que significa, con nosotros Dios. Es posible que algunas veces nos sintamos solos, pero no debemos confiar en nuestros sentimientos porque son engañosos; Jesucristo nunca nos abandona, ni un instante. En otras ocasiones, tal vez no veamos al Señor a nuestro lado; pero bastará rogar a Dios que ilumine nuestra visión (Salmo 13) y observaremos que Jesucristo está en nuestra vida de manera fiel y poderosa.

HERMANOS:

Las buenas noticias son que Dios nos ha dado un Salvador de nuestros pecados, de modo que disfrutemos de la bendición de ser hijos de Dios y recibir herencia eterna en los cielos.

Las buenas noticias son que el Salvador es Emmanuel, Dios con nosotros. Por lo tanto, no debemos temer, sino ser valientes para caminar cada día en adoración y servicio al Señor hasta llegar a su gloriosa presencia.

Reciba estas buenas noticias en su corazón y disfrute de una feliz navidad y una vida feliz en Jesucristo.

Adopción real

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2 Samuel 9.

Tal vez piensas que las historias de menesterosos que se convierten en príncipes sólo ocurren en los cuentos. Pero la Palabra de Dios nos habla de Mephiboseth, un hombre que llegó a ser príncipe. ¿Cómo sucedió esto? Fue adoptado por el rey de Israel.

EN AMOR INCONDICIONAL, “Y envió el rey David, y tomólo de casa de Machir hijo de Amiel, de Lodebar” (5)

Después que David con la gracia de Dios alcanzó la estabilidad civil del reino de Israel, hubo paz y tuvo tiempo para atender los pendientes. Preguntó si había quedado alguno de la casa del rey Saúl, su antecesor, a quien hiciera misericordia.

Respondieron al rey que quedaba Mephiboseth, hijo de Jonathán, nieto de Saúl; pero que se encontraba lisiado de ambos pies, es decir, no podía caminar. El contexto de la Palabra de Dos nos dice que cuando este personaje era un bebé, su nana lo tiró, entonces se fracturó y quedó sin la posibilidad de caminar por el resto de su vida. La condición de Mephiboseth no impidió que David hiciera misericordia con él; pues el amor de David hacia Jonathan y su familia era incondicional.

De igual manera, todo hombre se encuentra incapacitado en su vida espiritual. Su alma carece de deseo de Dios y de sensibilidad a la voz del Señor por causa del pecado (Efesios 2.1). Ningún hombre puede hacer algo por sí mismo para resolver esta situación. Sin embargo, aun cuando somos pecadores, Dios nos ama y nos dio a su Hijo Jesucristo para que todo aquel que en Él cree, no se pierda mas tenga vida eterna (Juan 3.16).

POR UN PACTO DE VIDA, “Y díjole David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonathán tu padre…” (7)

David no se limitó a dar una ayuda mensual a Mephiboseth para que supliera sus necesidades. Lo trajo a vivir a su palacio. Fue el cumplimiento de un pacto o promesa hecha a su gran amigo.

Tiempo atrás David y Jonathán hicieron un pacto. Jonathán prometió a David cuidar su vida, si se enteraba que Saúl su padre quería matarlo, se lo revelaría. Le pidió a David que cuando Dios le diera el reino de Israel, cuidara de su familia. Jonathán cumplió su parte del pacto, le correspondía ahora a David cuidar de la familia de su amigo.

Dios también ha hecho una promesa de vida. Su Palabra dice que si creemos en su Hijo Jesucristo como nuestro Salvador, seremos salvos (Hechos 16.31). Dios lavará y perdonará nuestros pecados, nos unirá a Él y dará herencia eterna en los cielos.

COMO HIJO, “…Y Mephiboseth el hijo de tu Señor comerá siempre pan a mi mesa” (10)

David no quería que Mephiboseth viviera en su palacio como un siervo, criado o un invitado. David deseaba que él fuera su familia, de tal manera que lo adoptó.

Mephiboseth había estado en Lodebar, un lugar desértico, marginado, hostil, fue llevado allí para darle “seguridad”. Cuando llegó al palacio de David, tuvo temor. Es posible que pensara que el rey quería deshacerse de él. Por eso se declaró siervo de David. El rey de dijo que no tuviera temor, porque haría misericordia con él, regresándole sus tierras y dándole un lugar en su mesa para que comiera siempre con él.

Todas las personas que creen en Jesucristo como su Salvador son adoptadas por Dios (Juan 1.12). El Señor las recibe como hijos amados. Los hijos de Dios disfrutan de su presencia permanente, amor, transformación a su imagen, cuidados, provisión oportuna, disciplina, consuelo, guía y de un lugar en su familia para siempre.

Estimado:

¿Cómo esta su corazón? ¿Se siente en pobreza espiritual, como un menesteroso que no tiene paz, gozo, ni amor? Si está en un Lodebar espiritual, apártese de sus pecados y crea en Jesús como su Salvador. Él le hará hijo de Dios, rey y sacerdote. Dios le bendecirá en esta vida y le dará una morada en su reino eterno.

Mephiboseth, fue lisiado de sus pies hasta que Dios lo llamó a su presencia, siempre tuvo que depender de David. A todos los creyentes en Cristo, nos acompaña una cojera espiritual, ya que aun no somos perfectos. El Señor permite esta condición para que siempre dependamos de Él, por medio de la oración, lectura de su Palabra, el canto y otros medios de gracia. Ser un hijo de Dios implica una vida de comunión estrecha con Él.

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